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Meditacuento: Un Día Lento

by Cindy Vanessa Parra

rating.1a6a70b7
Puntuación
5
Group
Actividad
Meditación
Adecuado para
Niños
Reproducciones
152

Este meditacuento combina una meditación guiada especialmente para niños con un cuento sobre el espacio, en el que el protagonista es el planeta Mercurio, el más pequeño del sistema solar; y en el que tambien las cosas funcionan distinto. Una aventura para estar presentes

Transcripción

Hola a todos y bienvenidos a un nuevo capítulo de Los Meditacuentos,

Donde un cuento y una meditación arrullan tu imaginación.

Pónganse cómodos y cómodas que vamos a comenzar.

Ubícate en una postura cómoda en la que puedas tener la espaldita derecha que los hombros se alejen de las orejas liberando todo tu cuello brazos y piernas sueltos a los costados y que puedan descansar y quedarse quietos unos minutos y suavecito vamos a cerrar los ojos Respira profundo por tu nariz.

Y deja que salga el aire libremente también por la nariz.

Inhala… exhala una vez más inhalas Exhalas.

Poco a poco deja que tu respiración vaya tomando un ritmo tranquilo,

Pausado.

Trata de darte cuenta cómo está tu corazón en estos momentos.

Se está bombeando sangre rápido.

Si lo sientes a un ritmo normal o si lo siente relajado,

Descansando.

Comienza a imaginar que el aire entra en tu cuerpo.

Llenando todos los espacios de aire y sale muy lento.

Como si fuera un reloj de arena.

En el que va pasando granito por granito al final has llenado tu cuerpo de aire y saca el aire despacio gota a gota hasta que te quede sin aire Inhala y exhala.

Enfocándote en la exhalación,

Que sea muy lenta Inhala y exhala.

Deja un momento de pensar en tu respiración para sentir tu cuerpo.

Vuelve a sentir tu corazón Nota si algo cambió.

Así late más despacio Si si y igual.

Sigue respirando.

Dejando que se vaya soltando tus pies tus piernas cadera y vientre que se relaje y se suelte por completo la espalda en todo su largo.

La columna vertebral el abdomen el pecho y en el centro tu corazón.

Los brazos,

Las manos y cada uno de los dedos de las manos.

El cuello y la garganta.

Toda tu cabeza y todo tu rostro.

Y cada que lo necesites vuelve a esa respiración lenta.

Imaginando que cuando sale el aire pasa a través de un reloj de arena.

Granito a granito no necesitas que dure mucho ni poco lo que te haga sentir bien es suficiente.

Y nota que esa respiración… permite olvidarte de cualquier tensión o preocupación.

Permite relajar tu cuerpo por completo.

Deja que tus ojos sigan cerrados.

Activa los oídos y deja que vuele tu imaginación.

Este meditat cuento se llama El día lento.

Había una vez un conjunto de planetas que bailaban alrededor del Sol.

Y cerquita,

Muy cerquita del gran sol,

Está un pequeño planeta llamado Mercurio.

Él era el planeta más chiquito de todos los planetas del Sistema Solar.

Pero tenía la energía de mil cohetes juntos y le encantaba correr.

Su pista de carreras era el círculo que daba alrededor del sol.

¡Y vaya que era veloz!

Mientras planetas como por ejemplo la Tierra.

Tardaba muchísimos meses,

12 meses,

En dar una vuelta completa alrededor del Sol.

Mercurio lo hacía en un parpadeo.

Zoom.

Pasaba zumbando y celebraba cada vez que cumplía un año nuevo.

Era tan rápido.

Que si no prestaba suficiente atención,

Solo veías rayetas gris cruzando el cielo.

¡Soy el más rápido y gano otra vez!

Gritaba Mercurio riéndose.

Los demás planetas creían que Mercurio hacía todo a mucha velocidad.

Pensaban que hablaba rápido,

Que comía estrellas rápido.

Y que soñaba rápido.

Y la verdad,

Como solo pasaba zumbando rapidísimo.

Nadie había tenido la oportunidad de hablar con él.

En el fondo.

Mercurio tenía un problema.

Y nadie lo sabía.

Ante tanto ir a toda velocidad,

A veces se sentía mareado,

Veía las cosas borrosas y no tenía tiempo para detenerse a ver de qué color eran los cometas que estaban pasando.

Resulta que un día,

Después de correr varias vueltas,

Mercurio se detuvo.

Estaba sudando y jadeando.

Se sentía muy cansado.

Sol,

Dijo llamando al astro brillante.

Me encanta correr alrededor de ti,

Pero estoy agotada.

Mi año pasa tan rápido que siento que no tengo tiempo para descansar de verdad.

El sol.

Que era grande,

Sabio y calientito,

Le sonrió con sus rayos dorados.

Mi pequeño corredor.

Le dijo con una voz profunda y suave.

Una cosa es como viajas por el universo.

Y otra muy distinta es cómo viajas dentro de ti mismo.

Para darme la vuelta.

Puedes usar tus pies veloces.

Pero para descansar,

Tienes que girar sobre tu propio centro.

Y eso lo puedes hacer tan lento como tú quieras.

Eso era algo que Mercurio hasta hoy no había podido pensar.

Y entonces decidió que lo intentaría.

Finalmente,

El consejo venía del gran y sabio sol.

Dejó de preocuparse por avanzar hacia adelante y se concentró solo en sí mismo.

Entonces empezó a dar un giro como si fuera una bailarina de ballet dando una pirueta.

Pero esta vez lo hizo en cámara ultra lenta.

Milímetro a milímetro.

Despacio.

Descubrió que al girar tan lento sobre sí,

Sus atardeceres duraban muchísimo tiempo.

No como por ejemplo en la Tierra que el sol se escondía rapidito.

En mercurio el cielo se pintaba de colores cálidos y sombras suaves.

Y alcanzaba a durar días y días.

Tenía tiempo para bostezar un bostezo largo.

Ah,

De esos que te hacen hasta estirar los brazos al cielo.

Tenía tiempo para acomodar sus carácteres como si fueran almohadas.

Podría ver cómo las estrellas iban apareciendo una por una.

Sin ninguna prisa.

El pequeño Mercurio entendió que estaba bien,

Si era el más rápido del universo por fuera.

Siempre y cuando aprendiera a ser el más lento y tranquilo por dentro.

A la hora de dormir.

De escucharse y de apreciar los momentos que vivía.

Girando muy suavemente.

Sintió ese calorcito del sol en la espalda y la frescura del espacio en la cara.

Entonces Mercurio cerró los ojos.

Y durmió una siesta larga.

Larga,

Larga y feliz.

Y hasta aquí el Medita Cuento de hoy.

Cuéntame si tú sabías cómo funcionan de locos los tiempos en Mercurio.

Pues tarda 88 días en darle la vuelta al sol.

Mientras que la Tierra tarda 365 días.

Pero dar una vuelta sobre sí mismo,

Que en la tierra lo hacen un solo día,

A él le cuesta 59 días.

O sea que pasa días enteros amaneciendo y días enteros anocheciendo.

Y de Mercurio podemos aprender muchísimas cosas,

Porque no importa qué tan rápido fue tu día,

Si tuviste que correr o hacer miles de cosas,

Cuando llega el momento de dormir,

De estar con nosotros mismos,

Podemos tomarnos un momento para descansar y hacerlo todo despacito,

Volviendo a conectar con nosotros,

Con nuestro cuerpo,

Con nuestra respiración,

Para poder entrar en un profundo descanso.

Así que te invito a que hoy Lento,

Lento,

Lento,

Lento.

Cierras los ojos y es que los abriste.

Acomodes tu cuerpo para dormir.

Te pongas la cobijita lo más lento que puedas Cierras despacito los ojos y te prepares con toda la calma del mundo para tener dulces sueños.

© 2026 Cindy Vanessa Parra. All rights reserved. All copyright in this work remains with the original creator. No part of this material may be reproduced, distributed, or transmitted in any form or by any means, without the prior written permission of the copyright owner.

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