13:54
13:54

Meditacuento: El Canto del Grillo

by Cindy Vanessa Parra

rating.1a6a70b7
Puntuación
5
Group
Actividad
Meditación
Adecuado para
Niños
Reproducciones
29

En este dulce meditacuento, los niños acompañan a Tomás a descubrir un mágico concierto nocturno escondido en el jardín. Guiados por la suave luz de las luciérnagas y el canto de los grillos, aprenderán a escuchar con calma y a conectar con su respiración. A través de una historia tranquila y envolvente, este cuento invita a relajar el cuerpo, aquietar la mente y dejarse llevar por los sonidos de la noche, creando un puente entre la magia y la naturaleza. Ideal para la rutina antes de dormir, ayudando a los niños a soltar el día y entrar en un descanso profundo y sereno

Transcripción

Hola a todos y bienvenidos a un nuevo capítulo de Los Medita Cuentos,

Donde un cuento y una meditación arrullan tu imaginación.

Pónganse cómodos y cómodas que vamos a comenzar.

Ubícate en una postura cómoda en la que puedas tener tu espaldita derecha,

Que alejes los hombros de las orejas,

Brazos sueltos y relajados a los lados.

Deja que las piernas también se relajen a los lados y cierra suavecito tus ojos.

Comienza a sentir tu respiración,

Cómo entra y sale el aire en tu cuerpo y en qué lugares se siente el movimiento.

Puede ser en el pecho,

En el abdomen,

Las costillas,

El ombligo.

Donde tú lo sientas está perfecto.

Y empieza a imaginar que con cada respiración tu cuerpo se va relajando por completo,

Como si lo soltaras y lo dejaras caer.

Suelta los deditos de los pies y deja que caigan en la cama.

Suelta las piernas.

Rodillas y muslos.

Suelta tu cadera y deja que se hunda profundamente en tu cama.

Suelta la columna vertebral y toda la espalda,

Sintiendo a tu cuerpo sumergirse en tu cama.

Suelta el abdomen.

El pecho.

Suelta todo tu tronco,

Incluyendo los hombros.

Suelta los brazos,

Antebrazos,

Las manos y cada uno de los dedos de las manos.

Suelta tu cabeza y deja que caiga sobre la superficie en la que estás,

Sobre la cama.

Suelta también tu boca,

No importa si se abre un poco,

La nariz,

Los cachetes,

Las orejas.

Los ojos,

Las cejas,

La frente.

Y has imaginado todo tu cuerpo completamente relajado.

Ahora siente una suave luz que empieza a entrar por tu coronilla,

Por la parte más alta de tu cabeza.

Y va llenando todo tu cuerpo.

Llena todo,

Todo,

De una luz especial.

Una luz llena de amor.

Entrando desde la coronilla,

Bajando por todo tu cuerpo,

Siguiendo el camino que hace tu columna.

Y de ahí,

Desde la columna,

Sale a recorrer los brazos y a recorrer las piernas.

Y está completamente lleno de luz,

De amor.

Y eso te da mucha paz.

Porque todo eso que acabas de recorrer es tu sistema nervioso.

Y está en calma.

Está tranquilo.

Y te permite relajarte por completo.

Conserva esta sensación de calma y tranquilidad.

Mantén los ojos cerrados.

Sigue con una respiración suave y pausada.

Activa los oídos y deja que vuele tu imaginación.

En una noche tranquila,

Cuando todo parecía quedarse en silencio,

Tomás se encontraba despierto.

Despierto en su cama.

Se acomodaba hacia un lado.

Se giraba hacia el otro.

Abrazaba la almohada.

Se la ponía en la cara.

Cerraba los ojos con mucha fuerza.

Pero el sueño no llegaba.

La casa estaba en calma.

No se sentían ruidos ni luces.

Solo la luz de la luna entraba por la ventana.

Tomás suspiraba despacito.

Y escuchó en el fondo.

Cri,

Cri,

Cri,

Cri.

Así que abrió los ojos y se quedó muy quieto.

Cri,

Cri,

Cri,

Cri,

Cri.

¿Qué es eso?

Susurró.

Se levantó con cuidado.

Procuró no hacer ningún ruido.

Y caminó hasta la ventana.

Y la abrió solo un poquito.

Afuera,

El jardín de noche parecía otro mundo.

Las plantas se movían suavemente.

Las flores estaban cerradas.

Descansando.

Y pequeñas lucecitas flotaban en el aire.

Tomás parpadeó un poco.

Había una luciérnaga brillando enfrente de él.

Soy Lucy,

Le dijo.

Con su luz suave y brillante.

Ven,

Te quiero enseñar algo muy especial.

Tomás sintió una calidez y una confianza especial por esa luciérnaga.

Así que salió de puntitas.

Y empezó a sentir el pasto fresco debajo de sus pies.

De fondo,

El sonido seguía.

Cri,

Cri,

Cri,

Cri.

Por aquí,

Le dijo Lucy.

Y empezó a caminar entre plantas.

Y muchas luciérnagas se unían para iluminarle el camino y hacerlo sentir seguro.

Y así fue que llegaron hasta un rincón del jardín.

Y allí Tomás vio unos insectos pequeños,

Brillantes y de color marrón oscuro.

Que estaban saltando suavemente en las hojas.

¿Crillos?

Preguntó en voz baja.

Y uno de ellos saltó y se acercó.

Así es,

Dijo con una voz suave.

Y tú llegaste justo a tiempo.

¿A tiempo para qué?

Preguntó Tomás.

Entonces todos los grillos se miraron entre sí y sonreíeron.

Para nuestro concierto.

Tomás abrió mucho los ojos.

No se imaginaba a un grillo cantando.

Nunca había visto que uno abriera la boca.

Entonces empezó a escuchar con atención.

Los grillos se acomodaron sobre las hojas.

Levantaron las alas y comenzaron a moverlas suavemente.

Y allí estaba de nuevo ese sonido.

Cri,

Cri,

Cri,

Cri.

Tomás se quedó completamente quieto.

Era un pequeño sonido pero que lo llenaba todo.

Y todos los grillos parecían sincronizados al mover sus alas.

Tomás estaba sorprendido.

Pues no había necesidad de que los grillos abrieran la boca para que saliera el canto más hermoso.

Las hojas comenzaron a moverse al ritmo de los grillos.

Y el aire comenzó a brisar suave.

Las luciérnagas brillaban más y más y se reunían para iluminar esa hermosa escena.

Todo parecía seguir la música de los grillos.

Cierra los ojos,

Le dijo Lucy.

Y Tomás obedeció.

Y entonces todo se sintió muy diferente.

Porque el sonido ya no solo estaba afuera de él.

Ya lo sentía desde adentro.

Como un cosquilleo suave.

Como si naciera de su corazón.

Como una canción que lo reconfortaba.

Respira,

Le decía Lucy.

Y Tomás inhalaba despacito.

Y soltaba el aire.

Pero la música seguía.

Y el sonido de los grillos lo acompañaba.

Como si se sincronizara con su respiración.

Poco a poco,

El cuerpo de Tomás se fue relajando.

Relajó los hombros,

Los brazos,

Las manos.

Incluso su cara se suavizó.

Este concierto aparece cada noche,

Dijo el grillo.

Pero no todos lo logran escuchar así.

¿Así cómo?

Preguntó Tomás sin abrir los ojos.

Con calma,

Con atención.

Escucharlo con el corazón.

Entonces Tomás sonrió suavemente.

Y dejó que su cuerpo se cayera sobre el pasto.

Y ahora miraba hacia el cielo.

Miraba cómo las estrellas brillaban.

Y la luna seguía allí,

Iluminando todo.

Y el sonido también seguía.

Y las luciérnagas también lo acompañaban.

Parece que esto fuera una canción para dormir,

Dijo Tomás.

¿Lo es?

Respondió Lucy.

Es una canción muy antigua.

Y entonces Tomás ya no sentía prisa.

Ya no sentía angustia.

Solo sentía ese sonido suave.

Ese sonido de los grillos.

Y sus párpados comenzaron a pesar.

Su cuerpo comenzó a descansar.

Y el jardín parecía que se mecía lentamente como si lo estuvieran arrullando.

Los grillos seguían cantando.

Las luciérnagas brillaban despacito.

Y la noche brillaba completa a su alrededor.

Y sin darse cuenta,

Tomás se quedó dormido.

Se quedó dormido sobre el pasto suave.

Se quedó dormido con la música de los grillos.

Se quedó dormido con la luz de la luna y las luciérnagas.

Y todos,

Muy suavemente,

Lo llevaron de regreso a su cama.

Lo cubrieron con silencio,

Con calma.

Y mientras la noche seguía,

Los grillos de fondo seguían con su concierto.

Un concierto suavecito,

Constante.

Una canción de cuna para todos aquellos que quieran dormir.

Y hasta aquí,

El meditacuento de hoy.

Deseo que te haya gustado tanto como a mí.

Y que esta noche pongas mucha atención a todos los sonidos que hay a tu alrededor.

Si tienes suerte y mucha fe,

Lograrás escuchar el sonido de los grillos.

Esa canción que te regala la naturaleza para arrullarte,

Para hacerte dormir.

Y una canción que no es cantada con la voz,

Sino con las alas.

Y por supuesto que hoy te deseo que tengas dulces sueños.

© 2026 Cindy Vanessa Parra. All rights reserved. All copyright in this work remains with the original creator. No part of this material may be reproduced, distributed, or transmitted in any form or by any means, without the prior written permission of the copyright owner.

Trusted by people. It's free.

Insight Timer

Get the app

How can we help?

Sleep better
Reduce stress or anxiety
Meditation
Spirituality
Something else