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Meditacuento: el Secreto del Óceano

by Cindy Vanessa Parra

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Puntuación
5
Group
Actividad
Meditación
Adecuado para
Niños
Reproducciones
599

Hola a todos y bienvenidos a un nuevo capítulo de los meditacuentos, esta vez quiero invitarte a disfrutar de una historia, con personajes fantasticos y mundos cargados de magia e ilusión, una historia para activar nuestra imaginación y dejarla volar. Es un cuento para disfrutar con todos los sentidos. Espero que te guste tanto como a mi.

Transcripción

Hola a todos y bienvenidos a un nuevo capítulo de Los Medita Cuentos,

Donde un cuento y una meditación arrullan tu imaginación.

Antes de comenzar no olvides darle seguir al podcast y calificarlo para que nuestra comunidad siga creciendo.

Vamos con las dedicatorias.

Este Medita Cuento va dedicado especialmente para Antonia y su mamá Natalia que nos escuchan desde Bogotá,

Colombia.

Para Amelia Delgado y sus papás Emilio e Isabel que nos escuchan desde Phoenix,

Arizona.

Para Ángela Yanay,

Aline y Toño que nos escuchan desde Sayulita Nayarit en México.

Y para Gabriela Fernández y su mamá Luisa Fernanda Fernández que nos escuchan desde Medellín,

Colombia.

Pónganse cómodos y cómodas que vamos a comenzar.

Ubícate en una postura cómoda en la que puedas tener toda tu espalda derechita,

Que los hombros estén hacia atrás y hacia abajo,

Los brazos pueden estar sobre las piernas o un costado del cuerpo y en el que te sientas tranquilo y tranquila para ir cerrando suavemente los ojos.

Empieza a imaginar que estás acostado o acostada en una pradera verde,

En el que el pasto es suave y esponjoso.

Parece incluso que fuera como una cama.

Siente todo tu cuerpo como se relaja por completo al estar en contacto con el pasto,

Con ese césped.

Vas relajando las piernas,

Los brazos,

Toda la espalda y la cabeza,

Dándote cuenta de que todo tu cuerpo está siendo sostenido por ese pasto.

Siente incluso el olor a ese pasto fresco,

A la naturaleza,

Un aire fresco y puro.

Y mientras estás ahí,

Sintiéndote acobijado por la tierra,

Por el pasto,

Por la naturaleza,

Miras hacia el cielo y comienzas a observar un cielo azul claro,

Lleno de nubes,

De nubes blancas,

Suaves y esponjosas,

Y a esas nubes les vas encontrando forma.

Siéntete libre de darle forma a cada una de las nubes.

Disfruta de este juego de imaginar las nubes.

Y ayúdate con tu respiración a que las nubes se vayan moviendo suavemente cada que inhalas y exhalas.

Inhala,

Si apareció una nueva nube,

Exhala,

Si la nube sigue su camino.

Inhala,

Encuentras una nueva forma en las nubes,

Exhala,

La nube sigue su camino.

Observa también cómo cada una de las nubes siempre está en movimiento.

Aunque parece que se van quedando quietas de lo lente que se mueven,

Continúan su camino.

Y tú sigues ahí,

Sintiéndote tranquilo,

Tranquila,

Cómodo,

Completamente relajado,

Respirando despacio y apreciando todo el paisaje.

Una vez más,

Elige una nube para darle forma.

Concéntrate en la forma que tendría esa nube.

Una nube especial,

Una nube a la que le das muchos detalles.

Y deja que la nube se vaya.

Mientras tú continúas sintiéndote completamente relajado y relajada,

Con todo el cuerpo suelto y sin tensiones,

Desde los dedos de los pies hasta la cabeza,

Continúa imaginando cómo la calma y la relajación invaden todo tu cuerpo.

Conserva la calma que te ha brindado estar acostado en el césped.

Activa los oídos y deja que huele tu imaginación.

Este meditat cuento se llama El secreto del océano.

En lo más alto de un bosque,

Un bosque que rozaba casi con las nubes,

Vivía un colibrí llamado lumo.

Tenía plumas brillantes con los colores del arcoíris,

Y aunque su cuerpo era diminuto,

Su corazón guardaba un inmenso coraje y valentía.

Un día,

Un gran árbol llamado el árbol de enviento llegó y le dedicó una misión.

Él era conocido en todo el bosque por ser el guardián de las aves migratorias,

Así que el lumo se sintió muy honrado de recibir una misión por parte de él.

Lumo,

Debes llevar un mensaje a la ballena azul que reinan las profundidades del océano.

El mar está inquieto y las corrientes han perdido su canto.

Solo ella puede calmar las aguas antes de que los peces pierdan su bar.

La verdad es que nadie sabía con certeza qué era lo que decía ese mensaje,

Qué significaba,

Pues era un lenguaje secreto,

Un lenguaje de los vientos que solo las ballenas iban a comprender,

Pero todos sabían que era algo sumamente urgente.

Así que el lumo,

Honrado con esa misión,

Partió.

Empezó a volar sobre las montañas que estaban cubiertas de niebla,

En donde los cóndores le enseñaron a planear sin gastar tantas fuerzas aleteando.

Atravesó desiertos dorados donde las dunas de arena parecían olas,

Y unas lagartijas azules le mostraron cómo encontrar sombra entre las rocas,

Para no agotarse ante tanto calor.

Lumo se enfrentó también a una tormenta que parecía romper el cielo en mil pedazos,

Pero un relámpago fue quien lo guió hasta una cueva luminosa donde pudo descansar toda la noche y resguardarse de la tormenta.

Cada día ese viaje se hacía más y más largo.

Las alas del lumo comenzaban a sentirse pesadas,

Y su corazoncito parecía que no podía dar más,

Aunque seguía latiendo fuerte porque sabía que era una misión muy importante.

Un atardecer,

Cuando el cansancio parecía más grande que su valentía,

Lumo llegó a un lago inmenso,

Tan inmenso que parecía que no tuviera fin,

Y que seguía hasta perderse y juntarse con el mar.

Era el lago del horizonte,

Un lugar donde el agua dulce se encontraba con el agua salada,

Y no discutían,

Sino que danzaban y se unían entre sí.

En ese lago tan especial había una roca,

Una roca plateada,

En la que el lumo cayó agotadísimo.

Sus alas ya no podían ni moverse,

Sus ojos comenzaron suavemente a cerrarse.

Pero entonces,

Contra todo pronóstico,

Sucedió algo inesperado.

Del fondo del lago salieron tres sirenas,

Luminosas y sonrientes,

Con reflejos de la luz de luna.

Tres sirenas que no tenían prisa ni tenían miedo,

Estuvieron con curiosidad y ternura.

¿Qué hace un mensajero del viento tan lejos de casa?

Preguntó una de ellas mientras lo recogía con delicadeza.

Lumo,

Con la poca voz y aliento que le quedaba,

Le contó la historia.

Habló de la misión que le encargó el gran árbol del viento,

Del mensaje secreto que traía,

De los cóndores,

Las dunas y las tormentas que había tenido que atravesar para llegar hasta ahí.

Las sirenas,

Que conocían los secretos de las mareas,

Sonrieron y se miraron entre sí.

Pequeño amigo,

Tu viaje fue valiente,

Pero quizás no era necesario.

Las ballenas están por llegar a la costa.

Cada año,

Cuando el agua del lago canta como ahora,

Ellas vienen a tener a sus bebés,

A tener a los ballenatos.

No necesitas buscarlas en el fondo del océano,

Solo tenías que haber esperado la orilla,

Esperar con calma y paciencia.

Las sirenas entonces cuidaron del lumo luego de todo este esfuerzo que había hecho.

Le prepararon néctares dulces que crecían en los jardines que ellas tenían,

Le cantaron canciones para dormir y el colibrí escuchó por primera vez el sonido del profundo y lejano canto de las ballenas.

Que se venían acercando hacia la costa.

La mañana siguiente,

Cuando el sol comenzó a salir,

Las ballenas nadaron lentamente,

Acompañadas de un silencio respetuoso que hacían todos los demás para que se escuchara más fuerte su canto.

Lumo,

Que ya se había recuperado,

Se elevó con suavidad y voló hacia la ballena más grande,

La reina del océano.

Allí,

Con un humilde aleteo,

Dejó que el viento le susurrara al oído el mensaje que traía.

Nadie más escuchó lo que decía el mensaje.

Quizás hablaba del equilibrio de las mareas,

Quizás anunciaba el nacimiento de un nuevo océano,

O simplemente era un recordatorio para la ballena,

Para que supiera que no estaba sola,

Que tenía una familia en la tierra que la cuidaba.

Nunca se sabrá qué decía este mensaje.

Lo cierto es que la ballena sonrió con su mirada.

Agradeció al humo a un pequeño colibrí que se esforzó tanto para llevar el mensaje,

Y que con su suave aleteo hizo que el mar temblara y se moviera,

Para poder que la ballena recibiera todo este mensaje.

Lumo se quedó flotando en el aire.

Ya sabía que no tenía prisa,

Solamente quería contemplar el agua donde todo había empezado y ahora todo había terminado.

No sabía si su viaje realmente había sido necesario o no,

Pero sí sabía que en el camino había encontrado amigos,

Historias y paisajes que jamás hubiera imaginado,

Y con eso era suficiente.

Hasta aquí el meditacuento de hoy,

Espero que esta historia te haya permitido soñar e imaginar paisajes fantásticos,

Personajes asombrosos,

Y incluso que te haya permitido soñar con este mensaje secreto que le manda el árbol a la ballena.

Deseo que sientas hoy que el canto de las ballenas te arrulla para que puedas dormir profundamente,

Y que por supuesto,

Tengas dulces sueños.

5.0 (23)

Reseñas Recientes

Natalia

September 9, 2025

Muchas gracias Cindy, te escuchamos con mucha ilusión todas las noches antes de dormir desde Madrid (España). Gracias por ayudarnos a meditar y soñar. Un abrazo muy muy fuerte de Ceres (5 años) y su mamá Natalia.

Luis

July 18, 2025

Muy bonito, me gustaría que el siguiente meditacuento tuviera dedicatoria para mi mamá bere y yo Luis emi de cmdx graciass!!

Lilian

July 18, 2025

Muy lindo

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