10:11
10:11

Cuento para niños y niñas: "Ruta por China" Episodio 2

by Alan Hecker

rating.1a6a70b7
Puntuación
4.6
Group
Actividad
Meditación
Adecuado para
Niños
Reproducciones
1.2k

En el episodio dos de los emocionantes viajes de Emma. Emma deacubrw no solamente nuevos lugarea, costumbres y comidas, sino que descubre en ella misma nuevas emociones como la ansiedad y la tristeza, las cuales gracias a su mamá y su papá, aprende a trabajarlas. Musica de Kevin Mac Leod libre de Copyright

Transcripción

Hola,

Yo soy Alan y esto es Cuentos con Moraleja.

Hoy vamos a contarles el segundo cuento de los emocionantes viajes de Emma escrito por su mamá Cristina Pérez Brito de editorial Círculo Rojo.

El cuento de hoy se llama Ruta por China.

¿Qué diferente es el mundo asiático?

Quedaba todavía un mes entero para el deseado viaje al gran país asiático,

China.

¿Cuántos días tiene un mes?

Preguntó Emma a su papá.

Solo pienso en China,

En cómo será la comida allí.

Y la gente y los paisajes.

Tengo muchas ganas de coger el avión ya,

No puedo esperar.

Ven,

Le dijo su mamá,

Voy a ayudarte con esa ansiedad.

Es normal estar ilusionada y tener ganas por un día concreto.

Pero no te olvides de disfrutar aquí y ahora.

¿Ahora?

Ahora no estoy haciendo nada divertido.

Ahora puedes sentirte bien disfrutando de este rico y dulce plátano.

Concéntrate en su sabor,

Su textura,

Su color.

Tu mente prestará atención y te sentirás bien.

Vaya rollo,

Yo quiero ir a China ya.

Pero tengo una idea mamá,

Voy a concentrarme y abrazarte aquí y ahora.

En sentir tus brazos acariciándome y dándome calorcito.

Ahora sí que me siento feliz y en calma mamá.

Llegó el gran día y Emma y su papá se bajaron del avión en la gran ciudad de Shanghái.

¿Cuánta gente?

Exclamaron los dos a la vez.

Ya se nota que China es el país más poblado del mundo.

Emma se agarró fuerte a la mano de su papá,

Mientras ambos iban siendo empujados por la gran masa de gente hacia la salida del aeropuerto.

Aún,

Cogidos de la mano,

Caminaron por las calles de la gran ciudad,

Donde encontraron edificios muy diferentes a los de Occidente.

¡Me encanta China!

Exclamó con entusiasmo Emma.

Si acabamos de llegar,

Aún queda mucho por descubrir,

Dijo su papá.

Después de la gran experiencia en Shanghái,

Emma y su papá visitaron la hermosa zona de Guilin,

Menos poblada y cubierta de pequeñas colinas verdes.

Allí pudieron pasear en barco a lo largo de un hermoso río.

Al volver a tierra,

Se pararon en una calle para intentar cruzar la carretera y coger el coche de vuelta al hotel.

La calle parecía caótica sin semáforo.

Por allí fluían coches,

Motos transportando a familias enteras,

Hasta cuatro pasajeros,

Guaguas,

Bicicletas eléctricas y hasta carritos de bebé.

Dentro del caos,

Todo fluía sin ningún problema.

Cada país tiene sus normas,

Incluso las de tráfico son diferentes.

La siguiente parada en ese extenso país,

El tercero más grande del planeta,

Fue Xi'an.

En el mercadillo,

Emma encontró unas recetas muy raras de unos bichos muy extraños cocinados.

¡Qué asco!

Dijo Emma frunciendo la nariz y estrechando los ojos.

El asco es una emoción de desagrado que nos sirve para protegernos de elementos dañinos,

Pero este no es el caso.

Esta comida es un manjar típico de aquí,

Así que deberíamos probarlo,

Es una oportunidad única,

Explicó su papá.

En otro momento,

Papi,

Ahora no me apetece.

Pues yo sí me voy a atrever a probar algo nuevo y diferente.

Emma sabía perfectamente que su papá no hablaba ni pizca de chino y se preguntó cómo iba a comunicarse con el vendedor.

Emma observó de lejos los gestos de su papá y el señor de ojos rasgados.

Ambos movían las manos,

Sonreían,

Señalaban,

Parecían relajados e incluso reían juntos.

¿Cómo va a hacer eso?

Demostrado,

Dijo su papá.

La comunicación no verbal funciona.

¡Qué rico este!

¡Mmm!

¡Este!

No sé lo que es,

Pero ¡Mmm!

¡Está rico!

Durante el trayecto de vuelta al hotel,

A Emma le empezaron la inquietud y la desesperación por llegar a la siguiente parada de la aventura.

Sólo podía pensar en ver la gran muralla china,

Pero de repente se acordó del consejo de su mamá y pensó en voz alta.

Aquí y ahora.

Se acurrucó entre los fuertes brazos de su papá,

Apoyó la cabecita en su pecho,

Respiró suavemente,

Miró por la ventana y sintió un gran bienestar.

Al día siguiente,

Una vez más,

Con unas sonrisas,

Señales y algunas palabras en inglés,

Emma y su especial acompañante consiguieron encontrar el comienzo de la subida hasta la gran muralla china.

Uno,

Dos,

Cincuenta,

Noventa escalones y aún no llegaban.

¡No puedo más!

¡Aún falta mucho y hace mucho calor!

¡Me pesan las piernas y me cuesta hasta respirar!

¡Tú sí puedes,

Papi!

Lo animó Emma.

Recuerda que todo esfuerzo tiene su recompensa.

Vamos a descubrir qué nos depara allá arriba.

Al llegar,

Ambos sintieron mucho orgullo y satisfacción.

El cansancio no evitó que se les dibujase una gran sonrisa y se sintieran más grandes y capaces de subir muchos escalones más.

Las vistas,

Sin duda,

Habían valido la pena.

Última parada de la aventura.

Tras una noche durmiendo en el vagón de un tren,

La gran capital,

Pekín,

Los esperaba.

Allí,

Emma siguió descubriendo lo diferente que eran algunas costumbres asiáticas,

Como la de comer con palillos,

Escupir en la calle,

Llevar mascarillas,

Rendir culto a un hombre gordito.

¡Qué diferente e iguales a la vez somos todos en el mundo!

,

Concluyó Emma.

Ya de vuelta sentados en el avión,

Emma empezó a notar dolor en la garganta.

Su padre la vio con la cabeza baja,

Miraba hacia el suelo,

No hablaba.

Le acarició la mejilla y entonces Emma empezó a llorar.

Me siento un poco triste porque el viaje ya se ha acabado.

Su papá la abrazó fuerte y la consoló,

Recordando que es normal sentir tristeza al despedirnos de algo o alguien,

Pero había que pensar en positivo,

Recordar todo lo vivido con alegría,

Compartirlo con los demás con ilusión y sobre todo disfrutar aquí y ahora.

Papá tenía toda la razón.

Emma se secó las lágrimas y comenzó a hacer dibujos,

Expresando todo lo que había aprendido de aquel mundo tan diferente y sorprendente.

Pasó horas dibujando flores de loto,

Casas de estilo asiático y la comida que había probado.

Incluso se atrevió con las caras de las personas que había conocido,

Con sus ojos rasgados y sus sonrisas.

Cuando llegó la azafata con la comida,

A Emma ya se le había pasado la tristeza y felizmente exclamó,

¡tartas de chocolate aquí y ahora!

Mmmmm,

Colorín colorado,

Este cuento se ha terminado.

Y no nos olvidemos nunca la importancia de percibir y sentir en nuestro cuerpo las emociones que habitan en él.

A veces nos gusta,

Son muy lindas como la alegría,

El amor y a veces no son tan agradables y no nos gustan tantos,

Pero forman parte nuestro y es importante cuidar esas emociones que traen información.

Nos vienen a decir algo,

Como por ejemplo cuando a Emma le dio asco una comida.

Sí,

Lo mismo cuando nos ponemos tristes.

A veces no nos gusta estar triste,

Pero esa tristeza nos está informando algo y depende de nosotros descubrir cuál es esa información,

Por qué estamos tristes.

Nos vemos en el próximo viaje de Emma.

Chau chau.

4.6 (27)

Reseñas Recientes

Nadia

January 15, 2024

Me encantan las historias de Emma. y tengo una Emma que se identifica

© 2026 Alan Hecker. All rights reserved. All copyright in this work remains with the original creator. No part of this material may be reproduced, distributed, or transmitted in any form or by any means, without the prior written permission of the copyright owner.

Trusted by 36 million people. It's free.

Insight Timer

Get the app

How can we help?

Sleep better
Reduce stress or anxiety
Meditation
Spirituality
Something else