
Meditacuento: Dos Casas y un Sólo Corazón
Hola a todos y bienvenidos a un nuevo capítulo de los meditacuentos. El día de hoy con una historia muy importante, una historia que puede resultar incómoda, compleja y que a veces de la que quisieramos hablar. Acompañaremos a una pequeña conejita que vive en dos casas a enfrentar un dilema que la pone a dudar de su felicidad. Espero que lo disfrutes tanto como yo.
Transcripción
Hola a todos y bienvenidos a un nuevo capítulo de Los Meditacuentos,
Donde un cuento de una meditación arrulla en su imaginación.
Pónganse cómodos y cómodas que vamos a comenzar.
Ubícate en una postura cómoda en la que puedas tener tu espalda derechita,
Que el pecho esté libre para respirar profundo,
Los hombros hacia atrás y hacia abajo,
Despejando las orejitas y las manos vamos a dejar que estén sobre nuestras piernas,
O si es que estás acostado,
Pueden estar a los lados del cuerpo.
Cierra suavemente los ojos y comienza a sentir todo tu cuerpo.
Imagina que así con los ojos cerrados tomas una libreta y vas a examinar todo tu cuerpo.
Empieza por los pies y toma nota mental de cómo se encuentran hoy tus pies.
Trata de identificar todos los detalles,
La temperatura,
Si están cansados o activos,
Sudados,
Fríos o calientes.
Sólo vamos a darnos cuenta de cómo están.
Ahora toma nota de tus tobillos,
Incluso así con los ojos cerrados trata de pensar en la forma que tienen tus tobillos.
Vamos con las piernas,
Las rodillas y los muslos.
Una zona bastante amplia para describir,
Para que digas cómo se siente,
Si hay dolor en algún punto,
Cansancio o mucha relajación.
Ahora pasamos a nuestro vientre y caderas.
Acuérdate de seguir tomando nota mental de cómo se encuentra esa parte de tu cuerpo hoy.
Seguimos con todo el abdomen,
Observa si de pronto hay ruidos en tu pancita,
Los movimientos que hace cuando respira,
Cualquier sensación que tengas ahí.
Nota también cómo está tu espalda,
Observa tu columna vertebral en todo su largo y crece un poquito más,
El pecho y en el centro más adentro tu corazón.
Toma nota de cómo están tus hombros,
Brazos,
Codos,
Antebrazos,
Muñecas,
Palma de la mano,
Dorso y cada uno de los dedos de las manos.
Ahora ve a tu cuello,
Tu garganta,
Por último sube a describir cómo está toda tu cabeza y tu rostro.
Asegúrate de pasar por todas las partes,
Como la boca,
Los cachetes,
La nariz,
Las orejas,
Los ojos,
Los párpados,
Las cejas,
El entrecejo,
La frente,
Todo tu cuero cabelludo,
Todo tu cabello.
Toma nota de cualquier cosa que estés sintiendo en este momento,
Acuérdate que todo es mentalmente,
En tu imaginación.
Y termina este trabajo de detective de tu propio cuerpo,
Sintiendo la calma y la tranquilidad que ha llegado a ti,
Solo al observar cómo estaba cada una de las partes de tu cuerpo.
Y aprovecha este momento para agradecer por él,
Por todo lo que nos permite hacer día a día.
Conserva esta calma y tranquilidad mientras activas los oídos,
Continúas con los ojos cerrados y dejas que huele tu imaginación.
Este meditat cuento se llama Dos casas y un solo corazón.
Había una vez un bosque tranquilo en el que vivía una conejita llamada Lila,
Era una conejita muy especial,
Tenía orejas largas y suaves y una sonrisa llena de luz.
Lila tenía dos casas,
Una casa con mamá coneja,
Donde tenía su camita con sabanas floreadas,
Su cesto de juguetes y la estantería llena de cuentos,
Y otra casa con papá conejo,
Donde esperaba su otra camita,
Un peluche que era su preferido y tenía muchos juguetes por explorar.
Desde que Lila era pequeña,
Sabía que mamá y papá no vivían juntos,
Por eso para ella era normal,
Porque aunque tenía dos casas diferentes,
Se querían mucho como familia,
Siempre la cuidaban,
La acompañaban y hasta se ayudaban entre ellos.
A veces,
Cuando estaba en casa de papá,
También estaba Ana,
La nueva pareja de papá conejo.
Lila la encontraba simpática,
Le hacía moños en las orejas,
Cocinaban gañetas juntas y hasta le ayudaba a preparar regalitos sorpresa para papá.
Todo estaba muy bien en el mundo de Lila,
Hasta que un día,
Papá y Ana organizaron una gran merienda en el bosque.
Había zanahorias caramelizadas,
Pastel de trébol y jugo de manzana fresca.
De pronto,
Todos los animales estaban reunidos alrededor,
Disfrutando de ese gran manjar,
Pero papá conejo se paró y con una gran noticia anunció,
Queremos contarles que estamos esperando un conejito.
Pronto llegará un hermanito o una hermanita para Lila.
Todos aplaudían,
Ana reía emocionada,
Los amigos decían,
¡qué alegría!
Las ardillas brincaban y las mariposas comenzaron a dar vueltas en el aire.
Lila sonrió un poquito,
Se quedó callada,
Miró y escuchó todo lo que estaba pasando,
Pero algo dentro de su pancita empezó a hacerse como nudo,
Un nudo chiquito que luego fue creciendo.
Cuando terminó la fiesta y ya estaban de regreso en la casa,
Ese nudo se convirtió en un torbellino de preguntas.
¿Y yo qué voy a hacer ahora?
¿Me van a querer menos?
¿Van a querer más al conejito porque viví con ellos todo el tiempo?
¿Y si ya no hay espacio para mí?
¿Tendré que darle mis juguetes y mi ropa?
Papá la miró y notó su carita triste,
Se agachó hasta quedar a su altura,
Le acarició las orejitas y le dijo con una voz suave,
Lila,
Te noto callada,
¿qué pasa mi amor?
Al principio Lila no quería hablar,
Pero papá esperó,
Esperó con mucha paciencia,
Sin apurarse,
Hasta que poco a poco,
Con una voz tímida y temblorosa,
Lila se animó a decir,
Es que no sé si tú me vas a querer igual,
Ahora vas a tener un conejito en casa y seguro,
Seguro lo vas a querer más,
Porque yo aquí estoy solo unos días y él va a estar contigo siempre,
Papá abrió los ojos y le abrazó muy muy fuerte,
Oh Lila,
Mi corazón es como un cesto mágico,
No se llena,
No se acaba,
No se reparte,
Solo crece,
Mi amor por ti es infinito,
Porque tú eres mi hija,
Mi hija,
Mi primera conejita y eso nunca,
Nunca cambiará,
Que llegue otro conejito no te quita tu lugar,
Tú eres tú,
Eres mi Lila,
La única en el mundo con esa sonrisa y esas orejas tan suaves.
Lila lo miró con los ojitos llenos de lágrimas,
Pero algo en su pecho empezaba a calmarse poco a poco,
Pero ¿y si me olvidas un poquito?
Dijo Lila,
Papá sonrió,
La miró directo a los ojos y le dijo,
Jamás,
Jamás voy a olvidarte,
Aunque lo intentara,
Eres parte de mi vida,
Parte de mí,
Mi amor por ti es tan fuerte,
Que ni todas las tormentas juntas,
Ni el viento,
Ni el tiempo,
Van a poderlo mover.
Lila respiró hondo,
El torbellino ya no era tan grande,
¿y me podrás seguir abrazando igual,
Aunque haya otro conejito?
Claro que sí,
Y todavía un poco más,
Voy a abrazarte siempre,
Y cuando quieras te recordaré todo lo que te amo,
Papá la sostuvo un largo rato,
Hasta que el corazón de Lila se sintió blandito y más liviano,
Luego Lila se acostó,
Al día siguiente era turno de ir a casa de su mamá coneja,
Y al llegar por supuesto que le contó todo,
Mamá coneja la escuchó con atención,
Le acarició la espalda y le dijo,
Mi amor escúchame bien,
Tú nunca vas a dejar de ser lo más importante en la vida de papá o en mi vida,
Que tengas un hermanito es algo nuevo,
Sí,
Pero no pierdes tu lugar,
Si tu corazón siente dudas puedes hablar conmigo cuando lo necesite,
Estoy aquí para escucharte siempre,
Lila sintió como el cuerpo se le aflojaba,
Como cuando te metes bajo las mantitas calientes,
Entonces le vino una super idea,
La siguiente semana que era turno de ir a casa de papá,
Llegó con un cuaderno y un lápiz y hasta unos anteojos que les prestó mamá,
Papá y Ana la miraron sorprendidos y eso preguntó papá conejo,
Lila se acomodó las orejas,
Se puso seria y se acomodó los anteojos,
Soy la investigadora de bebés,
Necesito saberlo todo,
Dónde va a dormir,
Qué come un bebé,
Cómo se baña,
Qué pasa si llora cuando está conmigo,
Papá y Ana se rieron tanto que casi se caen de la silla y desde ese día Lila empezó a ser parte de este gran cambio,
Ayudaba a elegir las mantitas,
Empezaba a elegir los cuentos que le iban a contar al bebé y poco a poco su corazón se llenó de algo nuevo,
Una mezcla de amor,
Curiosidad y la ilusión de tener un hermanito o una hermanita,
Aprendió que el amor no se divide,
El amor siempre se multiplica y hasta aquí el meditacuento de hoy,
Espero que como Lila tú también sientas tu corazón suave,
Blandito y el cuerpo ligero,
Recuerda siempre que puedes encontrar ese adulto,
Ese amigo,
Esa compañía para esos momentos difíciles en los que te asaltan esas dudas y se te hace un nudito en el corazón y por supuesto ten presente que el amor en todas sus formas siempre se está multiplicando y entre más personas haya más amor hay para compartir,
Espero que hayas disfrutado tanto este meditacuento como yo y que hoy tengas dulces sueños.
Hola a todos y bienvenidos a un nuevo capítulo de Los Meditacuentos,
Donde un cuento de una meditación arrulla en su imaginación,
Antes de comenzar recuerden darle seguir al podcast y calificarlo para que nuestra comunidad siga creciendo,
Vamos con las dedicatorias.
Este meditacuento va dedicado especialmente para Dante que nos escucha desde Santa Fe en Argentina,
Para Juani,
Edu y su mamá Gisela que nos escucha desde Buenos Aires Argentina,
Para Paula,
Anette y su mamá Lindsay que nos escucha desde Ciudad de México y para Mari José y Ana Paula que nos escuchan desde Aguascalientes en México,
Pónganse cómodos y cómodas que vamos a comenzar.
Ubícate de una postura cómoda en la que puedas tener tu espalda derechita,
Que el pecho esté libre para respirar profundo,
Los hombros hacia atrás y hacia abajo despejando las orejitas y las manos vamos a dejar que estén sobre nuestras piernas o si es que estás acostado pueden estar a los lados del cuerpo.
Cierra suavemente los ojos y comienza a sentir todo tu cuerpo.
Imagina que así con los ojos cerrados tomas una libreta y vas a examinar todo tu cuerpo.
Empieza por los pies y toma nota mental de cómo se encuentran hoy tus pies.
Trata de identificar todos los detalles,
La temperatura,
Si están cansados o activos,
Sudados,
Fríos o calientes.
Solo vamos a darnos cuenta de cómo están.
Ahora toma nota de tus tobillos.
Incluso así con los ojos cerrados trata de pensar en la forma que tienen tus tobillos.
Vamos con las piernas,
Las rodillas y los muslos.
Una zona bastante amplia para describir,
Para que digas cómo se siente,
Si hay dolor en algún punto o cansancio o mucha relajación.
Ahora pasamos a nuestro vientre y caderas.
Acuérdate de seguir tomando nota mental de cómo se encuentra esa parte de tu cuerpo hoy.
Seguimos con todo el abdomen.
Observa si de pronto hay ruidos en tu pancita,
Los movimientos que hace cuando respira.
Cualquier sensación que tengas ahí.
Nota también cómo está tu espalda.
Observa tu columna vertebral en todo su largo y crece un poquito más.
El pecho y en el centro más adentro tu corazón.
Toma nota de cómo están tus hombros,
Brazos,
Codos,
Antebrazos,
Muñecas,
Palma de la mano,
Dorso y cada uno de los dedos de las manos.
Ahora ve a tu cuello,
Tu garganta.
Por último,
Sube a describir cómo está toda tu cabeza y tu rostro.
Asegúrate de pasar por todas las partes,
Como la boca,
Los cachetes,
La nariz,
Las orejas,
Los ojos,
Los párpados,
Las cejas,
El entrecejo,
La frente,
Todo tu cuero cabelludo,
Todo tu cabello.
Toma nota de cualquier cosa que estés sintiendo en este momento.
Acuérdate que todo es mentalmente,
En tu imaginación.
Y termina este trabajo de detective de tu propio cuerpo,
Sintiendo la calma y la tranquilidad que ha llegado a ti,
Sólo al observar cómo estaba cada una de las partes de tu cuerpo.
Aprovecha este momento para agradecer por él,
Por todo lo que nos permite hacer día a día.
Conserva esta calma y tranquilidad,
Mientras activas los oídos,
Continúas con los ojos cerrados y dejas que huele tu imaginación.
Este meditacuento se llama Dos casas y un solo corazón.
Había una vez un bosque tranquilo,
En el que vivía una conejita llamada Lila.
Era una conejita muy especial,
Tenía orejas largas y suaves y una sonrisa llena de luz.
Lila tenía dos casas,
Una casa con mamá coneja,
Donde tenía su camita con sabanas floreadas,
Su cesto de juguetes y la estantería llena de cuentos.
Y otra casa con papá conejo,
Donde esperaba su otra camita,
Un peluche que era su preferido y tenía muchos juguetes por explorar.
Desde que Lila era pequeña,
Sabía que mamá y papá no vivían juntos,
Por eso para ella era normal.
Porque aunque tenía dos casas diferentes,
Se querían mucho como familia,
Siempre la cuidaban,
La acompañaban y hasta se ayudaban entre ellos.
A veces,
Cuando estaba en casa de papá,
También estaba Ana,
La nueva pareja de papá conejo.
Lila la encontraba simpática,
Le hacía moños en las orejas,
Cocinaba gañetas juntas y hasta le ayudaba a preparar regalitos sorpresa para papá.
Todo estaba muy bien en el mundo de Lila,
Hasta que un día,
Papá y Ana organizaron una gran merienda en el bosque.
Había zanahorias caramelizadas,
Pastel de trébol y jugo de manzana fresca.
De pronto,
Todos los animales estaban reunidos alrededor,
Disfrutando de ese gran manjar.
Pero papá conejo se paró y con una gran noticia anunció.
Queremos contarles que estamos esperando un conejito,
Pronto llegará un hermanito o una hermanita para Lila.
Todos aplaudían,
Ana reía emocionada,
Los amigos decían ¡qué alegría!
Las ardillas brincaban y las mariposas comenzaron a dar vueltas en el aire.
Lila sonrió,
Un poquito,
Se quedó callada,
Miró y escuchó todo lo que estaba pasando.
Pero algo dentro de su pancita empezó a hacerse como un nudo,
Un nudo chiquito,
Que luego fue creciendo.
Cuando terminó la fiesta y ya estaban de regreso en la casa,
Ese nudo se convirtió en un torbellino de preguntas.
¿Y yo qué voy a hacer ahora?
¿Me van a querer menos?
¿Van a querer más al conejito porque viví con ellos todo el tiempo?
¿Y si ya no hay espacio para mí?
¿Tendré que darle mis juguetes y mi ropa?
Papá la miró y notó su carita triste,
Se agachó hasta quedar a su altura,
Le acarició las orejitas y le dijo con una voz suave.
Lila,
Te noto callada,
¿qué pasa mi amor?
Al principio Lila no quería hablar,
Pero papá esperó,
Esperó con mucha paciencia,
Sin apurarse.
Hasta que poco a poco,
Con una voz tímida y temblorosa,
Lila se animó a decir.
Es que no sé si tú me vas a querer igual,
Ahora vas a tener un conejito en casa y seguro,
Seguro lo vas a querer más,
Porque yo aquí estoy solo unos días y él va a estar contigo siempre.
Papá abrió los ojos y le abrazó muy muy fuerte.
Oh Lila,
Mi corazón es como un cesto mágico,
No se llena,
No se acaba,
No se reparte,
Solo crece.
Mi amor por ti es infinito,
Porque tú eres mi hija,
Mi hija,
Mi primera conejita,
Y eso nunca,
Nunca cambiará.
Que llegue otro conejito no te quita tu lugar,
Tú eres tú,
Eres mi Lila,
La única en el mundo con esa sonrisa y esas orejas tan suaves.
Lila lo miró con los ojitos llenos de lágrimas,
Pero algo en su pecho empezaba a calmarse poco a poco.
Pero,
¿y si me olvidas un poquito?
Dijo Lila.
Papá sonrió,
La miró directo a los ojos y le dijo,
Jamás,
Jamás voy a olvidarte,
Aunque lo intentara,
Eres parte de mi vida,
Parte de mí,
Mi amor por ti es tan fuerte,
Que ni todas las tormentas juntas,
Ni el viento,
Ni el tiempo,
Van a poderlo mover.
Lila respiró hondo.
El torbellino ya no era tan grande.
¿Y me podrás seguir abrazando igual,
Aunque haya otro conejito?
¡Claro que sí!
Y todavía un poco más,
Voy a abrazarte siempre,
Y cuando quieras te recordaré todo lo que te amo.
Papá la sostuvo un largo rato,
Hasta que el corazón de Lila se sintió blandito y más liviano.
Luego Lila se acostó.
Al día siguiente,
Era turno de ir a casa de su mamá coneja,
Y al llegar,
Por supuesto que le contó todo.
Mamá coneja la escuchó con atención,
Le acarició la espalda y le dijo,
Mi amor,
Escúchame bien,
Tú nunca vas a dejar de ser lo más importante en la vida de papá o en mi vida,
Que tengas un hermanito es algo nuevo,
Sí,
Pero no pierdes tu lugar.
Si tu corazón siente dudas,
Puedes hablar conmigo cuando lo necesite,
Estoy aquí para escucharte siempre.
Lila sintió como el cuerpo se le aflojaba,
Como cuando te metes bajo las mantitas calientes.
Entonces le vino una super idea.
La siguiente semana,
Que era turno de ir a casa de papá,
Llegó con un cuaderno y un lápiz,
Y hasta unos anteojos que les prestó mamá.
Papá y Ana la miraron sorprendidos.
¿Y eso?
Preguntó papá conejo.
Lila se acomodó las orejas,
Se puso seria y se acomodó los anteojos.
Soy la investigadora de bebés,
Necesito saberlo todo,
Dónde va a dormir,
Qué come un bebé,
Cómo se baña,
Qué pasa si llora cuando está conmigo.
Papá y Ana se rieron tanto que casi se caen de la silla.
Y desde ese día,
Lila empezó a ser parte de este gran cambio.
Ayudaba a elegir las mantitas,
Empezaba a elegir los cuentos que le iban a contar al bebé,
Y poco a poco su corazón se llenó de algo nuevo,
Una mezcla de amor,
Curiosidad y la ilusión de tener un hermanito o una hermanita.
Aprendió que el amor no se divide,
El amor siempre se multiplica.
Y hasta aquí el meditacuento de hoy.
Espero que como Lila,
Tú también sientas tu corazón suave,
Blandito y el cuerpo ligero.
Recuerda siempre que puedes encontrar ese adulto,
Ese amigo,
Esa compañía para esos momentos difíciles,
En los que te asaltan esas dudas y se te hace un nudito en el corazón.
Y por supuesto ten presente que el amor en todas sus formas siempre se está multiplicando,
Y entre más personas hayan,
Más amor hay para compartir.
Espero que hayas disfrutado tanto este meditacuento como yo,
Y que hoy tengas dulces sueños.
Conoce a tu maestro
