
Meditacuento: El gran Taller
Un viaje al interior del cuerpo, donde glóbulos rojos, glóbulos blancos, plaquetas y otras células cobran vida para contarnos cómo trabajan juntas cuando aparece una herida. Este meditacuento nos invita a mirar las cicatrices no como imperfecciones, sino como señales de cuidado, aprendizaje y fortaleza. Una historia suave y consciente para escuchar con calma, agradecer al cuerpo y reconocer su increíble sabiduría para sanar.
Transcripción
Hola a todos y bienvenidos a un nuevo capítulo de Los Medita Cuentos,
Donde un cuento y una meditación arrullan tu imaginación.
Pónganse cómodos y cómodas que vamos a comenzar.
Ubícate en una postura cómoda en la que puedas tener tu espaldita derecha,
Que los hombros estén sueltos y relajados,
Alejados de las orejas,
Igual que los brazos que pueden estar a los costados y las piernas.
Cierra suavemente tus ojos y comienza a sentir cómo está tu cuerpo el día de hoy.
Primero pensando en nuestro cuerpo físico,
En nuestra cabeza,
Nuestros brazos,
El tronco y las piernas.
Revisa si hay algún punto en el que sientas dolor,
Cansancio,
Tensión o incluso comezón.
Y ahora yéndonos un poco más profundo a nuestro cuerpo emocional o espiritual,
Revisando cómo nos sentimos hoy,
Qué emociones atraviesan nuestro corazón o nuestra mente.
Qué pensamientos tenemos en estos momentos.
Y te invito a que pongas ambas manos en tu corazón,
Puede que lo encuentres al centro de tu pecho o quizás un poco hacia la izquierda.
Y si es que quizás no sientes sus latidos,
No te preocupes,
Imagina cómo hace pum,
Pum,
Pum.
Y cada latido envía sangre a todos los rincones de nuestro cuerpo.
Pero nos vamos a concentrar en ese latido para que mande también un mensaje de relajación,
Para que mande un mensaje y que le diga a todos los rincones de nuestro cuerpo que puede descansar,
Que está en un lugar seguro,
Que está a salvo,
Que todo está bien,
Que todo lo que pasó el día de hoy estuvo bien y todo lo que pase después estará bien,
Pero no necesitamos pensarlo en este momento,
Solamente estamos diciéndole al cuerpo a través de los latidos que se relaje.
Es una manera de agradecerle por todo lo que hace todos los días,
Recordarle que puede descansar,
Que está haciendo un buen trabajo,
Que lo queremos mucho y le agradecemos que nos permita vivir,
Jugar,
Divertirnos,
Abrazar,
Comer y en general disfrutar de la vida.
Siente cómo cada latido ha llevado a todos los rincones de tu cuerpo calma y relajación,
Incluso se ha generado un calorcito en todo nuestro cuerpo.
Suelta los brazos,
Siente tu cuerpo completamente relajado desde los dedos de los pies hasta la cabeza,
Conserva esta sensación de calma y tranquilidad,
Mantén los ojos cerrados,
Activa los oídos y deja que vuele tu imaginación.
Este meditat cuento se llama El gran taller.
Había una vez un vasto y luminoso oculto bajo la superficie de la piel,
Un mundo que se extendía como un universo en miniatura,
Lleno de caminos rojizos,
Luces diminutas y voces que murmuraban órdenes con precisión.
Era el cuerpo de Leo,
Un niño curioso que amaba trepar árboles y descubrir el mundo con las rodillas.
Una tarde mientras jugaba,
Leo resbaló y cayó y un pequeño rasguño se abrió en su rodilla.
Desde fuera parecía una herida,
Pero dentro del cuerpo fue como si sonara una gran campana.
¡Atención!
¡Atención!
Comenzó a gritar el Capitán Plasma corriendo por todos los túneles de sangre.
¡Tenemos una brecha en el muro!
¡Coágulo de emergencia en la rodilla derecha!
De inmediato los glóbulos rojos,
Redonditos y diligentes empezaron a formar una fila ordenada.
Era como obreros que cargaban ladrillos de oxígeno.
¡Vamos equipo!
Gritó uno de ellos llamado Rubián a construir el puente de vida.
Entonces se empezaron a construir un puente en la herida,
Pero los verdaderos héroes del momento eran las plaquetas.
Pequeñas y valientes llegaron volando y empezaron a pegarse unas con otras.
¡Nosotras cerraremos el paso!
Dijo una de ellas llamada Trix que se adhería con mucha fuerza a las demás.
¡Nadie va a atravesar esta puerta!
El ambiente se llenó entonces de movimiento,
De luces,
De energía y aparecieron los glóbulos blancos que venían vestidos como guardianes con unas armaduras luminosas.
Neutra,
Una neutrófila veterana,
Tomó el mando.
¡Hay microbios en la zona!
¡Despejen el campo!
¡Nadie puede interrumpir el proceso de curación!
Y empezó a dar órdenes para que todo su equipo destruyera los microbios.
Los microbios parecían pequeñas sombras que se movían rápido,
Pero los glóbulos blancos los rodearon,
Los envolvieron y los desintegraron en un acto silencioso de defensa.
Mientras tanto,
En el fondo,
Unas células especiales llamadas fibroblastos despertaban de su descanso.
¡Es hora de tejer!
Dijo una de ellas preparando sus hilos de colágeno.
¡Como si fuera un tapiz nuevo!
Dijo otra y movió sus brazos y se emocionó.
Entonces,
Día tras día,
A partir de la herida,
El taller de la piel empezó a trabajar sin descanso.
Las plaquetas formaban la costra,
Los glóbulos rojos alimentaron el área,
Los blancos protegían el terreno y los fibroblastos tejían y tejían una nueva capa para esa zona.
Pasaron los días y la herida comenzó a cerrarse.
Desde adentro,
Todos miraban su obra con mucho orgullo.
No quedó igual que antes,
Dijo Trix,
Observando la nueva piel,
Que estaba más brillante y más elástica.
No,
Respondió Neutra,
Pero quedó más fuerte.
Es una marca que cuenta una historia.
Rubián entonces miró hacia arriba,
Hacia la superficie del cuerpo de Leo,
Donde una pequeña línea rosada brillaba bajo el sol y dijo,
Tal vez no sea perfecta,
Pero es hermosa,
Es la prueba de que estamos vivos y logramos nuestra misión,
Proteger el cuerpo de Leo.
Esa noche,
Mientras Leo dormía dentro de su cuerpo en el taller,
De piel todos descansaban.
Los glóbulos rojos flotaban tranquilos,
Los blancos seguían patrullando en silencio y los fibroblastos guardaban sus hilos con mucho cuidado.
Y si alguna vez aparecía nuevamente una herida,
Ya todos sabían qué hacer,
Porque al interior del cuerpo las cicatrices no son señal de daño,
Sino recuerdos de la reparación,
De esfuerzo y el amor invisible que ocurre bajo la piel.
Y hasta aquí el Meditat Cuento de hoy.
Espero que lo hayas disfrutado tanto como yo,
Que te hayas divertido y has aprendido de todo lo que ocurre para que se genere una cicatrice en nuestra piel,
Que a veces desde afuera nos puede parecer fea,
Chistosa o rara,
Pero desde adentro es toda una obra de arte,
En la que millones de células participan para poder cubrir ese pedacito que se partió.
Y ahora tú los puedes ver como una nueva historia,
Como un recuerdo,
Una anécdota de algo que sucedió,
Pero también la prueba de que tu piel y que tu cuerpo está sano y tiene la capacidad de cerrarse y de curarse a sí misma.
Yo deseo que hoy te veas a dormir tranquilo,
Confiando en la sabiduría de tu cuerpo que tiene para sanar y también pensando en todas las aventuras que viven las células dentro de tu cuerpo.
Conoce a tu maestro
