
Neurociencias de la Meditación: Emoción
En este audio vamos a explorar los cambios que se producen en el cerebro cuando meditamos, y especialmente los mecanismos neuronales que dan lugar a los beneficios de la meditación en la regulación de las emociones.
Transcripción
Hola,
Soy Nazareth Castellanos,
Soy neurocientífica y me dedico a investigar la relación entre el cerebro y el resto de los órganos con especial interés en la meditación,
Qué pasa en los practicantes de meditación y cómo son capaces de reorganizar pues las estructuras,
La conexión mente cuerpo.
Y hoy os quería contar un poquito acerca de la neurociencia de la meditación,
Pero especialmente la neurociencia de la meditación en las emociones.
¿Por qué la meditación hace que aprendamos a regular más nuestras emociones?
Lo que nos decían los diferentes estudios,
Sobre todo en el mundo de la psicología,
Es que los beneficios que tiene mindfulness sobre la regulación de las emociones están en que nos recuperamos antes,
Después de un estímulo desagradable,
Que mejora la expresión de nuestras emociones,
Algo que es fundamental,
El saber expresar,
Saber discernir las emociones que estamos viviendo,
Mejora nuestro estado de ánimo,
Mejora nuestro bienestar,
Nuestra sensación de sentirnos bien de forma subjetiva e incondicional,
Que esto es muy interesante,
¿no?
Me siento bien independientemente de las condiciones y mejora nuestra creatividad.
Pero una de las cosas que siempre hemos oído,
Entre otras por ejemplo,
¿no?
Al maestro Jon Kabat-Zinn,
Que nos decía,
¿no?
Hay que atender al momento presente sin juzgar.
Lo que yo voy a hacer en estos ratos que vamos a compartir juntos es que voy a explicaros cómo se traduce esto a un lenguaje neurocientífico.
Atender al momento presente sin juzgar se podría decir como un reforzamiento de los mecanismos de control de la corteza prefrontal sobre la amígdala.
Y esto es lo que yo os voy a ir explicando.
Lo que se ha visto,
¿no?
En la meditación,
Y aquí destaca por ejemplo la investigación que está realizando la Universidad de Harvard con Sarah Lazar a la cabeza,
Demuestran que cuando nosotros practicamos meditación,
Y por ejemplo,
¿no?
Cuando empezamos a practicar mindfulness,
A las ocho semanas de empezar a practicar mindfulness,
Se producen en nuestro cerebro una serie de cambios que son anatómicos y funcionales.
Es decir,
Cambia el cómo actúan las neuronas,
Cómo responden las neuronas ante diferentes situaciones,
Pero también cambia nuestra anatomía.
Hay zonas del cerebro que se hacen más grandes,
Zonas del cerebro que se hacen más pequeñas,
Y se empiezan a establecer carreteras entre diferentes zonas del cerebro.
Y esto es muy bonito,
Y aquí permitirme que cite a Ramón y Cajal.
Don Santiago Ramón y Cajal es el descubridor de las neuronas,
Es el padre de la neurociencia.
Entonces,
Don Santiago Ramón y Cajal,
Como le llamamos en mi laboratorio,
Decía una frase maravillosa que es,
Todos podemos ser,
Si nos lo proponemos,
Escultores de nuestro propio cerebro.
Y esto es lo que observamos,
Entre otras cosas,
Con la neurociencia de la meditación.
Yo puedo esculpir mi cerebro de otra forma.
¿Y cómo hace la meditación?
¿Por qué la meditación es interesante para el mundo académico?
Pues porque nos permite estudiar cómo regulamos la atención,
Nos permite estudiar cómo regulamos las emociones,
Y nos permite estudiar cómo regulamos el sentido de quién soy yo,
La autoperspectiva.
Hoy vamos a estudiar un poquito cómo la meditación produce una reorganización en cómo vivimos las emociones.
Entonces,
Lo que nos muestran los estudios,
Que hay un consorcio,
Por ejemplo,
Entre la Universidad de Harvard y la Universidad de Munich,
Lo que nos muestran los estudios de neurociencia es que las personas,
Cuando empiezan a hacer meditación,
Los cambios que se producen en su cerebro están correlacionados con medidas de bienestar general.
Es decir,
El cerebro empieza a cambiar de una forma,
En una dirección,
Que nos produce un mayor bienestar.
¿Y cómo hace eso?
¿Por qué logra este mayor bienestar?
Pues,
Entre otras cosas,
Porque nos ayuda a regular las emociones.
¿Y cómo lo hace?
¿Cuáles son sus mecanismos neuronales?
Aumenta la corteza frontal.
La corteza frontal es esta parte del cerebro que tenemos pues debajo de la frente,
Sobre todo pues la que tendríamos debajo de nuestras cejas.
La corteza frontal es,
Como yo siempre digo,
La joya de la corona de la neurociencia.
¿Por qué?
Porque es la última que se genera evolutivamente,
Porque es la que está involucrada en los procesos cognitivos y ejecutivos superiores,
De cómo me conduzco en la vida,
Qué hago,
Qué no hago,
La atención,
La memoria,
El aprendizaje.
Es una de las zonas más importantes.
Y es la zona que más trabajamos como un músculo,
Que más ejercitamos cuando practicamos la meditación.
Pero luego hay otros estudios muy interesantes a su vez,
Que demuestran que en paralelo a esto,
En paralelo a ese aumento de la corteza frontal,
Sólo por trabajar con la meditación,
Sólo por practicar mindfulness,
Es decir,
Sin hacer ningún replanteamiento de nuestra vida y de nuestras emociones,
Por trabajar la atención y la atención a las sensaciones,
Por ejemplo,
Disminuye la amígdala.
La amígdala es una parte del cerebro que es muy pequeñita,
Del tamaño de una almendra,
Que pertenece a los sistemas emocionales de nuestro cerebro.
Y la amígdala es muy pequeña,
Pero es la que está involucrada en el contenido emocional de lo que estamos viviendo.
Normalmente reacciona mucho más a lo negativo que a lo positivo.
Personas con una amígdala más grande son personas que tienen un mayor estado de ansiedad,
De estrés,
De agresividad y una peor regulación emocional.
Cuando aprendemos a regular nuestras emociones,
Cuando vivimos nuestras emociones de forma un poco más moderada,
Nuestra amígdala se vuelve más pequeñita.
No podemos no tener amígdala.
La amígdala es absolutamente fundamental.
El problema es no tener una amígdala que hiper reaccione.
Sin contenido emocional no podríamos aprender,
Por ejemplo.
Sin amígdala no podríamos aprender absolutamente nada.
El contenido emocional,
Las emociones son importantísimas para el cerebro.
Ya no hablamos de ese cerebro racional y emocional como dos cosas diferentes.
Están tan interrelacionadas,
La emoción influye absolutamente en todo,
Que es un proceso indispensable.
Es un proceso vital sin el cual tendríamos un cerebro disfuncional.
El problema es cuando tenemos una vivencia de la emoción o cuando nuestra amígdala reacciona excesivamente ante un estímulo.
En esos casos,
Lo que decimos es que la amígdala es capaz de secuestrar al resto del cerebro,
Sobre todo la corteza prefrontal.
Entonces,
En esos casos,
Entramos en una situación como de bloqueo.
Hemos vivido una emoción de tal forma,
Tan fuerte,
Que mi amígdala ha hiper reaccionado,
Ha secuestrado a la corteza frontal y somos incapaces de reaccionar,
Incapaces de salir de ese bloqueo,
Incapaces de pensar,
Incapaces de sentir,
Incapaces de regular nuestras emociones.
Literalmente incendiado a las partes más importantes de nuestro cerebro.
Por tanto,
La amígdala es una amiga a la que hay que tener un poco atado en corto,
Hay que aprender a controlar.
Lo que demuestran estos estudios,
Diferentes estudios en universidades,
Como digo,
Americanas,
Europeas,
Todo ello publicado en revistas científicas de mucho prestigio,
Lo que nos dicen es que cuando practicamos mindfulness,
A las ocho semanas de practicar mindfulness,
Nuestra amígdala empieza a disminuir.
Esto está muy relacionado con esa disminución en el estrés que observamos normalmente cuando empezamos a hacer meditación.
¿Y esto por qué es importante?
Pues porque en ese momento de la emoción,
Lo que nosotros tenemos por defecto,
Nuestro cerebro,
Es que tiene más conexiones desde la amígdala hacia arriba,
Es decir,
La capacidad de propagación de la actividad de la amígdala es inmensa,
Pero la capacidad de control que tiene nuestra parte más superior del cerebro sobre la amígdala es bastante más pequeñita.
Y lo que hacemos,
Lo que hace la meditación,
Es aumentar la red frontolímbica,
Es decir,
Desde la corteza frontal,
Esta que tenemos detrás de las cejas,
Se establece una serie de conexiones,
Una serie de murallas que intentan apaciguar la amígdala que está en los sistemas límbicos.
Entonces cuando la amígdala,
Digamos,
Se incendia,
Se arde en una emoción que nos bloquea,
Intenta incendiar absolutamente todo el cerebro desde la corteza frontal,
Cuando la hemos ejercitado con la meditación,
Es como si la corteza frontal le lanzase una jarra de agua fría sobre la amígdala y ayuda a apagar sus emociones,
Ayuda a apagar ese calor que nos emite y por tanto,
Este es uno de los mecanismos neuronales que nosotros hemos identificado como responsables de la regulación emocional.
Y fijaros,
Se encontró una correlación muy bonita entre cuánto disminuye la amígdala y la capacidad de sentirnos bien.
Lo que se vio es que después de ocho semanas de meditación,
Las personas que habían reducido su amígdala,
Habían aumentado en una proporción similar,
Habían aumentado su sensación de bienestar.
Por tanto,
Fijaros,
Cómo pues el aprender a controlar nuestra atención al vivir en el momento presente y sin juzgar,
Cómo practicar esto lo que está haciendo es modular nuestro cerebro,
Cómo vivir en el momento presente sin juzgar nos ayuda a reorganizar nuestra actividad cerebral pero también nos ayuda a esculpir nuestro propio cerebro y todo en una dirección que nos aumenta el bienestar.
Gracias.
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