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El Poder del “Yo Soy” y Cómo Usarlo Según la Palabra de Dios

by Elías Berntsson

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Hoy quiero hablarte sobre algo simple pero profundamente transformador, basado en las enseñanzas de las Escrituras. Un principio que, si lo aplicas en tu vida, puede cambiar tu destino. No necesitas herramientas sofisticadas ni grandes recursos para comenzar. Lo único que necesitas son tus palabras y el deseo de usarlas de manera intencional. El tema de hoy es El Poder del Yo Soy. Quiero que reflexiones sobre esta pregunta: ¿Qué palabras estás usando para describirte a ti mismo? ¿Qué sigue al Yo Soy cuando hablas de ti mismo en tus pensamientos o en voz alta? Puede parecer algo insignificante, pero lo que declaras después de esas dos palabras es lo que estás invitando a tu vida.

Transcripción

El poder del yo soy y cómo usarlo según la palabra de Dios Hoy quiero hablarte sobre algo simple pero profundamente transformador,

Basado en las enseñanzas de las escrituras.

Un principio que,

Si lo aplicas en tu vida,

Puede cambiar tu destino.

No necesitas herramientas sofisticadas ni grandes recursos para comenzar.

Lo único que necesitas son tus palabras y el deseo de usarlas de manera intencional.

Quiero que reflexiones sobre la siguiente pregunta.

¿Qué palabras estás usando para describirte a ti mismo?

¿Qué sigue al yo soy cuando hablas de ti mismo en tus pensamientos o en voz alta?

Puede parecer algo insignificante,

Pero lo que declaras después de esas dos palabras es lo que estás invitando a tu vida.

Permíteme empezar con una historia que ilustra este principio.

Mariana era una joven hermosa,

Inteligente y carismática.

A primera vista parecía que lo tenía todo.

Una familia amorosa,

Una carrera prometedora y una personalidad que iluminaba cualquier habitación.

Pero un día,

Mientras tomábamos un café después de un evento,

Mariana comenzó a abrirse sobre lo que realmente sentía por dentro.

Con un suspiro profundo y una mirada apagada,

Me confesó.

Soy poco atractiva.

Nunca seré suficiente para nadie.

Soy lenta para aprender.

Todo me sale mal.

Siempre estoy cansada.

Estas palabras me sorprendieron porque no parecía coincidir con la persona que tenía frente a mí.

Le pregunté por qué pensaba así de ella misma.

Y Mariana me contó que desde niña escuchaba comentarios negativos que se habían quedado en su mente,

Como una verdad.

En la escuela,

Un maestro le dijo,

Nunca serás tan buena como los demás.

En casa,

Sus padres sin querer la comparaban con su hermana mayor,

Diciendo cosas como,

Ella es más rápida,

Más inteligente.

Mariana creció repitiéndose a sí misma estas palabras sin darse cuenta del daño que le hacían.

Esas frases se convirtieron en su narrativa interna.

Cada vez que enfrentaba un reto,

Escuchaba en su mente,

Soy torpe,

No puedo hacerlo,

Soy menos que los demás.

Y como un eco que resuena en el corazón,

Esas palabras se hicieron realidad.

Yo le dije a Mariana,

Las palabras que siguen al yo soy son como semillas que plantas en tu vida.

Si plantas palabras negativas,

Como soy torpe o soy lenta,

Cosecharás inseguridad,

Cansancio y desmotivación.

Pero si plantas palabras positivas,

Comenzarás a ver un cambio radical en tu vida.

A Mariana le costó aceptar esto al principio.

Como ella misma me dijo,

Pero yo me siento así,

Si digo soy fuerte o soy valiosa,

Estaría mintiendo.

Le respondí con firmeza,

No se trata de cómo te sientes ahora,

Sino de cómo quieres ser.

Tus palabras tienen el poder de crear una nueva realidad.

Aunque no te sientas fuerte,

Si comienzas a declarar soy fuerte,

Tu mente y tu corazón empezarán a alinearse con esa verdad.

Poco a poco,

Mariana aceptó el desafío.

Comenzó cada día mirándose al espejo y repitiéndose afirmaciones positivas.

Al principio se sentía incómoda.

Decir cosas como soy hermosa,

Soy capaz,

Soy inteligente,

Soy amada… le parecía una mentira.

Pero ella persistía,

Aunque solo fuera por unos segundos cada mañana.

Un día,

Semanas después,

Mariana me escribió un mensaje.

No sé cómo explicarlo,

Pero algo está cambiando en mí.

Me siento más segura,

Más tranquila.

Incluso en el trabajo,

Noto que la gente me respeta más.

No es que todo sea perfecto,

Pero ahora veo las cosas con otra perspectiva.

Lo que Mariana experimentó fue el poder del yo soy en acción.

Al cambiar sus palabras,

Comenzó a reprogramar su mente.

En lugar de invitar más inseguridad y cansancio,

Comenzó a invitar confianza,

Fuerza y amor.

Este principio es más poderoso de lo que creemos.

Las palabras que sigan al yo soy tienen el poder de construir o destruir,

De elevarte o mantenerte en el suelo.

Mariana es el ejemplo vivo de que cuando decides cambiar tu narrativa interna,

Tu vida entera comienza a transformarse.

Quiero que reflexiones en lo siguiente.

¿Cuántas veces al día dices cosas como «estoy tan cansado»,

«soy torpe»,

«soy poco atractivo»,

«soy mediocre»?

Muchas veces estas declaraciones surgen de manera automática,

Como una reacción a lo que estamos viviendo.

Cometemos un error y decimos «qué torpe soy».

Nos miramos al espejo y declaramos «estoy envejeciendo»,

«estoy lleno de arrugas»,

«me veo terrible».

Cada vez que dices estas cosas,

Estás extendiendo una invitación.

Es como si estuvieras abriendo la puerta para que esas declaraciones entren a tu vida.

Estas palabras tienen más poder del que imaginas,

Porque se filtran en tu subconsciente y afectan la manera en que percibes y experimentas el mundo.

Por ejemplo,

Cuando dices «estoy tan cansado»,

La fatiga viene a buscarte,

Literalmente estás dándole permiso para que se apodere de tu cuerpo.

Cuando dices «soy torpe»,

La torpeza no solo se instala en tu día,

Sino que también afecta tu confianza para intentar cosas nuevas.

Cuando dices «no soy lo suficientemente bueno»,

Estás invitando la inseguridad y el fracaso a convertirse en parte de tu vida.

Es como si tus palabras crearan un imán que atrae lo que declaras,

Para bien o para mal.

Esta es una poderosa lección que muchas veces olvidamos en nuestra rutina diaria.

Sin embargo,

Aquí están las buenas noticias.

Tú tienes el poder de cambiar las palabras que usas.

Imagina,

En lugar de invitar fatiga,

Torpeza o inseguridad,

Invitar bendiciones,

Confianza y fortaleza.

Puedes comenzar a declarar «yo soy bendecido»,

«yo soy talentoso»,

«yo soy fuerte»,

«yo soy amado».

Estas declaraciones no son simples palabras,

Son invitaciones intencionales que abren puertas hacia una vida mejor.

Al decir «yo soy fuerte»,

Estás llamando a la fortaleza para que te ayude a enfrentar cualquier desafío.

Cuando dices «yo soy talentoso»,

Estás activando la creatividad y las oportunidades que están a tu alrededor.

Piensa en lo siguiente.

Cada palabra que dices es como una orden que tu cerebro se esfuerza por cumplir.

Estudios en neurociencia han demostrado que el lenguaje positivo activa partes del cerebro relacionadas con la motivación y el aprendizaje.

Por el contrario,

Un lenguaje negativo refuerza patrones de miedo e inacción.

Esto significa que cuando usas el «yo soy» de manera positiva,

Estás enviando invitaciones diferentes.

Estás llamando a la fortaleza,

Al éxito,

Al amor,

A la abundancia para que entren a tu vida.

Es una forma simple pero extremadamente poderosa de tomar control de tu futuro.

Así que te invito a reflexionar.

La próxima vez que te encuentres diciendo algo como «no puedo» o «no soy suficiente»,

Haz una pausa.

Cambia esas palabras por algo que realmente quieras ver en tu vida.

Declara «yo soy capaz»,

«yo soy suficiente»,

«yo soy digno».

Haz de esta práctica un hábito diario y observa cómo poco a poco tu realidad comienza a alinearse con tus palabras.

Esto no es solo una teoría.

Es un principio respaldado por historias reales y enseñanzas espirituales.

En la Biblia encontramos la historia de Sara.

Durante años,

Sara vivió con una baja autoestima porque no había podido tener hijos.

En su cultura,

El no concebir era visto como un fracaso y esto afectó profundamente cómo se veía a sí misma.

Para Sara,

Esta situación era una constante fuente de humillación.

En su época,

Una mujer que no podía dar hijos a su marido era considerada un estigma social.

Esto no solo impactó su autoestima,

Sino también su relación con los demás.

Imagínate sus pensamientos.

«Soy insuficiente»,

«soy un fracaso»,

«no soy lo suficientemente buena».

Cada día,

Estas palabras parecían definirla más y más.

En su mente se repetía «no soy digna de ser amada»,

«nunca alcanzaré lo que deseo».

Estas afirmaciones no solo la mantenían en un estado de tristeza,

Sino que también limitaban lo que creía posible para su vida.

Pero entonces Dios intervino.

Él le cambió el nombre de Sarai a Sara,

Que significa «princesa».

Este cambio no era solo un título,

Era una declaración sobre quién era realmente.

A través de este cambio de nombre,

Dios le estaba mostrando a Sara una nueva perspectiva de sí misma.

A partir de ese momento,

Cada vez que alguien la llamaba por su nuevo nombre,

Estaban declarando algo positivo sobre ella.

«Buenos días,

Princesa».

«¿Cómo estás,

Princesa?

».

Imagínate lo que eso significaba para Sara.

Por años había escuchado palabras que reforzaban su inseguridad.

Ahora,

De repente,

Cada vez que alguien pronunciaba su nombre,

Estaba reafirmando su valor.

Esas palabras comenzaron a transformar su autoimagen.

Poco a poco,

Sara dejó de verse como un fracaso y empezó a caminar con la cabeza en alto,

Con la confianza de que era amada y coronada por Dios.

No fue un cambio instantáneo.

Sara tuvo que enfrentarse a sus dudas.

Hubo momentos en los que probablemente pensó «¿Realmente soy una princesa?

».

Sin embargo,

Con el tiempo,

Esas palabras comenzaron a echar raíces en su corazón.

Comenzó a verse como Dios la veía,

Valiosa,

Amada y llena de propósito.

El impacto de este cambio no se limitó a su perspectiva interna.

Sara también comenzó a comportarse de manera diferente.

En lugar de esconderse en la sombra de inseguridad,

Comenzó a participar con más confianza en su entorno.

Su nueva identidad como princesa afectó la manera en que interactuaba con los demás y con su propia vida.

¿Y cuál fue el resultado?

Contra todo pronóstico,

A los 91 años dio a luz al hijo que había esperado toda su vida.

Este milagro fue mucho más que un evento biológico.

Fue una confirmación de que cuando cambiamos nuestra narrativa interna,

Se abren puertas hacia lo que creíamos imposible.

¿Qué podemos aprender de esto?

Antes de que veas cambios externos en tu vida,

Necesitas cambiar lo que declaras sobre ti mismo.

Tus palabras son una herramienta poderosa para transformar tu percepción,

Tus acciones y eventualmente tu realidad.

La historia de Sara nos recuerda que nunca es tarde para reescribir la narrativa de nuestra vida.

Sin importar cuántos años hayas pasado pensando negativamente sobre ti mismo,

Siempre puedes elegir un nuevo comienzo.

Comienza hoy declarando yo soy valioso,

Yo soy amado,

Yo soy capaz de lograr grandes cosas.

Las palabras son como semillas.

Cuando hablas,

Estás plantando semillas que eventualmente darán fruto.

Si usas palabras negativas,

Cosecharás negatividad.

Pero si usas palabras positivas,

Cosecharás bendiciones.

Este principio es tan simple como poderoso y su impacto se extiende a todas las áreas de tu vida.

Déjame darte un ejemplo práctico.

Imagina que te levantas por la mañana,

Te miras al espejo y dices,

Estoy tan cansado,

Estoy tan viejo,

No tengo energía.

Esas palabras no solo afectan tu estado de ánimo,

También afectan cómo percibes tu día.

Estás programando tu mente para buscar cansancio,

Falta de energía y negatividad.

Al enfocarte en estas declaraciones negativas,

Tu cerebro activa patrones de pensamiento que refuerzan estas emociones,

Haciéndote sentir aún peor.

Ahora,

Imagina que cambias esas declaraciones por algo positivo.

En lugar de decir,

Estoy tan cansado,

Dices,

Yo soy fuerte,

Yo estoy lleno de energía,

Hoy será un día maravilloso.

Estas palabras no solo cambian tu perspectiva,

Sino que también comienzan a atraer esas cualidades hacia ti.

Al declarar algo positivo,

Activas partes de tu cerebro responsables de la motivación y el optimismo,

Lo que te prepara para un día más productivo y satisfactorio.

Pero este principio no solo aplica a lo que dices por la mañana.

Piensa en las veces que enfrentas un desafío.

Si dices,

No puedo hacerlo,

Estás cerrando la puerta a las soluciones.

En cambio,

Si declaras,

Soy capaz de superar esto,

Estás abriendo un camino para encontrar respuestas y fortalecer tu determinación.

La neurociencia respalda esta idea.

Estudios han demostrado que las palabras que usamos tienen un impacto directo en nuestra fisiología.

Por ejemplo,

Decir palabras negativas aumenta los niveles de cortisol,

La hormona del estrés,

Mientras que las palabras positivas generan un efecto calmante y liberan endorfinas que mejoran tu estado de ánimo.

Volvamos al ejemplo matutino.

Imagina que cada mañana adoptas un hábito consciente de afirmarte con palabras positivas.

En lugar de enfocarte en tus debilidades,

Decides enfocarte en tus fortalezas.

Te mires al espejo y dices,

Yo soy creativo,

Yo soy resiliente,

Yo soy una obra maestra.

Este pequeño cambio diario puede tener un efecto acumulativo.

Con el tiempo,

Comenzarás a notar que tu actitud hacia los problemas cambia.

En lugar de sentirte derrotado,

Te sentirás motivado a buscar soluciones.

En lugar de enfocarte en lo que falta,

Comenzarás a notar y apreciar las bendiciones en tu vida.

Incluso las palabras que usas en conversaciones cotidianas tienen un impacto.

Por ejemplo,

Si siempre dices,

Siempre tengo mala suerte,

Tu mente buscará evidencia para confirmar esa creencia.

Pero si cambias tu narrativa a,

Las oportunidades siempre están a mi favor,

Comenzarás a notar esas oportunidades que antes pasaban desapercibidas.

Recuerda que las palabras son como un pincel y cada declaración que haces está pintando el lienzo de tu vida.

Tú decides qué colores usar.

Declara lo siguiente conmigo en voz alta.

Yo soy capaz,

Yo soy valioso,

Yo soy digno de amor.

¿Cómo te has sentido?

Hazlo un hábito constante.

Observa cómo estas semillas positivas comienzan a germinar y transforman la manera en que experimentas tu mundo.

Al final,

Las palabras que eliges no solo moldean tu día,

Sino también tu destino.

Veamos entonces cómo romper con el yo soy negativo.

Ahora,

Quiero que pienses en las palabras que has estado usando para describirte.

Tal vez te dices cosas como,

Soy torpe,

Soy poco atractivo,

No soy lo suficientemente bueno.

Quiero retarte a que dejes de usar esas declaraciones negativas.

Cambia el yo soy torpe por yo soy talentoso.

Cambia el no tengo suerte por estoy rodeado de bendiciones.

Cuando haces esto,

Comienzas a reprogramar tu mente.

Poco a poco tus pensamientos se alinearán con tus palabras y empezarás a actuar y vivir de manera diferente.

Por ejemplo,

Hay personas que se han etiquetado a sí mismas como personas con mala suerte,

Simplemente porque algo no salió como esperaban.

Pero,

¿qué pasó cuando cambiaron ese yo soy desafortunado por yo soy afortunado,

Siempre encuentro bendiciones?

Todo comenzó a cambiar.

Sus ojos se abrieron a oportunidades que antes no habían visto y sus vidas dieron un giro positivo.

Un caso interesante es el de una joven llamada Clara,

Quien durante años creyó que era invisible para los demás.

Siempre decía cosas como soy alguien que pasa desapercibida,

Nadie me escucha.

Estas afirmaciones moldearon su percepción y con el tiempo afectaron cómo interactuaba con los demás.

Pero un día Clara decidió cambiar su narrativa.

Comenzó a decir yo soy visible,

Yo soy escuchada,

Mi voz importa.

Aunque al principio le parecía incómodo,

Continuó afirmándolo.

Poco a poco,

Clara comenzó a notar cómo su confianza crecía y las personas en su entorno también respondían de manera diferente.

Hoy,

Clara es una oradora motivacional que inspira a otros a encontrar su voz.

A veces,

Incluso el cambio en la narrativa de una sola frase puede transformar toda tu vida.

Un empresario famoso relató una vez que en su infancia un maestro le dijo eres muy malo en matemáticas.

Durante años creyó esa etiqueta,

Pero un día decidió cambiar esa narrativa.

Empezó a decir soy excelente con los números.

Esa afirmación constante lo llevó a convertirse en un experto financiero reconocido a nivel mundial.

Este principio no sólo aplica a grandes cambios,

Incluso las pequeñas afirmaciones pueden marcar una diferencia significativa.

Por ejemplo,

En situaciones cotidianas como enfrentarte a un error,

En lugar de decir soy un desastre,

Podrías decir soy humano y estoy aprendiendo.

Esto no sólo transforma tu perspectiva,

Sino que también te permite abordar los desafíos con mayor resiliencia.

La clave está en la constancia.

Cada vez que una afirmación negativa aparezca en tu mente,

Reemplázala de inmediato con una afirmación positiva.

Puede que al principio no lo sientas como una verdad,

Pero recuerda que no se trata de cómo te sientes ahora,

Sino de que estás creando nuevas conexiones neuronales y por consiguiente un mejor futuro.

Haz de este cambio un hábito y observa cómo tu vida comienza a alinearse con tus nuevas declaraciones.

No subestimes el poder de las palabras.

Cada yo soy que pronuncias está moldeando tu realidad.

Ahora quiero que hagamos un ejercicio juntos.

Voy a decir una serie de afirmaciones y quiero que las repitas en tu mente o en voz alta.

Este ejercicio es una forma poderosa de plantar semillas positivas en tu vida.

Comenzamos.

Yo soy bendecido.

Yo soy fuerte.

Yo soy talentoso.

Yo soy una obra maestra creada por Dios.

Yo soy próspero.

Yo soy amado.

Yo estoy lleno de energía.

Yo soy disciplinado.

Yo soy creativo.

Yo soy valioso.

Estas no son sólo palabras,

Son declaraciones de fe.

Son invitaciones al éxito,

La alegría y la abundancia.

Haz este ejercicio todas las con los yo soy que tú prefieras.

Escríbelas si es necesario y ponlas en un lugar visible.

Repite estas afirmaciones cuando sientas que las dudas o la negatividad intentan infiltrarse en tu mente.

Recuerda que estas palabras no sólo son una declaración de fe,

Son una forma de darle dirección a tu vida.

Tal vez te preguntes ¿cómo pueden las palabras tener tanto poder?

La respuesta está en cómo nuestro cerebro procesa la información.

Cada palabra que decimos activa una respuesta en nuestro sistema nervioso.

Las palabras positivas generan emociones positivas que a su vez nos motivan a actuar con confianza y determinación.

Por otro lado,

Las palabras negativas activan el miedo,

La inseguridad y la duda,

Lo que nos lleva a evitar riesgos y oportunidades.

Estas reacciones no sólo afectan nuestra manera de pensar,

Sino también nuestro cuerpo.

Por ejemplo,

Al usar un lenguaje negativo,

El cuerpo libera más cortisol,

Como ya te dije antes,

Una hormona relacionada con el estrés.

Esto puede hacerte sentir agotado y menos preparado para enfrentar los retos diarios.

Un estudio realizado en neurociencia revela que cuando repetimos frases positivas,

El cerebro crea nuevas conexiones neuronales que fortalecen nuestra capacidad de afrontar retos.

Es decir,

Estamos entrenando a nuestra mente para reaccionar mejor ante las dificultades.

Estas nuevas conexiones funcionan como autopistas mentales que facilitan pensamientos optimistas y soluciones creativas.

Esto significa que cada vez que dices yo soy fuerte o yo soy bendecido,

Estás literalmente reprogramando tu cerebro para que trabaje a tu favor.

Es como crear una nueva versión de ti mismo,

Más resiliente,

Optimista y enfocado en el éxito.

A medida que estas afirmaciones se repiten,

El cerebro refuerza estas rutas,

Haciendo que el pensamiento positivo se convierta en un hábito natural.

Por ejemplo,

Otro estudio psicológico destacó que los atletas de alto rendimiento que repetían afirmaciones positivas como «soy rápido» o «soy imparable» lograban mejores resultados que aquellos que no lo hacían.

Esto demuestra que nuestras palabras afectan incluso nuestro rendimiento físico.

Al hablar en positivo,

Los atletas también reducían su nivel de ansiedad antes de una competición,

Lo que mejoraba su concentración y desempeño.

De manera similar,

Un experimento realizado con estudiantes universitarios demostró que quienes escribían afirmaciones positivas sobre sus capacidades académicas antes de un examen obtenían mejores calificaciones que aquellos que no lo hacían.

La razón es simple,

Estas afirmaciones ayudaron a reducir el miedo al fracaso y a aumentar su confianza en sí mismos.

La ciencia también nos dice que las palabras no solo afectan al individuo,

Sino también a las personas a su alrededor.

Por ejemplo,

Un estudio en ambientes laborales demostró que los equipos que practicaban el uso del lenguaje positivo y motivador eran más productivos y menos propensos a conflictos internos.

Esto significa que tus palabras no solo moldean tu vida,

Sino también la energía que proyectas hacia otros.

La conexión entre palabras y acción no es solo psicología,

También es física.

Cuando declaras algo positivo como yo soy fuerte o yo soy capaz,

Tu postura corporal tiende a cambiar.

Te pones más erguido,

Respiras más profundamente y actúas con más seguridad.

Este cambio en el lenguaje corporal envía señales de confianza a tu cerebro,

Reforzando el ciclo positivo.

Por el contrario,

Las palabras negativas tienen el efecto opuesto,

Frases como no puedo o soy un fracaso pueden hacerte encorvar los hombros,

Evitar el contacto visual y limitar tus posibilidades de tomar acciones decesivas.

En resumen,

Tus palabras son herramientas poderosas que impactan tu mente,

Tu cuerpo y tus relaciones.

Al elegir cuidadosamente cómo hablas de ti mismo,

Estás dando forma a una versión más fuerte y enfocada de quién eres.

La próxima vez que te enfrentes a un desafío,

Recuerda el poder que tienes en tu lenguaje.

Declara yo soy fuerte,

Yo soy bendecido,

Yo soy capaz.

Con el tiempo,

Estas palabras no solo transformarán cómo piensas,

Sino también cómo vives.

Jesús mismo nos enseña el poder transformador de estas palabras.

En la Biblia encontramos que cuando Dios se reveló a Moisés en la zarza ardiente,

Dijo yo soy el que soy,

Éxodo 3.

14.

Estas palabras no solo definen la esencia eterna y todopoderosa de Dios,

Sino también muestran el poder de una identidad declarada con certeza.

Jesús,

A lo largo de su ministerio,

Usó varias veces el yo soy para describirse a sí mismo y mostrarnos su naturaleza divina.

Dijo yo soy el pan de vida,

Mostrando que él es nuestra fuente de sustento espiritual.

Yo soy la luz del mundo,

Declarando que él es quien ilumina nuestra oscuridad.

Yo soy el buen pastor,

Revelando que él cuida y protege a sus ovejas.

Cada una de estas declaraciones no solo reflejaban quién era Jesús,

Sino también lo que él puede ser en nuestras vidas.

Al alinearnos con estas verdades,

También podemos usar el yo soy para declarar nuestra identidad como hijos de Dios.

Cuando dices yo soy amado por Dios,

Estás afirmando tu lugar en su reino.

Cuando declaras yo soy perdonado,

Significa que reconoces la gracia y el amor de Dios en tu vida.

Es un recordatorio de que,

A pesar de los errores que puedas haber cometido,

Dios te ofrece una nueva oportunidad para crecer y empezar de nuevo,

Dejando atrás el peso de la culpa y viviendo con un corazón lleno de paz y esperanza.

Jesús también nos enseñó a hablar con fe,

Diciendo que lo que pidamos en oración creyendo,

Lo recibiremos.

Mateo 21-22.

Esto incluye las palabras que usamos para describirnos y declarar nuestro futuro.

Al hablar positivamente sobre nosotros mismos,

Estamos caminando en la fe que Jesús nos llamó a vivir.

Por eso,

Cuando declares yo soy,

Hazlo con la certeza de que Dios ya ha puesto su sello de amor y aprobación sobre ti.

Declara con fe ahora lo siguiente,

Yo soy fuerte en Dios,

Yo soy guiado por su luz.

Deja que estas verdades transformen tu corazón y tu vida,

Porque cuando alineas tus palabras con el propósito de Dios,

Estás abriendo las puertas a una vida llena de su favor y bendición.

No importa cuáles hayan sido las circunstancias de tu pasado o las palabras que otros hayan dicho sobre ti.

No importa si alguien te etiquetó como mediocre,

Poco talentoso o difícil de querer.

Esas etiquetas no tienen poder sobre ti a menos que tú lo aceptes.

Hoy tú tienes el control.

Puedes decidir qué palabras usar para describirte y qué semillas plantar para tu futuro.

Cambia las palabras negativas por afirmaciones positivas.

Repite diariamente yo soy fuerte,

Yo soy amado,

Yo soy próspero,

Yo soy una obra maestra.

Cuando hagas esto de manera constante,

Comenzarás a ver cambios en tu actitud,

En tus relaciones y en las oportunidades que llegan a tu vida.

Es un pequeño cambio con un impacto enorme.

Quiero terminar este mensaje con un desafío para ti,

Y es que uses el poder del yo soy para cambiar tu vida.

No importa lo que haya sucedido en tu pasado,

Ni lo que otros hayan dicho de ti.

Tú no eres tus errores,

No eres tus fracasos.

Tú eres quien Dios dice que eres.

Así que a partir de hoy declara cosas positivas sobre ti mismo.

Di yo soy fuerte,

Yo soy amado,

Yo soy próspero,

Yo soy una obra maestra.

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December 31, 2024

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