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El gato soñador

by Cindy Vanessa Parra

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Puntuación
4.8
Group
Actividad
Meditación
Adecuado para
Niños
Reproducciones
5.4k

¡Hola! bienvenido a otro capítulo de los meditacuentos, el día de hoy te traigo un cuento el gato soñador escrito por Maria Bautista. Una mágica historia que nos invita a soñar y creer en nosotros y en todo lo que podemos lograr. Espero que lo disfrutes, gracias por meditar conmigo Un abrazo

Transcripción

Hola,

Bienvenida a otro meditacuento.

Este es un espacio para ti,

Así que ponte cómodo,

Sentado o acostado como tu cuerpo te lo pida.

No cruces brazos ni piernas.

Toma profundamente el aire por tu nariz,

Sintiendo cómo se infla tu estómago,

Y deja que el aire salga lentamente por tu boca.

Toma nuevamente el aire por la nariz y deja que salga por tu boca.

Siente cómo en esa exhalación o cada vez que sacas el aire,

Se relaja todo tu cuerpo,

Desde los dedos de los pies hasta la cabeza.

Cierra los ojos y disfruta de esta historia.

El gato soñador.

Había una vez un pueblo pequeño,

Con casadas de piedra,

Calles retorcidas y muchos,

Muchos,

Pero muchos gatos.

Los gatos vivían allí,

Muy felices,

De casa en casa durante el día,

De tejado en tejado durante la noche.

La convivencia entre las personas y los gatos era perfecta.

Los humanos les dejaban campar a sus anchas por sus casas,

Los acariciaban,

Les tocaban sus lomitos y les daban de comer.

A cambio,

Los felinos perseguían a todos los ratones,

Cuando estos trataban de invadir las casas de las personas,

Y les regalaban su compañía en las tardes de lluvia.

No habían quejas,

Hasta que un día llegó Misifú.

Al principio,

Este gato de pelaje blanco y largos,

Largos bigotes hizo exactamente lo mismo que el resto.

Comenzó a merodear los tejados,

Luego empezó a perseguir ratones,

Se dejó acariciar por las tardes,

Especialmente esas en las que llovía mucho.

Pero pronto Misifú se aburrió.

Comenzó a cansarle a hacer siempre lo mismo.

Se comenzó a cansar de que la vida gatuna en aquel pueblo de piedra se limitara a esa rutina,

Y decidió dejar de salir a la calle a cazar ratones.

Comenzó a pasarse las noches mirando a la luna.

Te vas a quedar tonto de mirarla,

Le decían sus amigos,

Pero Misifú no quería escucharlos.

No era la luna la que lo tenía enganchado,

Sino aquel aire de magia que tenían las noches en los que su luz invadía todos los rincones.

¿No ves que no conseguirás nada?

¿Para qué más la miras?

La luna no bajará a estar contigo,

Le decían los demás gatos.

Pero Misifú no quería que ella viniera a hacerle compañía.

A él le valía consentir la dulzura con la que impregnaba el cielo cuando brillaba con todo su esplendor.

Porque aunque nadie parecía entenderlo,

Al gato Misifú le gustaba lo que esa luna redonda y plateada le hacía sentir,

Lo que le hacía pensar,

Lo que le hacía soñar.

Mira la luna,

Es grande,

Brillante y está tan lejos.

¿No podremos llegar nosotros hasta donde está ella?

¿No podremos salir de aquí,

Ir más allá?

Preguntó Misifú a su amiga Ranina.

Ranina se estiraba con elegancia y le lanzaba un gruñido.

¡Miu!

Hay que ver,

Misifú,

Cuántos pájaros tienes en la cabeza.

Pero Misifú no tenía pájaros,

Sino que tenía muchos sueños y quería cumplirlos todos.

Tendríamos que viajar,

Conocer otros lugares,

Perseguir otros animales y otras vidas.

¿Es que nuestra existencia va a ser sólo esto?

Se preguntaba Misifú.

Muy pronto los gatos de aquel pueblo dejaron de hacerle caso.

Hasta su amiga Ranina se cansó de escucharlo suspirar.

Tal vez por esto,

Tal vez porque la luna le dio la clave,

El gato Misifú desapareció un día del pueblo de piedra.

Nadie consiguió encontrarle.

Se ha marchado en busca de sus sueños.

¿Habrá llegado hasta la luna?

Se preguntaba con curiosidad su amiga Ranina.

Nunca más se supo del gato Misifú,

Pero algunas noches de luna llena hay quien mira hacia el cielo y puede distinguir entre las manchas oscuras de la luna unos bigotes muy alargados.

No todos pueden verlo,

Sólo los soñadores son capaces.

¿Eres tú capaz?

Este cuento nos enseña el poder de los sueños y cómo hay que perseguirlos con toda nuestra fuerza.

Así que atrévete desde hoy a soñar eso que quieres hacer mañana y ya sabes que si lo puedes soñar lo puedes crear.

Y hasta aquí este cuento de hoy.

Espero que lo hayas disfrutado y nos vemos en un próximo Medita Cuento.

4.8 (88)

Reseñas Recientes

Silvana

December 3, 2024

Bien sindy !!!!!

Yavé

June 25, 2022

Excelente

Gesica

August 23, 2021

Genial🤩🤩🤩

Sergio

July 31, 2021

Tienes una voz que me transmite calma

Jaime

July 27, 2021

Lindo

Esther

July 25, 2021

Muy chulo este meditacuentos.

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