
Comienza Tu Día Con Estas Afirmaciones Positivas: 144
Esta mañana, antes de correr hacia tus preocupaciones, recuerda algo: la vida ya te ha entregado mucho. Quizá algunas bendiciones llegaron disfrazadas de días comunes, de personas sencillas o de pequeños instantes que pasaron inadvertidos. Hoy vamos a detenernos para reconocerlas. Porque cuando agradeces, algo cambia dentro de ti: dejas de mirar lo que falta y comienzas a descubrir todo lo que ya sostiene tu camino. Abre tu corazón. Respira lentamente. Y permite que cada palabra encuentre su lugar dentro de ti. Porque cuando el corazón agradece, hasta el camino más sencillo comienza a llenarse de luz.
Transcripción
¿Cómo amaneciste hoy?
Antes de pensar en todo lo que tienes que hacer hoy.
Quédate conmigo durante unos minutos.
¿Todavía no necesitas correr?
Todavía no necesitas responder mensajes.
Organizar tareas.
Resolver problemas.
Ni adelantarte mentalmente.
A todo lo que podría suceder.
Este momento.
Te pertenece solamente a ti.
Así que acomoda tu cuerpo.
Cierra los ojos si puedes.
Y respira lentamente.
Y nada.
Y ahora exhala.
Siente como el aire entra en tu cuerpo.
Y como al salir.
Se lleva un poco de tensión.
Vuelve a respirar.
Y mientras exhalas.
.
.
Imagina que dejas caer.
Una carga invisible.
Tal vez sea una preocupación.
Una responsabilidad.
Un pensamiento que apareció nada más despertar.
Pero ahora déjalo a un lado.
No tienes que cargar con todo al mismo tiempo.
Este nuevo día no necesita comenzar.
Con esfuerzo.
Puede comenzar con paz.
Respira.
Y repite mentalmente.
Hoy no tengo que luchar con la vida.
Hoy permito que la vida también me ayude.
Quédate unos segundos.
Sintiendo estas palabras.
Muchas veces despertamos y nuestra mente comienza inmediatamente.
A recorrer problemas.
Lo que falta.
Lo que podría salir mal.
Lo que todavía no hemos conseguido.
Lo que alguien dijo ayer.
Lo que debemos hacer mañana.
Y sin darnos cuenta.
¿comenzamos el día viviendo en lugares?
Que no existen en este momento.
Pero ahora estás aquí.
Respirando.
Estás con vida.
Presente.
Y este instante.
Es suficiente.
No necesitas resolver el futuro.
De tu cama.
No necesitas conocer todas las respuestas.
Esta mañana.
Hay cosas que comprenderás cuando llegue su momento.
Hay decisiones que serán más claras.
Cuando tengas que tomarlas.
Hay caminos que hoy todavía.
.
.
No puedes ver.
Y no pasa nada.
La vida nunca te pide que veas todo el recorrido.
Solamente el siguiente paso.
Respira de nuevo.
Y ahora di dentro de ti.
.
.
Puedo confiar un poco más.
Puedo soltar un poco más.
No necesito controlarlo todo para estar a salvo.
¿Ahora lleva tu atención?
Hacia tu cuerpo.
Quizá alguna parte se encuentra cansada.
Quizá sientes tensión en los hombros.
En el cuello.
En la espalda.
Tal vez simplemente notas el peso agradable de tu cuerpo descansando.
Sea cual sea la sensación.
No la juzgues.
Sólo obsérvala.
Y mientras respiras.
Envía un pensamiento amable.
Hacia tu cuerpo.
Gracias por traerme hasta este nuevo día.
Gracias por sostenerme.
Gracias por sanar tantas cosas.
Sin que yo tenga que pensar en ello.
Gracias.
Por trabajar para mí incluso.
Mientras duermo.
Tal vez algunas veces hayas criticado tu cuerpo.
Tal vez hayas deseado.
Que fuera diferente.
Hoy no necesitas continuar esa batalla.
Tu cuerpo escucha la manera.
En que le hablas.
Y puedes comenzar a convertir tus pensamientos.
En un lugar más amable donde vivir.
Repite.
Mi cuerpo merece mi respeto.
Mi cuerpo merece descanso cuando lo necesita.
Mi cuerpo merece alimento.
Movimiento.
Cuidado y amor.
Hoy quiero ser su amigo.
Respira profundamente de nuevo.
Ahora imagina que abres una ventana.
Dentro de ti.
Durante la noche.
Quizá quedaron pensamientos antiguos flotando en tu mente.
Miedos,
Dudas.
.
.
Recuerdos,
Conversaciones.
.
.
Y con cada respiración.
Imagina que entra aire nuevo.
No tienes.
Que expulsar nada a la fuerza.
Simplemente permite que lo nuevo tenga espacio.
Porque no todos los pensamientos que aparecen en tu mente.
Son verdad.
Un pensamiento de miedo no es una profecía.
Una duda no significa que algo vaya a salir mal.
Un recuerdo doloroso.
No tiene por qué decidir.
¿Cómo será tu día?
Tú puedes observar tus pensamientos.
Sin convertirte en ellos.
Y puedes elegir otros.
Si aparece.
No voy a poder.
Respóndete.
Daré un paso cada vez.
Si aparece.
Seguro que algo sale mal.
¿Puedes decir?
También pueden suceder cosas buenas.
Que todavía no imagino.
Se aparece.
No soy suficiente.
Respira.
Y contesta.
No tengo que demostrar mi valor.
Mi valor ya está en mí.
Hoy quiero que recuerdes esto.
Que no tienes que ganarte el derecho a sentirte bien.
No necesitas alcanzar una meta.
Para permitirte estar en paz.
No necesitas recibir la aprobación de todo el mundo.
Para probarte tú.
Tu vida tiene valor ahora.
En este instante.
Antes de hacer nada.
Antes de conseguir nada?
Antes de demostrar nada.
Tienes valor.
Respira lentamente y repite.
¿Me doy permiso?
Para ser quien soy.
Me doy permiso para aprender.
Me doy permiso para equivocarme.
Y continuar.
Me doy permiso para disfrutar de mi vida mientras sigo creciendo.
Ahora piensa en tres cosas sencillas.
Que ya están presentes en tu vida.
No busques algo extraordinario.
Quizá tienes agua para beber.
Una cama donde dormir.
Una persona a quien quieres.
Una ventana desde la que puedes mirar el cielo.
Una canción que te emociona.
Un hogar.
Un animal.
Un sueño.
¿Una nueva oportunidad?
Tu propia respiración.
Detente unos instantes.
Para agradecer.
Gracias.
Gracias por lo que ya está aquí.
Gracias por aquello que tantas veces.
.
.
Tu y por ello.
Gracias por las pequeñas cosas que sostienen mi vida cada día.
Cuando agradeces.
No estás diciendo que todo sea perfecto.
¿Estás recordando que incluso dentro de una vida imperfecta?
Sigue existiendo belleza.
Y aquello que decides mirar.
Comienza a ocupar más espacio.
Dentro de ti.
Hoy quiero mirar también lo bueno.
Hoy quiero reconocer.
Lo que sí funciona.
Lo que sí tengo.
Lo que sí he aprendido.
Lo que sí he superado.
¿Por un momento?
En todo aquello que alguna vez creíste.
Que no podrías atravesar.
Y sin embargo.
.
.
Aquí estás.
Has vivido días difíciles.
¿Has tenido incertidumbres?
Has perdido cosas.
Has cambiado.
Has comenzado nuevamente más veces de las que quizá recuerdas.
Y cada experiencia.
Ha dejado algo en ti.
Más comprensión.
Más sensibilidad.
Más fuerza.
Más conciencia.
Por eso hoy no comienzas desde cero.
Comienzas desde todo lo que has aprendido.
Respira profundamente.
Y permite que una sensación de confianza vaya creciendo.
Lentamente dentro de ti.
No una confianza que diga que todo ocurrirá exactamente.
Como deseas.
Sino una confianza más profunda.
La confianza de saber que ocurra lo que ocurra.
Podrás escucharte.
Podrás respirar.
Podrás elegir nuevamente.
¿Podrás pedir ayuda?
Cambiar de dirección.
Podrás empezar otra vez.
Hoy no necesito tener miedo de la vida.
Puedo caminar junto a ella.
Puedo permitir.
Que me sorprenda.
Puedo dejar de exigir que todo esté bajo mi control.
Y puedo preguntarme.
¿Qué pasaría si hoy fuera más amable conmigo?
¿Qué pasaría si hoy confiara un poco más?
¿Qué pasaría si en lugar de esperar problemas?
Comenzar a esperar también posibilidades.
Raspera.
Deja que esas preguntas permanezcan contigo.
Porque este día acaba de comenzar.
Todavía no sabes qué regalos.
Puede esconder.
Todavía no conoces.
Todas las conversaciones que tendrás.
Ni las ideas que aparecerán.
Ni las coincidencias.
Ni los pequeños momentos que podrían llenar tu corazón.
Así que no decidas por adelantado.
¿Cómo será este día?
Déjalo llegar.
Recibelo.
Y dile a la vida.
Estoy aquí.
Estoy dispuesto a vivir.
Este día.
Con más calma.
Estoy dispuesto a ver con nuevos ojos.
Estoy dispuesto a recibir el bien.
Estoy dispuesto a confiar.
No camino solo contra la vida.
Camino con ella.
Y mientras caminas con la vida.
Imagina ahora.
El día que tienes delante.
Tal vez ya conoces algunas de las cosas que vas a hacer.
Quizá tienes trabajo.
Una conversación pendiente.
Una decisión.
Una zeta.
Una responsabilidad que atender.
O quizá no sabes exactamente cómo será tu día.
Sea como sea.
No necesitas adelantarte.
Respira.
Y por un momento imagina que envías una luz tranquila.
Delante de ti.
Una luz que llega antes que tú.
A cada lugar.
A tu trabajo.
A tu hogar.
A las calles que recorrerás.
A las personas que encontrarás.
A las conversaciones que todavía no han comenzado.
Y mientras imaginas esa luz,
Repite.
Voy en paz.
La paz va delante de mí.
Estoy dispuesto a encontrar armonía allí donde vaya.
Estoy abierto a que las cosas puedan ser más fáciles.
De lo que imagino.
Muchas veces sufrimos dos veces.
Primero imaginamos todo aquello que podría salir mal.
Y después vivimos lo que realmente sucede.
Hoy no necesitas preocuparte por problemas.
Que todavía no existen.
Respira y repite.
Confío en mi capacidad para afrontar la vida paso a paso.
No necesito controlar a los demás.
Puedo elegir.
Hablar con calma.
Escuchar y poner límites cuando sea necesario.
Puedo amar sin abandonarme.
Puedo comprender.
Sin cargar con todo.
Ahora reconoce aquello que te preocupa.
Y suéltalo un poco.
Hago lo que puedo y después confío.
No todo depende de mí.
También elijo tratarme con amabilidad.
No necesito.
Hacerlo perfecto.
Me respeto mientras aprendo.
Soy paciente con mi proceso.
Me abro a nuevas posibilidades.
Merezco prosperar.
Merezco sentir alegría.
Merezco paz.
Hoy elijo la calma antes que la prisa.
La confianza antes que el miedo.
Hoy elijo presencia antes que la preocupación.
Respira profundamente.
Una última vez.
Este día.
Todavía puede sorprenderte.
Puede traer una idea.
Una ayuda.
¿Una conversación o una oportunidad inesperada?
No necesito controlar la vida.
Sólo necesito vivirla.
Confío.
Respiro.
Recibo.
Y dejo que este nuevo día.
Comience.
Conoce a tu maestro
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