
El Paso de Turista a Explorador
by Marga Bauzá
Pasar de turista a explorador es uno de los grandes retos de la humanidad y también de los más liberadoras. Atraverte a dar el paso va a ser lo más sanador que puedas hacer por ti. No es dejar de mirar a tráves de los lentes, pero sí dejar de creerte tanto lo que ves a través de ellos. Escucha el audio, a ver...cómo lo recibes y me cuentas. Te abrazo.
Transcripción
¿Cómo viajamos por el sendero de nuestra vida?
Por el sendero de la vida viajamos desde una mirada de turista o desde una mirada de explorador.
No pretendo juzgar qué es mejor ni peor bajo nuestra mente dualista.
En realidad todos estamos en los dos sitios,
Simplemente forma parte de nuestra naturaleza.
Cada uno bajo su responsabilidad inclina la balanza a medida que avanza por el sendero de su día a día,
Hacia un lugar u otro.
La mirada de turista es una mirada externa en la que vivimos casi todos durante nuestra gran parte del día.
Es la mirada a través de una cámara de fotos por la cual vemos a través de la lente lo que cada uno cree que es.
La mirada de turista es nuestra mirada ilusoria a través de nuestras creencias limitantes,
Juicios,
Estados emocionales,
Educación y el histórico de vida de cada uno.
Es la mirada del apego a todo,
De lo mío,
Lo tuyo,
Lo suyo,
Lo de los demás.
Como he dicho antes no trato de juzgar,
Todos somos a la vez turistas de paso y exploradores de paso.
Lo peligroso viene cuando avanzamos por nuestro sendero de vida con todo el peso de la balanza inclinada hacia la parte de la mirada de turista,
Olvidándonos o ni siquiera sabiendo que también somos exploradores.
El turista por lo general no se adentra a perderse por los angostos y oscuros callejones de los lugares que visita y prefiere la seguridad de lo conocido.
El turista hace tantas fotos de todo que al final del viaje no ha visto nada con sus propios ojos.
El turista ha estado en tantos sitios a la vez que al final no conoce ninguno.
El turista sabe de todo menos de uno Incluso puede que transite por su camino hasta el final solo habiendo conocido una fina y efímera capa de lo que es.
Pero al final cuando un día nos llega el momento de dejar este maravilloso mundo,
El turista de forma muy natural se da cuenta.
Y ese día deja la cámara de fotos en la mesita de noche.
Y ahí,
Antes de morir,
Deja sentirse por unos momentos y todavía en vida,
Siente y se da cuenta del explorador que es.
Es curioso que son pocas las personas que deciden descubrir que también son exploradores antes de que llegue el momento de dejar este maravilloso mundo para experimentar ese otro lugar en el que se manifiesta la vida siendo y no solo haciendo como un robot automata.
A veces confundimos y creemos que darnos cuenta o despertar es dejarlo todo y tirarse al abismo de a vivir la vida que son dos días.
O por el contrario retirarse a una montaña lejana en la India.
Eso sí,
Sin olvidar la cámara de fotos para iniciar otro viaje que en realidad te lleva al mismo punto de partida.
El sendero del explorador no queda tan lejos.
Está ahí mismo sin moverte siquiera de tu casa.
El sendero del explorador se inicia cuando dejas la cámara de fotos en el cajón para dejar de ver a través de su lente.
Ya lo dijo Manuel José Carpintero,
Uno de los 50 exploradores más influyentes del mundo.
Cuando le preguntaron si quedaba algún lugar remoto por explorar en el planeta tierra,
Él contestó,
Tal vez nosotros mismos.
Ese,
Querido explorador,
Es el inicio del sendero.
Adentrarse en ese otro lugar requiere valentía y perseverancia,
Requiere olvidarse de la cámara de fotos,
Al menos por unos instantes.
Pero claro,
A través de su lente en el menú del día hay miles de cosas más suculentas e interesantes que hacer para un turista que sentarse,
Sentirse y descubrirse.
Incluso por hacer que no quede.
Aunque no me guste eso que estoy haciendo,
Mejor eso que parar para sentirme,
Que parar para descubrirme.
No vaya a ser cosa que no me guste lo que veo sin mi cámara de fotos.
O por el contrario,
Me guste tanto que me abrume.
Para el turista,
El león,
Mejor verlo desde lejos y a través de la cámara.
Algunos prueban la senda del explorador pero abandonan pronto.
¿Sabéis por qué?
Porque sienten.
Y el sentir a veces es incómodo.
Otros están haciendo tantas fotos con su cámara que ni siquiera llegan a ese sentir.
Cuando uno decide dar un paso y transitar por el sendero con una mirada de explorador,
Inicia un camino hacia una mirada interior de autodescubrimiento.
El explorador sale de su zona de confort para vivir,
Sentir y relacionarse con las aventuras que acontecen a lo largo de su vida sin la protección de su cámara de fotos.
Sencillamente el explorador se sale del camino para empezar a experimentar qué ocurre cuando no vive bajo la dualidad de todo lo que le rodea.
Para experimentar el no juicio compulsivo y banal.
Para experimentar la unidad y el desapego de lo mío y lo tuyo.
Para reconocer a su ego.
Que ese ego no es más que esa cámara de fotos con la que ha estado mirando a través de su lente.
Todos somos turistas y hacedores compulsivos de fotos.
Pero si de vez en cuando dedicamos unos instantes a la mirada de explorador,
Esa que equilibra la balanza,
Nos regalará una dosis de conciencia para vivir desde el ser.
Y por último me cuestiono ¿Cómo voy a usar los instantes de vida que tengo?
No lo sé.
No tengo respuesta.
Pero mientras tanto seguiré inclinando la balanza con la mirada de explorador.
Feliz día de presencia.
Te abrazo y te acompaño.
Conoce a tu maestro
4.7 (13)
