
No Sé Que Es, Pero Es Denso
by Camila Hojas
No sé qué es, pero es denso, o densa; no le he otorgado género aún, tiene una consistencia grumosa que exige catarsis. Me invadió en el preciso instante que la soledad se presentó luego de una cadena decadente de acciones eufóricas. Esa paz repentina, esa moralidad brutal y una culpa amarga tomándose el olor de mi piel. Me demandó desesperación, una ducha con agua fría buscando dejar atrás, buscando tomar acción, buscando lograr reflexionar. Es entonces que lo siento, que no aguanto más, que yo sé que le temo al desamparo, eso no es más (ni menos) que un trauma, uno frígido encarnado en el recuerdo, marcando mis pasos actuales y futuros; es por ello que he encantado almas e intermitentemente las detesto, me atrapa una sensación de estrechez y necesito quitarme esta atención de encima, me disgusta la exposición; recuerdo que no soy un bicho social y que llevo adelante un personaje que me carcome. Quizás es una depresión etílica, incluso un desaliento producto de la vigilia.
Transcripción
No sé qué es,
Pero es denso,
O densa,
No lo he otorgado a género aún.
Tiene una consistencia grumosa que exige catarsis.
Me invadió en el preciso instante que la soledad se presentó luego de una cadena decadente de acciones eufóricas.
Esa paz repentina,
Esa moralidad brutal,
Y una culpa amarga tomándose el olor de mi piel.
Me demandó desesperación,
Una ducha con agua fría buscando dejar atrás,
Buscando tomar acción,
Buscando lograr reflexionar.
Es entonces que lo siento,
Que no aguanto más,
Que yo sé que le temo al desamparo.
Eso no es más,
Ni menos,
Que un trauma,
Uno frígido,
Encarnado en el recuerdo,
Marcando mis pasos actuales y futuros.
Es por ello que he encantado almas e intermitentemente las detesto.
Me atrapó una sensación de estrechez y necesito quitarme esta tensión de encima.
Me disgusta la exposición,
Recuerdo que no soy un bicho social y que llevo adelante un personaje que me carcome.
Quizás es una depresión etílica,
Incluso un desaliento producto de la vigilia.
De hecho,
Recorriendo estas páginas me ocupa un aturdimiento,
Como si algo habitara mi cuerpo junto conmigo,
O como si simplemente nada lo habitara,
Como si la inexistencia ardiera en mi mareo.
Todo esto puede ser obra del intervalo de tiempo en el que coexistimos,
Una numerología que creía ser la señal más evidente que el mundo me haya otorgado,
Que sería mi línea de tiempo,
La felicidad constante.
Pero esto último no existe,
La constancia.
La he deseado.
Contemporáneamente me declaro reacia a ella y eso me asusta.
El cambio es inevitable,
La necesidad infinita del mismo es preocupante.
El desapego es imprescindible para un avance incesante.
El individualismo en mi caso es dudoso,
No cree por sí mismo,
Sino que espera y requiere la aprobación y el reconocimiento ajeno.
Se le clavan como agujas oxidadas las opiniones,
Dejando tatuajes imburrables en su conciencia.
Nos fanatizamos,
Como hace tiempo nos advertían las carnes propias.
Adrenalinas fugaces predominaron hasta ahora,
Pero surgió una adicción,
Una sonrisa distante,
Una pegajosidad hermosa.
Sin embargo,
La comunicación es vaga,
Pues desconocemos la posición del otro frente a lo que vivimos.
No sabemos a qué estamos jugando y siguiremos ser parte de éste.
Pero inevitablemente seguimos en el tablero como fichas dominadas por una fuerza mayor,
Un control que no es nuestro,
Una atracción que no es propia,
Pero que supera los límites de nuestra corteza física.
Afloran los impulsos y junto con ellos sus consecuencias,
El arrepentimiento.
No se deja arrepentir de nada en la vida,
Y en el largo plazo no lo haré,
No lo hago,
Pero en la inmediatez de los sucesos sí puede surgir con su ímpetu grosero.
Comenzaron a gotear de mis labios inevitablemente confesiones,
Surgió un falso ambiente de confianza,
Una sensación de preocupación y protección que le permite al inconsciente ecualizado dejar fluir su contenido.
Una entrega que incomoda a mi ego,
Una presencia insostenible,
Un ritmo inllevable,
Una angustia insufrible,
Un remordimiento tenaz,
Una inseguridad fantasmal y una sobra reflexión abismal.
No sé qué es,
Pero es denso.
Sí,
Denso.
Conoce a tu maestro
