
Ejercicio de Gratitud [Número 14] que Transfromarán tu Vida
Hoy llegamos al Ejercicio de Gratitud número 14, una práctica pensada para recordarte que la gratitud no es solo una emoción bonita, sino un poder transformador que cambia la forma en que ves tu vida. Cada vez que agradeces, dejas de enfocarte en lo que falta y empiezas a reconocer la abundancia que ya te rodea. Este ejercicio te invita a detenerte, respirar y abrir tu corazón a la certeza de que, aun en medio de los desafíos, siempre hay algo por lo cual dar gracias.
Transcripción
Este no es un audio cualquiera.
Hoy llegamos al ejercicio número catorce de esta serie dedicada a la gratitud.
Cada día,
Con cada práctica,
Vamos profundizando en un camino que no se trata sólo de enumerar bendiciones,
Sino de permitir que la gratitud se convierta en la atmósfera natural de nuestra vida.
Cuando agradecer de verdad,
Algo en ti se reordena.
Es como si todo lo que antes parecía disperso encontrara su lugar.
La gratitud no cambia únicamente tu forma de pensar,
Cambia tu forma de percibir la realidad.
Este ejercicio es una invitación a entrar en un estado donde el agradecimiento no es una lista de cosas externas,
Sino un reconocimiento interno de la verdad de lo que eres.
Es recordar que nada te falta,
Y que cada instante ya está completo.
En este nivel,
La gratitud es un espejo que refleja la unión con la vida misma.
Quiero que te tomes un momento para estar presente.
Respira ahora,
Profundamente.
Siente tu pecho expandirse y contraerse.
Observa cómo,
Sin esfuerzo alguno,
El aire entra y sale.
En ese simple acto está contenida toda la perfección de la existencia.
Puedes agradecer ahora mismo por esa respiración que sostiene tu vida.
Puedes reconocer que este instante,
Tal como es,
Ya encierra un regalo.
La mente suele vagar entre lo que cree que falta y lo que teme perder.
Allí nace la ansiedad y la sensación de carencia.
Pero cuando eliges agradecer,
Tu atención se dirige hacia lo que ya está.
Y en ese cambio ocurre la alquimia.
Descubres que el milagro no está en obtener lo que falta,
Sino en reconocer lo que ya tienes.
No siempre es fácil ver las bendiciones.
A veces las circunstancias parecen duras,
Los problemas ocupan el centro de la escena y lo último que piensas es en agradecer.
Pero justamente allí está la fuerza de este ejercicio.
Aprender a mirar más allá de las apariencias.
La gratitud auténtica reconoce que,
Aun en medio de las pruebas,
Hay un propósito mayor actuando.
Cada experiencia trae consigo un aprendizaje.
Cada obstáculo contiene una oportunidad de despertar.
Aunque tu mente no lo entienda de inmediato,
Tu corazón puede agradecer en confianza,
Sabiendo que nada sucede en vano.
Quiero que pienses en una dificultad reciente de tu vida.
Tal vez una pérdida,
Una discusión,
Una espera que parece interminable.
Ahora,
En lugar de resistirte,
Intenta agradecer.
No agradezcas el dolor en sí,
Sino la posibilidad de crecer a través de él.
La oportunidad de fortalecerte,
De aprender paciencia,
De soltar aquello que ya no sirve.
Verás que,
Al agradecer,
Tu carga se aligera.
Es como si una llave se girara dentro de ti y abriera la puerta a una nueva comprensión.
El agradecimiento no necesita grandes escenarios.
Basta con abrir los ojos a lo simple.
Cada mañana,
Al despertar,
Puedes agradecer por la luz que entra por tu ventana,
Por el silencio que te envuelve o por el canto de un pájaro.
Son detalles que suelen pasar desapercibidos,
Pero que contienen la belleza de lo eterno.
Llegó la hora de observar a tu alrededor.
Haz una pausa y observa.
¿Qué puedes agradecer en este mismo lugar?
Quizá la silla en la que te apoyas,
La ropa que te cubre,
El dispositivo que te permite escuchar estas palabras.
Todo ello es un reflejo de cuidado,
De provisión,
De vida que se expresa en mil formas.
Reconocer lo cotidiano con gratitud abre tu percepción a la abundancia que siempre estuvo allí.
Repite en tu interior.
Gracias porque estoy aquí.
Gracias porque tengo todo lo necesario en este momento.
Gracias porque cada detalle me recuerda que la vida cuida de mí.
Más allá de palabras,
La gratitud es una frecuencia.
Cuando la sientes de verdad,
Tu energía cambia.
Tu cuerpo se relaja,
Tu mente se aquieta y tu corazón se expande.
Esa vibración se convierte en un imán que atrae experiencias,
Acordes.
No es magia superficial,
Es coherencia energética.
Lo que irradias,
Inevitablemente lo recibes.
Al agradecer,
Te alineas con el flujo natural del universo.
Es como nadar con la corriente en lugar de resistirte.
Descubres que no necesitas luchar tanto,
Porque la vida ya está conspirando a tu favor.
Cuanto más agradeces,
Más reconoces que la abundancia no es algo que buscas,
Sino algo que se revela cuando dejas de enfocarte en la carencia.
Cierra los ojos un instante y repite.
Gracias porque la vida me sostiene.
Gracias porque todo está ocurriendo para mi mayor bien.
Gracias porque soy parte de un orden perfecto.
Siente como estas palabras no son solo frases,
Sino recordatorios de una verdad que ya vive en ti.
Muchas veces olvidamos agradecer a la persona más importante,
Nosotros mismos.
Este ejercicio no estaría completo si no reconoces tu propio valor.
Agradece a tu cuerpo,
Que te acompaña en cada paso,
Incluso cuando lo criticas o lo exiges demasiado.
Agradece a tu mente,
Que busca soluciones y crea ideas.
Agradece a tu corazón,
Que late incansablemente y te permite sentir amor.
Di en voz baja o mentalmente,
Gracias a mí por seguir adelante.
Gracias a mí por aprender,
Por intentar,
Por levantarme cada vez que caigo.
Gracias porque,
Aún con mis imperfecciones,
Soy digno de amor y de respeto.
Este reconocimiento te conecta con el amor propio,
Y cuando te tratas con gratitud,
Irradias una energía que transforma tus relaciones con los demás.
Piensa en las personas que han formado parte de tu vida.
Algunas te dieron amor y apoyo,
Otras te mostraron lecciones a través de la dificultad.
Todas,
De algún modo,
Contribuyeron a tu camino.
Agradecer por ellas es liberador.
No significa justificar lo injustificable,
Sino reconocer que cada encuentro tuvo un propósito en tu evolución.
Imagina ahora a alguien que haya marcado tu vida para bien o para mal.
Trae su imagen a tu mente y di lo siguiente.
Gracias por lo que aprendí contigo.
Gracias porque tu presencia me ayudó a crecer.
Hoy libero cualquier resentimiento y elijo ver con gratitud.
¿Puedes sentir cómo tu corazón se expande?
La gratitud hacia los demás rompe cadenas de resentimiento y abre espacios de paz.
Para cerrar este ejercicio,
Quiero proponerte algo simple pero poderoso.
Llevar un diario de gratitud esta semana.
Cada noche,
Antes de dormir,
Escribe tres cosas por las que agradeces.
No importa si son grandes o pequeñas,
Lo importante es que,
Al escribirlas,
Las revivas en tu corazón.
Al cabo de unos días,
Notarás cómo tu mente empieza a enfocarse más en lo positivo y menos en lo que falta.
Recuerda,
La gratitud es como un músculo.
Cuanto más la ejercitas,
Más fuerte se vuelve.
Y cuanto más fuerte,
Más transforma tu vida.
Conoce a tu maestro
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