
Cultivando el Perdón
Hoy exploraremos el tema del perdón para así curar nuestra relación con el pasado y abrir espacio para la felicidad. Es un tema que puede ser un tanto desafiante y es muy importante no forzar. Prácticas recogidas del libro “Mindfulness y Equilibrio Emocional” de Margaret Cullen y Gonzalo Brito.
Transcripción
Bienvenido,
Bienvenida a esta práctica de mindfulness.
Hoy exploraremos el tema del perdón para así poder empezar a curar nuestra relación con el pasado y abrir espacio para la felicidad.
Puede que sea un tema un tanto desafiante y es natural que pueda surgir cierta resistencia.
Así que te invito a ir suave,
Lento y gradual,
Sin forzar,
Pero recordando también que todas las verdaderas transformaciones requieren esfuerzo.
¿Y qué es el perdón?
El perdón es la manera que tiene el corazón de saber cómo curar las inevitables heridas y decepciones de la vida.
Fíjate qué forma más bonita de definir el perdón.
Es la manera que tiene el corazón de saber cómo curar a las inevitables heridas y decepciones de la vida.
Y el perdón como el amor,
La compasión y la alegría se puede cultivar conscientemente.
Y antes de empezar con la práctica me gustaría repasar algunos temas sobre lo que es y lo que no es el perdón.
La primera pregunta que te voy a hacer es ¿Quién se beneficia del perdón?
Usualmente actuamos como si el perdón fuera un regalo que hacemos a otra persona.
Pero el que recibe el mayor beneficio es el que perdona.
Porque el perdón es la libertad de una prisión interior.
Es ante todo un acto de autocompasión.
Porque el rencor afecta principalmente a quien lo siente,
No a su destinatario.
Alguien ha dicho que es como tomar veneno esperando que se muera el enemigo.
Además cuando vivimos con rencor cedemos nuestro poder a aquellas personas con quienes estamos resentidos.
Perdonar implica responder desde un espacio de sabiduría en lugar de reaccionar desde el resentimiento.
¿Son lo mismo el perdón y la reconciliación?
No.
Perdonar es un proceso de dejar ir,
No de excusar a la otra persona,
Ni tampoco de reconciliarse con ella.
Perdonar significa liberar el propio corazón y soltar la ira y el deseo de venganza.
Puedes perdonar a alguien y mantener la decisión de no volver a verle jamás.
¿El acto de perdonar le resta importancia a la ofensa o exime de responsabilidad a quien se perdona?
Tampoco.
Perdonar no minimiza,
Condona ni le resta importancia a la ofensa.
Lo que hacemos es librarnos del rencor y la ira.
¿Es el perdón signo de debilidad o fortaleza?
El perdón exige fortaleza interior.
En el Bhagavad Gita se dice si quieres ver el heroísmo,
Fíjate en quiénes ante el odio son capaces de amar.
Si quieres ver la valentía,
Busca a aquellos que saben perdonar.
Hace falta mucha fuerza de carácter para ser capaz de perdonar y adoptar una postura no violenta.
¿El perdón es un proceso o se produce en un momento?
¿Se puede forzar?
No.
Hay procesos que requieren tiempo y que dependen de muchos factores.
El perdón se puede cultivar pero no se puede forzar.
El corazón tiene sus propios ritmos orgánicos de abrirse y cerrarse,
Ritmos que hay que respetar.
¿Perdonar siempre implica olvidar?
No.
Perdonar no es olvidar.
Y así,
Teniendo conciencia de todas estas diferencias entre el perdón y otros sentimientos,
Vamos a pasar poco a poco a la práctica.
Busca una postura cómoda,
Sentado o tumbado.
Empieza con tres respiraciones lentas y profundas.
Con cada exhalación,
Soltando los pensamientos y aterrizando poco a poco en este espacio,
En este cuerpo y en este momento.
Permite que la respiración vuelva a su ritmo natural y lleva tu atención a la región del pecho,
Imaginando que inhalas y exhalas desde este lugar.
Busca cómo te sientes ahí en este momento,
Justo en el centro del pecho.
Y ahora poco a poco recuerda y visualiza alguna situación en la que has podido hacer daño a otra persona.
Te invito a empezar con cosas pequeñas y traer a la mente sólo aquello que puedas sostener con amabilidad y economía.
Toma todo el tiempo que necesites para imaginar y visualizar la situación y repite en tu mente,
Dirigiéndote a la persona a la que has podido hacer daño,
Por todas las formas en que he podido herirte o hacerte daño,
Te pido perdón,
Te pido perdón,
Permitiéndote recordar y sentir el miedo,
El dolor,
La ira o la confusión que te llevaron a hacer daño a esa persona y después en silencio continúa pidiendo perdón.
Y poco a poco vuelve de nuevo a tu respiración,
Haz un par de respiraciones lentas y profundas,
Dejando ir todos los recuerdos,
Aterrizando de nuevo en el momento presente y cuando estés lista o listo vuelve de nuevo con la atención a tu mente y recuerda alguna situación en la que te hayas podido causar daño a ti mismo,
Quizás con la autocrítica o comiendo en exceso o por cualquier daño físico,
Conecta con la tristeza que has arrastrado y siente la posibilidad de soltar ese peso,
Por todas las maneras que me he hecho daño,
A partir de mi miedo,
Dolor o confusión,
Me perdono,
Me perdono,
Me perdono.
Vuelve de nuevo a tu respiración,
Aterriza en el presente,
Suelta los recuerdos,
Los pensamientos,
Haz tantas respiraciones lentas y profundas,
Cuantas necesites para poder soltar todo y cuando estés listo o lista piensa en alguna persona que te haya podido herir o hacer daño,
Es muy importante empezar con heridas pequeñas,
No las más difíciles.
Hay tantos modos en que hemos podido ser heridos por otros,
A través de hechos,
Pensamientos o palabras,
Acuérdate que esta persona también te ha causado sufrimiento por su propio miedo,
Por su ceguera y su dolor,
Siente que puedes quitarte este peso del dolor,
Extendiendo paulatinamente el perdón,
Repitiendo en tu mente sin forzarlo,
He llevado este dolor en el corazón demasiado tiempo,
Tanto como puedo en este momento te ofrezco mi perdón,
Te perdono,
Te perdono y al final de este ejercicio dirige la atención de nuevo a las sensaciones que notes en el centro del corazón,
Mientras respiras intenta llenar de bondad cada inhalación y de paz cada exhalación,
Inhala bondad,
Exhala paz,
Concluyendo esta práctica con un momento de celebración por tu coraje y tu compromiso de vivir con el corazón abierto,
Que esta práctica te traiga beneficio y también a todos quienes te rodean y concluyendo esta práctica me gustaría recordarte que el perdón no se puede forzar ni acelerar,
Pero si es posible cultivar un espacio mental en el que pueda emerger,
El perdón es un proceso de suavizar el corazón y dejar ir el resentimiento y puesto que se trata de un proceso orgánico es natural que requiera cierto tiempo y esfuerzo hasta que brote de forma espontánea,
El principal ejercicio consiste en expandir la mente y el corazón para comprender que nuestros defectos y los de los demás forman parte de nuestra común humanidad.
Esta práctica fue recogida de un libro de Margaret Kuyen y Gonzalo Brito
Conoce a tu maestro
4.9 (54)
Reseñas Recientes
More from Ibicenia Mindfulness
Meditaciones Relacionadas
Profesores Relacionados
Trusted by 35 million people. It's free.

Get the app
