06:19
06:19

La Flauta del Pastor -Cuento Jasídico-

by Dr. Luis Márquez

rating.1a6a70b7
Puntuación
4.4
Group
Actividad
Meditación
Adecuado para
Todos
Reproducciones
21

Esta hermosa historia jasídica nos transporta a la vida rural del siglo XIX, donde conoceremos a un joven pastor que a pesar de sus dificultades académicas disfruta de una estrecha conexión con Lo Divino.

Transcripción

Había una vez un granjero judío que vivía en una pequeña aldea a kilómetros y kilómetros de cualquier otra aldea.

No había sinagoga en el pueblo ya que solo vivían allí un puñado de judíos,

Ni siquiera los suficientes para un minyán.

En las grandes y solemnes festividades el granjero iba a la ciudad más cercana,

Mechibos,

Y allí pasaba los días de arrepentimiento con sus compañeros judíos en la casa del maestro.

El granjero tenía un único hijo,

Daniel,

El cual era un pastor.

El chico conocía cada colina y cada valle del campo alrededor de su casa.

Conocía los prados donde la hierba era más rica y los arroyos más dulces,

Y también conocía los bosques donde acechaban los lobos y el peligro.

Cuidaba tiernamente a su rebaño y tenía un nombre especial para cada uno de los animales,

Y mientras deambulaba por la ladera le encantaba tocar sus canciones favoritas con su flauta.

Así los días transcurrieron agradablemente para el joven pastor.

Aprendió todo lo que pudo sobre la naturaleza y su corazón se llenó de un sentimiento de cercanía al creador de todas las cosas hermosas que vio y disfrutó.

Pero mientras tanto el padre de Daniel se lamentaba de que su hijo creciera sin ir a la escuela,

Porque Daniel no sabía nada de hebreo.

Entonces el padre contrató a un maestro,

Pero aunque Daniel se esforzó mucho el aprendizaje no fue fácil para el pastorcillo,

Ni siquiera alcanzaba a reconocer las letras del alfabeto hebreo.

Cuando Daniel cumplió trece años y estaba listo para el Bar Mitzvah,

Su padre decidió que había llegado el momento de llevar a su hijo con él a la gran sinagoga del Rabino Israel Baal Shem Tov,

El maestro del buen nombre.

El año nuevo pasó con toda solemnidad y el pueblo se reunió nuevamente el día de la expiación.

En este día santo el Rabino Israel oró con celo y pasión por su pueblo.

Con lágrimas en la voz y el corazón destrozado imploró a Dios Todopoderoso que concediera a los hijos de Israel un año de paz y felicidad.

La congregación también oró con sinceridad y fervor.

Cada uno de los fieles repitió las palabras de las antiguas oraciones,

Todos excepto Daniel.

Él no pudo participar en el servicio y una gran angustia llenó su joven alma.

Anhelaba expresar a Dios sus temores por su rebaño y su deleite ante las maravillas de la naturaleza,

Su anhelo de aprender y sus dificultades con sus estudios.

Pero ¿cómo podría él,

Un joven pastor ignorante,

Conversar con Dios Todopoderoso?

El Maxor,

El libro de oraciones del festival,

Era un libro cerrado para él.

No pudo entender ni una palabra.

Daniel sólo tenía una forma de expresarse,

Su flauta de pastor.

Nunca le ha fallado en los campos ni en las laderas de las montañas.

Cuando se llevó la caña a los labios,

El ceño severo en el rostro de su padre lo detuvo.

A lo largo de tan agotador día resistió la tentación.

Pero al anochecer,

Cuando se acercaba la hora de Meilá,

Ya no pudo contenerse.

Ni la amenazadora mirada de su padre ni la imponente presencia del maestro pudieron detenerlo.

De repente,

En medio de la augusta asamblea,

Tocó su flauta.

Las aguras notas vibraron a través de la casa de Dios.

La congregación quedó atónita.

El padre bajó la cabeza avergonzado deseando que la tierra se abriera y se lo tragara.

Sólo el rabino Israel Baal Shem Tov mantuvo la calma.

Llamó por encima de las cabezas del pueblo a Daniel para que viniera a su lado.

Hijo mío,

Dijo con voz llena de amor y alegría,

Las notas de tu flauta de pastor sonaron para nuestro Padre Celestial tan dulces como la música que generaba el rey David con su arpa.

Porque con todo tu corazón,

Alma y fuerzas oraste de la única manera que conocías.

Los velos ante el trono celestial fueron traspasados por nuestras oraciones y a través de estos espacios,

Mis propias oraciones llegaron a su destino.

Gracias a ti,

Pequeño Daniel,

Dios nos ha inscrito a todos este año que viene en el libro de la vida.

© 2026 Dr. Luis Márquez. All rights reserved. All copyright in this work remains with the original creator. No part of this material may be reproduced, distributed, or transmitted in any form or by any means, without the prior written permission of the copyright owner.

Trusted by people. It's free.

Insight Timer

Get the app

How can we help?

Sleep better
Reduce stress or anxiety
Meditation
Spirituality
Something else