
Meditacuento: El Secreto de las Nubes
Un meditacuento inspirado en el viaje real del agua hacia las nubes. Acompañamos a una pequeña partícula que se eleva con el sol, se transforma en nube y vuelve a caer como lluvia, mientras una niña recostada en el pasto descubre las formas cambiantes del cielo. Una historia suave sobre transformación, naturaleza y la belleza de que todo cambia. ☁️🌿💛
Transcripción
Hola a todos y bienvenidos a un nuevo capítulo de Los Meditacuentos,
Donde un cuento de una meditación arrulla en tu imaginación.
Pónganse cómodos y cómodas que vamos a comenzar.
Ubícate en una postura cómoda en la que puedas tener la espaldita derecha,
Alejando los hombros de las orejas,
Soltando los brazos y las piernas y cerrando los ojos suavemente.
Vamos a conectar con nuestra respiración,
Tomando el aire por la nariz,
Soltando el aire también por la nariz,
Inhala por la nariz,
Exhala por la nariz y comienza a imaginar que cada respiración está conectada directamente con tu corazón.
Pero tu corazón es especial.
Empieza a irradear una luz fuerte,
Una luz viva y dorada y cada que tomas el aire brilla más y cada que sueltas el aire esa luz se va expandiendo por todo tu cuerpo.
Sigue respirando suave,
Despacio y siente cómo la luz brilla más con el aire que entra y la luz se expande a todo tu cuerpo con el aire que sale.
Siente la luz que va desde tu pecho hacia tus piernas.
Sigue respirando y siente la luz que va desde tu pecho hacia los brazos y desde tu pecho también se expande hacia tu cabeza.
Respira suave,
Despacio,
Imaginando la luz que va desde tu corazón hacia todos los rincones de tu cuerpo.
Siente esa luz,
Esa luz cálida y dorada que te abraza,
Que te hace sentir en calma,
En completa relajación,
Que te hace sentir seguro y a salvo y te permite soltar cualquier miedo,
Cualquier preocupación,
Cualquier angustia que traigas.
Y la luz sigue y sigue expandiéndose.
Y ahora no sólo está en tu cuerpo sino que se va extendiendo también al lugar en el que estás,
A tu habitación,
A tu casa y la luz llega también a las personas que más amas y también las llena de calma,
De paz.
Sigue pensando en la luz,
Cómo con tu respiración va creciendo y creciendo,
Cubre toda tu casa,
Cubre las casas,
Los hogares de tus vecinos,
De tus vecinas.
Sigue respirando y la luz se expande por toda tu ciudad,
Llega a todas las personas que viven en tu ciudad.
Imagina el poder de esa luz que va llenando de paz y de calma todo lo que toca y la luz se expande tanto que cubre todo tu país,
Llega a todas las personas que viven en tu país,
Llega a los corazones a llenarlos de paz y de calma.
Y la luz es tan potente,
Tan fuerte,
Que cubre al mundo entero,
A todos los países,
A todas las personas del mundo,
Las llena de paz,
Las llenas de calma y tranquilidad.
Sigue respirando suave,
Sintiendo que tu luz ha bañado al mundo entero y la paz que tú sientes en estos momentos,
La calma y la relajación,
Le está llegando a todas las personas de nuestro planeta.
Quédate con esa sensación de paz,
De calma y de tranquilidad,
Con esa sensación bonita que se siente de compartir calma a los demás.
Vuelve a tu cuerpo,
Vuelve a tu propia luz,
Mantén la sensación de calma y de paz.
Conserva los ojos cerrados,
Activa tus oídos y deja que vuele tu imaginación.
Este meditat cuento se llama El secreto de las nubes.
Había una vez una diminuta partícula de agua que se llamaba Anuma.
Durante mucho tiempo vivió en el mar,
Se mecía con las olas,
Subía y bajaba,
Hasta que un día algo pasó.
El sol comenzó a calentar el agua,
Pero no era un calor fuerte,
Era un calor suave,
Pero constante.
Anuma empezó a sentirse más ligera,
Más liviana,
Como que algo la estaba llamando e invitando a subir.
¿Qué me está pasando?
Susurró y sin darse cuenta comenzó a elevarse.
No es que le hubieran salido alas o que hubiera aprendido a saltar,
Solo se había convertido en vapor,
Un vapor invisible que llega como el aire.
Subió y subió como vapor y allá arriba el aire era más fresco.
Entonces Anuma se enfrió y volvió a convertirse en una pequeñísima gotita,
Pero ahora no estaba sola.
Había miles,
Qué digo miles,
Millones de otras gotitas que también habían subido y todas estaban abrazando suavemente.
Estaban juntas y empezaron a formar algo esponjoso,
Como blanco y flotante.
Sí,
Es lo que estás pensando,
Formaron una nube.
Al principio era pequeñita y redonda,
Como si fuera de algodón,
Una nube suave que parecía un conejito dormido.
Esa nube era un cúmulo,
Aunque nadie necesitaba decir su nombre.
Era una nube,
De esas que aparecen cuando el cielo está azul y que empiezan a jugar con las formas.
Numa estaba feliz,
Flotaba,
Cambiaba de forma y se transformaba y estaba unida a todas las demás gotitas.
A veces el viento las empujaba y la nube se estiraba como si fuera un dragón largo y delgado y otras veces volvía y se unía como si fueran una gran torre altota,
Crecían hacia arriba.
Cuando el aire cálido subía con fuerza y las empezaba a estirar,
Entonces cuando más cambiaba era cuando se volvía gris y pesada y era que más gotitas habían empezado a unirse.
Entonces cuando eso pasaba,
Numa sabía que pronto iban a caer porque se convertirían en gotas de lluvia.
Mientras tanto,
Abajo en un verde pasto había una niña llamada Lía.
Lía estaba acostada boca arriba,
Sentía el pasto como le daba cosquillas en los brazos y escuchaba a los insectos y miraba al cielo.
¡Esa parece una ballena!
¡Esa otra un castillo!
¡Mira,
Ese es un helado gigante!
Lía no sabía que dentro de las nubes miles de gotitas como Numa habían viajado desde el mar,
Desde los ríos y desde los lagos.
No sabía que el sol las había vuelto ligeras,
Que el aire frío las había reunido y que el viento les daba forma.
Solo observaba las nubes con sus formas,
Pero en el fondo sentía que el cielo estaba vivo,
Que el cielo caminaba,
Que todo cambiaba.
El viento entonces sopló un poco más fuerte y la nube donde estaba Numa se hizo más espesa.
Se fue tornando gris y pesada y las gotitas estaban tan juntas,
Tan juntas que ya no podían sostenerse en el aire.
Y entonces fue cuando Numa cayó,
Pero no cayó con miedo,
Cayó danzando como la lluvia.
Y Lía sintió una gotita que cayó en su nariz,
Luego otra en su mejilla,
Pero no corrió sino que se comenzó a reír.
Se quedó allí sintiendo la lluvia.
La nube que antes era una gran ballena,
Ahora eran gotitas que tocaban su piel.
Entonces en una de esas Numa cayó hacia el pasto,
Se deslizó y volvió a la tierra.
Sabía que algún día el sol la volvería a llamar allá arriba en el cielo,
Porque ese era el secreto de las gotitas como ella.
Se transformaban,
Viajaban y cambiaban de forma,
A veces de manera invisible,
A veces como nube esponjosa,
A veces como lluvia suave.
Y Lía mientras tanto,
Sin saberlo,
Estaba presenciando ese viaje eterno de las gotitas de agua.
Y hasta aquí el meditacuento de hoy.
Te invito a que ahora tú también imagines que estás observando el cielo y observa las nubes.
Y piensa en todas esas gotitas como Numa que forman parte de esa gran nube,
Pero que antes fueron parte de un gran cuerpo de agua.
Y que quizás algún día caigan sobre ti,
Sobre tu casa,
Sobre las plantas que hay cerca.
Y entiendas siempre ese ciclo del agua,
Que nos enseña a nosotros también a cambiar,
A soltar,
A que nos vamos transformando.
No somos lo que éramos ayer y quizás no vamos a ser lo que seremos dentro de unos años.
Así que disfruta del cambio,
De la impermanencia de las cosas que un día están y otro no,
Pero que siempre se pueden transformar.
Y también confía en la sabiduría de los procesos.
Por ahora espero que te vas a dormir feliz,
Pensando en la felicidad que sentía Numa al caer sabiendo que algún día volvería a subir.
Y la felicidad que sentía Lía imaginando todas esas formas en el cielo.
Y por supuesto te deseo que tengas dulces y profundos sueños.
Conoce a tu maestro
More from Cindy Vanessa Parra
Meditaciones Relacionadas
Trusted by 35 million people. It's free.

Get the app
