
Pausa de Compasión
Charla breve para que cobres conciencia de la importancia de hacer una pausa compasiva y autocompasiva. El amor, la amabilidad, el contacto físico con las personas, el compartir con amigos y dedicarnos tiempo para nosotros mismos son clave para la salud emocional. Dar amor y compasión nos estimula la generación de oxitocina en el cuerpo. De la misma manera que cuando te brindas autocompasión segregas este importante neurotransmisor de la felicidad. Ama y sé feliz.
Transcripción
Dando amor,
Nuestro cerebro se mantiene en condiciones óptimas.
Dando y recibiendo amor,
Nuestro organismo se mantiene saludable.
Esto es una naturaleza innata dado el sentido de supervivencia primitivo que está metido en nuestra genética más profunda.
Esto significa que estamos hechos para ser felices,
Para amar y para dar amor compasivo.
Y es que para poder ser compasivos y amorosos,
Primero tenemos que haber aprendido a hacerlo con nosotros mismos.
Para poder amar a otros,
Nos tenemos que amar a nosotros primero.
Para lograr esa compasión,
Debemos buscar y conservar la amabilidad.
Esto lo logramos evitando el juicio y la crítica que nos sabotea constantemente y evita que nos sintamos felices.
El exceso de autocrítica nos hace sentir aislados y nos causa sufrimiento de más que no necesitamos.
En el momento en que te des cuenta que estás siendo muy crítico contigo mismo o que estás dándole vueltas a algo que ocurrió y te castigas con esa idea,
Ese es el momento de detener el pensamiento y comenzar a darte amor a ti mismo,
Cariño y autocompasión.
No permitas que un evento,
Un pensamiento o una equivocación humana te martirice.
No debemos juzgarnos severamente porque ya la vida nos pone pruebas suficientes y nosotros mismos no tenemos por qué castigarnos de más.
Ese fingimiento,
Ese intento por esconder los sentimientos es precisamente lo que perturba a muchas personas.
Lo normal es sentir y no tener la necesidad de tapar los sentimientos.
No hay por qué esconderlos,
Tampoco juzgarlos ni sopesarlos demasiado.
Sino que permitamos que ese sentido de crítica que nos imponemos a veces sea sustituido por un acto de bondad hacia nosotros,
Por un acto de amabilidad,
De amor y de autocompasión.
Podemos dejar soltar esas emociones,
Las podemos compartir con nuestras amistades más cercanas y nosotros también debemos ser compasivos con quienes nos las demuestren.
Las emociones hay que sacarlas,
Se deben liberar.
Si las dejamos dentro,
Encerradas,
Calladas,
Anquilosadas,
Se convierten en enfermedad,
En dolor y angustia.
El sentido de humanidad.
Es importante buscar siempre estar conectados con las personas,
Encontrar grupos,
Amistades con quien conversar.
Este elemento social es importantísimo para la salud emocional y mental.
Nosotros estamos en constante bombardeo del disimulo,
De la apariencia.
El contacto físico es normal y saludable,
Pero tampoco podemos sabotearnos el instinto social del tacto sano,
Sincero,
Amoroso.
Ese contacto amable que no es otra cosa que el sentido de humanidad puesta en acción.
Al fin y al cabo somos animales,
Mamíferos,
Que estamos hechos para el tacto y el contacto físico.
El contacto físico es necesario para el desarrollo neurológico desde las etapas tempranas del infante hasta las del adulto.
Un niño que creciera sin tacto,
Sin caricias,
Sin que su madre lo acarice,
Lo toque,
Juegue con él,
Lo abrace,
No va a desarrollar sus conexiones neurales apropiadas.
A nivel químico,
El apego,
El contacto,
El amor y la autocompasión son una realidad.
Generan la oxitocina,
Que es la hormona del amor y del apego.
Este neurotransmisor se encarga de generar estados de calma,
Seguridad,
Confianza,
Generosidad y compasión.
Amar a los demás y amarnos a nosotros mismos es una necesidad biológica y neurológica.
Venimos hechos para amar.
Si tenemos estas herramientas,
¿por qué seguir sufriendo de más?
Si tenemos la conciencia para entender lo que necesitamos para ser feliz,
¿por qué nos pasamos la vida saboteándonos la felicidad y causándonos exceso de sufrimiento?
Vivir con conciencia plena nos permite esa autocompasión tan necesaria.
Nos crea un distanciamiento entre las cosas,
Un mejor juicio,
Una templanza y una ecuanimidad esencial para el diario vivir.
Nos hace ver mejor las cosas,
A manejar mejor el dolor y el sufrimiento y a no exagerarlo.
Esta práctica nos trae balance y plenitud existencial,
Además de todos los beneficios físicos y neurológicos.
La práctica continua y consistente del mindfulness realambra los circuitos neuronales,
Permite mejores sinapsis,
Baja la presión arterial,
Refuerza el sistema inmunológico,
Retarda las enfermedades neurodegenerativas,
Reduce la depresión,
Baja la activación de la amígdala cerebral bajando y eliminando la ansiedad,
Trae calma,
Sosiego y paz,
Además de muchísimos otros beneficios orgánicos en nuestro sistema.
Sin hablar de que crea estados de paz espiritual de carácter insospechados.
¿Te atreves a amar?
Comienza por darte amor y autocompasión poniendo en práctica estas virtudes para que veas cómo la vida cambia a tu favor.
Amabilidad,
Sentido de humanidad y mindfulness.
El amor que tanto puede sonar a enseñanza religiosa y moral es una verdad científica.
Que seas feliz,
Que tengas paz y ecuanimidad en tu vida diaria,
Vive con plenitud y salud y que estés libre de todo sufrimiento.
Hasta pronto.
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