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Hablemos De Mindfulness

by Esther Rojas Merino

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En los últimos años mindfulness está en boca de todos. Esta técnica que nos ayuda a estar más en tranquilos, está llegando a colegios, hospitale e incluso al ejercito. Pero, ¿Sabemos realmente qué es mindfulness? ¿Qué implica su práctica? ¿De dónde procede esta "técnica? En este audio vamos a transitar por todos esos aspectos de mindfulness, para que tengamos claro de qué estamos hablando cuando hablamos de mindfulness. Al final del audio, encontrarás una pequeña práctica que podrás incluir en tu vida cotidiana.

Transcripción

Cuando te duchas,

Piensas en el desayuno.

Cuando desayunas,

Piensas en el trabajo.

En el trabajo,

Piensas en la salida.

Cuando sales,

Piensas en llegar a casa.

En casa,

Piensas en el día de mañana.

Hoy,

No has vivido el presente.

Hoy,

No has estado en el ahora.

Te estás perdiendo la vida misma.

He cartole.

Bienvenidos a este audio en el que quiero explicarte un poquito de qué estamos hablando cuando hablamos de Mindfulness.

Verás,

Es muy probable que haya llegado a tus oídos esta palabra,

Mindfulness.

Cada vez se ofertan más cursos y talleres.

Mindfulness ha llegado ya a hospitales,

Escuelas y al mundo de la empresa,

Incluso al ejército.

Pero,

¿qué es Mindfulness?

Mindfulness es una palabra inglesa que proviene del término del idioma Pali,

Idioma del Buda Gautama,

Sati.

En castellano la traducimos como atención plena o conciencia plena.

John Kabat-Zinn,

Precursor del Mindfulness en Occidente,

Lo define así.

Mindfulness es la conciencia que surge cuando prestamos una atención deliberada y amable al momento presente,

Sin añadir juicios ni querer cambiarlo.

Mindfulness o atención plena es el corazón de la meditación budista.

Meditar es cultivar la atención al momento presente.

Los principios básicos del Mindfulness provienen de la meditación vipassana budista.

Vipassana,

Otra palabra del idioma Pali,

Significa visión clara o penetrante.

Estar atento,

Atenta,

Para ver las cosas como realmente son.

Es importante entender que Mindfulness es mucho más que un conjunto de técnicas que nos ayudan a estar más tranquilos.

Mindfulness es una filosofía de vida,

Una forma diferente de estar en el mundo.

De vernos a nosotros y a los demás seres que nos acompañan en este viaje.

Una forma nueva y más amable de afrontar los sucesos que nos trae la vida.

El hecho de dejar atrás el piloto automático,

Que solemos llevar siempre encendido,

Y empezar a vivir con presencia y conciencia,

Nos ayuda a conocernos,

A ver cómo nos relacionamos con lo que nos sucede,

Darnos cuenta de cómo respondemos o a veces reaccionamos a las diferentes situaciones que nos plantea la vida.

Esto nos ayuda enormemente a tomar decisiones más adecuadas ante las diferentes circunstancias que se nos plantean.

Mindfulness nos ayuda a ser conscientes de nuestra experiencia momento a momento,

De nuestras sensaciones corporales,

De nuestras emociones y de nuestros pensamientos.

Aprendemos a estar más presentes en cada uno de los momentos de nuestra vida.

Pero no estamos atentos y conscientes sin más.

Un ladrón también está absolutamente atento a lo que está haciendo,

Pero esa atención no es mindfulness,

Porque falta un elemento esencial y clave,

La actitud o cualidad mental con la que prestamos atención.

De un lado,

Tenemos la atención plena al momento presente,

Y del otro,

Las cualidades mentales o actitudes con las que prestamos esa atención,

Sin las cuales la atención plena pierde su verdadera esencia.

Es decir,

Atención plena al momento presente más actitud o cualidad mental.

Eso es mindfulness.

Mindfulness consiste en estar atentos al momento presente cultivando unas actitudes o cualidades mentales que constituyen los pilares básicos de mindfulness.

Estos pilares básicos o cualidades mentales son,

Según John Kabat-Zinn,

El primero,

El no juicio,

Es decir,

Solo observamos lo que sucede.

No nos decimos a nosotros mismos,

Eso me gusta o eso no me gusta,

Eso está bien o eso está mal.

No nos implicamos,

No dejamos que lo que sucede nos arrastre.

Imaginamos que estamos sentados a la orilla de un río y que ese río lleva todos los pensamientos,

Sensaciones y emociones que se presentan.

Nosotros solo los miramos pasar,

Pero no nos zampollemos en ellos.

El segundo sería la aceptación.

Hablamos de ver las cosas como realmente son,

Sin añadir juicios,

Aceptar lo que es tal y como se presenta,

Sin querer cambiarlo.

No lo confundamos con resignación.

La resignación es totalmente pasiva,

Es lo que hay nos decimos.

Nos deja paralizados y no nos permite actuar de forma adecuada.

En cambio,

La aceptación es un proceso activo que implica mucho coraje por nuestra parte,

En el que trabajamos en nuestro interior con aquello que no gusta.

Se resigna el que sigue esperando que la situación sea de otra manera.

Asume el papel de víctima.

¿Por qué a mí?

Y aunque esté en su mano hacer algo para cambiar aquella situación,

Decide no hacer nada.

Hay ocasiones en las que está en nuestras manos cambiar o mejorar una situación,

Pero hay otras ocasiones en las que no.

La resistencia a lo que es,

Y no podemos cambiar,

Añade sufrimiento a ese dolor.

La pregunta clave del que acepta es,

¿para qué me está pasando esto?

No por qué.

¿Qué viene a enseñarme esta experiencia?

De toda experiencia,

Por dolorosa que sea,

Podemos aprender algo.

Se trata de ver las cosas como realmente son,

Para así poder tomar decisiones más sabias,

Ya que aceptar no implica que debamos dejar la situación tal cual está.

Si está en nuestras manos cambiarla o mejorarla de alguna manera,

Lo haremos.

Pero no desde la rabia o la ira,

Sino desde la tranquilidad y la paz del que ha aceptado las cosas tal cual han sucedido.

Cuando ya no podemos cambiar una situación,

Se nos presenta el reto de cambiarnos a nosotros mismos,

Decía Viktor Frankl.

El tercer pilar es la paciencia.

Con el proceso,

Ya que lleva algún tiempo adquirir lo que estamos aprendiendo.

Paciencia con nosotros mismos,

Cultivando el amor hacia nosotros tal y como somos.

Aceptamos que las cosas suceden a su debido tiempo,

No empujamos a la vida,

Sino que empezamos a fluir con ella.

Se trata,

Simplemente,

De ser amable conmigo mismo.

Encontrarme a mí mismo con amor,

Sea cual sea mi estado emocional,

Físico o psicológico.

Tan simple y tan difícil como eso,

Decía Marianne Elliott.

El cuarto pilar es la curiosidad o la mente de principiante.

Se trata de ver las cosas con ojos nuevos,

Como si fuese la primera vez que las vemos,

Sin añadir expectativas basadas en las experiencias pasadas.

Esto nos enseñará que cada situación es distinta.

No por haber visto una puesta de sol las hemos visto todas.

Cada una de ellas aporta detalles diferentes a la anterior.

Ningún momento es igual a otro.

El quinto pilar es la confianza.

Confiar completamente en nosotros y en nuestra sabiduría interior,

En nuestra intuición.

Si algo no nos funciona,

No tenemos por qué hacerlo.

Por mucho que nos lo haya recomendado un gran maestro,

Todos somos diferentes.

Seamos nosotros mismos,

No sigamos a ciegas a ninguna otra persona.

El Buda siempre invitaba a sus discípulos a que experimentaran aquello que él les enseñaba,

Que no lo creyeran a pizjuntillas porque sí,

Sino que lo pusieran en práctica para comprobar por ellos mismos si les ayudaba o no.

Lo que leemos y escuchamos nos da conocimientos.

Lo que experimentamos y sentimos por nosotros mismos nos da sabiduría.

Es preferible confiar en uno mismo aunque se cometan algunos errores.

El sexto pilar es el no esfuerzo.

Esto es un poco contraintuitivo.

Es la actitud que puede resultar más extraña,

Ya que aunque Mindfulness requiere cierto esfuerzo,

Paradójicamente los mayores beneficios llegan cuando uno no espera nada.

No hay que centrarse en conseguir algo,

Estar más tranquilo,

Eliminar o disminuir el dolor,

Lo que sea,

Sino en ir aceptando las cosas tal y como se presentan.

El proceso es más importante que el resultado.

La meta es el propio camino.

Es mejor pensar,

Voy a meditar porque estoy ansioso,

Que medito para eliminar la ansiedad.

Asumimos una postura humilde.

Se trata de no hacer,

De simplemente ser.

Soltar o dejar ir.

No apegarnos a sensaciones,

Situaciones o pensamientos,

Y mucho menos a los resultados.

Dejarlos ir.

A estas actitudes descritas por Kabat-Zinn podemos añadir otras como compasión,

Amabilidad,

Amor bondadoso o gratitud.

La compasión está tomando gran importancia en el camino de la atención plena.

Ya se está empezando a hablar de ella como posible base para las terapias psicológicas de cuarta generación.

La compasión es un elemento clave en la filosofía budista.

Ellos hablan de mindfulness y compasión como las dos alas del pájaro de la sabiduría.

Mindfulness sin la conciencia amable y compasiva queda completamente vacía de su verdadero propósito y esencia.

Además,

Se requiere un compromiso con la práctica,

Motivación por ella y constancia.

Al final,

Mindfulness más que una técnica o terapia que aplicamos durante unas semanas y luego olvidamos para siempre,

Es una forma distinta de vivir la vida.

Un cambio profundo en la actitud con la que estamos y nos relacionamos con nosotros mismos y con el mundo que nos rodea.

Es importante llegados a este punto que desmontemos algunos mitos o falsas creencias sobre mindfulness y la meditación.

Meditar no es dejar la mente en blanco.

Esto no es posible.

Es como pretender que los pulmones dejen de respirar o que el corazón no lata.

Generar pensamientos es la función de la mente.

La meditación no trata de eliminar nada,

Ni siquiera los pensamientos,

Sino de centrarse y acoger amablemente todo lo que se presente,

Sean pensamientos,

Sentimientos,

Emociones o sensaciones,

Así como estímulos externos.

Los pensamientos son observados dándonos cuenta de que tal como vienen se van.

Solo son pensamientos,

No son la realidad.

Meditar no es una técnica de relajación.

Aunque es probable que nos sintamos más en paz y relajados tras las sesiones de meditación,

Debemos tener claro que el propósito de la meditación no es llegar a un estado de relajación.

Meditar es estar presentes y ser conscientes del fluir de la vida.

Es empezar a vernos y a conocernos.

Es crear un gran espacio para que todo lo que ya es,

Sea,

Y aprender a mirarlo con amabilidad,

Amor y aceptación.

Meditar no es entrar en trance,

De hecho no es irse a ningún otro lugar que no sea aquí y ahora.

Meditar es estar totalmente presentes en este preciso instante.

Meditar no es una religión,

Aunque es una disciplina utilizada por varias religiones,

Filosofías como el budismo,

El taoísmo,

El hinduismo o el zen.

No es necesario practicar religión alguna para poder realizar estas prácticas.

Cualquier persona,

Independientemente de sus creencias,

Puede practicarlas.

Meditar no es rehuir el dolor,

Sino aumentar la capacidad de estar con él,

Dándonos cuenta de que gran parte del sufrimiento viene de nuestra resistencia al dolor.

Se trata de aprender a estar con el dolor desde la aceptación.

Y por último,

Meditar no es para monjes o monjas tan solo,

O para alguien que viva aislado del mundo,

Dentro de una cueva.

No es algo raro o esotérico,

Es simplemente recordar la capacidad que ya tenemos de estar atentos.

Vamos ahora con un poco de historia.

¿Cuáles son los orígenes de mindfulness y cómo llegó a Occidente?

Verás,

Meditar no es algo nuevo.

Esta disciplina,

Que proviene de Oriente,

Tiene más de 2.

500 años.

Antes del Buda Gautama,

Ya se practicaba.

De hecho,

El Buda,

El despierto,

Lo aprendió de ascetas hindúes que dedicaban su vida al cultivo de la mente.

Pero fue a partir de las enseñanzas del Buda Gautama,

El cual vivió en la India sobre el año 500 a.

C.

,

Cuando la meditación se consolidó como una práctica imprescindible para vivir más despiertos,

Más atentos y en definitiva más en paz y más felices.

Se dice que el Buda Gautama fue uno de los primeros científicos de la mente.

Sin otra herramienta que la observación atenta,

Nos habló de conceptos que ahora están en plena vigencia y que incluso están utilizándose en psicología como terapias llamadas de tercera generación,

Como por ejemplo la terapia de aceptación y compromiso.

Conceptos como el no apego,

La aceptación,

La compasión,

La amabilidad,

La cuanimidad,

El no juicio,

Están resultando claves para lidiar con el mundo acelerado en el que nos ha tocado vivir.

En Occidente empezamos a integrar esta milenaria disciplina cuando a raíz de los trabajos de John Kabat-Zinn en la década de los 70 empezó a hablarse de mindfulness o atención plena.

Otro de los referentes del mindfulness es el monje budista Zen Thich Nhat Hanh,

El cual escribió numerosos libros entre los que se encuentra El Milagro del Mindfulness,

Una obra de suma sencillez y claridad que nos inicia en el camino de la atención plena y el cual te recomiendo encarecidamente.

Pero ha sido John Kabat-Zinn el gran precursor en Occidente de esta disciplina,

Que más que una terapia o técnica es una forma de vivir la vida,

No lo olvides.

En palabras del propio Kabat-Zinn,

Mindfulness es vivir la vida como si realmente importase.

John Kabat-Zinn es biólogo molecular.

Fue profesor de yoga y practicante desde su juventud de meditación Zen.

En la práctica clínica empezó a darse cuenta de que había pacientes a los que llegaba un momento en que la medicina ya no podía ayudar en algunos aspectos de sus dolencias.

Conocedor de primera mano de los beneficios de la meditación,

Decidió utilizar esta disciplina con esos pacientes.

Pidió un espacio en la Universidad de Massachusetts y allí le enviaban pacientes con muy variadas dolencias,

Ansiedad,

Depresión,

Dolor crónico,

Cáncer,

Psoriasis,

Creo así el programa de 8 semanas llamado MBSR o en castellano REVAP,

Reducción del estrés basado en la atención plena.

Reunía a un grupo de pacientes una vez a la semana durante 2 horas y media a lo largo de 8 semanas.

Practicaban meditación,

Atención al cuerpo,

Yoga suave,

Se explicaban las bases del estrés,

Cómo funcionan las emociones y se daban unas tareas para continuar con la práctica en casa el resto de la semana.

Comprobó cómo estos pacientes mejoraban sobre todo en la forma de afrontar los síntomas,

Incluso algunos de ellos notaban una disminución de la intensidad del dolor.

Todos reportaron una mejora notable en su calidad de vida y esto es muy importante.

El programa MBSR o REVAP se utiliza cada vez más en hospitales y clínicas y está avalado por una gran cantidad de estudios científicos que demuestran su eficacia en la reducción del estrés,

La ansiedad,

Los síntomas de la depresión,

La mejora en el manejo del dolor y otros beneficios de los que hablaré más adelante.

Posteriormente del programa MBSR o REVAP han surgido otros programas también de 8 semanas que teniéndolo como base se han centrado en aspectos concretos.

MBCT o Mindfulness Basado en la Terapia Cognitiva de Sindel Segal y Mark Williams.

MBPM o Mindfulness Basado en el Manejo del Dolor de Vidya Mala Burch,

Fundadora de Respira Vida Breathworks.

MSC o Mindfulness Basado en la Autocompasión de Germer y Neff.

En España son pioneros en este programa Marta Alonso y Vicente Simón.

Vamos ahora,

Después de explicar un poquito la historia de Mindfulness,

A ver cómo lo hacemos.

Vamos a ver la práctica de Mindfulness.

Dividimos la práctica de Mindfulness en formal e informal.

No son compartimentos estancos,

De hecho no podrían existir la una sin la otra.

La práctica formal nos entrena para poder llevar después a la vida diaria esa capacidad de estar presentes momento a momento.

La práctica formal es el laboratorio en el que vamos cultivando esa atención amable para luego poder trasladarla a la vida diaria.

La práctica formal de Mindfulness incluye la meditación propiamente dicha,

Ya sea sentados,

Tumbados o incluso de pie,

Y la atención al cuerpo.

Para realizar la práctica formal reservamos un lugar y un momento del día determinados en los que podamos estar tranquilos,

Tranquilas y sin interrupciones.

Me gusta verlo como ese momento del día en el que estamos a solas,

Con nosotros mismos,

En silencio y sin distracciones,

Solo estando,

Solo siendo,

Plenamente atentos,

Observando sin juicios,

Sin aversión y sin apego.

Hay diferentes posturas para practicar la meditación.

Normalmente lo haremos sentados en un cojín de meditación sobre la colchoneta con las piernas cruzadas,

Pero también es posible hacerlo sentados en una silla o incluso tumbados boca arriba con los brazos y las piernas extendidos.

En cualquiera de ellas lo más importante es que la espalda esté totalmente recta,

Aunque sin rigidez,

Para que la respiración fluya con facilidad.

La postura debe ser cómoda y a la vez nos debe permitir estar despiertos y atentos.

Adoptamos una postura cómoda,

Firme y digna.

Decimos que nos sentamos con la firmeza y dignidad de una montaña,

Con una actitud abierta y curiosa,

Observando todo lo que se presente sin juzgarlo.

Solemos empezar prestando atención a la respiración,

Solo eso.

La respiración es un foco fantástico en el que centrarnos,

Ya que ella siempre está presente,

Pero podríamos centrarnos también una parte del cuerpo,

En un mantra o con los ojos abiertos en algún objeto del entorno,

Como por ejemplo la llama de una vela.

Si la mente se va tras un pensamiento,

Con total amabilidad y sin enfadarnos,

La traemos de vuelta a la respiración.

No debemos desfallecer,

Ya que la mente es,

En palabras de la madre Teresa de Calcuta,

La loca de la casa.

La mente no para,

Ella funciona sola y a su aire.

No hagamos caso,

Nuestra tarea es traerla siempre de vuelta a la respiración.

El simple hecho de darnos cuenta de que la mente se ha ido tras un pensamiento,

Ya es un gran logro.

Seamos comprensivos y amables con nosotros mismos,

Siempre.

Este entrenamiento va fortaleciendo rutas cerebrales que poco a poco,

Nos ayudan a darnos cuenta cada vez antes de que ha aparecido una distracción.

No debemos pensar que el hecho de que aparezcan pensamientos,

Significa que no lo estamos haciendo bien.

Los pensamientos aparecen porque es la naturaleza de nuestra mente.

La parte más importante de la meditación sucede cuando somos conscientes de que ha aparecido una distracción,

Como por ejemplo un pensamiento.

Ese momento de consciencia nos ayuda a volver a la respiración y a no dejarnos arrastrar hasta donde el pensamiento quiera,

Sin ser prácticamente conscientes de ello.

Decía así San Francisco de Asales,

Si el corazón se desvía o distrae,

Tráelo de vuelta muy suavemente.

Incluso si en toda una hora no haces nada más que ayudar al corazón,

Aunque se vuelva a ir cada vez que lo traes de nuevo,

Tu hora estará muy bien empleada.

Verás,

No existen las buenas ni las malas meditaciones.

En la meditación,

Cualquier cosa que suceda está bien.

Debemos recordar que nos sentamos en silencio a observar la experiencia tal y como se presenta cada instante,

Sin juzgarla ni querer que sea otra,

Nada más.

La práctica formal también incluye la atención al cuerpo.

Tumbados,

Tumbadas,

Sentados,

De pie o incluso caminando,

Se trata de habitar el cuerpo,

En lugar de usarlo como un mero instrumento a nuestro servicio.

Sentirlo,

Entenderlo,

Llamarlo en cualquier circunstancia,

Cuidarlo.

Para ello,

Utilizamos la práctica llamada escaneo corporal.

La posición idónea para realizar esta práctica es tumbados,

En una colchoneta o incluso en la cama.

Podemos incluso realizarla cuando nos acostemos por la noche antes de dormirnos,

Pero también podemos hacerla sentados de forma cómoda incluso de pie o caminando.

Empezamos haciendo tres respiraciones profundas y después nos centramos unos instantes en la respiración,

Solo observándola sin intentar modificarla.

A continuación,

Centramos la atención en el cuerpo en su totalidad,

Su postura y cómo la gravedad hace que pese sobre la colchoneta o el colchón.

Tras unos instantes,

Empezamos a prestar atención a las diferentes partes del cuerpo,

Una por una,

Centrándonos en las sensaciones que sentimos en cada una de ellas,

Calor,

Frío,

Picor,

Escozor,

Pinchazos o sensaciones agradables,

Como el roce de la ropa y el peso de esa zona sobre el colchón.

Es posible que en algunas zonas no notemos ninguna sensación,

No pasa nada.

Se suele empezar por los dedos del pie izquierdo,

De ahí subimos al resto del pie,

Tobillo,

Pantorrilla,

Rodilla y muslo.

Hacemos lo mismo con el lado derecho,

Después vamos pasando hacia glúteos,

Espalda,

Abdomen,

Pecho,

Cuello y brazos,

Pasando por hombros,

Antebrazo,

Brazo y manos,

Y por último cabeza y cara.

También podemos empezar por la cabeza e ir descendiendo.

Nuestra tarea es simplemente la de observar las sensaciones o falta de ellas de cada zona.

Si además notamos tensión en alguna parte,

La intentamos disolver.

Una vez terminado el recorrido,

Volvemos a centrar la atención en el cuerpo en su totalidad,

Sintiendo su peso hundiéndose en la colchoneta o el colchón.

Permanecemos así unos minutos.

Por otro lado,

La práctica informal no es otra cosa que llevar este estado meditativo de atención plena amable y sin juicios a la vida diaria,

Es decir,

Vivir dándonos cuenta de ello.

Es prestar atención hasta a la más insignificante de las tareas que realizamos a lo largo del día.

Ducharse,

Lavarse las manos,

Desayunar,

Hacer la cena,

Tener una conversación,

Conducir,

Caminar hacia el trabajo,

Es ser conscientes además de nuestro mundo interior,

De cómo nos relacionamos con nosotros mismos,

Con los demás y con lo que nos sucede.

Dejamos atrás el piloto automático y empezamos a estar completamente atentos al despliegue de nuestra vida momento a momento.

Es aquello de,

¿te has duchado hoy mientras te duchabas?

¿O tu mente estaba tan ocupada en pensamientos de futuro o de pasado que ni siquiera te has dado cuenta de que te estabas duchando?

Ducharse es sentir el agua en la piel,

Cómo resbala por ella,

Su temperatura,

La suavidad y el olor del gel,

El sonido del agua cayendo en el suelo.

Cualquier pequeña tarea,

Diaria,

Realizada con total atención,

Se puede convertir en la tarea más extraordinaria.

Además de empezar a vivir realmente nuestra vida tal y como sucede a cada instante,

Al estar atentos a lo que nos va sucediendo,

Nos ayuda a disminuir el incesante rumiar de nuestra mente.

Solemos dejarnos arrastrar por los pensamientos.

Ellos nos llevan siempre hacia el pasado,

Hacia el futuro.

La mente no está nunca en el presente.

Escucha este cuento budista.

—Maestro,

¿cuál es su secreto para estar siempre en paz y tranquilo?

—preguntó el discípulo.

—Cuando como,

Como.

—Cuando camino,

Camino.

—Y cuando duermo,

Duermo —dijo el maestro.

—No lo entiendo —dijo el discípulo.

—Yo hago lo mismo y no siento esa paz y tranquilidad que usted siente.

—No lo veo como tú —dijo el maestro.

—Yo cuando como,

Solamente como.

—Cuando camino,

Solamente camino.

—Y cuando duermo,

Solamente duermo.

En cambio tú,

Cuando comes,

Estás pensando en miles de cosas que nada tienen que ver con la comida que tienes delante.

Cuando caminas,

No estás plenamente atento al camino y a todo lo que en él encuentras,

Sino que sigues enredado en los pensamientos.

Y cuando duermes,

Sigues dando vueltas a esa rumiación incesante de tu mente.

Decía Jon Kabat-Zinn,

Si no estás presente mentalmente en los pequeños momentos,

Podrías estar perdiéndote la mitad de tu vida.

Vamos ahora a explicar un poquito cuáles son los beneficios de mindfulness según la ciencia.

Verás,

Según la ciencia,

Mindfulness y la meditación disminuyen la ansiedad y los síntomas depresivos porque disminuye el tamaño de la amígdala.

Aumenta la capacidad de atención y concentración.

Aumenta también la creatividad y la capacidad de tomar decisiones más adaptativas.

Mejora el sistema inmune,

Uno de los estudios es del doctor Richard Davison de la Universidad de Wisconsin con el virus de la gripe.

Mejora también la memoria porque aumenta el tamaño del hipocampo.

Reduce el excesivo rumiar de nuestra mente,

Ayudándonos a estar más presentes en el aquí y ahora.

Mejora nuestra capacidad para afrontar sensaciones,

Emociones y pensamientos desagradables.

Parece ser también que enlentece el proceso de envejecimiento.

Aumenta la materia gris del cerebro y se ha visto cómo aumenta el tamaño de los telómeros.

La neurociencia contemplativa de la cual es pionero el doctor Richard Davison está demostrando cómo la meditación cambia la estructura de algunas zonas del cerebro.

Hay cientos de estudios que hablan de ello.

Por mencionar algunos de ellos,

Hablaremos,

Por ejemplo,

De los estudios de la doctora Sara Lazar.

Esta neurocientífica profesora de Harvard practicaba yoga y meditación.

Sintió curiosidad por comprobar científicamente qué cambios se operaban en el cerebro físicamente al practicar meditación.

Ella era consciente de los beneficios que le estaban reportando estas técnicas y como científica quiso comprobar cuáles eran los cambios a nivel cerebral.

Organizó un grupo de personas que nunca antes habían meditado y les impartieron un programa MBSR o REVAP de 8 semanas.

Los estudios neurológicos se llevaron a cabo antes y después del curso de 8 semanas.

La doctora Lazar descubrió cambios en ciertas estructuras cerebrales como la corteza cingulada,

Responsable de la mayoría de sentimientos y emociones y de la percepción del dolor físico y emocional.

El hipocampo izquierdo,

Implicado en la memoria y la regulación emocional.

La unión temporoparietal,

Asociada a las relaciones sociales,

La empatía y la compasión.

La amígdala,

Responsable de la ansiedad,

El miedo y el estrés.

La amígdala redujo su tamaño.

La reducción de los niveles de estrés se relaciona con cambios en la amígdala.

Los estudios científicos son muchísimos,

Como por ejemplo los de Richard Davison o los del mismo John Kabat-Zinn o los de Marcus Ritchie,

Que descubrió la interesante red neuronal por defecto.

Red de neuronas cerebrales que se activa cuando no estamos atentos a ninguna tarea en concreto.

Estamos pensando en las musarañas o soñando despiertos.

Él vio cómo la meditación puede disminuir su actividad.

Antes de concluir,

Es necesario aclarar al menos dos cuestiones muy importantes.

Una,

La meditación mindfulness no es la panacea ni lo cura todo.

Mindfulness no sustituye otras terapias,

Sino que las complementa.

Cuando existe alguna dolencia concreta,

Es necesario entender que mindfulness es una herramienta complementaria a utilizar dentro de un programa de tratamiento más amplio,

En el que también se incluyen terapias psicológicas,

Farmacológicas si es necesario,

Control nutricional,

Ejercicio físico,

Etc.

Es muy buena herramienta que ayuda a afrontar mejor la enfermedad y que puede ayudar a disminuir algunos síntomas.

Muchas veces,

El mismo profesional de la psicología recomienda realizar programas de mindfulness.

Y el segundo,

Mindfulness requiere un sólido compromiso con la práctica.

Como decía John Kabat-Zinn,

Practica como si tu vida dependiera de ello,

Porque en realidad así es.

Verás,

Como se ha visto en varios estudios,

Es necesario continuar la práctica una vez terminado el programa de ocho semanas.

Mindfulness es una experiencia,

Requiere de práctica para que podamos sentir cambios en nuestra vida.

No basta solo con saber lo que es y cómo se practica,

Es necesario adquirir un sólido compromiso diario con la práctica que perdure más allá del programa de entrenamiento,

Que perdure toda la vida.

Por eso es importante una vez acabado cualquier curso de mindfulness,

Poder encontrar un grupo con el que continuar practicando.

Vamos ahora a hacer una pequeña práctica que podrás utilizar de forma sencilla en tu vida diaria.

La práctica se llama STOP.

Adopta una postura cómoda.

Cierra los ojos.

Nos detenemos unos instantes.

Te has detenido un momento.

Puedes hacerlo incluso en medio de tus tareas diarias,

O al acabar una tarea y antes de comenzar otra.

Simplemente paras y cierras los ojos,

O no,

O con ellos abiertos.

Paras.

Después tomas unas respiraciones profundas y prestas total atención a tu respiración por unos instantes.

Ahora observas.

Observas cómo se siente tu cuerpo en este momento,

Su postura,

Si hay sensaciones de tensión o molestias en alguna de sus partes,

Si hay sensaciones agradables.

Observa también cómo te sientes interiormente,

Si hay alguna emoción en ti y qué pensamientos pasan por tu mente,

Pero sólo obsérvalos,

Sin más,

Sin hacer nada con todo ello.

Déjalo estar.

Y ahora,

Después de esta pequeña práctica,

Procedes a seguir con tu actividad,

Intentando ahora hacerlo de forma más atenta,

Consciente y amable.

Esta práctica llamada STOP,

S-D-S-T-O-P,

De tomar unas respiraciones conscientes O,

De observar cómo te sientes y P,

De proceder o seguir con tus tareas,

Nos invita a parar de vez en cuando para conectar con nuestra respiración,

Con nuestro cuerpo y darnos cuenta de cómo nos sentimos en ese momento determinado.

Es como un paréntesis en medio de lo que estamos haciendo,

Como un toque de atención que nos dice,

Vuelve al presente.

Podemos utilizarla en medio de nuestra rutina diaria o entre una tarea y la siguiente.

Incluso podríamos ponernos algún alarma a lo largo del día para recordar parar y ser conscientes del momento.

De esta manera,

Paramos por un momento el ajetreo diario para conectar con el ahora.

Podemos utilizar esta práctica tantas veces al día como nos apetezca.

Es una manera de ir introduciendo pequeñas pausas de atención plena a lo largo del día.

Nos ayuda a parar de cuando en cuando el modo piloto automático que solemos llevar puesto siempre.

Espero que disfrutes esta práctica y que la lleves a cabo en tu día a día.

Y ahora,

Sin más,

Me despido de ti esperando que esta pequeña charla sobre Mindfulness te haya sido de utilidad.

5.0 (6)

Reseñas Recientes

Marcela

July 22, 2025

Gran aprendizaje. AQUI Y AHORA. Agradecer todo lo que esta sin cambiar nada. Todo es perfecto. Gracias, gracias, gracias.

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