
Escáner Corporal y Cuencos Tibetanos
Esta sesión proviene de un encuentro de meditación con un grupo de compañeros del programa de reducción del estrés basado en el mindfulness MBSR. Es un encuentro especial porque estaban presentes a través de internet 4 compañeros de diferentes partes del mundo, lo cual lo hacía mucho más especial. Gracias por compartirlo.
Transcripción
Muy bien,
Pues bienvenidas a esta meditación que hacemos hoy grupal,
Que como os decía antes pues me hace mucha ilusión estar con vosotras,
Con vosotros,
Y nada,
Vamos a comenzar,
Así que ponte en tu postura de meditación favorita,
Puede ser tumbada,
Sentado o cualquier otra que ahora te apetezca.
Y lo primero como siempre pues que tengas un pensamiento de gratitud por este ratito que hoy te regalas.
Muchas gracias por dejarme acompañarte y por disponer de este tiempo para cuidarte de ti misma.
A mí me sienta muy bien porque siempre que acompaño meditaciones pues mis meditaciones son más profundas,
Por algún misterio.
Y hoy ponemos la intención de que en esta meditación pues digamos que hagamos nuestra limpieza mental,
Nuestra higiene,
Igual que nos duchamos cada día pues meditamos un ratito cada día para limpiar nuestro interior y que el mundo huela mejor,
Que cuando salgamos al mundo lo hayamos hecho mejor gracias a que de alguna forma somos mejores,
Un poquito mejores personas o por lo menos menos bulliciosos,
Con menos ruido,
Menos malos.
Esto del mal y el bien a veces queda un poco obsoleto pero por lo menos que nos sintamos por dentro más en paz,
Con más equilibrio.
Así que vamos a ir comenzando.
Toma una inhalación profunda,
Inhala,
Aguanta el aire un poquito más y vete soltándolo despacio y relajando tus músculos y sintiendo que te acomodas en tu postura.
Vamos a repetir esto un par de veces para sentir nuestro cuerpo.
Inhala profundo,
Siente cómo se expanden las costillas,
Suben los hombros y vas cogiendo una postura firme pero no rígida y vete soltando el aire despacio y sintiendo que te enraizas en el suelo,
Que te estabilizas y que poco a poco vas poniendo en tu interior esta clave de silenciamiento,
De paz,
De tranquilidad.
Y una última vez,
Inhala profundo,
Aguantas y cuando quieras vas soltando el aire despacio y te invito ahora a sentir los puntos de apoyo de tu cuerpo,
Las rodillas,
Los glúteos,
Si tienes la espalda apoyada a la espalda o si estás tumbado o tumbada,
Si tienes la espalda apoyada a la espalda,
Si tienes la espalda apoyada a la espalda o si estás tumbado o tumbada,
Pues las piernas,
La cabeza.
Y ya vas acercándote a tu respiración sin modificarla,
Como un espectador.
Simplemente contemplas cómo estás respirando.
Incluso puedes preguntarte cómo te sientes hoy,
Cómo estás,
Cómo estás llegado hasta esta meditación.
¿Estás cansada,
Ilusionada,
Con energía,
Con alguna molestia o dolor corporal?
Dítelo.
También puedes llevar la atención a tu cuerpo en general y mirar a ver si puedes sentir los latidos del corazón o en esta ocasión no.
Y lo primero como siempre el cuerpo.
Sentir tus extremidades,
Por ejemplo los brazos,
La pesadez de los brazos,
De las piernas.
Y te invito hoy a imaginar que tu cuerpo es una carcasa hueca y oscura que va a ir iluminándose por una luz cálida del tamaño de una canica que va a ir poniendo conciencia sobre cada una de las partes de tu cuerpo.
Y esta luz aparece en la palma de la mano derecha.
Mira a ver si puedes sentir ese punto.
La palma de la mano derecha.
Percibelo.
Y deja que la luz se desplace hasta el dedo meñique,
Anular,
Corazón,
Índice y pulgar.
Y según va pasando por ellos,
Va relajándolos,
Calmándolos.
También se acerca a la zona del dorso de la mano y puedes sentir como si alguien te acariciase.
Y en definitiva sentir todo el dolor corporal.
El peso de tu mano.
Y deja que la luz vaya ascendiendo por la muñeca derecha hasta el codo y después el hombro.
Percibe todo el brazo derecho y siente su peso.
Y con cada exhalación puedes enraizarte más en la tierra,
Sentir la estabilidad de la postura.
Relajarte.
La luz pasa ahora al pecho derecho y va a ir bajando por las costillas hasta llegar a la cadera,
El glúteo derecho,
La zona donde se inserta el muslo derecho en la cadera,
La zona interna del muslo y la zona externa.
La rodilla.
La pantorrilla y el gemelo.
El empeine y el talón.
La planta del pie derecho.
Tienes todo el lado derecho de tu cuerpo iluminado y relajado al menos tanto como oítes posible.
Siéntelo.
Y tal vez puedas constatar que la atención es transformadora y puedas sentir alguna diferencia entre el lado derecho y el lado izquierdo.
Mira a ver si es así o en esta ocasión no.
La luz aparece ahora en los deditos del pie izquierdo y se desplaza por la planta del pie izquierdo y el empeine hasta llegar al tobillo y después a la pantorrilla,
El gemelo,
La rodilla izquierda,
El muslo izquierdo,
La parte externa primero y luego la parte interna y la zona donde se inserta en la cadera,
El glúteo izquierdo,
Los genitales,
La zona de las vísceras,
El pecho.
Y mira a ver hoy cómo tienes esa zona del pecho,
Donde tenemos muchas veces tantas emociones bloqueadas.
Mira a ver cómo está hoy,
Si sientes algo especial.
Y hayas encontrado lo que hayas encontrado.
Continúas por el hombro izquierdo,
El brazo hasta el codo,
La muñeca,
El dedo pulgar,
El índice,
Corazón,
Anular,
Meñique y el centro de la palma de la mano izquierda.
Tienes todo el cuerpo iluminado y relajado.
Trata de respirar en él,
De sentir la respiración en todo tu cuerpo,
Como oleadas de energía.
Y ya sabes,
Si un pensamiento te rapta de este momento,
No te preocupes,
No te preocupes,
No te preocupes,
No te preocupes,
No te preocupes,
Y ya sabes,
Si un pensamiento te rapta de este momento,
Te lleva lejos,
Vuelve al aquí y al ahora.
Vuelve a mi voz,
Vuelve a la zona del cuerpo en el que estés y pon la atención ahí.
Lleva la atención ahora a la zona de la espalda,
La zona lumbar,
La parte baja.
Mira cómo tienes hoy la espalda,
Que ahí también se nos agarran muchas tensiones de la vida.
La zona media,
La zona alta,
La zona cervical,
El cuero cabelludo,
La frente que se va relajando,
Las cejas,
Los ojos ya cansados de verter lágrimas,
Los pómulos,
Los labios,
La mandíbula que se entreabre ligeramente,
Los ojos ya cansados de verter lágrimas,
Los pómulos,
Los labios,
La mandíbula que se entreabre ligeramente y la lengua que reposa.
Tienes todo el cuerpo relajado e iluminado.
Reposa en él y lleva la atención a tu respiración y déjate mecer también por el sonido de los cuencos tibetanos.
Feliz regreso al hogar,
Feliz regreso a casa.
Toma una inhalación profunda,
Inhala y vete moviendo ligeramente los labios.
Toma una inhalación profunda,
Inhala y vete moviendo ligeramente los dedos de los pies,
De las manos,
Desperezándote y si te ayuda ir abriendo los ojos o si prefieres tomarte un poco de tiempo de descanso para ti,
Pues también puedes hacerlo.
Muchas gracias por haberme dejado acompañarte en esta meditación.
Gracias.
Conoce a tu maestro
4.6 (23)
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