
¡Tengo Razón! y tu no la Tienes - Por Eckhart Tolle
En este podcast aprenderemos a desarrollar una nueva forma de pensar. El proceso comienza con prestarte atención a tu comportamiento en situaciones de discusión, y preguntándote si realmente vale la pena exponerte a la confrontación para tener la razón. Fuentes: Libro de Eckhart Tolle “Un nuevo mundo ahora” y [https://robertotirigall.com](https://robertotirigall.com/)
Transcripción
¿Quejarse?
Encontrar defectos y reaccionar en lugar de actuar son cosas que refuerzan la sensación de separación y diferenciación que tiene el ego,
De la que depende su supervivencia,
Pero también refuerzan al ego dándole una sensación de superioridad que lo alimenta.
Tal vez no resulte evidente a simple vista que quejarse,
Por ejemplo,
De un atasco de tráfico de los políticos,
De los ricos codiciosos o de los parados holgazanes de tus compañeros de trabajo o de tu expareja,
De los hombres o de las mujeres,
Puede darte una sensación de superioridad.
No obstante,
Así es.
Cuando te quejas,
Ello implica que tienes razón,
Y la persona o situación de la que te quejas o contra la que reaccionas no la tiene,
No hay nada que refuerce más el ego que tener razón.
Tener razón es identificarse con una postura mental,
Un punto de vista,
Una opinión,
Un juicio,
Una interpretación.
Por supuesto,
Para que tú tengas razón es preciso que algún otro no la tenga,
Y por eso al ego le encanta negar la razón a otros para tenerla a él.
En otras palabras,
Necesitas negarles la razón a otros para adquirir una sensación más fuerte de quién eres.
No solo se puede negar la razón a las personas,
También a las situaciones,
Mediante la queja y la propensión a reaccionar en lugar de actuar,
Lo que siempre implica que esto no debería estar ocurriendo.
Tener razón nos coloca en una situación de imaginaria superioridad moral respecto a la persona o situación que está siendo juzgada y condenada.
Es esa sensación de superioridad lo que busca el ego para reforzarse.
Definiendo el ego,
Según Eckart Tolle,
Es la identificación con el yo físico,
Mental y emocional.
Es decir,
Cuando nos identificamos con nuestros pensamientos,
Con nuestro cuerpo físico,
Con el mundo que nos rodea y con nuestra propia historia de vida.
Entonces es cuando surge un falso sentido del yo,
Un personaje ficticio al cual llamamos el ego.
Este sentido de yo se siente separado de los demás y vive en función de conceptos mentales y patrones condicionados impuestos por la familia,
La sociedad y la cultura en general.
Es posible que muchas veces hayamos entrado en una calurosa discusión argumentando nuestra verdad y,
Por supuesto,
Queriendo tener siempre la razón.
A veces por el afán de querer tener razón podemos generar conflictos con nuestra pareja,
Amigos,
Familiares o conocidos con los que nos relacionamos.
El hecho de querer tener razón hace que nuestro ego se sienta mucho más grande.
Por eso muchas veces defendemos a ultranza nuestra posición.
El sentir que no tenemos razón es una suerte de amenaza de muerte a nuestro ego.
De ahí que nos guste preferir tener siempre la razón.
Si por algún momento pudiéramos cuestionar nuestra verdad como absoluta,
Tener razón ya no sería una cuestión de vida o muerte.
Nuestro ego se afirma en una opinión y no quiere dar un paso al costado.
Porque necesita identificarse con el pensamiento,
Si no sentiría una especie de desaparición o muerte.
Cuando sentimos que no nos interesa tener siempre la razón,
Es el momento en que empezamos a deshacernos de nuestro ego y asimilamos otros puntos de vista.
Hagamos un ejercicio para disolver nuestro ego.
Es el siguiente.
Lo primero es que empieces a prestarte mucha atención y a descubrir si te gusta tener siempre la razón.
Lo segundo es que si te encuentras en alguna conversación que va subiendo de tono y se pone peor,
Poco a poco pregúntate si vale la pena pasar por ese mal momento por el solo hecho de tener la razón.
El tercer punto es observar si puedes dejar de estar argumentando sobre lo que piensas,
Recordando que no eres el dueño de la verdad y que todos podemos pensar de modos diferentes.
El cuarto punto es intentar leer periódicos,
Revistas y libros donde lo que se expresa es opuesto a lo que tú piensas.
Lee y escucha posturas opuestas o diferentes a tu paradigma o modelo de pensamiento.
Y el quinto y último punto es que no te quedes con una sola opinión sobre algún asunto y mucho menos si coincide con lo que tú piensas.
Te mando un abrazo.
Soy Elias Benson.
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