
Meditación Transporte Público (Meditaciones Cotidianas)
Cuántas veces has necesitado escapar del ruido exterior cuando te ves en un entorno agitado como en el transporte público, mientras te diriges al trabajo, de camino a alguna cita importante o, a cualquier otra parte. La disipación continua de la energía mental a través de los sentidos y la actividad caprichosa de los pensamientos debilita la capacidad de la mente para afrontar las diversas facetas de la vida. Restablece tu armonía con esta sencilla relajación. Hari Om.
Transcripción
Bienvenida,
Bienvenido a esta relajación en el transporte público.
¿Cuántas veces has necesitado escapar del ruido exterior cuando te ves en un entorno agitado,
Como en el transporte público,
Mientras te diriges al trabajo,
De camino a alguna cita importante o a cualquier otra parte?
La disipación continua de la energía mental a través de los sentidos y la actividad caprichosa de los pensamientos debilita la capacidad de la mente para afrontar las diversas facetas de la vida.
Con esta relajación podrás reestablecer tu armonía mental y energética mientras vas en el autobús,
El colectivo,
En el tren o cualquier otro transporte.
Antes de comenzar,
Asegúrate de que tienes tus pertenencias seguras,
Así evitarás que un pensamiento de apego,
Temor o desconfianza te saque de tu momento.
La mente egóica es muy ávida con sus estrategias de distracción.
Ahora que ya has asegurado tus pertenencias,
Siéntate cómodamente,
Apoya conscientemente los pies sobre el suelo y siéntelos.
Mantén la espalda recta,
Alerta pero relajada.
Apoya cómodamente tus manos sobre las piernas,
Quizás prefieras entrelazar las manos y reposarlas sobre el regazo.
Adopta una postura que te sea fácil y cómoda de mantener.
Y antes de cerrar los ojos,
Echa un vistazo a tu alrededor y observa con discreción el lugar,
Las personas que te acompañan en el viaje.
Observa.
Cuando lo sientas,
Cierra suavemente las ventanas de tus ojos con una mirada interna relajada.
Comienza por contemplar el patrón de tu respiración.
Observa la longitud de tu inhalación,
La exhalación,
El aspecto de tu respiración.
Trata de no dirigirla,
De no afectarla,
Solo obsérvala,
Sin juicio,
Acogiéndola tal cual es.
Observa tu rostro si está relajado,
Si no es así,
Aflójalo,
Suelta la mandíbula,
Deja que la piel se derrita.
Imagina cada músculo,
Como la miel,
Derramándose.
Y sin mover ningún músculo,
Dibuja una sonrisa bajo la piel del rostro.
Y observa.
Observa qué cambios han tenido lugar dentro de ti.
Ahora vamos a dirigir la respiración.
Inhala lento y consciente,
Dejando el vientre libre.
Permite que se expanda,
Llenando los pulmones sin forzar,
De forma relajada.
Y exhala,
Alargando la exhalación lo máximo que puedas,
Vaciándote por completo,
Suave.
De nuevo,
Toma aire,
Lento y consciente,
Deja libre el vientre,
Que se expanda,
Llena los pulmones sin forzar,
Siempre de forma relajada.
Y exhala,
Alargando la exhalación lo máximo que puedas,
Vaciándote por completo,
Lento,
Suave.
Nuevamente,
Toma aire,
Lento,
Consciente,
Sintiendo cómo el aire va entrando por las fosas nasales,
El abdomen se expande,
Los pulmones se expanden.
No levantes los hombros,
Y lento,
Alargando la exhalación,
Vacíate por completo,
Llevando el ombligo hacia adentro,
Suave.
Y sigue así,
Inhalando y exhalando,
Consciente y lento,
Y comienza a contar los segundos que dura la inspiración.
Uno,
Dos,
Tres,
Cuatro.
Cuenta tu propio tiempo,
No fuerces.
Al llegar al final de la inhalación,
Haz una pausa,
Retén el aire cinco segundos.
Y exhala,
Si puedes en el doble de tiempo que la inhalación,
Si no es el doble,
Que al menos dure más que la inspiración.
Recuerda sin forzar.
Continúa así,
Contando los segundos que dura la inhalación.
Retén el aire por cinco segundos,
Y luego suelta,
Lento,
Alargando la exhalación lo máximo que puedas.
A tu ritmo,
Trata de encontrar un ritmo estable,
Que no estrese.
Mantén la tensión en el proceso,
Y si te evades,
Amablemente,
Regresa de nuevo a la respiración.
Recuerda contar el tiempo que dura la inhalación.
Mantén un ritmo constante,
Estable.
Mantén una pausa de cinco segundos,
Con el aire retenido internamente.
Y la exhalación,
Alárgala lo máximo que puedas,
Si es posible el doble del tiempo que dura la inhalación.
Continúa a tu ritmo.
Recuerda si te evades,
Si el proceso de los pensamientos te distrae.
Regresa amablemente a la respiración.
Sigue consciente,
Contando los segundos que dura la respiración,
Tanto la inhalación como la exhalación.
Contempla dónde están tus pensamientos mientras sigues en el proceso de la respiración.
Solo observa,
De lejos,
Qué pasa por tu cabeza.
¿Quizás nada?
Date cuenta cómo al mantener la atención en la respiración,
Los procesos mentales pasan por detrás,
Como nubes.
Las ves como entran en escena y se pierden en el espacio.
Date cuenta,
Manteniendo el conteo de la respiración,
Cómo los pensamientos pasan por detrás de tu atención,
Sin apego,
Sin juicio.
Observa tu estado de calma,
La paz que encuentras al poder ver los pensamientos de lejos,
Sin involucrarte.
Estás presente en el proceso de la respiración.
Cuando mantienes la atención en la respiración,
Diriges la energía.
Eres poseedor de tu presente.
La energía no se pierde de aquí para allá con cada pensamiento.
Te sientes vital,
En calma,
En paz.
Date cuenta de esta virtud que te pertenece,
La capacidad voluntaria de decidir cómo relajarte y centrar la atención.
Esto te aporta un estado de felicidad interior,
Que es natural en ti.
De repente,
Nada de lo que había a tu alrededor te afectaba.
Vuelve a la respiración y deja de contar.
Permite que la respiración se vuelva natural,
Pero mantente presente en el proceso de la respiración.
Observa sin interferir desde el espacio interior que has creado.
Regresa tantas veces a la observación pasiva de la respiración como sea necesario.
Contempla el proceso natural desde el plano interior que se ha abierto ante ti.
Eres testigo del carácter de tu respiración sin interferir.
Observando desde el plano interior,
Sostienes la presencia en la respiración.
Todo a tu alrededor pasa sin que te afecte.
Los procesos mentales pasan sin reaccionar.
Estás en paz,
En calma.
Sin mover ningún músculo,
Con la presencia sostenida en la respiración,
Dibuja una sonrisa interna.
Permite que tu sentir sonría.
Todo tu cuerpo sonríe.
Todo tu ser sonríe.
¿Qué ha cambiado en ti al dibujar una sonrisa bajo la piel que habitas?
Quédate con ese sentir que te pertenece,
Que es tuyo.
Regístralo.
Puedes regresar a él siempre que quieras,
Pues es un estado natural de tu ser.
Poco a poco,
Hazte consciente nuevamente de tu postura,
Los pies enraizados en el suelo,
Los sonidos y movimientos externos.
Toma una inhalación profunda,
Sonríe,
Y exhala manteniendo la sonrisa.
Permite que la sonrisa te acompañe por el resto del día.
La proyección del mundo exterior es un reflejo de tu capacidad de interpretarlo.
Si lo deseas,
Puedes quedarte con los ojos cerrados el tiempo que necesites,
O por el contrario,
Puedes terminar la práctica.
Si es así,
Comienza a mover los pies,
Las manos.
Respira profundo manteniendo el estado de calma que te acompaña.
Parpadea ligeramente,
Dejando que la luz del día se vaya filtrando a través de tus párpados.
Te deseo un lindo día,
Que la sonrisa interior te acompañe,
Que la calma impregne tus acciones.
Gracias por permitirme acompañarte en este proceso.
Harriom,
No dudes en dejar un comentario si así lo sientes,
Contando cómo fue tu experiencia.
El feedback es muy importante para que la energía no se pierda y sigamos compartiendo.
Un abrazo.
Conoce a tu maestro
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