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Meditacuento: Lola y Boni

by Cindy Vanessa Parra

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Puntuación
4.9
Group
Actividad
Meditación
Adecuado para
Niños
Reproducciones
474

Hola a todos y bienvenidos a un nuevo capítulo, hoy te traigo una historia sobre dos conejitas destinadas a encontrarse y comaprtir sus vidad y corazones. ¡Espero que la disfrutes tanto como yo! No olvides comentarme que te parecio y si tienes ideas para los próximos capítulos Te mando un fuerte abrazo y gracias por acompañarme a construri el hábito de la meditación.

Transcripción

Hola a todos y bienvenidos a un nuevo capítulo de los meditacuentos.

Yo soy Cindy y estoy muy feliz de que me acompañes y que sigamos aquí juntos construyendo el hábito de la meditación.

Ubícate en una postura en la que puedas tener tu espaldita recta,

El pecho despejado para respirar y que los brazos y las piernas estén libremente a los lados,

Preferiblemente que no estén cruzados.

Vamos a ir cerrando suavemente nuestros ojos,

Respira profundo por tu nariz y empieza a sentir cómo tu cuerpo por el solo hecho de cerrar los ojos se va relajando.

Siente el contacto que tiene tu cuerpo con la superficie en la que estás,

En los pies,

Quizás en los muslos,

La cadera,

En la espalda,

Los brazos,

Los codos y las muñecas,

Toda nuestra cabeza.

Concéntrate en esas partes de tu cuerpo que están en contacto con la superficie en la que estás sentado o acostado.

Ahora imagina que una suave brisa comienza a entrar en esa habitación,

Una brisa que trae calma,

Que es como una caricia a nuestro cuerpo y la brisa va a ir recorriendo todo tu cuerpo y relajándolo.

Y al mismo tiempo tú con la respiración estás relajando tu mente y tu corazón.

Cada que tomas el aire se va relajando el cuerpo,

La mente y nuestras emociones y cada que dejas salir el aire se va a cualquier cosa que te preocupe,

Que te tensione,

Que te dé miedo,

Que te incomode.

Toma el aire a tu ritmo,

Relajando todas las piernas,

El tronco y los brazos.

Saca el aire a tu ritmo,

Permitiéndote sentir en calma.

Toma el aire relajando todos los brazos,

Todo nuestro rostro,

Nuestra cabeza.

Saca el aire dejando que se vaya todo lo que no necesitamos en este momento.

Toma el aire sintiendo cómo tus pensamientos se van desvaneciendo Saca el aire liberando cualquier cosa.

Una última vez toma el aire,

Déjalo salir y asegúrate de que todo todo salga.

Te encuentras en calma,

Completamente relajado y relajada,

Desde los dedos de los pies hasta la cabeza,

Pero también tus emociones y tus pensamientos.

Continúa con los ojos cerrados,

Activa los oídos y deja que vuele tu imaginación.

Este medita cuento se llama Lola y Bonnie y nos lo comparte Emma Londoño y su mamá María Camila Restrepo.

Había una vez un hermoso mundo lleno de praderas y montañas,

En donde había un pueblo que estaba habitado solo por conejitos.

En ese lugar todos los conejitos jugaban felices,

Iban a leer,

Aprendían cosas muy útiles en la escuela,

A cocinar,

A hacer oficios como carpintería,

Panadería,

A tejer y entre todos ellos habían dos conejitas que,

Aunque vivían en el mismo pueblo,

Eran muy diferentes.

Una de ellas se llamaba Lola,

Vivía en una pequeña casita con su mamá,

Una mamá muy trabajadora y aunque no tenía muchísimas cosas,

Siempre se las arreglaban para ser felices.

Lola iba a clases de tejido con su mamá,

Quien con mucho esfuerzo se esmeraba por hacer los mejores vestidos y juguetes con sus propias manos.

A Lola le encantaba aprender y pasaba horas tejiendo y creando los juguetes más auténticos.

Estaba muy orgullosa de lo que hacía y sabía que sus juguetes iban a ser los mejores.

En ese mismo pueblo vivía Bonnie,

Otra conejita que tenía una vida un poco diferente.

Ella tenía unos papás que tenía la posibilidad de darle muchos juguetes,

Tenía la casa llena de peluches,

Muñecas y todo tipo de juegos.

No le gustaba mucho que los otros conejitos jugaran con sus cosas,

Así que prefería quedarse en la casa y no tener que compartirlas con los demás.

Pero resulta que Lola y Bonnie estaban destinadas a encontrarse,

Pues un día se dio la cita en el parque.

Casualmente las dos llegaron allí.

Era un día soleado y ellas y muchos otros conejitos estaban jugando y riéndose.

Lola llegó con una gran sonrisa en el rostro y llevaba sus juguetes hechos a mano.

Estaba muy feliz de poderlos compartir con los demás.

Bonnie por su parte no quería que nadie le tocara sus juguetes y no quería entonces socializar mucho.

Lola empezó a hablarle y sin pensarlo ni un segundo le ofreció uno de sus juguetes a Bonnie.

Era una pequeña pelota de lana que ella misma había tejido.

Bonnie miró sorprendida.

Nunca antes alguien había sido tan generoso con ella y durante un momento se quedó en silencio.

Sentía como que algo extraño estaba pasando en su interior.

¿De verdad quieres que juegue con tu pelota?

Preguntó Bonnie algo tímida.

Claro juguemos juntas y si te gusta puedo hacer más para que las dos tengamos muchas y además así podemos compartirlas.

Le respondió Lola con una sonrisa llena de luz.

Bonnie miró a Lola y por primera vez sintió que la amistad podría ser algo muy bonito.

Nunca había imaginado que tenía deseos de compartir las cosas con alguien y que compartir fuera algo tan especial.

Así que juntas empezaron a hablar y hacerse amigas.

A partir de ahí para siempre.

Bonnie empezó a aprender de Lola.

Empezaron a ir juntas a la clase de tejido.

Imaginaban juegos fabulosos y luego construían sus juguetes y Bonnie ya no pensaba en cuánto tenía sino que de todo eso podría compartir con las demás.

Al principio a Bonnie le costó un poco aprender a tejer pero Lola le ayudaba siempre y pronto entonces todas tenían sus propios juguetes.

Los dos corazones de estas conejitas se llenaron de alegría,

De risas y juegos y construyeron un mundo aún más hermoso.

Un mundo que estaba lleno de amistad,

Creatividad y amor.

Desde aquel día Lola y Bonnie se hicieron grandes amigas.

Ya mantenían juntas siempre.

Tejían,

Jugaban y sobre todo compartían todo lo que tenían.

Aprendieron que la verdadera riqueza estaba en eso que se puede compartir con el otro y en lo que se construye con los demás.

Fue entonces que en ese pequeño pueblo de conejitos dos corazones muy diferentes,

El de Lola y el de Bonnie,

Se unieron para florecer recordándonos que el verdadero tesoro no está en los objetos sino en esos momentos especiales que vivimos con los demás y las amistades que se construyen con el corazón.

Y hasta aquí el meditacuento de hoy.

Espero que te haya gustado tanto como a mí estas tiernas historias que me han compartido ustedes y les agradezco mucho que me ayuden a que sigamos construyendo estas historias que nos permitan ir a dormir profundamente.

© 2026 Cindy Vanessa Parra. All rights reserved. All copyright in this work remains with the original creator. No part of this material may be reproduced, distributed, or transmitted in any form or by any means, without the prior written permission of the copyright owner.

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