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Yoga Nidra: Liberar Emociones Y Recuperar El Equilibrio

by Míriam | Omyrium

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Te doy la bienvenida a este espacio de calma. En esta sesión de Yoga Nidra, nos adentramos en un jardín interior para trabajar con la liberación de cargas emocionales a través de la visualización. Al igual que un árbol deja caer sus hojas secas para renovarse, tú también puedes permitir que viejas preocupaciones y miedos abandonen tu interior, creando espacio para que brote una nueva serenidad. Esta práctica incluye: - Una relajación profunda para preparar el cuerpo para el descanso. - Formulación de un sankalpa o intención positiva. - Visualización guiada para liberar tensiones y florecer. Si te ha ayudado a encontrar paz, no olvides suscribirte a Miriam | La Isla del Yoga y compartir esta meditación con alguien que necesite un respiro.

Transcripción

Y si pudieras liberar.

Aquellas emociones.

¿Qué has sentido atrapadas en tu interior?

Hoy vamos a regalarle al cuerpo un espacio donde pueda descansar profundamente.

Y al mismo tiempo permitir que aquellas emociones que han permanecido retenidas encuentren una vía más amable y transformadora para liberarse.

No vamos a buscar revivir el pasado,

Ni forzar ningún recuerdo.

No hay nada que resolver en este momento.

Simplemente vamos a crear las condiciones para que el cuerpo haga aquello que sabe hacer de forma natural.

Recuperar el equilibrio.

Yo soy Miriam.

Y te doy la bienvenida.

A esta práctica de Yoga Nidra.

Busca una postura cómoda.

Preferiblemente sobre tu espalda.

Permite que los pies se relajen hacia los lados.

Separa ligeramente los brazos del cuerpo.

Y deja que las palmas queden orientadas hacia arriba.

Haz los últimos ajustes que necesites.

Y cuando estés preparada,

Preparado.

Permite que tus ojos se cierren.

Respira profundamente una vez.

Y suelte el aire.

Muy despacio.

Una segunda vez y dala con calma?

Y exhala liberando cualquier tensión innecesaria.

Una tercera respiración.

Más lenta.

Más suave.

Y siente como el peso de tu cuerpo comienza a descansar completamente.

Sobre la superficie que lo sostiene.

No tienes que sostenerte.

¿Puedes dejarte sostener?

Ahora es el momento de formular internamente un zancalpa.

Una intención sencilla y positiva.

Tengas tu propio sancalpa.

O quizá.

Quieras repetir conmigo.

Me permito sentir con serenidad.

¿O mi corazón descansa en paz?

O confío en el proceso de la vida.

Elige el que mejor vibre contigo.

Y repítelo tres veces con suavidad.

Lleva ahora tu atención a la mano derecha.

Al dedo pulgar.

Índice Corazón anular,

Meñique.

Palma de la mano.

Dorso.

Muñeca antebrazo.

Brazo hombro.

Axila derecha.

Costado.

CADERA Músulo.

Rodilla.

Pantorrilla.

Tobillo.

Planta del pie.

Empeñe.

Dedo gordo,

Segundo dedo,

Tercer dedo.

Cuarto,

Quinto dedo Ahora la mano izquierda.

Pulgar Indice.

Corazón Anular.

Meñique.

Palma de la mano.

Dorso Muñeca antebrazo.

Codo.

Brazo HOMBRE axila izquierda.

Costado izquierdo.

Cadera Músulo.

Rodilla.

PANDORRILLA tobillo.

Talón planta del pie.

Empeñe.

Dedo gordo,

Segundo dedo,

Tercero.

Cuarto.

Quinto.

Percibe ambas piernas.

Ambos brazos.

Toda la espalda.

El abdomen.

El pecho.

La garganta.

La mandíbula.

Los love you.

La nariz.

Los ojos.

La frente.

La coronilla.

Todo el cuerpo.

Todo el cuerpo respirando.

Todo el cuerpo descansando.

Observa la respiración tal y como es.

Sin cambiar.

Solo sentir cómo entra y cómo sale.

Cada inhalación permites que el cuerpo reciba espacio.

Con cada exhalación.

Permites que el cuerpo suelte aquello que ya no necesita sostener.

Sin esfuerzo.

Sin prisa.

Durante mucho tiempo algunas emociones.

Encontraron la única forma posible de protegerte.

Quedarse en silencio.

No fue un error.

Fue una manera de seguir adelante.

Hoy ya no necesitas luchar contra ella.

Tampoco necesitas buscarla.

Sólo ofrecerles un lugar seguro.

Cada respiración crea ese lugar.

Cada exhalación dice silenciosamente.

Puedes relajarte.

Ya no tienes que cargar con todo.

Imagina ahora que te encuentras caminando por un hermoso jardín al amanecer.

Todo está tranquilo.

La luz es cálida.

El aire fresco acaricia tu piel.

En el centro del jardín descubres un gran árbol.

Antiguo.

Fuerte.

Sereno.

Te acercas lentamente y te sientas apoyando tu espalda sobre su tronco.

Sientes su estabilidad.

Su calma.

Su presencia.

Poco a poco percibes que el árbol respira contigo.

Cuando inspira,

Sus ramas se expanden hacia el cielo.

Cuando exhala.

Sus raíces descienden profundamente hacia la tierra.

Permanece unos instantes respirando junto a él.

Ahora observa que entre sus ramas aparecen pequeñas hojas secas.

Cada una representa una emoción que has cargado durante demasiado tiempo.

No necesitas ponerles nombre.

No hace falta recordar cuándo llegaron.

Simplemente sabes.

Que ya cumplieron su función.

Una suave brisa comienza a soplar.

Muy despacio.

Y una hoja cae.

Después otra y otra más.

Cada hoja que desciende libera un poco más de espacio dentro de ti.

El árbol no se resiste.

Sabe que perder esas hojas es parte de su crecimiento.

Del mismo modo.

Tú también puedes permitir que algunas cargas abandonen tu interior.

Sin esfuerzo.

Sin miedo.

Sin culpa.

Mientras observas caer las hojas.

Siente que tu pecho se vuelve más amplio.

Tu respiración más libre.

Tu abdomen más relajado.

Tus hombros más ligeros.

La brisa continúa llevándose todo aquello que ya no necesitas conservar.

Viejas preocupaciones.

Expectativa.

Autoexigencia.

Tristezas acumuladas.

Miedos antiguos.

Todo es recibido por la tierra.

Con infinito respeto.

Nada se desperdicia.

Todo se transforma.

Y allí,

Donde antes había peso.

Comienza a aparecer espacio.

Silencio.

Ligereza.

Observa ahora que entre las ramas empiezan a brotar pequeños brotes verdes.

Tierra del Norte.

Luminoso.

Llenos de vida.

Cada brote representa una nueva posibilidad.

Más serenidad.

Más confianza.

Más apertura.

Más compasión hacia ti.

¿Comprendes entonces que el liberal no significa perder?

Significa crear espacio.

Para que algo nuevo pueda florecer.

Permanece unos instantes.

Sintiendo esa verdad.

Ahora respira profundamente.

Y permite que esa sensación de amplitud se expanda por todo el cuerpo.

Como una luz cálida que llena el pecho.

Los brazos,

El abdomen.

Las piernas,

La cabeza.

.

.

Todo tu ser.

Es el momento de volver a recordar el Sancalpa.

Que habías elegido al comienzo.

O tu propio zancalpa.

Repítelo mentalmente tres veces con calma.

Con confianza.

Siente el cuerpo completo.

Observa tu respiración.

Percibe el silencio.

Nada necesita ser diferente.

Ya has hecho suficiente.

Comienza poco a poco a sentir suavemente el contacto del cuerpo con tu superficie.

Escucha los sonidos que te rodean.

Mueve lentamente los dedos de las manos.

Los dedos de los pies.

Realiza un pequeño estiramiento si lo desea.

Y cuando te resulte natural.

Gírate hacia un lado.

Permaneciendo ahí unos instantes.

Sin perder la calma.

Finalmente,

Incórporate despacio.

Lleva las manos al centro del pecho.

Respira profundamente.

Y agradece este tiempo que te has regalado.

Recuerda que las emociones no son enemigas.

Son mensajeras.

Cuando has escuchado con amabilidad?

Dejan de pedir atención a través de la tensión.

Que la serenidad que has cultivado hoy permanezca contigo.

Y que siempre recuerdes que,

Debajo de cualquier emoción,

Existe un espacio de calma que nunca ha dejado de estar presente.

JALION TAT SA.

¡Adiós!

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