
¿Crees Que No Puedes Hacerlo? Te Cuento Una Historia Zen
by Toti Salemi
¡No puedo y nunca lo haré! ¿Con qué frecuencia nos decimos inconscientemente estas palabras? No solo somos terribles jueces de nosotros mismos, sino que también le damos gran importancia a cómo nos ven y nos juzgan los demás. Y esto nos parece tan normal que creemos que es imposible romper esta cadena y liberarnos. Cuando dejamos de juzgarnos a nosotros mismos y a ser conscientes de nuestra fuerza, naturalmente dejamos de juzgar a los demás y de dar importancia al juicio de las otras personas.
Transcripción
Hola,
Bienvenido.
Siéntate cómodo.
Voy a contarte una historia.
Crecí en un pueblo pequeño y de niño no tuve la oportunidad de visitar lugares exóticos.
Cerca de mi casa,
Al menos una vez al año,
Llegaba el circo.
Y cuando yo era pequeño,
Me encantaban los circo.
Y lo que más me gustaba de los circos eran los animales.
Me llamaba especialmente la atención el elefante,
Que,
Como más tarde supe,
Era también el animal preferido por otros ni��os.
Durante la función,
El enorme animal hacía gala de un peso,
Un tamaño y una fuerza descomunales.
Pero después de su actuación,
Y hasta poco antes de volver al escenario,
El elefante siempre permanecía atado a una pequeña estaca clavada en el suelo con una cadena que llegaba a una de sus patas.
Sin embargo,
La estaca era solo un minúsculo pedazo de madera,
Apenas enterrado unos centímetros en el suelo.
Y aunque la cadena era gruesa y poderosa,
Me parecía obvio que un animal capaz de arrancar un árbol con su fuerza podría liberarse con facilidad de la estaca y huir.
¿Qué lo sujeta entonces?
¿Por qué no huye?
Cuando tenía cinco o seis años todavía confiaba en la sabiduría de los mayores.
Pregunté entonces explicaciones por este misterio a los adultos.
Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado.
Hice entonces la pregunta obvia,
¿si está amaestrado?
¿Por qué lo encadenan?
No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente.
Y con el tiempo olvidé el misterio del elefante y la estaca.
Hace algunos años descubrí que alguien había sido lo suficiente sabio como para encontrar la respuesta.
El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy,
Muy pequeño.
Cerré los ojos e imaginé al indefenso elefante recién nacido sujeto a la estaca.
Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito empujó,
Tiró y sudó tratando de soltarse.
Y a pesar de sus esfuerzos no lo consiguió porque aquella estaca era demasiado dura para él.
Imaginé que se dormía agotado y que al día siguiente lo volvía a intentar,
Y al otro día,
Y al otro.
Hasta que un día,
Un día terrible para su historia,
El animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino.
Este elefante enorme y poderoso que vemos en el circo no escapa porque,
Pobre,
Cree que no puede.
Tiene grabado el recuerdo de la impotencia que sintió poco después de nacer.
Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese recuerdo.
Jamás,
Jamás intentó volver a poner a prueba su fuerza.
Es una historia un poco triste,
¿verdad?
Pero la podemos usar para reflexionar.
¿A cuántas estacas estamos encadenados nosotros mismos?
Vivimos nuestras vidas pensando que no podemos hacer una serie de cosas,
Simplemente porque una vez,
Cuando éramos pequeños o en nuestras experiencias pasadas como adultos,
Lo intentamos y no tuvimos éxito,
O porque alguien nos dijo que no podríamos hacerlo.
Vivimos condicionados,
Sin darnos cuenta.
Ni siquiera intentamos volver a liberarnos como ese elefante del cuento.
¿Y cuáles son estas estacas que nos quitan la libertad?
¿Son nuestras creencias o convicciones limitantes que no nos permiten acceder a nuestros recursos interiores y nos ponen límites que nosotros mismos hemos creado?
A veces tenemos que volver atrás alguna prohibición recibida de nuestros padres cuando éramos niños.
Esas estacas podrían ser también el resultado de los miedos que nos infunde la sociedad que nos rodea.
La única forma de saber que sí podemos hacerlo es intentarlo de nuevo,
Con amor.
No hay atajos.
Sólo tenemos que intentarlo.
Cuando algo nos intriga,
Debemos ser valientes.
Y ser valiente no significa no tener miedo,
Sino tener la capacidad de experimentar miedo sin quedarnos paralizados e intentar alcanzar nuestras metas y nuestros sueños con fuerza y convicción.
El secreto quizás sea simplemente volver a tener el espíritu de un niño,
Hacer juguetón y siempre tratar de poner en cada intento el corazón.
Todo el corazón.
Gracias.
Conoce a tu maestro
4.8 (294)
Reseñas Recientes
More from Toti Salemi
Meditaciones Relacionadas
Profesores Relacionados
Trusted by 35 million people. It's free.

Get the app
