
Deja Ir el Caos y Relájate
Esta relajación guiada es perfecta para cualquier momento del día, puedes hacerla en el suelo o en tu lugar preferido para relajarte. Una sesión de yoga nidra equivale a 4 horas de sueño, así que resulta perfecto si has tenido una mala noche o si quieres reponer tu cuerpo. Disfrútala.
Transcripción
Hola,
Bienvenidos a mi canal.
Tómate un momento para permitir que tu cuerpo se disponga,
Se acomode,
Toma unas cuantas cobijas o mantas,
Quizás una almohada y permite que tu cuerpo se ajuste de la forma más relajada posible.
Toma un momento para ser consciente de tu cuerpo en el suelo o en la cama y hacer algún ajuste que te permita quedarte lo más quieto posible.
Si durante la práctica sientes que tu cuerpo quiere moverse pregúntate primero si realmente es una necesidad para ti o si quizás es tu mente tratando de distraerte.
Y si sientes que es tu cuerpo el que lo necesita,
Hazlo de una forma muy sutil y vuelve a encontrar ese punto de quietud.
Vamos a comenzar a encontrarnos con la respiración.
Permite que ella fluya dentro y fuera de tu cuerpo.
Lleva la atención a la forma de tus fosas nasales o el aire que rosa tu labio superior y sólo toma conciencia de la inhalación y exhalación.
Notando esa ola que va surgiendo desde tu abdomen,
Tus costillas,
Pecho sintiendo esa sutil pausa que hay al final de la inhalación y sintiendo como esa ola se relaja,
Soltando tu abdomen permitiendo que tus costillas y tu pecho se relajen.
Fíjate entonces si puedes hacer unas cuantas respiraciones conscientes donde tu inhalación sea más larga y tu exhalación sea más profunda.
Unas respiraciones donde realmente sientas que es diferente la forma en que respiras habitualmente.
Lleva la atención a tu rostro,
Relaja la frente,
Las cejas,
Las mejillas,
Los labios.
Siente el sabor y la temperatura dentro de tu boca.
De pronto puedas sentir el contacto de tu labio superior con el inferior.
Y si aún no lo has hecho,
Permite que tus párpados caigan.
Lleva la atención a tu ojo derecho,
A tu párpado derecho y ahora a tu ojo izquierdo,
A tu párpado izquierdo.
Vea el espacio que hay entre tus cejas,
Solo siendo consciente de ese espacio.
Si estás reteniendo alguna tensión allí,
Puedes soltarla.
Lleva la atención a tu nariz,
A la punta de tu nariz y siente el aire entrar y salir de allí.
Es posible que ya te hayas vuelto más sensible al aire que entra y sale.
Así que dulcemente dirígete hacia tus mejillas.
Nota cómo se sienten tus ojos allí descansando y te vuelves consciente de tus sienes.
La parte de atrás de la cabeza y continúa dirigiéndote hacia la parte de atrás de tu cuello.
Lleva tu atención a los hombros y fíjate si hay alguna tensión retenida allí y no pasa nada.
Si es así,
Simplemente suelta y deja que esa tensión se disuelva como hielo derrite con el calor del sol.
Permite que la superficie acoja los hombros por ti relajándote,
Descansando y llevando esa conciencia hacia tus codos,
Muñecas.
Notando la muñeca derecha y ahora la izquierda.
Ahora las palmas y quédate con tu atención en la mano derecha,
Punta de los dedos,
Pulgar,
Índice,
Medio,
Anular,
Meñique.
A la mano izquierda y lleva la atención a la punta de los dedos,
Pulgar,
Índice,
Medio,
Anular,
Meñique.
Toma unas cuantas respiraciones aquí honrando este momento,
Siendo consciente de que no hay nada que te afecte.
Honrando este momento,
Siendo consciente de que estás buscando la relajación.
Y nota ahora cómo la piel se siente en tus manos,
Tus dedos.
Es posible que sientas una suave vibración,
Un pequeño latido allí o quizás puedas sentir una vibración de energía.
Lentamente regresa tu atención a tus codos,
Brazos,
Hombros,
Garganta.
Encontrando ese ritmo de la respiración.
Y permite que tu conciencia vaya a la parte de atrás de tu cuerpo.
Permítete confiar de esa superficie en la que te encuentras.
Deja que te soporte,
Que te sostenga.
Confía.
Y toma conciencia de tu espina desde donde surge en la parte de atrás de tu cabeza.
Y síguela hacia abajo,
Vértebra por vértebra,
Hasta llegar a la base de tu columna.
Continúa siendo consciente de tu respiración.
Sintiendo la expansión de tu abdomen,
Costillas,
Pecho.
Y sintiendo esa exhalación como un abrazo que tu propio cuerpo te regala.
Nota como el abdomen se expande sin mucha rigidez,
Sin mucho esfuerzo.
Siente cómo se relaja con la exhalación.
La respiración se va volviendo silenciosa,
Suave,
Profunda.
Y ahora lleva la atención al área de tu pelvis,
Tus músculos sexuales.
Relájalos.
Permite que se creen los músculos del cuerpo.
Relájalos.
Permite que se cree espacio allí.
Y lleva esa conciencia a tus piernas,
Tus muslos.
Sintiendo la relajación desde la parte interna de tus muslos.
Cómo se siente allí.
Solo sintiendo,
Soltando,
Relajando.
Y ahora lleva la conciencia a tus rodillas,
Gemelos,
Tobillos,
Talones,
Punta de tus dedos.
Siente el peso de tus piernas sobre la superficie.
Trata de ser consciente de todo tu cuerpo,
Como si lo pudieras observar desde afuera.
Como si te miraras frente a un espejo y pudieras verlo allí.
Tranquilo,
Suave,
Ligero.
Con cada inhalación te permites estar y con cada exhalación sueltas.
Siente cómo esa conciencia se expande en toda la habitación en la que te encuentras.
Mientras exhalas,
Te relajas,
Sueltas,
Dejas ir.
Y cuando inhalas es como si expandieras toda tu conciencia,
Llenando de energía ese lugar.
Al lado izquierdo,
Derecho,
Arriba,
Abajo,
Al noreste,
Noroeste,
Sureste,
Suroeste.
Y nota cómo se siente tu cuerpo al hacer esto,
Cómo se siente tu alma.
Y aquí con esta conciencia te das cuenta que eres mucho más que tu mundo externo.
Que no eres tus problemas,
Todo lo que te genera angustia,
Ansiedad,
Estrés.
Tu familia,
Tu pareja,
Amigos,
Lo que te pasó ayer o hace 5 o 20 años.
Y es como si fueras el ojo de un huracán.
Todo está pasando afuera,
Alrededor tuyo,
Pero tú sigues en el centro,
En calma,
En quietud.
Siendo un simple observador.
Entonces pregúntate por unos instantes,
¿Quién soy yo?
Y no es necesaria una respuesta,
Úsalo como un mantra.
¿Quién soy yo?
¿Quién soy yo?
¿Quién soy yo?
¿Quién soy yo?
Y continúa repitiéndolo mentalmente por unos instantes.
Quizás alguna respuesta haya llegado como pensamiento,
O es posible que no haya surgido nada.
Seguramente surgirá luego de la meditación o dentro de unos días.
Lentamente regresa tu respiración,
Y si quieres continuar en esta quietud,
Perfecto,
Continúa.
O quizás incluso puede que te hayas quedado dormido y no pasa nada.
Si sigues consciente,
Comienza a mover los dedos de las manos,
De los pies,
Dándole energía a tus extremidades.
Y permite ahora suaves movimientos con tu cuello a los lados,
Dándole un suave masaje a esa parte de nuestro cuerpo que estuvo apoyada ayer.
Ya tenemos el movimiento de la cabeza.
Despacio lleva las piernas al pecho,
Las abrazas,
Y quizás quieras mecederte como un bebé de un lado al otro.
En uno de esos ires y venires,
Deja caer tu cuerpo al lado izquierdo en posición fetal.
Te quedas allí unos instantes con los ojos cerrados.
Regálate un abrazo.
Agradecete a ti mismo por haberte regalado estos minutos de quietud,
De calma.
Y lentamente apoya tu mano derecha y ayúdate a levantar,
Y adoptas una posición de meditación.
Deja las manos sobre las rodillas.
Inhala profundo por la nariz,
Y exhalamos por la boca.
Lleva las manos en oración al pecho.
Las llevamos a la frente como un recordatorio para tener pensamientos claros,
Positivos,
Y con una sensación de tranquilidad.
Las llevamos a la frente como un recordatorio para tener pensamientos claros,
Positivos,
Hacia nosotros mismos y los demás.
Ahora a la boca como un recordatorio para tener una comunicación compasiva con nosotros mismos y con los demás.
Y finalmente al corazón,
Para que sin importar lo que sea que esté ocurriendo a tu alrededor,
Tu corazón permanezca abierto.
Hace una leve inclinación hacia adelante con la cabeza.
Y aunque no pueda mirarte o escucharte,
La luz y el amor que habita en mí,
Siente la luz y el amor que habita en ti.
Feliz día,
Tarde o noche.
Nos vemos en la próxima meditación.
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