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Mindfulness: Paciencia y Confianza

by Luis E. Parra

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5
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Actividad
Meditación
Adecuado para
Adolescentes
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2

La meditación mindfulness es, en esencia, un acto de confianza en el proceso y una expresión de paciencia con nosotros mismos. Estos dos pilares constituyen el fundamento emocional y existencial de la práctica contemplativa.

Transcripción

La paciencia es la fe del presente,

La confianza es el reconocimiento de que el proceso tiene su propio ritmo y nosotros somos parte de ese ritmo.

Mi nombre es Luis Parra.

La meditación mindfulness es en esencia un acto de confianza en el proceso y una expresión de paciencia con nosotros mismos.

Los dos pilares que vamos a explorar en esta meditación son paciencia y confianza.

Estos dos pilares constituyen el fundamento emocional y existencial de la práctica contemplativa.

La paciencia en mindfulness es la capacidad de permitir que la experiencia se despliegue en su propio tiempo,

Sin forzar,

Acelerar o manipular el proceso.

Filosóficamente la paciencia es un acto de sumisión inteligente a la realidad tal como ella es,

No tal como deseamos que sea.

En nuestra cultura contemporánea la impaciencia es omnipresente.

Queremos resultados rápidos,

Transformaciones inmediatas,

Iluminación expedita.

Pero la verdadera transformación es lenta,

Los procesos profundos requieren tiempo.

Las raíces de un árbol crecen invisiblemente durante años antes de que el tronco se vea fuerte.

La paciencia no es pasividad resignada,

Es más bien una actividad receptiva.

Estamos presentes,

Atentamente presentes,

Pero sin la urgencia de que algo debe cambiar ahora.

En la meditación la paciencia significa permitir que los pensamientos surjan y se disuelvan sin prisa.

Significa aceptar que la mente se distrae miles de veces sin condenarnos por ello.

Significa confiar en que simplemente estar presente repetidamente es suficiente.

La confianza es el pilar que sostiene la paciencia,

Es la fe en que el proceso funciona incluso cuando no vemos resultados inmediatos,

Es la capacidad de abandonar el control obsesivo y permitir que algo más grande que nuestro ego dirija la práctica.

Estos dos pilares se sostienen mutuamente.

La paciencia sin confianza se vuelve ansiedad disfrazada.

Estamos esperando,

Pero dudando.

La confianza sin paciencia se vuelve impulsividad.

Queremos que suceda ahora.

Juntas crean una actitud de esperanza contemplativa.

Sabemos que algo valioso está ocurriendo,

Incluso si no vemos los resultados aún.

Permitirnos que el proceso sea lento.

Confiar en que cada momento de práctica,

Aunque parezca ordinario o sin resultados,

Está contribuyendo a una transformación profunda.

Por favor encuentra una posición cómoda,

No hay prisa.

Tómate todo el tiempo que necesites.

En este momento,

Antes de que comencemos,

Te invito a soltar algo muy importante,

La necesidad de que algo suceda durante esta meditación.

No tienes que lograr nada,

No tienes que llegar a ningún lugar,

Simplemente estar aquí,

En este momento.

Esa es la meta.

Con eso es suficiente para cumplir con el ejercicio.

Cierra los ojos suavemente o mantén la mirada baja.

Permite que tu cuerpo descanse completamente.

Tu trabajo en los últimos días,

Tus preocupaciones,

Tus proyectos,

Todo eso puede esperar.

Aquí,

Ahora,

Tu único trabajo es estar presente.

Vamos a comenzar con la respiración.

Pero antes,

Quiero que entiendas algo fundamental sobre la paciencia.

La paciencia no es esperar a que algo cambie.

La paciencia es estar completamente presente con lo que es,

Sin exigencia de transformación.

Es como sentarse en un río.

El río fluye a su propio ritmo.

Tú no puedes apresurar.

Tampoco necesitas frenarlo.

Simplemente estás ahí,

Observando.

Ahora,

Observa tu respiración.

¿Qué está ocurriendo?

¿Inhalación?

¿Pause?

¿Exhalación?

¿Pausa?

Cada respiración es diferente.

Ninguna es mejor o peor que la anterior.

La respiración simplemente continúa,

Momento tras momento.

Con paciencia,

Observa este proceso.

No intentes mejorar.

No intentes hacerlo más profundo.

Más lento.

Más meditativo.

La respiración que tienes es perfecta en su imperfección.

Es real.

Es tuya.

Es lo que es en este momento.

La paciencia es reconocer que tu mente te distrae.

Y eso es completamente normal.

Las distracciones no son enemigos que debas vencer.

Son simplemente lo que ocurre.

Con paciencia,

Cuando notes que te has distraído,

Simplemente regresa a la respiración.

Este retorno,

Una vez,

Diez veces,

Mil veces,

Es la práctica.

No hay lugar a donde llegas.

No hay meta.

Simplemente paciencia.

Respiración tras respiración.

Momento tras momento.

Voy a introducir un elemento nuevo.

La confianza.

Quiero que reconozcas algo profundo.

En este mismo momento.

Algo que está ocurriendo en tu cerebro.

Cuando meditas,

Incluso si sientes que no está pasando nada,

Tu sistema nervioso se está reorganizando.

Tu cerebro está cambiando.

Los patrones de tu mente se están reconfigurando lentamente.

No necesitas creerme.

No necesitas entender cómo funciona.

Simplemente puedes confiar.

Porque eso está pasando.

Hay miles de años de práctica contemplativa que lo respaldan.

Hay décadas de investigación científica que lo confirman.

Y hay los testimonios de incontables seres humanos que confiaron en el proceso y descubrieron que funciona.

Pero la confianza más importante no está en la ciencia ni en la tradición.

La confianza más importante está en ti.

Confía en que tu simple observación es valiosa.

Confía en que el hecho de que estés aquí intentando estar presente es un acto de amor hacia ti mismo.

Confía en que cada respiración,

Cada momento de presencia está dejando una huella.

Quizá en este momento no sientas cambios profundos.

Quizá tu mente sigue siendo ruidosa.

Quizás te sientes incómodo o impaciente.

Eso está completamente bien.

La confianza no significa que hayas llegado.

La confianza significa que confías en el viaje,

Aunque no sepas exactamente a dónde te lleva.

Ahora continuaremos la meditación integrando estos dos pilares.

Observa tu respiración con paciencia.

Permite que sea exactamente como es.

No la juzgues.

No la corrijas.

Simplemente,

Con paciencia infinita,

Observa.

Mientras observas,

Cultiva confianza.

Confía en que tu presencia importa.

Confía en que aunque sientas que nada está pasando,

Algo está transformándose en niveles profundos que aún no puedes ver.

Los pensamientos surgirán.

Con paciencia,

No los batalles.

Con confianza,

Simplemente observa cómo surgen y se desvanecen como nubes en un cielo infinito.

Las emociones pueden surgir.

Quizás aburrimiento.

Quizás inquietud.

Quizás paz.

Con paciencia,

No exijas que desaparezcan.

Con paciencia,

Reconoce que incluso estas emociones son parte del camino.

Cuando sientas que necesitas hacer algo en la meditación,

Reconoce ese impulso.

Y con paciencia suave,

Recuerda,

Tu tarea es estar aquí.

Solo estar.

Sin logro.

Sin objetivo.

Confía en que este simple estar es más poderoso de lo que tu mente racional pueda comprender.

Es en el silencio profundo,

En la presencia sin pretensión,

Donde ocurren los cambios más significativos.

Continúa ahora en silencio.

Paciencia con respiración.

Paciencia con la mente.

Confianza en el proceso.

Confianza en ti.

Comenzaré a traerte gentilmente de vuelta.

No hay prisas.

Continúa observando tu respiración,

Pero comienza a notar también los sonidos alrededor tuyo.

Las sensaciones de tu cuerpo.

La textura del aire.

A medida que regresas,

Recuerda la lección de estos pilares.

La paciencia te enseña que no necesitas luchar contra la vida.

La confianza te enseña que puedes abandonar el control y permitir que todo sea como es.

Lleva esto contigo,

No como concepto intelectual,

Sino como una experiencia vívida en tu cuerpo y en tu mente.

Comienza a moverte lentamente.

Si los ojos están cerrados,

Ábrelos gradualmente.

Mueve los dedos.

Estírate suavemente.

Tómate un momento.

Simplemente siéntate con lo que acaba de ocurrir.

Con la paciencia que cultivaste.

Con la confianza que permitiste.

A medida que continúes tu día,

Recuerda,

Cada momento es una oportunidad para practicar la paciencia.

Cada dificultad es una invitación a confiar.

La transformación no ocurre en los grandes momentos.

Ocurre en estos pequeños actos de paciencia,

En estos pequeños actos de confianza,

Día tras día,

Momento tras momento.

Namasté

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