
Cuento "El Faro"
A veces como el faro, subestimamos nuestra propia luz. Olvidando que cada luz tiene su propósito, su manera única de iluminar el mundo. Recuerda que tu luz, aunque parezca pequeña, puede ser un faro para alguien más. Puede guiar, proteger y dar esperanza.
Transcripción
Había una vez,
Un faro,
Que se alzaba majestuoso en la costa de un océano turbulento.
Su luz era fuerte y constante,
Y durante años había guiado a los navegantes perdidos entre la niebla y las tormentas.
Para muchos,
El faro era un símbolo de esperanza,
De seguridad y de guía en la oscuridad.
Sin embargo,
Con el tiempo,
El faro comenzó a sentirse solo.
Miraba al cielo nocturno y veía las estrellas brillando en la distancia,
Libres,
Rodeadas por otras luces.
¿Por qué mi luz está siempre atrapada aquí,
En este lugar?
Pensaba.
Las estrellas tienen todo el cielo,
Y yo solo ilumino este pequeño rincón del mundo.
Una noche,
Cuando la tormenta se había calmado y el océano estaba en calma,
El faro decidió hablar con una de las estrellas.
Dime,
¿cómo es ser una luz en el cielo?
¿No te sientes libre y feliz flotando entre tantas otras estrellas?
La estrella,
Que había estado observando al faro durante mucho tiempo,
Sonrió suavemente y respondió,
Desde aquí te observo brillar.
Y déjame decirte algo,
Tu luz tiene un propósito que ninguna de nosotras puede cumplir.
Nosotras iluminamos el cielo,
Es cierto,
Pero tu luz salva vidas.
Cuando los barcos están perdidos en la oscuridad,
No buscan las estrellas,
Buscan el faro.
Tú no estás atrapado,
Tú eres un hogar,
Una guía.
Tu luz no es pequeña,
Es inmensa para aquellos que la necesitan.
El faro escuchó en silencio,
Dejando que las palabras de la estrella se hundieran en su corazón y por primera vez miró al océano con nuevos ojos.
Vio los barcos que navegaban seguros gracias a su luz,
Las costas que se mantenían protegidas y los marineros que encontraban esperanza al llevezarlo en la distancia.
Y en ese momento comprendió que su luz,
Aunque parecía pequeña,
Era un regalo inmenso.
Desde entonces el faro dejó de mirar con envidia a las estrellas,
Sabiendo que su propia luz,
Aunque diferente,
Era una parte vital del vasto tapiz de la vida.
A veces,
Como el faro,
Subestimamos nuestra propia luz.
Creemos que necesitamos ser como las estrellas o compararnos con otras luces,
Pero cada luz tiene su propósito,
Su manera única de iluminar el mundo.
Recuerda que tu luz,
Aunque parezca pequeña,
Puede ser un faro para alguien más.
Puede guiar,
Proteger y dar esperanza.
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4.8 (21)
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