
Volver al presente
by Liz Miranda
Una práctica sencilla para dirigir la atención de manera consciente, reconocer cuándo nos hemos distraído y aprender a volver al momento presente, una y otra vez. Cada vez que nos damos cuenta de que la atención se ha ido, tenemos una nueva oportunidad para volver y fortalecer nuestra capacidad de estar presentes.
Transcripción
Hoy vamos a practicar cómo mover nuestra atención de manera voluntaria y consciente.
Para hacerlo,
Utilizaremos la respiración como nuestro objeto de atención.
A lo largo de la práctica.
Observaremos cómo la atención se mueve.
Y como cada vez que nos damos cuenta de que se ha ido a otro lugar,
Podemos elegir traerla de vuelta.
Y comienza encontrando una postura cómoda.
Recuerda que lo más importante es mantener la espalda erguida.
Sin tensión.
Y permitir que el resto del cuerpo esté relajado.
Puedes cerrar los ojos si te resulta cómodo.
O dejarlos ligeramente abiertos.
Descansando la mirada en algún punto frente a ti.
Encuentra una postura relajada.
Que al mismo tiempo te permita mantenerte presente y alerta.
Y suavemente trae tu atención al cuerpo.
Hasta consciente de las sensaciones que están presentes en este momento.
Y peso.
La temperatura.
Los puntos de contacto.
Simplemente nota lo que puedas sentir.
Y suavemente lleva tu atención a la respiración.
No necesitas cambiarla.
Ni respirar de ninguna manera especial?
Solo siente.
Observa las sensaciones que produce la respiración en el cuerpo.
Quizás puedas sentir el movimiento del abdomen o del pecho.
Tal vez puedas percibir el aire entrando y saliendo por la nariz.
Elige el lugar en el que sientas con mayor claridad tu respiración en este momento.
Y permite que tu atención descanse ahí por un momento.
Si de pronto aparece algún pensamiento,
Un sonido,
Una sensación.
Un recuerdo,
Cualquier tipo de distracción.
Observa lo que sucede con tu atención.
Quizás sin darte cuenta dejaste de sentir la respiración.
Comenzaste a seguir un pensamiento.
Un sonido,
Una imagen.
Simplemente date cuenta.
No necesitas hacer nada más.
Recordar lo que estamos haciendo.
Y de manera suave y voluntaria.
Vuelve a dirigir tu atención hacia la respiración.
Regresa tu atención a sentir.
Observa cómo la atención puede moverse de un lugar a otro.
¿Este movimiento es natural?
Lo que estamos entrenando es nuestra capacidad de darnos cuenta en dónde está nuestra atención.
Y elegir conscientemente dónde queremos colocarla.
Así que no importa cuántas veces te distraigas.
Cada vez que te das cuenta.
De que tu atención se ha ido.
Elige regresar.
En ese momento estás practicando.
Date cuenta y vuelve.
Una y otra vez.
Regresa este momento.
Sintiendo las sensaciones de la respiración en tu cuerpo.
Esta sencilla práctica nos ayuda a entrenar la capacidad de estar presentes.
Cada vez que nos damos cuenta.
¿Dónde está nuestra atención?
Y la dirigimos nuevamente hacia el objeto que hemos elegido.
Fortalecemos nuestra capacidad de decidir consciente y voluntariamente dónde queremos estar.
Y ahora suelta el ejercicio.
Por un momento simplemente descansa tu mente como esté.
Poco a poco vuelve a sentir tu cuerpo.
Y a percibir el espacio que te rodea.
Cuando estés lista,
Listo.
Abre suavemente los ojos.
Y terminamos esta práctica.
Gracias por darte este tiempo para meditar.
Nos escuchamos pronto.
Para seguir practicando juntos.
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