
Técnica De Regulación Somática Para Dormir Toda La Noche
¿Tu cuerpo está cansado pero tu mente sigue en alerta? Esta meditación para dormir profundamente y toda la noche está diseñada para ayudarte a reducir la hiperactivación nocturna, calmar el sistema nervioso y favorecer un estado de descanso profundo. A través de respiración lenta, relajación corporal y señales de seguridad, ayudaremos al organismo a disminuir la activación asociada al estrés y al cortisol nocturno, para que puedas soltar los pensamientos, dormir más rápido y regresar al sueño con mayor facilidad si despiertas durante la noche. Túmbate, cierra los ojos y deja que mi voz te acompañe. No necesitas llegar hasta el final: puedes dormirte en cualquier momento.
Transcripción
Buenas noches.
Te doy la bienvenida a esta meditación nocturna para resetear la hiperactivación.
Como apagar el corte sol y dormir toda la noche.
Puede que tu cuerpo esté agotado.
Y sin embargo.
.
.
Cuando apoyas la cabeza en la almohada.
Algo dentro de ti continúa despierto.
Pensamientos.
Tensión.
Recuerdos.
Anticipación.
La ciencia del sueño conoce este fenómeno como hiperactivación nocturna.
Un estado en el que el cerebro y el sistema nervioso.
Permanecen demasiado atentos justo.
Cuando deberían comenzar a retirarse.
Esta noche vamos a realizar un reset progresivo.
De esa vigilancia.
No intentaremos eliminar el cortisol.
Porque tu organismo lo necesita.
Vamos a ayudar al cuerpo.
A recibir señales de seguridad.
Mediante respiración lenta.
Relajación muscular.
Y atención a las sensaciones internas.
Estas prácticas pueden reducir la activación simpática y facilitar la salud.
El predominio de los mecanismos parasimpáticos.
Relacionados con el descanso.
A medida que disminuye la necesidad de vigilar.
¿Puede resultarte más fácil conciliar el sueño?
Reducir los despertares provocados por pensamientos.
Y volver a dormir.
Si despiertas durante la noche.
No tienes que esforzarte.
Sólo escucha.
Porque tu cuerpo ya sabe el camino.
Hacia el sueño.
Durante los próximos minutos.
Quiero que olvides una idea que probablemente.
.
.
Te ha acompañado muchas noches.
Que tienes que hacer algo para conseguir dormir.
Ajusta el volumen.
Hasta que mi voz se escuche suavemente.
Te invito a que busques la postura en la que tu cuerpo tiene que hacer el menor esfuerzo posible.
¿Delado?
Boca arriba.
Como prefieras.
Y haz ahora cualquier pequeño movimiento.
Que todavía necesites hacer.
¿Te acomoda la almohada?
Mueve ligeramente los hombros.
Estira una piel.
¿O las dos?
Y cuando estés preparado,
Preparada,
Permite que los ojos se cierren.
No los cierres con fuerza.
Deja simplemente que los párpados caigan.
Como si el día cerrara lentamente sus puertas.
Ahora toma aire por la nariz.
Sin exagerar la inhalación.
Sólo deja.
Entrar el aire.
Ahora exhala.
Poco más despacio.
Otra vez,
Inhala suavemente.
Y ahora exhala y permite que el aire salga,
Lento No necesitamos una respiración perfecta.
Solo estamos enviando una señal.
Una señal muy sencilla al organismo.
La de que ya.
No hay presa.
De nuevo.
Inhala.
Y ahora exhala un poco más lentamente.
Quizá notes que después de varias respiraciones.
.
.
El cuerpo comienza a hacer algo por sí mismo.
El pecho necesita moverse menos.
Los hombros bajan.
La mandíbula empieza a aflojarse.
Y la respiración encuentra su propio ritmo.
No eres tú quien tiene que dormir al cuerpo.
El cuerpo sabe hacerlo.
Su corazón ha latido durante todo el día.
Sin que tuvieras que recordárselo.
Sus pulmones han respirado miles de veces.
Sin pedirte instrucciones.
Durante el sueño.
O una inteligencia.
Continúa regulando innumerables procesos.
¿Por eso?
Ahora puedes dejar de supervisarte.
Lleva la atención.
A la frente.
¿Observas y todavía?
¿Hay alguna tensión?
No intentes.
Sólo percibela.
Y mientras exhalas.
Imagina que en la frente dispone de más espacio.
Los músculos alrededor de los ojos.
Se ablandan.
Las mejillas descansan.
La mandíbula se separa ligeramente.
La lengua deja de sujetarse.
Y algo empieza a cambiar.
No porque esté esforzando la relajación.
Sino porque estás dejando de alimentar.
LA ALERTA Ahora lleva la atención.
Al cuello.
Y después a los hombros.
Quizá hayan pasado el día preparados.
Para responder.
Preparados para hacer.
Resolver.
Contestar.
Proteger.
Controlar.
Pero la noche no necesita esos hombros preparados.
Puedes dejarlos caer.
Un poco más.
Y al exhalar piensa.
Ya no tengo que responder a nada.
Respira.
Siente el peso de la cabeza.
Sobre la almohada.
El peso de los hombros sobre la cama.
Siente la espalda.
Las caderas.
Las piernas.
Los pies.
Debajo de ti existe una superficie.
Sosteniendo todo tu cuerpo.
No necesitas sostenerte.
A ti mismo.
Durante toda la noche.
La cama puede hacerlo por ti.
Y durante unos segundos.
Simplemente siente eso.
Ser sostenido.
Sostenida.
Sin tener que demostrar nada.
Sin resolver nada.
Sin anticipar nada.
Y ahora quiero que imagines algo.
Imagina que dentro de tu cerebro.
.
.
Existe una pequeña sala de vigilancia.
Durante el día he estado llena de actividad.
Las pantallas encendidas.
Alarmas.
Información.
Decisiones.
Recuerdos.
Planes.
Pero ha llegado la noche.
Y una persona.
Comienza lentamente a apagar esas pantallas.
Una pantalla representa el trabajo.
Esa persona ahora?
Apaga la pantalla del trabajo.
Otra representa una conversación.
Se apaga.
Otra contiene algo que todavía no sabes cómo resolver.
También se apaga.
No porque haya desaparecido el problema.
Sino porque no necesitas solucionarlo.
A esta hora.
Otra pantalla representa mañana.
También se apaga.
Se oscurece.
Y poco a poco esa sala queda en penumbra.
Y respiras.
Respira ahora.
Tal vez aparezca ahora un pensamiento.
Déjalo aparecer.
No significa que el reset esté fallando.
Una mente acostumbrada a vigilar.
Seguirá intentando comprobar cosas.
Durante un tiempo.
Cuando aparezca un pensamiento.
No luches contra él.
Sólo responde internamente.
Ahora no.
Ahora no.
Si mañana sigue siendo importante.
Podré ocuparme de ellos.
Pero ahora no.
Otra respiración.
Respira.
Y otra vez.
Ahora no.
Siente el pecho sober.
Siente el pecho bajar.
Y observa algo importante.
En este preciso momento.
Mientras estás acostado.
¿Qué amenaza necesitas resolver?
No la de mañana.
No la de la semana que viene.
Solo ahora.
En esta habitación.
En esta cama.
En este instante.
Tal vez descubras que durante estos pocos segundos No necesitas hacer absolutamente nada.
Y esa comprensión es una señal poderosa.
Para tu sistema nervioso.
Ahora estoy aquí.
Ahora puedo descansar.
Ahora no necesito defenderme de nada.
Permite que estas palabras desciendan desde la mente hacia el cuerpo.
No necesito defenderme de nada.
Ahora puedo descansar.
Ahora estoy aquí.
Y mientras la respiración continúa suavizándose.
Imagina que cada exhalación Baja un poco el volumen.
De esa antigua vigilancia.
Un nivel menos.
Después otro.
Respira.
Después otro.
Hasta que la noche empieza a sentirse más grande.
Que tus pensamientos.
Y tú ya no estás intentando entrar.
En el sueño.
Estás simplemente dejando de impedir.
Que el sueño venga hacia ti.
Deja que esa sensación continúe descendiendo.
Como si el cuerpo comprendiera poco a poco.
Que ya no tiene que mantenerse preparado.
La frente descansa.
Los ojos permanecen quietos.
Detrás de los párpados.
La mandíbula está suelta.
Los hombros.
Ya no necesitan cargar el día.
Y mientras respiras.
.
.
Imagina que tu sistema de alerta comienza a retirarse.
Tu sistema de alerta se retira.
Como una alarma que deja.
De sonar.
Cuando comprueba que todo está bien.
Inhala suavemente.
Y ahora exhala un poco más despacio.
Imagina ahora una luz cálida.
Descendiendo desde la parte superior de tu cabeza.
¿No necesitas verla con claridad?
Solo sentir la idea.
Esa luz atraviesa la frente.
Pasa detrás de los ojos.
Desciende.
Por las mejillas.
La boca.
Y allí donde llega.
Parece decirle al cuero.
Puedes bajar la guardia.
La luz continúa hacia el cuello.
Los hombros.
El pecho.
Y cuando llega al centro del pecho.
Permanece allí unos instantes.
Respira.
Puede que exista alguna emoción.
Puede que aparezca algún recuerdo.
Quizá no aparezca nada.
Sea lo que sea.
No necesitas interpretarlo.
Esta noche.
No tienes que entenderte.
No tienes que analizar.
Porque sientes lo que sientes.
Puedes permitir que una sensación exista.
Sin convertirla en un problema.
Una emoción no es una emergencia.
Un pensamiento no es una orden.
Una preocupación no es una profecía.
Todo puede aparecer.
Y todo puede pasar.
La luz continúa descendiendo hacia el abdomen.
Y ahora permite que el vientre Deje de sujetarse.
No necesitas mantenerlo contraído.
Déjalo subir suavemente.
Al inhalar.
Déjalo bajar al exhalar.
Cada respiración es una pequeña confirmación.
La de que ahora mismo.
.
.
Estoy a salvo.
Ahora mismo puedo dejar.
De vigilar.
Ahora mismo la noche puede ocuparse de mí.
Y mientras el abdomen se ablanda.
Imagina que también disminuye.
Esa sensación interior.
De urgencia.
No tienes que llegar a ninguna parte.
No hay nada esperando una respuesta inmediata.
Mañana llegará cuando tenga que llegar.
Pero todavía no.
Ahora solo existe esta respiración.
Está cama.
Esta oscuridad.
Este momento.
La luz desciende hacia las caderas.
Los muslos.
Las rodillas.
Las pantorrillas.
Los tobillos.
Los pies.
Y ahora todo tu cuerpo.
Parece estar dentro de una misma temperatura tranquila.
Quizá notes pesadez.
Quizá aligereza.
Quizá hormigueo.
Quizá nada especial.
No necesitas sentir nada concreto.
Para dormir.
El sueño no exige una experiencia.
Perfecto.
Beso.
Cuanto menos intentas comprobar si está funcionando.
Más espacio aparece para que el sueño ocurra.
Así que deja de medir.
Deja de preguntarte.
Si ya estás suficientemente relajado.
Relajada.
Deja de esperar.
Ese momento exacto.
En el que te dormirás.
El sueño llega mejor.
Cuando deja amor de observarlo.
Imagina.
Que descansas frente a un lago completamente quieto.
Bajo la luz de la luna.
Luna más bella.
¡Qué espléndido lago!
Tan quieto.
Con esa luz.
Cada pensamiento que aparece.
Es como una hoja que cae.
Sobre el agua.
Una preocupación.
Un recuerdo.
Una imagen.
No necesitas seguirlos.
Deja que la corriente se los lleve.
Se los está llevando.
Poco a poco aparece más espacio entre tus pensamientos.
Y tu mente recuerda que puede descansar.
Esta noche estás creando una nueva asociación.
La cama significa soltar.
La oscuridad significa.
.
.
Seguridad.
Cerrar los ojos significa.
.
.
Dejar de vigilar.
Repite mentalmente.
No necesito resolver mi vida.
Esta noche.
Puedo dejar el futuro para mañana.
Puedo descansar sin sentirme culpable.
En este momento la paz es suficiente.
¿Y si despiertas durante la noche?
No mires la hora ni empieces a pensarlo.
Siente de nuevo la almohada.
El colchón.
Tu respiración.
Y repite.
Mi cuerpo sabe regresar al sueño.
Ahora deja que el lago La Luna.
Y mis palabras.
Se alejan.
No tienes que escuchar más.
No hay nada que vigilar.
No hay nada que demostrar ni resolver.
Tu cuerpo suelto.
Mente cercana.
La vigilancia termina.
Descansa.
Lo puedes.
Buenas noches.
Conoce a tu maestro
4.7 (7)
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