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Cómo Enfrentar los Desafíos de la Vida - Por Joel Osteen

by Elías Berntsson

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Cómo Enfrentar los Desafíos de la Vida - Por Joel Osteen Todos enfrentamos presiones en la vida y en ocasiones, podríamos sentirnos abrumados. El obstáculo parece demasiado grande, nunca soñamos que lidiaríamos con una enfermedad. Pero la escritura dice que Dios no permitirá que seamos tentados más allá de lo que podemos soportar, sino que nos dará una vía de escape para que podamos soportar.

Transcripción

Todos enfrentamos presiones en la vida y ocasiones en las que podríamos sentirnos abrumados.

El obstáculo parece demasiado grande.

Nunca soñamos que lidiaríamos con una enfermedad o pensamos que los problemas en el trabajo ya habrían terminado a estas alturas.

Es fácil sentir que es demasiado y que ya no podemos soportar más.

Pero la Escritura dice que Dios no permitirá que seamos tentados más allá de lo que podemos soportar,

Sino que nos dará una vía de escape para que podamos soportar.

Cuando Dios te diseñó tomó en cuenta todo lo que enfrentarías,

Cada lucha,

Cada situación injusta,

Cada revés,

Y puso en ti la fortaleza,

La valentía y la determinación para soportar.

Cuando te sientes abrumado,

Como si la presión fuera demasiado,

Es porque eres más fuerte de lo que piensas.

No has descubierto todo lo que hay en ti.

Nunca sabrás cuán fuerte eres realmente hasta que enfrentes presión que nunca antes enfrentaste.

Puede que parezca insoportable,

Pero el hecho de que Dios lo permitió significa que puedes manejarlo.

Dios no dijo que nos daría una vía de escape para que podamos huir,

O para que podamos evitar las situaciones.

Dijo que lo haría para que podamos soportar.

Puedes mirar atrás a ocasiones en las que no creíste que podrías continuar,

Cuando la presión parecía insoportable,

Pero de algún modo no te derrotó.

Tuviste la fortaleza para levantarte un día más,

Y seguiste adelante cuando no sentías que te quedaba nada.

¿Por qué no te quebró?

¿Por qué no te rendiste?

Porque eras más fuerte de lo que pensabas.

Dios te diseñó para manejar esa presión,

Y no habría permitido que entraras en esa presión si no hubiera puesto ya en ti lo necesario para manejarla.

Siempre podrás soportar cualquier cosa que llegue a tu camino.

Leí acerca de un pequeño pez llamado pez caracol de las Marianas,

Dice Joel.

Vive en lo más profundo del océano,

Casi a cinco millas,

Ocho kilómetros bajo el agua.

Ningún otro pez puede sobrevivir a esa profundidad.

La presión a esas profundidades es más de mil veces la presión que hay en la superficie,

Y aplastaría a cualquier otro pez.

Pero cuando Dios diseñó a este pez caracol hizo que sus huesos fueran flexibles para que pudiera soportar la presión.

Este pez tiene células especiales y un sistema digestivo único.

La mayoría de los peces tienen un gen para estabilizar proteínas,

Pero este pez tiene cinco.

Debido a que está diseñado para manejar la presión,

No vive cargado,

Batallando o abrumado,

Prospera en ese entorno.

De la misma manera,

Cuando Dios te diseñó a ti,

¿sabía qué presiones enfrentarías?

¿Presión financiera?

¿Presión relacional?

¿Presión de crianza de los hijos?

¿O presión de lidiar con una enfermedad?

Si esa presión fuera a aplastarte,

Si fuera insoportable,

Dios no te habría puesto ahí.

Él no comete errores.

En cualquier cosa que enfrentes,

Recuérdate a ti mismo que puedes manejarlo.

Has sido diseñado para eso.

No estarías en esa profundidad si la presión fuera a derrotarte.

Ahora bien,

Tienes que ponerte de acuerdo con Dios.

Si vas por ahí pensando,

Esto es demasiado,

No puedo criar a estos niños,

Esta presión en el trabajo es abrumadora.

¿Eso entonces te derrotará?

La Escritura dice que estás lleno del poder de ser capaz.

Eres bien capaz de vencer la oposición,

De superar la adversidad.

Pero he aprendido que el poder de ser capaz no hace ningún bien si tienes una mentalidad de no ser capaz.

Deja de mirar todas las cosas que no puedes hacer.

Adopta una nueva perspectiva.

Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

Tal vez este obstáculo es grande,

Pero puedo superarlo.

Este problema está tomando más tiempo del que pensaba,

Pero puedo vencerlo.

Esta situación parece abrumadora,

Pero puedo manejarla.

He sido diseñado para eso.

Soy fuerte,

Estoy ungido y estoy equipado.

No tengas una mentalidad débil,

Pues no fuiste creado para derrumbarte cuando llegue la presión.

Eres más fuerte de lo que piensas.

Tienes más favor del que crees.

Estás más ungido de lo que crees.

Igual que Dios diseñó a ese pequeño pez con células especiales y huesos especiales para soportar la presión,

¿cuánto más te ha diseñado Dios a ti con una fuerza especial,

Con valentía,

Con fortaleza,

Con aguante?

Cuando comiences a verte a ti mismo fuerte,

Empoderado y capaz,

No vivirás abrumado.

Descubrirás una fuerza que no sabías que tenías.

Eso es lo que le sucedió a Gedeón en Jueces VI.

Se ocultaba en el lagar mientras trillaba el trigo.

Por miedo a los madienitas que habían rodeado su ciudad.

¿Podrás imaginar la presión bajo la que estaba?

Cuán abrumado se sentía,

Preocupado,

Preguntándose lo que iba a suceder.

Justo cuando parecía que no podría soportarlo más,

Se le apareció un ángel y le dijo,

«Guerrero valiente,

El Señor está contigo».

Otras traducciones dicen,

«Varón esforzado y valiente».

Gedeón no se sentía como un guerrero valiente.

Se estaba escondiendo,

No se sentía con valentía.

Se sentía débil e intimidado.

Este ángel estaba diciendo,

En efecto,

«Gedeón,

Eres más fuerte de lo que piensas.

Estás permitiendo que esta situación te abrume.

¿Crees que es insoportable,

Que es demasiado para poder manejarla?

Pero estoy aquí para decirte que tienes lo necesario.

Eres valiente,

Eres talentoso,

Eres favorecido y eres capaz».

Gedeón no sabía lo que estaba en él.

Veía lo que le rodeaba,

Enemigos que parecían demasiado grandes,

Oposición que parecía insuperable.

El ángel apreció para recordarle lo que estaba en él.

El ángel siguió diciendo,

«Gedeón,

Debes lidiar al pueblo de Israel contra los madianitas».

Aunque vio a un ángel,

Gedeón no estaba convencido y respondió,

«Estás bromeando.

Vengo de la familia más pobre y soy el menor de la casa de mi padre».

Le estaba diciendo,

«Me estás llamando fuerte,

Me estás llamando héroe,

Pero ¿conoces mi trasfondo?

¿Sabes de dónde provengo?

¿Ves a lo que me enfrento?

».

Gedeón no entendía que Dios no nos permitirá que nos metamos en una situación si él nos ha equipado ya para enfrentarla.

Si fuera demasiado para poder soportarla,

Si fuera un desafío demasiado grande para poder derrotarlo,

Dios no lo habría permitido.

El hecho de que estés en una situación significa que puedes manejarla.

Igual que le sucedió a Gedeón,

Tal vez no pienses eso.

Las probabilidades están en tu contra.

Todo parece abrumador.

No ves una vía de salida.

Pero eres más fuerte de lo que piensas.

Eres más poderoso de lo que piensas.

El Dios Altísimo está soplando sobre tu vida.

Él te está diciendo hoy,

«Guerrero valiente,

Levántate.

Guerrero valiente,

Esfuérzate.

Guerrero valiente,

Eres capaz».

Podríamos pensar que después de que el ángel lo llamó guerrero valiente,

Gedeón estaría lleno de fe y listo para tomar nuevo territorio.

Pero seguía sin estar convencido.

Dios podría haber pensado,

«Olvídalo,

Gedeón.

Si no sabes lo que tienes,

Si te consideras débil,

Entonces encontraré a otra persona».

Pero Dios nunca nos da la espalda.

Quizá tú pienses en todas las razones por las que no puedes vencer,

Por las que ese problema es demasiado grande y es insuperable.

Pero Dios seguirá llamándote guerrero valiente.

Seguirá diciéndote que eres más fuerte de lo que piensas.

Seguirá impulsándote hacia adelante,

Mostrándote señales de su favor.

Gedeón y uno de sus hombres se colaron en el campamiento enemigo para ver lo que estaba sucediendo.

Varios ejércitos se habían unido a los madianitas para luchar contra los israelitas.

Gedeón tenía solamente 300 hombres.

Parecía una situación imposible.

Pero cuando se introdujeron en el campamento,

Oyeron a uno de los madianitas hablando sobre un sueño que había tenido.

El otro madianita dijo «Sé exactamente lo que significa ese sueño.

Dios ha dado a Gedeón y a los israelitas la victoria sobre nosotros».

Cuando Gedeón oyó eso,

Algo se avivó en su interior.

Regresó al campamento y les gritó a sus hombres «¡Levántense!

¡El Señor nos ha dado la victoria!

».

Ya no se sentía débil,

Abrumado e intimidado.

Sabía que era muy capaz.

A la medianoche atacaron a los ejércitos enemigos,

Y aunque les sobrepasaban con mucha diferencia,

Gedeón y los israelitas obtuvieron la victoria.

No creo que estaríamos hablando sobre Gedeón si el ángel no le hubiera dicho que era más fuerte de lo que pensaba.

Si el ángel no lo hubiera llamado guerrero valiente,

Si no lo hubiera desafiado a verse a sí mismo de modo distinto,

Gedeón se habría perdido su propio destino.

Tú no estás escuchando estas palabras por accidente.

Dios te está diciendo que eres más fuerte de lo que piensas.

Eres mayor que aquello a lo que te enfrentas.

Fuiste creado para vencer.

Naciste con lo que necesitas para derrotar lo que intenta detenerte.

Tal vez te sientes débil,

Intimidado y abrumado.

No hay problema.

Dios nos hizo con sentimientos.

No estoy diciendo que no sintamos cosas.

Estoy diciendo que no dejemos que nuestros sentimientos tengan la última palabra.

No permitas que tus sentimientos dirijan tu vida.

Tienes que dejarte guiar por lo que sabes,

No por lo que sientes.

Cuando te sientas débil tienes que decir «soy fuerte».

Cuando te sientas abrumado necesitas decir «todo lo puedo en Cristo».

Cuando te sientas intimidado has de decir «soy un guerrero valiente».

Cuando la presión te parezca demasiado necesitas decir «puedo manejarlo,

Soy muy capaz de soportar esto».

Es significativo que Gedeón oyó lo que el enemigo en el campamento de los Madianitas estaba diciendo sobre él,

Y eso fue lo que lo convenció para verse a sí mismo de la manera correcta.

Si tú pudieras oír al enemigo hablando sobre ti,

Estaría diciendo «ese es Guillermo,

No te metas con él,

Sirve al Dios Altísimo,

Ahí está María,

Y ella es Susi.

Será mejor que tenga cuidado,

Porque son poderosos,

Tienen favor y son fuertes».

A veces el enemigo sabe quiénes somos más de lo que nosotros mismos lo sabemos.

Dios no solo dice que eres más fuerte de lo que piensas,

Incluso el enemigo está diciendo «si descubren quiénes son,

De cierto que nos derrotarán».

Si se dan cuenta de que son un guerrero valiente,

Entonces no somos rival para ellos.

¿Te ves a ti mismo de la manera correcta?

¿Has descubierto lo que hay en ti?

Esa situación que parece abrumadora,

Esa presión que parece insoportable,

No está ahí para derrotarte,

Sino para ayudarte a descubrir una fortaleza que no sabías que tenías.

No eres débil ni estás en desventaja,

Eres un guerrero valiente.

Eres una mujer o un hombre valiente.

La presión sobre ti desde el exterior puede que sea grande.

Otras personas quizá no sean capaces de asimilarlo,

Pero Dios sabía que tú lo enfrentarías.

Por eso,

Igual que sucede con el pequeño pez caracol,

Él ya te está dando incluso más de lo que solamente necesitas para sobrevivir.

Sobrevivir es una cosa cuando apenas si logramos vivir la vida aplastados y sintiendo que es insoportable.

No fuiste creado para sobrevivir,

Sino para prosperar.

Cuando llegan cosas que deberían ser insoportables,

Has conectado con la fortaleza que no sabías que tenías.

Le sigues dando alabanza a Dios,

Sigues brillando en el trabajo y todavía alcanzas grandes sueños.

No pasas toda tu vida sin descubrir lo que hay en ti.

Eres más fuerte de lo que piensas.

Piensa en una pequeña semilla.

No llega a medir un centímetro y no parece gran cosa.

Cuando entierras esa semilla en el terreno,

La tierra que está encima de ella es mil veces más pesada y mucho más potente.

Esa pequeña semilla podría pensar,

Vaya suerte que tengo,

Me iba bien y entonces alguien me puso en esta tierra.

Alguien me enterró.

Pero lo que esa semilla sabe es que Dios ya tuvo en cuenta que un día sería enterrada.

Que un día se sentiría abrumada y rodeada de presiones y fuerzas que eran mucho mayores.

Por lo tanto,

Dios puso vida sobrenatural en esa semilla.

Y también fuerza sobrenatural.

Capacidad sobrenatural.

Después de ser enterrada,

De estar atrapada en la oscuridad.

Y cuando parece que todo ha terminado,

Esa semilla germinará,

Se abrirá camino y de algún modo comenzará a empujar la tierra para avanzar.

Estaba diseñada para ser enterrada.

Estaba diseñada para que le pusieran tierra encima.

Dios sabía que la semilla enfrentaría oposición que parecía mucho mayor y por eso puso en ella la fuerza para empujar la tierra.

Fuerza para mover algo que es muchas veces más fuerte y apartarlo de su camino.

Dios nos estaba mostrando que no es el tamaño de aquello que enfrentamos.

Lo que importa es lo que el Creador puso en nosotros.

No seas intimidado por el tamaño de la oposición.

Por lo mal que se ve el reporte médico.

Por cuánto poder tienen las personas que están contra ti.

Como esa semilla,

Tú tienes la vida del Dios Todopoderoso.

Tienes el favor de Dios.

Tienes el poder de ser capaz.

Eres más fuerte de lo que piensas.

Cuando esa semilla es enterrada,

Puedo oír a la tierra reír y decir,

Estás acabada ahora.

No tienes oportunidad.

Yo soy mucho más poderoso que tú.

La semilla podría sentir pánico,

Vivir abrumada y decir,

¿qué voy a hacer?

Pero esta semilla conoce un secreto.

Dice,

Oye,

Señora tierra,

Tal vez me veo débil o pequeña y sé que en este momento estoy en desventaja.

Sé que tú eres mucho más grande,

Pero eso no me preocupa.

Soy más fuerte de lo que parezco.

Soy más poderosa de lo que parece.

Tengo algo en mí que no es ordinario,

Que no es común.

Tengo la vida del Dios Todopoderoso.

La tierra dice,

No es gran cosa.

Yo soy ciento de veces más poderosa que tú.

Pero en unas pocas semanas la pequeña semilla se abre y el primer brote de la semilla comienza a empujar la tierra.

Sigue empujándola y no cesa de empujar.

Poco después,

El brote de la semilla ha salido de la tierra y ahora es una hermosa planta con flores.

De la misma manera,

Cuando parezca que las cosas van a abrumarte,

Cuando parezca que son demasiado para soportarlas,

Recuerda la siguiente frase.

Eres más fuerte de lo que piensas.

Dios sabía lo que vendría y ya puso cosas en tu interior que ahora no puedes ver,

Pero en el momento adecuado apartarás la tierra.

Vas a salir de lo que te retiene,

Pero no igual que eras.

Vas a florecer.

Vas a prosperar,

A llegar a nuevos niveles y alcanzar metas más grandes.

Que no te engañe la tierra,

Pues te está preparando para que florezcas.

Hay cosas en tu destino que solamente pueden suceder con la tierra.

Si no estuvieras enterrado,

Por así decirlo,

Nunca verías lo que hay en tu semilla,

Ni alcanzarías todo tu potencial.

Podemos tener en un estante una semilla de manzana por años.

Se ve bonita,

No tiene que ensuciarse ni sentirse incómoda.

Pero esa semilla nunca llegará a ser aquello para lo que fue creada.

Hay manzanos en esa semilla,

Pero nunca producirá ni una sola manzana sin la tierra.

El reto es que cuando tenemos tierra sobre nosotros,

Cuando enfrentamos cosas que no entendemos y parecen abrumadoras,

Es fácil desalentarnos,

Renunciar a nuestros sueños y vivir amargados.

Dios,

¿por qué está sucediendo esto?

Eso evitará que tu semilla germine.

La actitud correcta es la siguiente.

Esta tierra no va a detener mi destino.

Me está llevando a mi destino.

Dios no habría permitido la tierra si fuera a evitar que cumpliera su propósito.

Puede que el problema se vea demasiado grande,

La enfermedad parezca demasiado grave.

O el problema quizá no está cambiando.

¿Puedo decirte que eres más fuerte de lo que piensas?

Puedes soportar más de lo que crees.

Esa tierra no va a derrotarte,

Va a ascenderte.

En Números 11,

Moisés se sentía abrumado.

Lideraba a los israelitas por el desierto,

A unos dos millones de personas,

Hacia la tierra prometida.

Ellos se quejaban.

Estamos cansados de comer la misma comida.

Nos gustaba más la de Egipto.

¿Por qué nos trajiste a este desierto?

Moisés dijo,

Dios,

¿por qué pusiste sobre mí las cargas de todo este pueblo?

No son mis hijos.

No puedo soportar todo esto yo solo.

Es demasiado pesado para mí.

Se sintió tan presionado y tan estresado que añadió,

Dios,

Preferiría que me mataras en lugar de tener que llevar esta pesada carga.

Parecía insoportable y ya no podía aguantarlo más.

Dios le dijo que llamara a 70 hombres,

70 ancianos del pueblo,

Que pudieran ayudarlo.

Dios le dijo a Moisés,

Tomaré parte del espíritu que está en ti y lo pondré en estos hombres.

Ellos te ayudarán a llevar la carga.

Un principio es de legar,

Porque no puedes hacerlo todo tú solo.

Pero es interesante que Dios dijo que iba a tomar parte del espíritu que estaba en Moisés y ponerlo en aquellos hombres.

¿Ves cuán fuerte era Moisés?

Aunque él no podía hacer el trabajo de los 70,

Dios dijo,

Tú tienes tanto potencial,

Tienes tanto con lo que no has conectado,

Que voy a tomarlo de ti y se lo daré a ellos.

Imagina a Dios tomando lo que está en ti y dándoselo a 70 personas.

Y aún así tú sigues siendo capaz de hacer grandes cosas.

Así de fuerte eres.

Así de poderoso eres.

Así de grande es tu unción.

Quiero que te veas a ti mismo como un guerrero valiente,

Como alguien que es muy capaz.

La razón por la que enfrentas grandes retos es porque tienes un gran destino.

La razón de que tengas grandes obstáculos es porque tienes grandeza en tu interior.

La razón por la cual la presión parece abrumadora es porque eres más fuerte de lo que piensas.

Esa dificultad es una oportunidad para que descubras lo que hay en ti.

Eso no sucederá si eres débil,

Derrotado,

Y dices,

No puedo soportarlo más,

Es demasiado para mí.

Si eso fuera cierto,

Entonces Dios cometió un error cuando te diseñó o te situó accidentalmente en un entorno que no podrías manejar.

Pero no,

Dios no comete errores.

La presión te está mostrando cuán fuerte eres.

¿Cuánto puedes manejar?

Te está preparando para las alturas donde Dios te llevará.

Él te está preparando para nuevos niveles,

Para una mayor influencia y para un favor sin precedente.

Cuando yo era pequeño teníamos un perro llamado Scooter.

Mi padre solía ir en bicicleta por el barrio y Scooter corría al lado.

Él estaba muy orgulloso de Scooter,

Que era un pastor alemán grande,

Fuerte y potente.

Scooter salía corriendo antes que mi padre y corría por los patios de los vecinos,

Comprobándolo todo como si fuera el rey de la carretera.

Un día,

Mientras iban por el barrio,

Un pequeño chihuahua vio a Scooter llegar por la calle y comenzó a ladrar y ladrar.

Scooter no lo pensó dos veces y salió corriendo hacia ese perro a toda velocidad,

Como si estuviera diciendo ¿cómo te atreves a ladrarme?

Mi padre pensó,

Oh no,

Scooter hará pedazos a ese perro.

Solo basta con que le pongan una pata encima y ese perrito estará acabado.

Aceleró para intentar calmar a Scooter.

Mientras más se acercaba a Scooter,

Más ladraba ese perro.

Finalmente,

Scooter llegó hasta el perro y llegó el momento de la verdad.

Mi padre estaba esperando a que Scooter le mostrara quién era el jefe,

Pero Scooter se tiró al suelo de espaldas y levantó las cuatro patas al aire como si estuviera diciendo,

Me rindo,

Por favor,

No me hagas daño.

Mi padre dijo,

Me avergonzó tanto Scooter que di media vuelta y me fui a casa.

Scooter era mucho más grande por fuera de lo que era por dentro.

Aquel pequeño chihuahua quizá era pequeño de tamaño,

Pero era más fuerte de lo que parecía,

Más poderoso de lo que parecía.

He aprendido que no es el tamaño del problema,

Es el tamaño de la persona.

Mi padre se avergonzó de Scooter,

Pero me pregunto cuántas veces nuestro Padre Celestial nos mira y dice,

¿por qué te das por vencido tan fácilmente?

¿Por qué te estás rindiendo?

¿Estás abrumado pensando que no puedes manejarlo?

Cuando yo te he llamado guerrero valiente,

Cuando te he dado el poder de ser capaz,

Cuando te he rodeado de favor,

Cuando te he armado con fuerza para cada batalla,

Cuando voy delante de ti y enderezo los lugares torcidos,

Cuando te he diseñado para soportar cualquier presión que llegue contra ti.

Si quieres que Dios se sienta orgulloso,

Mantente fuerte,

Sé valiente,

Piensa como un campeón,

Habla como un vencedor,

Alaba cuando podrías estar quejándote,

Declara victoria cuando lo único que ves es derrota y espera favor cuando parece imposible.

Dios tiene cosas asombrosas en tu futuro,

Pero habrá desafíos asombrosos en tu futuro.

Para llegar a tu destino tienes que descubrir lo que hay en ti.

Cada vez que entiendes que eres más fuerte de lo que piensas,

Superas y aguantas,

Esa fuerza será fundamental para el siguiente reto,

Para el siguiente sueño.

Esto te está preparando para las cosas asombrosas que Dios tiene preparadas.

David era un adolescente que cuidaba del rebaño de ovejas de su padre en los campos de los pastores.

Un día llevó alimentos a sus tres hermanos que estaban en el ejército.

Cuando llegó al campamento oyó a Goliat desafiando a los soldados israelitas y algo se avivó en su interior.

Le dijo al rey Saúl que quería pelear contra Goliat.

Todos intentaron desalentarlo,

Diciéndole que era demasiado pequeño.

No estaba calificado ni tenía ninguna experiencia.

Pero David estaba decidido.

Cuando Goliat vio cuán pequeño era David,

Comenzó a reírse y a decir,

¿acaso soy un perro para que me vengas contra mí con un palo?

Estaba diciendo,

¿es esto lo mejor que tienes?

David miró a Goliat y dijo,

En efecto,

Puede que yo sea pequeño,

Pero soy más fuerte de lo que parezco,

Soy más poderoso de lo que parezco,

Tengo más experiencia de lo que parece.

David tomó su onda y con una piedra derrotó a Goliat.

Tal vez tú tienes algún Goliat que te está diciendo lo que no puedes hacer.

No eres lo bastante fuerte para romper esa adicción.

No puedes superar esa enfermedad.

Nunca lograrás ese sueño.

No eres lo bastante grande.

Tienes que hacer lo que hizo David y decirle a Goliat,

Quizá parezco pequeño,

Pero soy más fuerte de lo que piensas.

No has visto lo mejor de mí,

No has visto la valentía,

La fortaleza o la grandeza.

Solo ves a un jeveón.

Lo que no entiendes es que estás mirando a un guerrero valiente.

Ese problema no va a derrotarte.

No es así como termina tu historia.

Y esa pérdida no te definirá.

Vas a descubrir cosas en ti que no sabías que tenías.

Creo que incluso en este momento está surgiendo fortaleza.

Está surgiendo valentía.

Hay sueños que están regresando a la vida.

Estás a punto de ver a Dios hacer cosas que tú no podías hacer,

Cambiar situaciones que se veían permanentes y abrir puertas que ninguna persona puede cerrar.

Cuando yo tenía 10 años,

Jugaba en una liga menor de béisbol.

Era muy pequeño cuando era niño.

Siempre era el más bajito del equipo,

Dice Joel Osten.

Cuando pasé a batear,

El entrenador del otro equipo salió del banquillo y comenzó a mover sus brazos y gritar,

«¡Entren más cerca!

¡Entren más cerca!

».

Era como si estuviera diciendo,

«¡Este bateador es un perdedor!

¡Miren qué bajito es!

¡No puede golpear!

».

Formó tal escena que todos en las gradas lo observaban.

Algo se avivó en mi interior.

Pensé,

«Tú no sabes de quién estás hablando.

No sabes de lo que soy capaz».

El pitcher hizo el primer lanzamiento y yo bateé con todas mis fuerzas.

Esa bola salió por encima de las cabezas de todos y golpeó contra la valla.

Me sentí como si fuera José Altuve.

Fui muy rápido y rodéé las bases para conseguir un home round.

La siguiente vez que subí a batear,

El mismo entrenador salió del banquillo,

Pero esta vez movía sus brazos al otro lado y gritaba,

«¡Atrás!

¡Atrás!

».

¿Qué sucedió?

Yo era más fuerte de lo que él pensaba.

Creo que el enemigo te ha juzgado mal.

Cree que eres un peso ligero.

Que eres demasiado pequeño.

Tienes desventaja.

Estás abrumado.

La vida ha sido dura.

¿Por qué no das un paso al frente y muestras lo que hay en ti?

¿Por qué no te sacudes las voces negativas?

¿Dejas de escuchar la orgulledad que te están acosando?

¿Dejas de creer que el obstáculo es demasiado grande y muestras a este mundo quién eres realmente?

Hay un guerrero valiente esperando a salir.

Hay un derribador de gigantes.

Alguien que hace historia.

Hay un vencedor.

Puede que tenga sobre ti algo de tierra.

Atravesarás desafíos,

Pero esa tierra no podrá retenerte.

Tienes la vida del Dios Todopoderoso.

Has sido diseñado para este momento.

Equipado para lo que estás enfrentando.

Empoderado para cumplir tu destino.

Ahora no vivas con una mentalidad de no ser capaz cuando tienes el poder de ser capaz.

Todos tenemos momentos en la vida en que nos sentimos cansados.

Hemos hecho todo lo que hemos podido y nos hemos mantenido fuertes.

Pero ha pasado mucho tiempo y nada ha cambiado.

Y ahora estamos fatigados.

No sentimos que tenemos la fuerza para criar a los hijos,

La fuerza para pelear contra la enfermedad,

La fuerza para perseguir nuestros sueños.

Conozco a una mujer que ha batallado con la depresión por años,

Dice Joel Osten.

Siempre ha sido muy fuerte y muy decidida.

Pero cuando la vi recientemente estaba muy desalentada.

Me dijo,

Ya no me quedan fuerzas,

Ya no puedo seguir adelante.

A veces consideramos eso como falta de fe.

Pero Dios no espera que seamos fuertes todo el tiempo.

Él entiende que habrá veces en las que nos cansamos,

Cuando pensamos que no podemos seguir adelante.

Hemos orado,

Hemos creído,

Pero nada ha cambiado.

Ahora,

El peso de lo que enfrentamos nos ha dejado exhaustos.

La buena noticia es que Dios no nos culpa por sentirnos débiles.

No nos dice,

¿qué te pasa?

,

¿necesitas tener más fe?

La Escritura dice,

Cuando eres débil,

Entonces Él es fuerte.

Cuando te sientes abrumado,

Cuando crees que no puedes continuar,

Él interviene y te da una fuerza especial.

Una fuerza que tú mismo no tenías.

Fuerza para avanzar cuando deberías estar atascado.

Fuerza para vencer esa adicción.

Fuerza para superar esa oposición.

Tal vez te sientes débil y fatigado,

Pero ese no es tu destino.

Vas a correr sin cansarte.

Caminar sin desmayar.

Será una fuerza que no es natural,

Sino sobrenatural.

Eso es lo que le sucedió al profeta Elías en Primera de Reyes XVIII.

Hubo una sequía en Samaria por tres años y medio.

Sin lluvia,

Los israelitas iban a perecer.

No había alimentos ni tampoco se cultivaban cosechas.

Elías subió hasta el monte Carmelo y comenzó a orar por lluvia.

Pero nada sucedió.

Volvió a orar una y otra vez y su asistente seguía comprobando la climatología,

Buscando nubes que se formaran sobre el mar,

Pero no hallaba nada.

Finalmente,

La séptima vez que su asistente lo comprobó,

Vio una nube muy pequeña que comenzaba a formarse en el cielo.

Elías envió a ese asistente a decirle al rey Acap que sería mejor que se subiera a su carro y se fuera rápidamente porque se acercaba una gran lluvia.

La Escritura dice,

Entonces el señor le dio una fuerza extraordinaria y corrió delante del carro del rey hasta Jezreel.

Jezreel no estaba precisamente al lado del monte Carmelo.

Era un viaje de veinte millas,

Que son treinta y dos kilómetros.

Un caballo puede correr el doble de rápido que el hombre promedio,

Y un hombre puede sostener la velocidad máxima solamente una corta distancia.

Además de eso,

Estoy seguro de que Elías estaba cansado al haber vivido en medio de una hambruna severa sin tener alimentos adecuados.

¿Cómo podría correr delante de un carro?

Eso no es posible.

Dios le dio una fuerza especial.

Quizá tú miras aquello a lo que te enfrentas y piensas,

No tengo la fuerza,

No tengo la perseverancia,

El aguante,

La fortaleza.

Quizá lo tenía años atrás cuando estaba en mi mejor forma,

Pero ahora estoy cansado.

No,

Prepárate,

Porque una fuerza especial está de camino.

Cuando tienes fuerza especial podrás rebasar carros.

Vas a vencer lo que parece imposible,

Vas a alcanzar sueños que parecen demasiado lejanos.

Gedrel era conocida como la ciudad de los carros.

Tenía una inmensa flota de estos potentes vehículos que podían moverse rápidamente hacia la batalla.

Le daban al pueblo de Gedrel una ventaja increíble.

Estos carros representaban potencia y velocidad,

La capacidad de dominar con fuerza.

Los enemigos sabían que no debían enfrentarse a Gedrel.

Es significativo que Elías corrió delante del carro de Acap.

Puedo imaginar a Elías de pie delante del rey Acap mientras el rey estaba sentado en ese carro grande e impresionante.

Acap tenía a sus conductores adelante y a sus asistentes detrás.

Elías miró al rey Acap y dijo,

En efecto,

Tú tienes un ejército poderoso y diriges una flota inmensa de carros tirados por estos caballos fuertes y rápidos.

Yo no tengo tu equipo y no tengo tus caballos.

Ni siquiera tengo un carro.

Pero no estoy preocupado,

Porque no necesito lo que tú tienes.

Voy a correr delante de ti hasta Gedrel.

Puedo oír a Acap reír y decir,

¿de qué estás hablando,

Elías?

Estos son los caballos más rápidos de nuestra época.

Aquí están los conductores más diestros.

Y este carro acaba de ganar el premio al carro más potente del año.

Tú no puedes rebasarme.

Sin embargo,

La escritura dice que Elías corrió delante del carro todo el camino,

Durante 32 kilómetros.

Cuando Acap llegó a la entrada de Gedrel,

Pudo ver a Elías sentado y con sus pies levantados bebiendo un vaso de té y diciendo,

Acap,

¿qué te tomó tanto tiempo?

Cuando Dios te da fuerza especial,

Lograrás cosas que nunca soñaste que podrías lograr.

Vas a vencer cualquier oposición,

Incluso la que es más poderosa y tiene más recursos.

Quizá no te enfrentas a un carro,

Pero cuando miras al cáncer,

Parece mucho mayor.

La adicción,

El problema en el trabajo,

La lentitud en tu negocio.

No ves cómo vas a lograrlo.

La dificultad es bastante desalentadora,

Pero además de eso estás cansado.

Te mantuviste fuerte,

Pero la hambruna,

La falta de cambios en las cosas,

Te han desgastado.

No hay modo alguno en que puedas rebasar a ese carro.

En tu propia fuerza no puedes hacerlo,

Pero en este momento Dios está soplando fuerza especial en ti.

Igual que Elías,

Vas a tener el aguante,

La perseverancia y la fortaleza para hacer lo que no puedes hacer por ti mismo.

Tal vez pienses,

¿cómo puedo criar a mis hijos y ocuparme de mis padres ancianos al mismo tiempo?

¿Cómo puedo superar este tratamiento?

¿Cómo puedo vencer esta ansiedad?

No tengo la fuerza.

Cuando eres débil,

Él es fuerte.

Ahora prepárate para rebasar a ese carro.

Dios no te ha traído hasta aquí para dejarte solo.

El profeta Isaías dice,

Dios da fuerza al cansado,

Él aumenta la fuerza al débil.

Tal vez estás débil,

Pero la buena noticia es que la fuerza viene de camino.

Tal vez te sientas débil y cansado por todo lo que ha sucedido,

La pandemia,

La inquietud,

La incertidumbre.

Dios está diciendo,

Voy a aumentar tu fuerza,

Estoy a punto de hacerte más fuerte.

No es algo que tú tengas que crear o hacer que suceda.

Es la mano de Dios que te levanta,

Te empodera y te vigoriza,

Haciendo que puedas rebasar carros.

Cuando Dios te da una fuerza especial,

Eso significa fuerza para perdurar,

Fuerza para volver a intentarlo,

Fuerza para pasar a un nuevo nivel.

Cuando miro atrás a mi propia vida,

Dice Joel,

Puedo ver las veces en que Dios me dio fuerza especial.

Cuando mi padre partió con el Señor y yo pasé a ser pastor de Lakewood,

Eso debería haberme abrumado,

Haber hecho que perdiera mi pasión y no pudiera seguir adelante,

Pero sentí avivarse en mi interior un poder que nunca había sentido.

Fortaleza,

Valentía,

Determinación,

Impulso.

No era solamente que yo era fuerte,

Era Dios que me daba una fuerza especial.

Dios no permitirá que te pierdas tu destino,

No dejará que te mantengas abrumado.

Tal vez te sientes así algunas veces,

Pero no es así como termina tu historia.

Vas a sentir una fuerza que te impulsa hacia adelante,

Una capacidad para hacer lo que no podías hacer antes.

Cuando intentábamos adquirir el Compact Center fue un proceso de tres años,

Dice Joel.

Cuando obtuvimos el voto del Consejo Municipal,

Una empresa muy grande de bienes raíces puso una demanda para evitar que nos mudáramos allí.

Ellos eran el mayor contribuyente en Texas.

Era David contra Goliat.

Al principio yo sentía pasión al respecto.

Oraba,

Creía y me mantuve fuerte.

Pero pasó una semana tras otra y nada cambiaba.

Y después un mes tras otro.

Pasó un año y después dos años y yo comencé a estar cansado.

La fatiga de la batalla comenzó a hacer su efecto.

No es que no seamos fuertes,

Es que nos cansamos de pelear.

Yo pensaba,

Ellos son mucho más grandes que nosotros.

Ellos tienen muchos más recursos y pueden hacer que esto se alargue por años.

Dios entiende que podemos llegar a cansarnos,

Que la vida puede desgastarnos.

Por eso nos dice,

Yo daré fuerza al cansado,

Aumentaré la fuerza al débil.

No te flageles por sentirte débil,

No te menosprecies a ti mismo porque no eres fuerte todo el tiempo.

Eres humano.

Dios no te culpa.

Él está diciendo,

Cuando eres débil,

Yo intervendré.

Voy a hacerte fuerte,

Voy a darte poder para correr delante de un carro.

Bueno,

Joel,

He estado cansado por mucho tiempo.

Estoy exhausto.

No veo que nada esté cambiando.

Se acerca tu momento.

No estarías escuchando estas palabras si no hubiera una fuerza especial en camino.

Dios no se ha olvidado de ti.

Él ve lo que estás atravesando.

Ve las noches solitarias,

Las batallas,

Todas esas veces en que has corrido la milla extra y está a punto de aumentar tu fuerza.

La oposición quizá no ha cambiado todavía,

Pero vas a tener una nueva pasión,

Un nuevo fuego,

Para permanecer fuerte y superar lo que intenta detenerte.

En cierto momento,

Cuando yo no pensaba que podía seguir adelante,

Cuando parecía que la demanda nunca sería resuelta,

De repente fue como si Dios me diera una segunda ráfaga de viento.

Tuve una determinación que no tenía antes.

No fue algo que yo hice,

Fue Dios dando fuerza al cansado.

No pasó mucho tiempo cuando la empresa de bienes raíces de repente retiró la demanda y el edificio fue nuestro.

Igual que Elias,

Corrimos delante del carro y derrotamos algo mucho más grande y más poderoso.

¿Cómo sucedió eso?

Dios nos dio una fuerza especial.

La escritura dice,

Algunos confían en carros y otros en caballos,

Pero nosotros confiamos en el nombre del Señor nuestro Dios.

Él te llevará donde debes de estar.

La noche antes de que crucificaran a Jesús,

Fue al huerto de Gestemaní a orar.

Conocía el dolor y el sufrimiento que estaba a punto de enfrentar.

Aunque Él es Dios,

Es también humano.

Jesús podía sentir lo que nosotros sentimos.

Se cansaba.

Hubo muchas veces en que estaba cansado,

Fatigado y se sentía solo.

En ese huerto estaba tan desalentado y tan abrumado de emociones que su sudor era como grandes gotas de sangre.

Les dijo a los discípulos,

Mi alma está abrumada de tristeza.

Jesús es el Hijo de Dios y sin embargo,

Se sintió abrumado,

Como si no pudiera seguir adelante.

Podríamos pensar que Dios diría,

Vamos,

Tienes que ser más fuerte,

Necesitas endurecerte.

Pero Dios entiende que la vida puede ser abrumadora.

Hay veces en que nos sentimos cansados,

Agotados y angustiados.

Eso no significa que no tenemos fe suficiente,

Y tampoco significa que no somos lo bastante fuertes.

Cuando Jesús se sintió tan abrumado,

Cuando parecía que no iba a cumplir su destino,

La Escritura dice que Dios envió un ángel para fortalecerlo.

Tal vez estás cansado hoy,

Cansado de creer por tus sueños,

Cansado de intentar hacer que tu matrimonio funcione,

Cansado de educar a tus hijos.

Dios ve lo que estás atravesando y siente el peso de lo que estás cargando.

Él no te dejará ahí.

Tiene ángeles enviados de camino para fortalecerte,

Para alentarte,

Para levantarte.

Tus pensamientos intentarán convencerte de que no eres lo bastante fuerte,

Que necesitas más fe.

Mira cuán cansado y desalentado estás,

Permitiendo que este problema te supere.

No creas esas mentiras.

Jesús en su cuerpo humano sintió debilidad,

Se sintió desalentado,

Y no sabía si podía continuar.

Dios ve que haces todo lo posible para educar a tus hijos,

Para pelear contra la adicción,

Para enfrentar la enfermedad.

Cuando te quedes sin fuerzas,

No te preocupes.

Hay ángeles de camino.

La ayuda está llegando.

Vas a sentir una fuerza que no tenías.

Gozo cuando podías estar desalentado,

Y esperanza cuando deberías estar deprimido.

Tendrás la capacidad para perseverar,

El favor para vencer y la determinación para perdurar.

No se debe a tus propios esfuerzos.

Son los ángeles que te ministran.

Antes de que Elías corriera delante del carro,

Clamó que descendiera fuego del cielo y derrotó a 450 falsos profetas que adoraban al dios Baal.

Cuando Jezabel,

La esposa del rey Acap,

Se enteró,

Se enfureció y envió palabra a Elías diciendo,

Que los dioses me derriben y aún me maten si mañana no te he quitado la vida.

Elías tuvo tanto miedo que huyó corriendo al desierto durante todo un día,

Y terminó sentado bajo un árbol tan amargado y abrumado que no quería seguir viviendo.

Dijo,

Dios,

Ya he tenido suficiente.

Estoy acabado.

Llévame a casa.

Acababa de clamar que descendiera fuego del cielo,

Había orado en lo alto del monte Carmelo por una lluvia que pusiera fin a una hambruna,

Había corrido delante de un carro y había visto la bondad y el favor de Dios,

Pero estaba cansado.

Cuando estamos cansados podemos perder la perspectiva,

Los problemas se hacen más grandes,

La enfermedad parece más grave y pensamos que el problema en el trabajo nunca se resolverá.

Nos sentimos tan abrumados que no podemos seguir adelante,

Pero la belleza de nuestro Dios es que Él entiende lo que estamos atravesando.

Él sabe que la vida puede sentirse abrumadora,

Sabe que es difícil salir por nosotros mismos del huerto de Getsemaní.

Elías estaba sentado bajo ese árbol en el desierto,

Tan deprimido que no quería seguir viviendo.

Ese podría haber sido el final de su historia.

Pero,

¿qué sucedió?

Un ángel apareció allí,

Igual que el que apareció en el huerto para Jesús.

Mientras Elías dormía,

Ese ángel cocinó comida y le llevó un cántaro de agua.

Despertó a Elías y le dijo que comiera.

Elías levantó la vista y vio un pan recién horneado.

Debió pensar que estaba soñando.

Comió y volvió a dormirse.

La Escritura dice que el ángel lo despertó una segunda vez y volvió a comer un poco más.

Elías comió la comida y dice que fue fortalecido por esa comida para hacer un viaje de 40 días.

Toda su actitud y su perspectiva cambiaron.

Recuperó el fuego que tenía.

Entendió que Dios seguía estando en el trono y que era más grande de lo que Él estaba enfrentando.

Elías siguió adelante para cumplir su destino.

Lo que quiero que veas es que cuando eres débil,

Dios te fortalecerá.

Cuando no puedas seguir adelante,

Aparecerán ángeles y harán suceder cosas que tú no podrías hacer que sucedieran.

Me gusta que el ángel no solo ayudó a Elías a encontrar comida y agua,

O simplemente lo condujo hasta un animal o un lugar donde pudiera cazar.

El ángel no solo le llevó comida a Elías,

Sino que también cocinó la comida.

Dios no solo te ayudará a que seas más fuerte,

También cocinará comida para ti.

Él te dará bendiciones,

Aumento,

Favor y sanidad que ya ha preparado.

Será más fácil de lo que pensabas y va a suceder más pronto de lo que piensas.

Martin Luther King contaba que en la cumbre del movimiento por los derechos civiles,

Cuando había tantas cosas contra él,

Se sintió abrumado una tarde.

No sabía si podía seguir adelante.

Para empeorar aún más las cosas,

En mitad de la noche sonó el teléfono.

Cuando él respondió,

Oyó una voz enojada que le decía que no le querían en esa ciudad y que sufriría daño si no se iba.

King estaba tan angustiado que no pudo volver a dormir y comenzó a andar por la habitación en un estado de agotamiento.

Comenzó a pensar en algún modo de poder dejar tranquilamente el liderazgo del movimiento sin parecer un cobarde.

Sintiéndose abrumado y sin valentía,

Dijo,

Dios,

Estoy aquí defendiendo lo que creo que es justo,

Pero tengo miedo.

Estoy al final de mi capacidad.

No me queda nada para dar.

No puedo seguir adelante.

King dijo que en ese momento sintió la mano de Dios,

La presencia de lo divino como nunca antes lo había experimentado.

Dios lo fortaleció,

Lo alentó y sopló nueva vida en su espíritu.

King dijo estaba listo para enfrentar cualquier cosa.

¿Qué fue eso?

Un ángel ministrador.

Dios no va a dejar que abandones.

No permitirá que llegues a estar tan desalentado que no puedas convertirte en aquello para lo que fuiste creado.

Quizá te sientes de ese modo cuando la tarea parece demasiado grande,

La oposición demasiado fuerte,

O cuando el sueño está tomando demasiado tiempo.

Ya no tienes más fuerza.

No te preocupes,

Pues hay ángeles en camino.

Estás a punto de sentir una fuerza que nunca sentiste,

Un poder que nunca tuviste.

Dios te levantará.

Él está soplando victoria en tu espíritu,

Y también aliento y esperanza.

No es solo fuerza,

Sino una fuerza especial,

Una fuerza que hace que puedas correr delante de un carro.

Fuerza para vencer la enfermedad.

Fuerza para superar lo que intenta detenerte.

Fuerza para alcanzar lo que Dios puso en tu corazón.

Cuando Jesús fue sentenciado a ser crucificado en su juicio,

Era la costumbre que el condenado tuviera que cargar con su propia cruz.

Jesús estaba exhausto.

No había dormido la noche antes,

Y había atravesado mucho sufrimiento y dolor durante el juicio.

Hizo todo lo que pudo.

Fue tan fuerte como se podía ser,

Pero se cayó bajo el peso de su cruz.

Dios podía haberle dado la fuerza para cargarla todo el camino sin caerse.

Podría haberle dado una segunda ráfaga de viento para terminar el viaje y no parecer débil.

Pero Dios estaba enviando este mensaje.

No tienes que ser fuerte todo el tiempo.

Está bien sentirse abrumado.

Está bien decir lo que dijo Martin Luther King.

Dios,

No creo que pueda hacer esto.

A veces,

La cruz que estamos cargando es pesada,

Y pensamos,

Es demasiado difícil educar a este niño.

No puedo seguir en este matrimonio.

No puedo lidiar con esta enfermedad.

Estoy solo.

Estoy sufriendo.

Habrá voces que intentarán condenarte y decir,

No tienes la fe suficiente.

Necesitas ser más fuerte.

Dios no va a ayudarte.

Eres demasiado débil.

No creas esas mentiras.

Incluso Jesús no pudo cargar con el peso de su propia cruz.

Es interesante que cuando Jesús se cayó,

Dios no lo dejó allí,

Sino que envió a un hombre llamado Simón para cruzarse en su camino y cargar la cruz por Jesús.

Cuando estar desanimado,

Cuando estar desalentado,

Dios no te dejará ahí.

Él siempre tendrá a alguien para ayudarte a levantarte.

Alguien para alentarte.

Alguien para ayudarte a cargar el peso que tú no puedes cargar.

Si no es un ángel,

Dios enviará a una persona.

Habrá un Simón que estará a tu lado.

En una ocasión cuando Josué y los israelitas estaban en un valle peleando contra los amalecitas,

Moisés subió a lo alto de la colina y elevó al aire su vara.

Mientras su vara estaba levantada,

Los israelitas iban ganando.

Cuando la bajaba,

Prevalecían los amalecitas.

Cuando la batalla se alargó más y más en el tiempo,

Moisés se cansó y ya no podía mantener sus manos arriba por tanto tiempo.

Dios no dijo,

Moisés,

Deberías ser más fuerte,

Deberías tener más aguante,

Más fuerza.

No.

Dios envió a dos hombres,

A Arón y Hur,

Para ayudarlo.

Ellos se situaron a cada lado de Moisés y mantenían sus brazos arriba.

Dios tiene a las personas adecuadas que estarán ahí para ayudarte a levantar tus manos.

Dios sabe que nos cansaremos.

Sabe que habrá veces en las que no tendremos la fuerza por nosotros mismos para hacer lo que tenemos que hacer.

Él no nos culpa o cancela nuestro destino,

Sino que envía a las personas adecuadas,

A Arón y Hur,

Para levantar nuestras manos.

Unos años después de que mi padre falleció y yo me convertí en pastor,

Todo estaba creciendo.

Veíamos más favor y la bendición de Dios,

Pero al mismo tiempo hubo personas que no nos entendieron.

En cierto momento parecía como si las cosas estuvieran en contra nuestra desde todos los flancos,

Y nunca había tenido tanta oposición,

Y pensé,

Lo único que hacemos es dar esperanza a las personas y dejarles saber que Dios es bueno.

No tenía ningún sentido para mí que la gente estuviera en contra de eso.

Me preocupaba cómo iban a resultar las cosas.

Tenía pensamientos que me decían que no íbamos a perdurar,

Que esas otras voces eran demasiado fuertes.

Estuve tentado a vivir preocupado,

Desalentado y temeroso.

Una tarde había atravesado el vestíbulo de la iglesia y estaba esperando a el ascensor.

Cuando se abrieron las puertas,

Salió una anciana a la que yo había conocido toda mi vida,

Pero no había visto en años.

Ella solía cuidarme en la guardería,

Y yo sabía que ella siempre oraba por mí.

Cuando yo era pequeño,

Cada vez que la veía,

Ella me sonreía y decía,

«Joel,

Tú sabes que estoy orando por ti».

Yo pensaba,

«Sí,

Ya lo sé.

Me lo has dicho quinientas veces».

Le di un abrazo y ella me dijo,

«Joel,

No puedo creer que me haya encontrado contigo.

Iba a enviarte una nota.

Cuando estaba orando por ti esta mañana,

Oí que Dios decía,

«Todo lo que te preocupa va a salir bien.

La oposición no va a perdurar».

Cuando dijo eso,

Fue como si me quitaran un peso de los hombros.

Me metí en el ascensor,

Sintiéndome de repente fuerte,

Seguro y vigorizado.

Si hubiera llegado allí dos minutos antes,

No me habría encontrado con ella.

Dos minutos después y ella ya se habría ido.

Dios sabe cómo hacer que Simón se cruce en tu camino justo en el momento adecuado.

Habrá personas que te alentarán y te ayudarán a levantarte».

Varios meses antes de que Jesús fuera crucificado,

Subió a un monte alto con Pedro,

Jacobo y Juan.

Allí el aspecto de Jesús cambió,

Su rostro brillaba como el sol y sus ropas se volvieron de un blanco resplandeciente.

Se conoce como el monte de la transfiguración.

De repente aparecieron Moisés y Elías delante de ellos y comenzaron a conversar con Jesús.

Es interesante que estos dos hombres fueran escogidos para esa ocasión.

Había otros grandes héroes de la fe,

Como Abraham,

David y José.

Jesús estaba a punto de enfrentar toda esa dificultad y sufrimiento,

De atravesar cosas que eran muy difíciles y que podrían ser abrumadoras y agotadoras.

Quizá Elías estaba allí porque,

Aunque había hecho grandes milagros,

Aunque había hecho descender fuego del cielo y resucitó a un niño de la muerte,

En cierto momento estuvo demasiado agotado para seguir adelante,

Demasiado cansado para avanzar.

Pero entonces Dios envió un ángel para fortalecerlo.

Yo no sé cuál fue la conversación,

Pero quizá Elías alentó a Jesús diciéndole que Dios le daría fuerza especial para lograrlo,

Que habría ángeles allí para administrarlo.

Tal vez Moisés le recordó a Jesús que cuando él estuvo demasiado cansado para seguir con sus brazos levantados,

Cuando estaba fatigado y ya no podía seguir adelante,

Dios envió personas para sostener sus manos por él y que habría personas que lo sostendrían cuando se cayera y le ayudarían a cargar con el peso de la cruz.

Quizá Dios te tiene escuchando estas palabras para recordarte que,

Cuando enfrentes esos momentos de sentirte fatigado y abrumado,

Cuando no tengas la fuerza para seguir adelante,

Está bien.

Jesús se sintió abrumado.

Moisés y Elías no creían que podían seguir adelante.

Dios enviará ángeles para fortalecerte.

Aparecerán las personas adecuadas.

Dios no va a permitir que te pierdas tu destino.

Él da fuerza al cansado,

No condenación.

No dice por qué no eres más fuerte.

Quítate de encima la presión.

Incluso Jesús se cayó bajo el peso de la cruz.

Algunas veces tu cruz es demasiado pesada para cargarla tú mismo.

Igual que Jesús,

Quizá caerás,

Pero Dios siempre tendrá allí un Simón,

Alguien para ayudarte a cargarla.

Tal vez no sientes que tienes la fuerza para avanzar hoy,

La fuerza para pelear contra esa enfermedad,

La fuerza para educar a esos hijos.

Recuerda que cuando eres débil,

Él es fuerte.

Creo que Dios está soplando una fuerza especial en ti en este momento.

Esa carga que te ha aplastado está siendo levantada.

Este es un punto de inflexión.

Dios te está vigorizando con una nueva pasión,

Una nueva visión.

Correrás y no te cansarás.

Caminarás y no te fatigarás.

Igual que Elías,

Estás a punto de correr delante de algunos carros.

Pensarás,

¿de dónde obtuve esta energía?

¿Esta fuerza?

¿Esta capacidad?

Es Dios que te está dando una fuerza especial.

Creo y declaro que eres fuerte,

Eres victorioso y eres capaz.

Vas a alcanzar sueños mayores de los que imaginabas,

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Esto ha sido parte del libro «Eres más fuerte de lo que piensas» de Joel Osten.

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