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Meditacuento: El Mate Sagrado

by Cindy Vanessa Parra

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Puntuación
4.8
Group
Actividad
Meditación
Adecuado para
Niños
Reproducciones
375

Bienvenidos a otro capitulo de los meditacuentos, hoy con una historia especial inspirada en argentina y sus tradiciones. Una historia para soñar y reflexionar sobre la amistad y las tradiciones de nuestra cultura. Espero que te guste tanto como a mi.

Transcripción

Hola a todos y bienvenidos a un nuevo capítulo de Los Medita Cuentos donde un cuento y una meditación arrullan tu imaginación.

Pónganse cómodos y cómodas que vamos a comenzar.

Ubícate en una postura cómoda en la que puedas tener la espaldita derechita,

El pecho amplio para respirar profundo,

Que los hombros estén hacia atrás y hacia abajo,

Y que los brazos estén descansando sobre nuestros músulos o a los lados del cuerpo.

Trata de que tus piernas se encuentren sueltas y relajadas,

Y suavemente ve cerrando los ojos.

Comienza con un par de respiraciones profundas en las que puedas llenar todo el cuerpo de aire y sacar todo el aire que tengas dentro.

Inhala por completo hasta que no quepa ni una sola gota de aire.

Exhala todo,

Todo,

Todo lo que tienes dentro.

Una última vez,

Inhala llenándote de calma y tranquilidad.

Exhala liberando cualquier tensión o preocupación.

Regresa a una respiración tranquila,

Sin forzarla,

Que se dé natural.

Y haz un recorrido rápido por todo tu cuerpo para darte cuenta cómo estás el día de hoy.

Desde los pies,

Date cuenta si están cansados,

Si se sienten adoloridos o a gusto.

Subiendo por todas las piernas,

Rodillas,

Caderas y vientre,

Nota si hay algo con la comezón,

Cómo está la temperatura corporal,

Cómo se siente el contacto con la ropa.

Continúa por todo tu abdomen,

Tu pecho.

Siente los movimientos de tu respiración.

Toda la espalda,

Siente cómo crece cuando piensas en ella,

Cómo se alarga.

Nota cualquier cosa que nos esté sucediendo en la espalda,

Los hombros,

Los brazos,

Por los codos,

Antebrazos,

Todas las manos,

Incluyendo cada uno de los deditos de las manos.

Date cuenta cómo está el día de hoy tu garganta y tu cuello,

Las orejas,

Los cachetes,

La boca,

El mentón,

Las fosas nasales y la punta de la nariz,

Los ojos,

Los párpados,

Las cejas,

El entrecejo y la frente,

Todo el cuero cabelludo y tu cabello.

Recorriste tu cuerpo dotándolo de conciencia,

Dándote cuenta de cómo estás el día de hoy y conectando con el aquí y el ahora.

Conservando esta sensación de calma y tranquilidad vamos a permitir que se activen nuestros oídos y muy especialmente que pueda volar tu imaginación.

Este medita cuento se llama el secreto del mate sagrado.

En lo alto de una montaña,

Envuelta por un vapor tibio,

Vivía el dragón yerbalón.

Sus escamas brillaban como el sol al amanecer y bajo sus alas guardaba un tesoro muy especial,

La hierba del árbol eterno.

Con ella se preparaba un mate legendario,

Una bebida que calentaba el corazón,

Curaba las tristezas y que unía a los amigos para siempre.

Nadie podía probar ese mate a menos que entendiera su verdadero secreto.

Resulta que muy lejos de allí,

En un reino donde las princesas no usaban coronas,

Sino capas,

Botas y mochilas,

Cuatro princesas valientes decidieron emprender un viaje.

Querían descubrir el sabor de ese mate sagrado,

No por codicia sino por un deseo profundo de compartir algo verdadero entre ellas.

Entonces las princesas emprendieron este viaje primero cruzando por un gran valle llamado el valle de los peñascos susurrantes.

Allí las piedras cantaban canciones y las hacían dormir pero ellas con mucha fuerza de voluntad seguían adelante con pasos firmes agarrándose su corazón porque tenían muy claro la meta hacia donde querían llegar.

Lograron esta travesía tan complicada,

Ninguna se durmió y llegaron a un río pero este río no era cualquier río,

Tenía cocodrilos y lejos de pensar que fueran cocodrilos que te pueden morder,

Éstos eran cocodrilos melancólicos.

Eran grandes eso sí,

Pero lo único que querían era un poco de compañía y que les dieron un poquito de mate para compartir.

Así que las princesas que primero tuvieron mucho miedo de siquiera pisar ese río se hicieron amigas de los cocodrilos,

Los escucharon y les prometieron que si ellas lograban adquirir ese mate lo compartirían,

Volverían algún día dijeron al despedirse.

Entonces las cuatro princesas siguieron unidas por ese deseo de alcanzar ese famoso mate y llegaron a un volcán de lava lenta.

Allí el aire ardía y la lava salía pero lejos de pensarse en esta lava escandalosa que la avienta al volcán a lo lejos y muy muy rápido,

La lava emergía lentamente como si no tuviera prisa.

Entonces las princesas se dieron cuenta que sería una lava fácil de pasar pues a ese paso lento ellas lo podían superar con pequeños saltitos.

Saltaron y saltaron hasta que lograron llegar a una montaña,

La montaña del vapor eterno.

Subieron a la montaña y comenzaron a sentir un olor a hierba fresca,

Caminaron guiándose por su olfato y encontraron una cueva.

Dentro de la cueva una suave neblina flotaba por todas partes,

Caminaron un poco para que se despejara la neblina ante sus ojos y se encontraron con la figura de un gran y majestuoso dragón,

El dragón hierbalón.

Ellas quedaron por un momento paralizadas,

No podían creer que tantos rumores fueran ciertos y ahora temían por lo que les iba a ser este gran dragón.

Pero para la sorpresa de todas que estaban quietas sin moverse y casi sin respirar,

El dragón no rugió,

No escupió fuego,

Ni siquiera se enfureció,

Solamente les preguntó ¿Han venido a robar mi hierba?

Una de las princesas,

La más pequeñita,

Dio un paso hacia adelante,

Impulsada por una fuerza que no sabía que tenía.

No queremos robar,

Dijo con una voz muy clara,

Queremos compartir,

Queremos sentir eso que dicen que hace tu mate especial,

Que te da un calorcito en el pecho,

Eso de lo que todos hablan.

El dragón la miró y luego sonrió.

Entonces han llegado al lugar correcto,

Han entendido,

El mate no se roba,

El mate se comparte.

Así que con una garra suave,

Hierbalón preparó el mate.

El agua la tenía justo a la temperatura correcta,

Un punto en el que se siente el cariño del agua,

Y la hierba empezó a emitir un aroma que se sentía como los apapachos de mamá.

Se botó entonces el primer mate y el dragón lo tomó en silencio.

Luego lo pasó a la princesa que había dado el primer paso,

La más valiente de todas.

Ella lo recibió con las dos manos,

Como si fuera un regalo que le hacía el dragón.

Y así,

Una por una,

Todas las princesas fueron probando ese mate sagrado.

Y el dragón también,

No hablaban,

Solamente se miraban entre ellas,

Sonreían y bebían.

Desde entonces,

Ese reino en el que las princesas no usaban corona,

Se convirtió en un reino mágico,

En el que cada año se celebra el día del primer mate compartido.

Y se recuerda que la fuerza no es tan pelear,

Sino en sentarse juntos,

Mirarse a los ojos y decir con un mate en la mano,

Estoy acá y quiero compartir un momento contigo.

Después de eso,

Todas respiran juntos y repiten,

Estamos frente a un acto sagrado de la amistad.

Y hasta aquí el meditacuento de hoy.

Espero que les haya gustado tanto como a mí,

Y que encuentren en su cultura una bebida que les permita compartir alrededor de las personas que más aman.

Una taza de té,

Una taza de leche o un mate.

Yo les deseo por ahora que tengan dulces sueños.

4.8 (12)

Reseñas Recientes

Ana

April 27, 2025

Muy lindo gracias!

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