
Presencia
by Enrique Taub
En el momento presente sólo estás tú. La presencia como forma de energía es la más potente, ya que te encuentras siendo parte de un todo, una parte única, perfecta y necesaria. Desde esa presencia puedes empezar un camino fácil.
Transcripción
Pues empiezas cerrando los ojos,
Sintiendo cómo entra el aire en tu cuerpo,
Cómo sale el aire de tu cuerpo.
Observa cómo es tu postura en este momento.
Intenta simplemente ver cómo está tu columna,
Cómo se asienta tu columna en tu sacro.
Intenta poner la columna lo más vertical posible,
De forma que sea cómoda para ti.
No busques una postura incómoda.
Intenta que sea lo más vertical posible.
Sigue respirando de una forma consciente,
Sintiendo cómo el aire llega a tus pulmones,
Cómo llega a tu tripa.
Convierte en un baile la respiración.
Es como las olas del mar.
Llegan a la orilla y se van.
El aire entra en tu cuerpo y se va.
Es un baile que va acompañado por la naturaleza.
El mar tiene su ritmo que va cambiando.
Y te vas respirando en función de lo que necesitas en cada momento.
Respiras,
Se te tira la ola.
Respiras,
Llega la ola.
O al revés,
Como más te guste a ti.
Y observa tus pensamientos.
Observa si estás pensando en otra cosa que no sea tu respiración.
Concéntrate en tu respiración.
Cuando estás centrada en tu respiración,
Estás en presencia,
La mente se va relajando,
Se va ralentizando.
Cuando no estás en tu presencia,
Estás fuera,
La mente se dispersa.
Es como un barco que está sin un ancla en una tormenta.
La mente se va alejando,
Acercando.
Lo lleva y le atrae la marea de fuera.
Cuando estás en presencia,
Esa misma presencia es la raíz.
La que sujeta la mente,
La que sujeta el cuerpo.
Es todo.
Dete permiso de simplemente estar en presencia.
No es algo que tengas que buscar.
Es algo que está en ti.
Simplemente déjalo de hacer.
Simplemente deja de mirar fuera.
Observa cómo es tu respiración.
Observa tus pensamientos,
Si siguen dispersos.
Y dale permiso de volver tranquilamente,
Lentamente a tu respiración.
Inspiras.
Inspiras.
Esos pensamientos fluctúan.
Ese barco va a la deriva en la tormenta.
La mente se relaciona con el ego,
Con la creencia.
Con todo aquello que está en el cuenco,
Que es tuyo,
Pero que no eres tú.
Cuando estás en la mente,
No estás en la presencia.
En la mente siempre aparecen nuevos actores en el escenario.
Todo cambia.
Tu atención se distrae.
Tu respiración continúa.
Es constante.
Lleva tu atención a tu respiración.
Y en tu respiración estás en presencia.
Estás en ti.
Estás en paz.
Observa cómo te distrae tu mente.
Observa que cuando abres tu mente es como si todos tus amigos llegaran a tu casa.
Tienes que atender a todos tus amigos.
Todo el mundo está llamando a la puerta de tu casa.
Tú puedes elegir no abrir.
Apagar el timbre.
Y sentarte a meditar como estás haciendo ahora.
Es una lección.
Es un ejercicio.
Es dejar de hacer.
Para simplemente ser.
No te hacen falta tus amigos en este momento.
Ahora otros momentos.
Ahora solamente te haces falta tú.
Y de ti solamente te hace falta tu presencia.
Tu mente.
Y tu cuerpo.
Presente.
Estás en casa.
Estás en ti.
Date permiso de no dejar entrar a nada y a nadie por un instante.
Quedarte a solas contigo.
Sentiendo tu paz.
Tu serenidad.
Sentiéndote a ti.
Este es tu trabajo.
Esperar tu esencia.
Trascender los personajes.
Llegar a tu ser.
Simplemente dejando de hacer.
En la presencia hay quietud.
En la mente hay movimiento.
Ahora es el momento de la quietud.
En tu casa,
En tu esencia.
En tu ser.
Solo estás tú.
Con lo que realmente eres.
No tienes que hacer nada.
No tienes que llegar a ser.
Ya eres.
Y como eres,
Es perfecto.
Simplemente tienes que dejar que esto que eres,
Esta esencia,
Se convierta en tu vida.
Te puedas mostrar tal y como eres.
Sin tener que forzar nada.
Sin tener que crear nada.
Y observa con que facilidad la mente recobra su protagonismo.
Le das las gracias.
Vuelves a tu respiración.
Vuelves a tu esencia.
Y simplemente dejas de hacer.
Por un instante.
El permiso de simplemente ser paz.
De ser serenidad.
De ser todo.
Y nada a la vez.
Y el permiso de sentirte en tu esencia.
Sentir que llegaste a este planeta.
Y observa donde estás.
Eres el barco a la deriva.
O eres la presencia.
En este instante.
Y está bien donde estés.
Aunque te des cuenta.
Tú eliges donde quieres estar.
Nada que hacer.
Simplemente respirar con consciencia.
Conectar con tu esencia.
Y dejar de mirar fuera.
Como es tu esencia.
Está llena de amigos.
O estás tú.
Está llena de tareas.
O a paz.
Estás en presencia.
Puedes ver.
Puedes ver tu verdad.
Puedes ver lo que no te hace falta.
Lo que todavía quieres mantener.
Cuando estás en presencia.
Eres tú.
Este es el momento de observar.
Observas desde tu presencia.
Desde tu esencia.
Y puedes observar todo.
Todo lo que te rodea.
Todos los que te rodean.
Puedes observar tu cuerpo.
Puedes observar tu mente.
Y no te identificas.
No eres nada de eso.
Pero eres tu verdad.
Algo que no va a cambiar nunca.
Cuando conoces tu verdad.
Puedes transformarte.
Simplemente dejando de hacer.
Simplemente siendo lo que eres.
¿Dónde se fue tu barrio?
¿Dónde está tu mente?
Vuelve a tu respiración.
Vuelve a conectar contigo.
Empieza en un instante.
No importa las veces que te vayas.
Solo importa las veces que vuelvas.
Deja que tu mente se aquiete.
Poniendo toda tu atención en tu respiración.
Haciendo el milagro de la vida.
Creciendo en ti en este momento.
Con el simple hecho de respirar.
No tienes que hacer nada.
Simplemente tienes que dejarla.
No tienes que ir a ningún lugar.
Estar en ti.
¿Cómo es estar en ti?
¿Cómo te sientes contigo?
En tu verdadera esencia solamente hay paz.
Solamente hay serenidad.
Claridad de más profundidad.
Conectando con tu verdadera esencia.
Dejando fuera todo lo que no es.
Cuando te encuentres divagando en tu mente simplemente toma una respiración profunda.
Y vuelve a ti.
Mezclas con tu paz.
Con tu equilibrio.
Con tu luz.
Simplemente dejas de hacer Lo único que tienes que hacer es respirar conscientemente.
Inhalar.
Mezclar.
Sentir cómo entra y cómo sale el aire de tu cuerpo.
Conectar contigo.
Observar desde ese lugar tu mente.
Dándole el permiso de aquietarse.
Prepararse.
Por un rato de no recibir amigos en casa.
Nada más.
Simplemente respirar.
Una respiración consciente.
Una respiración que te lleva a tu esencia.
Una respiración que te permite encontrar tu paz.
Y siempre vuelves a tu presencia.
Siempre vuelves con una respiración.
Te das el permiso de disfrutar esta sensación de paz.
De serenidad.
De estar contigo.
Observa tu respiración.
Llévala muy dentro.
Reconoce tu camino.
Cada vez que tu mente se vaya tomas una respiración profunda y vuelves.
Y ahora con una respiración profunda,
Muy profunda empiezas a estar un poquito más alerta.
Una segunda respiración muy profunda.
Empiezas a reconocer tu cuerpo y tu mente.
Y con la tercera y última respiración profunda de tu manera vas abriendo los ojos.
Volviendo aquí y ahora.
Conoce a tu maestro
4.8 (11)
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