
Meditación de la Mañana Comienza el Día Agradeciendo [#10]
Hoy te invito a comenzar este nuevo día desde un lugar más sereno, más amoroso y más consciente. Antes de correr hacia las tareas, los pensamientos o las preocupaciones, regálate unos minutos para volver a ti. Respira, suelta la tensión y permite que esta meditación te ayude a despertar con paz interior, gratitud y confianza. Hoy no tienes que empezar desde la prisa; puedes empezar desde la calma.
Transcripción
Buenos días,
Alma querida.
Hoy comienza un nuevo amanecer para ti.
Antes de levantarse.
Antes de mirar el teléfono?
Antes de pensar en todo lo que tienes que hacer.
Regálate este instante.
Quédate un momento contigo.
Raspid.
Siente tu cuerpo apoyado.
Sostenido.
Presente.
Siente que la vida no te está pidiendo correr todavía.
Solo te pide despertar.
Con un poco más de amor.
Inhala profundamente.
Y ahora exhala despacio.
Permite que el aire entre en ti como.
.
.
Una bendición.
Como si el universo,
Dios,
O como quieras llamarlo,
Estuviera acariciando tu pecho desde dentro.
Hoy no tienes que empezar el día.
Desde la prisa.
Hoy puedes empezar.
Desde La Paz Hoy puedes recordarte que.
.
.
No eres una máquina.
¿No eres una lista de tareas?
No eres tus preocupaciones.
No eres.
Lo que ayer salió mal.
Eres vida.
Eres presencia.
Eres una conciencia amorosa.
Aprendiendo a mirar el mundo de otra manera.
Coloca una mano sobre tu corazón si puedes.
Y siente.
Hay un ritmo ancestral.
Constante.
Tu corazón ha seguido latiendo durante toda la noche.
Incluso cuando tú.
.
.
No pensabas en él.
¿Tu cuerpo ha respirado por ti?
Tu sangre ha circulado.
Tus células han trabajado en silencio.
Tu vida ha continuado cuidándote.
Y ahora en esta mañana.
Puedes decir.
Gracias,
Cuerpo mío.
Gracias por sostenerme.
Gracias por respirar conmigo.
Gracias por acompañarme en este viaje.
Hoy elijo tratarte con más ternura.
Hoy elijo escucharte.
Hoy elijo no exigirte desde el miedo.
Sino acompañarte desde el amor.
Te invito a respirar otra vez.
Siente como se afloja la frente.
Cómo se relajan los ojos.
Como la mandíbula deja de apretar.
Cómo los hombros pueden caer.
Un poco más.
No tienes que cargar todo el día.
Sobre tu espalda.
No tienes que resolver toda tu vida.
Esta mañana.
Solo tienes que abrirte a este momento.
Solo tienes que permitir.
Que la luz entre.
Este día no es una repetición.
Automática del pasado.
Aunque ayer hayas sentido tristeza.
Hoy puede haber consuelo.
Aunque ayer hayas sentido cansancio.
Hoy puede haber una nueva fuerza.
Aunque ayer hayas dudado de ti.
Hoy puedes elegir una voz.
Más amable.
Porque cada mañana.
.
.
Es una puerta.
Y tú no tienes que entrar por ella.
Llevando todas las sombras de ayer.
Puedes dejar algunas aquí.
Puedes soltar una preocupación.
Puedes soltar.
Una culpa.
Puedes soltar esa necesidad.
De hacerlo todo perfecto.
Puedes soltar el pensamiento que dice.
No voy a poder.
Y reemplazarlo por una verdad más amorosa.
No necesito hacerlo todo perfecto.
Hoy solo necesito caminar.
Con un poco más de amor.
Hoy me permito avanzar paso a paso.
Hoy la vida me guía.
Con suavidad.
Permite que estas palabras entren en ti.
Como agua limpia.
No las fuerzas.
No intentes crearlas con esfuerzo.
Sólo escúchalas.
A veces el alma no necesita presión.
Necesita repetición amorosa.
Necesita un poco de dulzura.
Necesita que le hablen como.
.
.
Se le hablaría a un niño que acaba de despertar.
De un sueño difícil.
Y hoy tú puedes hablarte así.
Puedes decirte.
Estoy a salvo en este momento.
Estoy aquí.
Respiro.
Me doy permiso para empezar de nuevo.
Me doy permiso para no castigarme por el pasado.
Me doy permiso.
Para aprender.
Me doy permiso para recibirlo.
¿Me doy permiso?
Para ser amado o amada por la vida.
Ahora lleva tu atención a la habitación donde estás.
Quizá hay silencio.
Quizá escuchas algún sonido.
Quizá la mañana ya se mueve a tu alrededor.
Bendice este espacio.
Bendice la cama que sostuvo tu descanso.
Bendice las sábanas que cubrieron tu cuerpo.
Bendice el techo,
Las paredes.
La luz.
Que entra.
O la oscuridad que todavía permanece.
Bendice tu hogar incluso si no es perfecto.
Bendice este lugar que,
De alguna forma.
.
.
Te ha dado refugio.
A veces esperamos tenerlo todo.
Para agradecer.
¿pero la gratitud verdadera?
Empieza con lo pequeño.
Gracias por este aire.
Gracias por esta cama.
Gracias por este cuerpo.
Gracias por esta nueva oportunidad.
Gracias por este día.
Que todavía no conozco.
Pero que puedo recibir con confianza.
Hoy elijo no anticipar dificultades.
Ni entregar mi paz al miedo.
Camino con una mirada más inocente.
Enviando amor por adelantado a cada lugar.
Persona.
Y situación.
Sueltos resentimientos.
Me perdono y hago las paces conmigo.
No necesito demostrar nada.
Sólo respirar.
Confiar.
Y dar el siguiente paso.
Hoy elijo la paz.
El amor y la gratitud.
Como guía de mi día.
Desde esta calma.
Que has empezado a cultivar.
¿Permite que tu mente se abra a una nueva forma?
De vivir este día.
No necesitas.
Controlar cada detalle.
No necesitas saber exactamente.
Cómo se desarrollará todo.
A veces la mente quiere adelantarse.
Quiere preverlo todo.
Quiere protegerte imaginando problemas.
Antes de que ocurran.
Pero hoy puedes decirle con amor.
Gracias por intentar cuidarme.
Pero hoy elijo confiar.
Hoy elijo caminar más despacio por dentro.
Hoy elijo recordar que la vida también.
Sabe guiarme.
Respira profundamente.
Siente como el aire entra en tu cuerpo.
Y al exhalar.
Suelta la necesidad de tener todas las respuestas ahora.
Suelta la tensión de querer hacerlo todo bien.
Suelta la idea.
De que tienes que ganarte el amor.
Tú no has venido a este día para luchar contra ti.
¿Has venido a este día para recordar?
¿Quién eres?
Eres digno,
Digna de amor.
Eres digno,
Digno de paz.
¿Eres digno,
Digna?
De recibir cosas buenas.
Eres digno,
Digna de ser tratado con respeto.
Empezando por ti mismo.
Así que hoy,
Antes de hablar con nadie.
.
.
¡Hablate bien a ti mismo!
Antes de mirar el mundo.
Mírate.
Con ternura.
Antes de intentar cambiar tu vida.
Cambia el tono con el que te acompañas.
¿Repite conmigo?
O mentalmente.
Hoy me hablo con amor.
Hoy me escucho con paciencia.
Hoy no me abandono.
Hoy estoy de mi lado.
Hoy permito que mi corazón descanse.
Ahora imagina que una luz cálida.
Comienza a nacer en el centro de tu pecho.
No es una luz fuerte ni agresiva.
Es una luz.
Tranquila.
Suave.
Una luz que no exige nada.
Una luz que sólo recuerda.
Recuerda que dentro de ti hay paz.
Aunque a veces quede cubierta por pensamientos.
Recuerda que dentro de ti haya alegría.
Aunque a veces parezca lejana.
Recuerda que dentro de ti hay una fuerza amorosa.
Que no necesita gritar.
Para sostenerte.
Deja que esa luz se expanda lentamente.
Que llegue.
A tus hombros.
Está llegando.
Ya ha llegado.
Llega a tus brazos.
Ahora a tus manos.
Ahora baja por tu abdomen.
Por tus piernas.
Aunque no lo sientas,
Está ahí esa luz.
Ahora está en tus pies.
Siente que todo tu cuerpo recibe el mensaje.
Estoy a salvo.
Estoy aquí.
Estoy despertando a un nuevo día.
Me permito vivirlo con amor.
Ahora piensa.
En aquello que hoy te espera.
Quizá hay tareas.
Llamadas.
¿responsabilidades?
Decisiones.
Encuentros.
No las mires como una carga.
Míralas como espacios.
Donde puedes practicar la presencia.
¿Puedes preparar una comida con amor?
Puedes caminar con gratitud.
Puedes responder un mensaje desde la calma.
Puedes hacer tu trabajo sin castigarte.
Puedes descansar sin culpa.
Puedes decir no con respeto.
Puedes decir sí con alegría.
¿Puedes elegir una reacción nueva?
En una situación antigua.
Ese es el milagro de este día.
Que no todo tiene que cambiar fuera.
Para que algo cambie dentro.
Hoy puedes mirar de otra manera.
Hoy puedes escuchar de otra manera.
Hoy puedes responder de otra manera.
Cada pequeña elección amorosa.
Abre un camino diferente.
Afirma conmigo.
Hoy no soy prisionero.
Prisionera de mis antiguos pensamientos.
Hoy puedo elegir de nuevo.
Hoy puedo ver paz donde antes veía amenaza.
Hoy puedo ver aprendizaje donde antes veía fracaso.
Hoy puedo ver amor donde antes veía separación.
Hoy puedo ver posibilidades donde antes veía límites.
Respira profundo.
Permite que estas palabras trabajen en silencio dentro de ti.
No tienes que forzar nada.
Sólo permitir.
Ahora bendice este día por adelantado.
Lo bendigo.
Bendigo este día.
Bendigo las puertas que se abrirán.
Bendigo las conversaciones que tendré.
Bendigo los silencios que necesito.
Bendigo los momentos sencillos.
Bendigo incluso aquello que todavía no entiendo.
Porque muchas veces.
.
.
Lo que parece un retraso es protección.
Lo que parece una pausa.
Es preparación.
Lo que parece una pérdida es un espacio nuevo.
Para recibir algo más verdadero.
Confío en que el amor me acompaña y que mi vida avanza.
Hacia una paz mayor.
Hoy me trato con calma.
Sin exigirme perfección.
Ni compararme.
Me apruebo.
Me abro al bien.
Y recuerdo que estoy guiado,
Guiada.
Sostenido.
Protegido.
Este día nuevo puede sorprenderme con amor.
Conoce a tu maestro
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