
Centrando la Mente, Calmando Vata
Hay momentos en los que nuestra mente no puede centrarse. Nuestra parte Vata (ayurveda) se desequilibra y no nos deja centrarnos. Intentamos trabajar, meditar, seguir nuestro camino, pero parece que nada resulta, todo está en el aire. Esta meditación es ideal para esas mentes dispersas que necesitan un poco de estabilidad y de foco.
Transcripción
Te doy la bienvenida a una nueva meditación de yoga en casa.
Esta meditación es para calmar el bata dosa o si lo prefieres de otra forma para apaciguar un poquito ese estado mental de dispersión,
De muchas ideas,
Mucha excitación.
Estos momentos en los que uno tiene la mente llena y parece que quiere hacer mil cosas y no sabe ni por dónde empezar o si empiezas a hacer una cosa enseguida se te ocurre otra.
También puede venir bien para esos momentos de una preocupación un poco injustificada o cierta sensación de inseguridad.
El objetivo de esta meditación es traer un poquito el cuerpo la mente a la tierra y dar un poquito de forma a nuestra presencia para que nos resulte más fácil estar en el momento presente mantener la atención y poder desarrollar nuestro día con nuestra semana con calma.
Así que disponte en tu postura de meditación recuerda que tus caderas preferiblemente estarán más altas que tus rodillas o en la misma altura.
No tengas problemas en sentarte en una silla.
También podrías hacer la tumbada,
Tumbado,
Pero la experiencia no va a ser la misma.
Nuestra concentración y el resultado es bien diferente.
Ahora observa si en tu postura hay algo que puedas hacer para añadir un 5 un 10% más de comodidad.
Tus hombros estarán encima de las caderas,
Tu barbilla ligeramente hacia el pecho de tal forma que la parte trasera de tu cuello está alargada y comenzamos.
Empieza a observar si hay alguna parte de tu cuerpo con algo de tensión.
Quizá los hombros,
La mandíbula,
Alguna parte de la cara,
La frente,
El entrecejo,
Los ojos.
Relaja las comisuras de los labios,
Relaja la musculatura del labio inferior que solemos tener tensa.
Relaja la lengua,
Relaja las caderas y si encuentras algún otro lugar que puedas relajar un poquito más,
Hazlo y vas a llevar tu atención a las partes de tu cuerpo que están en contacto con el suelo,
Con el piso.
Siente el peso de tu cuerpo sobre todos esos puntos.
Intenta reconocer qué lugares son.
Tu tobillo,
Alguna parte del pie,
Quizá tus rodillas,
Algunas partes de los muslos,
De las tibias,
La cadera.
Reconoce esos lugares.
Obsérvalos por unos instantes y vas a empezar a imaginar que con cada inhalación la fuerza de la gravedad es más fuerte.
Es como si cada vez que inhalaras estuvieras más enterrado,
Más enterrada,
Más pegados a la tierra cada vez que exhalas.
Esa tensión,
Esa gravedad se alivia y te relajas por unos instantes.
Continúa respirando así,
Sintiendo cómo tu presencia va penetrando,
Va fusionándose con la tierra.
En un baile de fuerzas,
De atracción y de relajación.
A continuación abandonaremos esa visualización y volveremos a sentir la conexión con la tierra.
Esta vez percibe esos puntos de contacto de nuevo y siente cómo a través de ellos recibes nutrición de la tierra.
Aquello que necesites en este momento.
Una nutrición densa a través de los poros de tu piel y de esos canales energéticos que hemos creado.
Siente cómo la tierra,
La naturaleza,
La inteligencia universal o como la quieras llamar,
Te provee de cualquier cosa que ahora mismo necesites para estar en el lugar en el que estás con serenidad,
Con claridad y con paz interior.
Te dejo un minuto para que continúes nutriéndote de esta forma.
Termina de recibir aquello que necesitas y vamos a ir volviendo con este nuevo estado de plenitud de haber recibido aquello que necesitábamos.
Siente tu cuerpo en su globalidad.
¿Sientes algo diferente?
¿Puedes sentir una nueva densidad?
Una especie de sensación de haber hidratado,
Nutrido todas nuestras células de aquello que la tierra tenía para proveernos.
Observa esta sensación.
Siente cómo es sentirse nutrida,
Sentirse hidratada.
Tener todo lo necesario para este momento y cuando quieras vas a ir sintiendo otros lugares de tu piel más allá de los que están en contacto con el suelo.
Por ejemplo tus manos.
Puedes empezar a tocar,
Acariciar otras partes de tu cuerpo para ir despertando esa percepción del exterior y si quieres para cerrar la sesión puedes juntar las palmas de las manos en el centro del pecho y vamos a crear una frase de agradecimiento por algo que quizá hoy no podías valorar o simplemente que pasaba inadvertido.
Puede ser tu salud,
Tener lo que necesitas o cualquier otra cosa que haya ocurrido que se te venga a la mente y cuando termines puedes frotar las palmas de tus manos,
Tapar los ojos con ellas y lentamente abres los ojos y deslizas tus manos y vuelves a tu día.
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4.6 (49)
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