
Encuentra tu Balance
Todos queremos encontrar un balance en nuestro día a día. Esta meditación te irá guiando hacia tu espacio interior, y es aquí donde habita ese equilibrio que todos anhelamos. Déjame acompañarte en este recorrido. Me inclino ante ti.
Transcripción
Hola buenos días todos y todas gracias por estar aquí una mañana más en meditando desde casa con este tema que nos reúne hoy que es algo que quisiéramos todos tener a diario en nuestra vida que es esta parte del balance.
¿Qué es el balance?
El balance es que haya un equilibrio entre todo,
Entre mis emociones,
Entre la manera de llevar mi vida,
Entre lo que como,
Entre las horas que duermo,
Entre las veces que salgo de mi casa y lo que me quedo en ella,
La cantidad de relaciones sociales que mantengo que no sean muchas que tampoco sean demasiado pocas,
En fin es todo un reto y lo que el hombre busca y tiende es al balance pero desafortunadamente nos cuesta mucho trabajo.
Entonces la meditación lo que va haciendo es que va haciéndonos descubrir que cuando estamos en balance y cuando tenemos las situaciones en nuestra vida de manera balanceada es cuando mejor estamos,
Sin embargo nosotros no podemos predecir la vida,
La vida viene,
Pasa y está en nosotros como la tomamos.
Entonces uno de los grandes retos sobre todo de esta época ha sido encontrar un balance en estas épocas de encierro,
En estos momentos en donde en este 2020 no se ve que las cosas vayan a terminar pronto,
Entonces la meditación ha sido un gran recurso para muchísimas personas que quieren estar mejor en su vida.
Entonces pues vamos el día de hoy a darle unos minutitos de reflexión a esta parte del balance en nuestra vida.
Tomemos entonces la postura de meditación que más nos acomode,
Yo hoy estoy sentada en una silla,
Entonces toman sus tres puntos de apoyo,
Sus manos las juntan,
Las dejan caer sobre el regazo,
La espalda recta y simplemente déjense guiar por mi voz.
Vamos a comenzar.
Comienza por observar su respiración y si te viene bien puedes tener abiertos tus ojos para que puedas mirar este espacio que hay a tu alrededor que si bien te es conocido siempre habrá la oportunidad de encontrar algo nuevo en él.
Puedes notar el tamaño del lugar,
Los colores,
Los tonos de la luz y eso te va haciendo que estés presente.
El poder observar sin juicio lo que hay a tu alrededor va haciendo que haya un balance porque permites que pase por tus ojos simplemente lo que está frente a ti sin que lo juzgues por por ahora los sonidos que pueda haber en este lugar.
Recuerda que el oído es una gran ancla para mantenernos en el aquí y el ahora.
Tu cuerpo está firmemente sostenido sobre el espacio en el que te encuentras.
Este espacio te sostiene.
Tú te puedes mantener relajado pero atento.
Siente la ropa que cubre tu piel,
Nota la temperatura en las manos,
En tu rostro.
Pon especial atención a que en tu rostro no haya rastros de tensión.
Tu quijada está suave,
Tu lengua suelta y nota como tu respiración va tomando un balance.
Las inhalaciones y las exhalaciones van siendo de la misma longitud.
Te vas sintiendo cómodo en este espacio.
Lentamente comienzas a cerrar tus ojos y llevas la atención a tus emociones.
¿Cómo están tus emociones el día de hoy?
¿Se encuentran en balance?
¿O están más cargadas hacia un lado o hacia el otro?
Ya sea hacia la tristeza,
Hacia la alegría,
Hacia la preocupación ¿O te encuentras más relajado?
Recuerda solo notar.
Tu respiración va siendo cada vez más profunda.
Ayudado de tus almas comienzas a dejar el espacio en el que estás y te centras en los movimientos de tu vientre bajo y en el centro de las palmas de tus manos para ir conectando con tu interior,
Con ese espacio que hay dentro de ti,
En donde hay un balance perfecto.
Tu espacio interior es libre.
El balance se encuentra siempre ahí.
Las situaciones de la vida con frecuencia hacen que nos olvidemos de este lugar y nuestra vida comience a tornarse ciertamente desbalanceada.
Cuando nos dejamos llevar por la vorágine del pensamiento nuestro balance interior se pierde.
Conectar con tu respiración te hace recordar que ese balance se encuentra siempre ahí espiritual.
Te equilibra,
Te reconecta,
Te da una gran fuerza.
Tu respiración te va llevando cada vez más dentro.
El centro de las palmas de tus manos te ayuda también a dejar pasar los pensamientos.
Es posible que las sensaciones corporales comiencen a incrementarse.
Sólo préstales atención y regresa a tu balance interior.
Al dejar de escuchar mi voz es probable que los pensamientos aparezcan.
Regresa a tus anclas y eso evitará que el pensamiento te saque de balance.
Estás totalmente presente.
Poner atención a tu respiración te recuerda regresar a tu interior.
Los pensamientos se interrumpen y tantas veces como sea necesario regresas a ese balance,
A tu lugar interior,
Donde reconectas con esa fuerza,
Con esa energía.
La intención es regresar siempre al balance.
En tu lugar interior habita lo más profundo de ti,
Tu esencia,
Tu núcleo sano.
Conectar con ese núcleo es reconectar con la vida.
Conectar contigo mismo y con todo cuanto existe.
Nuestra naturaleza es estar balanceados.
Nuestra naturaleza es estar sanos.
El balance hace que nuestros días sean mejores.
El balance es algo natural en ti.
Notra el balance en tu respiración.
Es perfecto.
Sale de manera natural.
Inhalando y exhalando puedes regresar al balance que a veces perdemos.
Te reconecta.
Te regresa a tu centro.
Tu cuerpo tiende al balance.
Es tu mente la que a veces no hace el trabajo que quisiéramos.
Nuestro único que hacer es regresar la atención a la respiración,
El centro de las palmas de las manos,
Para reconectar,
Para estar presente.
Tus inhalaciones son cada vez más profundas,
Más balanceadas.
Son tu ancla para conectar con la certeza de que al final todo,
Absolutamente todo,
Estará bien.
Desde esa certeza y ese sentido de esperanza que habita dentro de ti,
Conecta con todas las personas que nos encontramos ahora aquí,
Intentando encontrar un balance.
Tú me sostienes a mí,
Y yo a ti.
Y entre todos,
Vamos avanzando hacia ese balance,
Que es nuestra esencia.
Trae ahora a tu mente algo que quieras agradecer el día de hoy,
Y sosténlo ahí.
En tu interior.
Ese agradecimiento irá abonando a que vayamos encontrando el balance.
No escuches las campanas.
Comienza a mover tu cuerpo y abre tus ojos.
Gracias por haber estado aquí hoy,
Presentes,
Donde entre todos nos sostenemos para encontrar este balance que tanto nos hace falta.
Muchas gracias,
Que pasen un buen día,
Y nos vemos en la siguiente.
Me inclino ante ti.
Conoce a tu maestro
4.7 (61)
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