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Meditación de la montaña. Práctica Mindfulness

by Valeria Quesada

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4.8
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Meditación
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Esta meditación de 20 minutos de duración se centra en una práctica de mindfulness. Es una meditación guiada de visualización que usa la imagen de una montaña como metáfora de estabilidad, fortaleza y ecuanimidad.

Transcripción

Te doy la bienvenida a esta práctica Mindfulness diseñada para contactar con la serenidad,

Estabilidad y fortaleza interior.

Te invito a que tomes una postura cómoda.

Es recomendable realizar esta meditación sentado en una silla o en el suelo con un cojín,

Dejando la espalda erguida pero sin rigidez,

Los hombros relajados y ligeramente hacia atrás y hacia abajo.

Y cuando sea un buen momento para ti,

Cierra suavemente los ojos si aún no lo has hecho.

Llevando ahora la atención a la respiración.

Toma tres respiraciones profundas para conectar con el momento presente.

Al inhalar te llenas de vida y al exhalar vas entrando en contacto con el aquí y ahora.

Este es un momento para ti donde todo está bien tal y como es.

Dejando ahora la respiración vaya tomando su ritmo natural para llevar la atención a las sensaciones que hay en este momento en tu cuerpo.

Puede que notes el apoyo de la espalda y los glúteos en la silla.

O el contacto de la ropa con la piel.

Tal vez puedas notar el movimiento suave que se produce en el pecho o en el abdomen al respirar.

Es posible que percibas sensaciones de otro tipo como cosquilleo,

Picor,

Alguna fricción o tensión en alguna parte del cuerpo.

Tal vez sientas una parte del cuerpo más agradable que otra.

Y si no sientes nada,

Está bien.

No tienes que cambiar nada ni forzar nada.

Aceptando lo que sea que haya en este momento.

Tanto si percibes algo como si no.

Y quizá vayas notando como tu cuerpo va entrando en calma y quietud.

Y si no es así,

Permanece ahí unos instantes más observando las sensaciones que hay ahora en tu cuerpo.

Si en algún momento de la meditación la mente se distrae,

Es normal,

Forma parte de la práctica.

Cuando te des cuenta de ello,

Sin juzgarte,

Con amabilidad,

Vuelve al momento presente y donde te lleve mi voz.

Te invito ahora a visualizar en tu mente una montaña.

La que más te guste.

Puede ser una montaña real que hayas visto en algún momento frente a ti,

O en los documentales.

También puede ser una montaña imaginaria.

Quédate unos instantes visualizando a esa montaña.

Apreciando su belleza,

Su estabilidad,

Su solidez,

Su quietud.

Tal vez tenga nieve en la cumbre,

Haya bosques en las zonas bajas.

Cascadas cayendo por las laderas.

Permanece un momento simplemente observando sus cualidades,

Sin forzar nada.

Cuando sientas que la imagen de la montaña está más presente,

Invita a esa montaña a que entre en tu propio cuerpo sentado aquí.

Siente cómo entra por el pecho y con cada respiración la montaña se va haciendo más grande,

Hasta ocupar el pecho por completo.

Sigue respirando,

Nota cómo la montaña se va agrandando hasta llenar el cuerpo entero.

De modo que la montaña y el cuerpo se conviertan en uno solo.

La postura aceptada se vuelve la base sólida y ancha de la montaña,

Enraizada en la tierra.

Te conviertes en la montaña.

Te unes a la quietud y la majestuosidad de la montaña.

Tus piernas y glúteos son la base firme,

Inamovible,

Arraigada en la silla o en el cojín.

El tronco y hombros son las laderas fuertes y estables.

La cabeza se convierte en la cima elevada,

Con una vista panorámica abierta al cielo.

Siente cómo la montaña respira contigo,

Viva y tal,

Pero profundamente quieta e inalterable en su centro.

Eres presencia centrada,

Enraizada,

Inmóvil,

Completa tal como eres,

Más allá de los pensamientos.

Con cada respiración te conviertes cada vez más en una montaña que respira vital y viviente,

Pero con quietud interior.

Observa cómo a tu alrededor van pasando diferentes temporadas.

Empezando por la primavera con su despertar de la naturaleza,

Los árboles floreciendo,

Los riachuelos bajando por las laderas de la montaña,

Los pájaros cantando,

Mientras la montaña se mantiene estable,

Sólida y en calma.

Y así pasan los días,

Semanas y meses hasta llegar al verano,

Con la naturaleza en su máximo esplendor.

Los días largos y calurosos y las noches muy cortas.

El ambiente está cargado de olores,

Aromas,

Ruidos,

Sonidos.

Todo está lleno de vida,

Lleno de energía,

De movimiento y la montaña se mantiene igual,

En calma y en quietud,

Sólida,

Estable,

Hasta llegar al otoño.

Y con él llegan las primeras lluvias.

Las hojas de los árboles van cambiando de color.

De vez en cuando el viento fuerte arranca las hojas de los árboles y al caer al suelo forman una alfombra multicolor.

Y la montaña sigue aquí,

Tranquila,

Estable,

Firme,

Manteniendo su belleza y su dignidad,

Mientras las temperaturas van bajando.

Y un día por la mañana amanece todo nevado.

No se oye ningún ruido.

Todo está en silencio.

Las noches son largas y frías.

El cielo está despejado con miles de estrellas en él.

A veces le visitan tormentas intensas.

Y la montaña sigue aquí,

En calma,

En quietud,

Inamovible,

Más allá de lo que ocurre en el mundo de las apariencias.

Y de nuevo empezamos la primavera cerrando un ciclo para empezar uno nuevo.

Y así temporada tras temporada,

Año tras año.

Y mientras alrededor todo se está cambiando,

Moviéndose,

La montaña permanece igual.

Siendo ella misma,

Manteniendo su equilibrio y fuerza anterior.

Al igual que tú también puedes ser una montaña.

A través de las prácticas de meditación cultivamos nuestra conciencia.

Esta capacidad nuestra humana que nos permite observar todo lo que está pasando alrededor de nosotros.

Observar todos los cambios sin engancharnos y sin intentar huir.

Simplemente observando con interés y aceptación.

Sin negar,

Sin juzgar.

Y esta aceptación no tiene nada que ver con quedarnos sin hacer nada.

Significa tomar conciencia de las cosas tal y como son en este momento.

Observarlas desde una perspectiva amplia.

Y una vez ahí poder tomar decisiones mucho más conscientes.

Nuestra conciencia nos permite también darnos cuenta del ir y venir de nuestros pensamientos.

Y sentimientos sin dejarnos atrapar por ellos.

Observándolos con paciencia,

Sin juzgar.

Al igual que la montaña,

Experimentamos la naturaleza cambiante de la mente y del mundo exterior.

Tenemos periodos de luz y oscuridad.

Nuestro momento de color y nuestro momento de monotonía.

Experimentamos tormentas intensas en el mundo,

En la mente y en el cuerpo.

Somos alcanzados por vientos fuertes y lluvia.

Experimentamos alegría y tristeza.

Al conectarnos con la fuerza y la estabilidad de la montaña,

Nos conectamos con nosotros mismos.

Se trata de encontrarse con todas las experiencias de la vida.

Preocupaciones,

Pensamientos.

Y honrarlos,

Sentirlos,

Conocerlos por lo que son.

Y mientras tanto,

Permanecer conscientes.

Al mantenernos en esta actitud,

Nos conectamos con el silencio y la calma.

Al meditar,

Puede ser de ayuda utilizar esta imagen de la montaña para recordar lo que es meditar con conciencia e inquietud.

Y te dejo ahora unos minutos para que en este rato sostengas la meditación de la montaña por ti mismo hasta que escuches el ruido de la campana.

© 2026 Valeria Quesada. All rights reserved. All copyright in this work remains with the original creator. No part of this material may be reproduced, distributed, or transmitted in any form or by any means, without the prior written permission of the copyright owner.

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