
Empieza a Sanar Desde El Alma Escuchando Esto Cada Noche
Hay una parte de ti que lleva tiempo pidiendo una señal, un descanso, un abrazo del alma. Este mensaje es para ti. Escúchalo con el corazón abierto. Deja que cada palabra te acaricie por dentro, que el amor vuelva a tocar tu vida y que la sanación comience… aquí y ahora.
Transcripción
Te invito a cerrar los ojos un momento.
Ahora respira hondo.
No necesitas hacer nada más.
Solo estar aquí.
No para esforzarte.
No para cambiarte.
Solo para recordar.
Este instante es un regalo.
Es un espacio sagrado que se abre para que vuelvas a ti.
A ese lugar dentro de tu corazón donde no haya exigencias.
Solo ternura.
Donde no se te pide perfección.
Solo presencia.
Quizá te has olvidado de cómo era eso.
De estar en calma contigo.
De sentir que bastas.
Que no tienes que correr.
Ni demostrar.
Ni ser otro para merecer amor.
Pero ese olvido no es tu condena.
Es simplemente una pausa.
Porque la memoria del alma no se borra.
Solo duerme.
Y está despertando ahora.
Respira otra vez.
Con cada inspiración imagina que inhalas paz.
Y con cada exhalación imagina que dejas marchar la culpa.
No necesitas llevar esa carga un día más.
La culpa no es más que una nube pasajera.
Sostenida por pensamientos antiguos que ya no tienen poder sobre ti.
Suéltala.
Permite que se disuelva.
Observa cómo se va.
Flotando lejos de ti.
Como una sombra que pierde forma bajo la luz.
Tú no eres esa sombra.
Nunca lo fuiste.
Tú eres el cielo abierto que la sostiene.
El espacio inmenso de amor donde todo puede transformarse.
Sé que durante mucho tiempo has escuchado una voz crítica dentro de ti.
Una voz que juzga,
Que exige,
Que nunca está satisfecha.
Esa voz te hizo creer que no eras suficiente.
Que tenías que ser fuerte todo el tiempo.
Que había algo en ti que debía corregirse.
Pero esa voz no es tuya.
Es un eco del miedo.
Y tú ya no tienes por qué seguir creyéndola.
Tú no naciste para vivir atrapado en pensamientos de escasez.
No viniste aquí para luchar solo contra el mundo.
Viniste a vivir con alegría.
A amar con libertad.
A experimentar tu existencia como un milagro cotidiano.
Y aunque te hayan hecho creer que tienes que ganarte ese derecho,
Déjame decirte con todo mi corazón que ese derecho ya es tuyo.
Siempre lo fue.
Ahora imagina que estás tumbado en un lugar seguro.
Puede ser un bosque tranquilo,
Una playa al atardecer o una habitación donde te sientes en paz.
No importa el lugar.
Lo importante es que tu cuerpo empiece a descansar.
Relaja tus hombros.
Afloja la mandíbula.
Suelta la frente.
Deja que el peso de los pensamientos se disuelva poco a poco.
Hay una inteligencia en ti que sabe cómo sanar.
No tienes que entenderla,
Solo tienes que permitirle actuar.
Así como tu cuerpo respira sin que lo pienses,
También puede sanarse si le das el espacio.
En este instante no se te exige nada,
No hay metas que alcanzar,
No hay errores que reparar.
Hay solo una invitación amorosa.
La invitación es vuelve a ti.
Visualiza ahora a tu niño o niña interior.
Ese ser pequeñito que aún vive en lo más profundo de ti.
Mírale a los ojos.
¿Puedes ver el anhelo en su mirada?
No quiere explicaciones.
No quiere que seas perfecto.
Solo quiere tu amor,
Tu abrazo,
Tu terreno.
Dile que estás aquí,
Que no volverás a abandonarlo.
Que ya no necesita esconderse ni fingir.
Dile que puede llorar,
Reír o jugar.
Que está a salvo contigo.
Que lo amas tal y como es.
Y si puedes,
Abrázalo en tu corazón.
Imagina que se hace tan pequeño,
Que cabe justo ahí,
En el centro de tu pecho.
Y desde ahora,
Cuando te mires al espejo,
Recuérdalo.
Porque cada vez que te veas con ojos de ternura,
Él también se sentirá amado.
Tu alma está lista para soltar.
No el dolor que sientes,
Sino la interpretación que lo sostenía.
No los recuerdos,
Sino el peso con que los cargabas.
No tienes que negar lo que ocurrió.
Solo tienes que comprender que ya no define quién eres.
Lo que ocurrió fue un capítulo,
No la historia entera.
El amor no necesita que borres el pasado,
Solo que lo envuelvas en compasión.
Respira otra vez.
Imagina que ese amor que ahora brota de ti,
Empieza a recorrer tu cuerpo.
Llega al cuero cabelludo y lo relaja.
Baja por la frente,
Acaricia los ojos,
Se desliza por las mejillas,
Relaja la boca,
La lengua,
El cuello y los hombros.
Y sigue bajando.
Este amor no viene de fuera.
Nace en ti.
Es tu herencia,
Tu verdad.
No necesitas hacer méritos para sentirlo.
Solo permitirlo.
Y si hay pensamientos que aparecen para negarlo,
Déjalos pasar.
No te pelees con ellos,
Son viejos hábitos mentales.
Y tú,
Ahora estás eligiendo una nueva manera de pensar.
Una más amable.
Una más real.
Una que te devuelva la paz.
Ahora deja que esa energía amorosa siga su recorrido.
Baja por tus brazos,
Tus manos,
Tus dedos.
Siente un pequeño pulso en cada yema de tus dedos.
Una vibración sutil.
Es tu propia vida hablándote.
Diciéndote que estás aquí.
Que sigues latiendo.
Que todavía hay esperanza.
Deja que ese amor siga bajando.
Acaricia tu espalda,
Tu pecho,
Tu abdomen,
Tu pelvis.
Llega a tus piernas,
A tus rodillas,
A tus pies.
Relaja cada célula,
Cada músculo,
Cada rincón.
No necesitas controlar nada.
Sólo permitir.
Tu cuerpo es tu aliado,
No tu enemigo.
Está lleno de sabiduría.
Ha estado contigo en cada paso,
Incluso cuando tú te habías rendido.
Hoy quiere recordarte que puedes volver a sentirte seguro o segura.
Que puedes confiar de nuevo.
Que puedes vivir sin miedo.
Y si en algún rincón de ti hay dolor,
Imagina que este amor lo envuelve suavemente.
Como una luz tibia que abraza sin exigir.
Que acepta sin condiciones.
Llevas tiempo cargando con historias que ya no necesitas.
Puedes soltarlas ahora.
No importa cuántas veces te hayas equivocado.
No importa si te has sentido invisible,
Rechazado o insuficiente.
Eso no te define.
Lo que te define es lo que eliges ahora.
Y si estás aquí,
Si sigues respirando,
Si estás escuchando estas palabras,
Es porque estás listo o lista para empezar de nuevo.
Permítete ese regalo.
Date la oportunidad de elegir desde el amor.
No tienes que tenerlo todo claro.
Solo tienes que dar un paso.
Uno pequeño.
Uno sincero.
Uno que diga estoy dispuesto a sanar.
Tal vez en este camino has sentido que te alejaste de Dios,
O del amor,
O de tu propia alma.
Tal vez sentiste que hablabas al vacío.
Que tus oraciones eran ignoradas.
Pero eso no es verdad.
El amor jamás se ha ido.
La voz que te creó no se ha apartado.
Es tu mente la que alzó un muro.
Y ese muro se puede deshacer con un solo pensamiento de fe.
No estás solo o sola.
Nunca lo has estado.
Detrás de tus silencios hay una presencia constante.
Detrás de tus lágrimas hay un susurro que te dice estoy contigo.
No me he ido.
Siempre he creído en ti.
Recuerda esto.
Cada pensamiento que piensas es una semilla.
Y ahora estás sembrando nuevas semillas.
Semillas de perdón,
De ternura,
De aceptación.
No te impacientes si no ves resultados de inmediato.
La tierra del alma también tiene sus tiempos.
Confía.
Ya está brotando.
Ya está sucediendo dentro de ti.
Y cuando sientas miedo,
Háblale con cariño.
Dile gracias por intentar protegerme.
Pero ya no te necesito.
Porque he elegido confiar.
Cuando aparezca la tristeza,
No la empujes.
Abrázala como a un niño cansado que solo quiere ser visto.
La tristeza no es tu enemiga.
Es una parte de ti que también desea volver a casa.
Mira ahora tu rostro interior con dulzura.
Mírate cómo mirarías a un ser querido que ha sufrido mucho.
Dile.
Lo estás haciendo bien.
Estoy orgulloso de ti.
Te amo.
Tal vez te cueste creértelo.
Tal vez una parte de ti diga que es mentira.
No luches contra esa voz.
Solo repite con constancia en lo contrario.
Con amor.
Con paciencia.
Día tras día.
Porque todo lo que repites tu mente lo aprende.
Di ahora dentro de ti.
Me amo y me acepto tal como soy.
Estoy dispuesto a liberar todo pensamiento que me hace daño.
Mi mente está en paz.
Mi cuerpo se relaja.
Todo está bien.
No tienes que cargar más con los miedos de tu infancia.
Ni con los traumas de otros.
Ni con las exigencias del mundo.
Tú tienes derecho a sentirte en paz.
Tú mereces vivir con ligereza,
Con alegría,
Con conexión.
Y si alguna vez sientes que no eres suficiente,
Recuerda,
No estás aquí para ser perfecto perfecta.
Estás aquí para recordar que el amor es suficiente.
Que tú ya eres amor.
Que no hay nada que puedas hacer para ganarlo.
Y nada que hayas hecho para perderlo.
Ahora te invito a visualizar una pequeña puerta abriéndose en tu corazón.
No importa si es una rendija.
Basta con que dejes entrar un rayo de luz.
Y esa luz lo transforma todo.
Lleva comprensión donde antes había culpa.
Lleva ternura donde antes había exigencia.
Lleva consuelo donde antes había soledad.
Tú puedes sanar.
No porque haya algo malo en ti,
Sino porque ya estás listo o lista para soltar lo que no eres.
Estás listo o lista para volver a ser quien realmente fuiste desde el principio.
Una chispa divina.
Una expresión luminosa de la vida.
Eres libre para elegir nuevos pensamientos.
Pensamientos que te nutren.
Pensamientos que elevan.
Pensamientos que abrazan.
Ya no necesitas repetir las ideas que otros te impusieron.
Puedes elegir las tuyas.
Las que te hagan bien.
Las que reflejen lo que en el fondo sabes que es verdad.
Que eres valioso o valiosa.
Que eres digno o digna.
Que eres amor.
Y si alguna parte de ti aún duda,
Está bien.
No tienes que forzar nada.
Solo sigue caminando con suavidad,
Con amabilidad.
No hay presa.
Cada paso en dirección a tu alma es un paso hacia la libertad.
Hoy puedes hacer las paces contigo.
Hoy puedes perdonarte por no haber sabido más,
Por haber tenido miedo,
Por haberte exigido tanto.
Hoy puedes decirte ya no me castigo,
Ya no me abandono.
Hoy elijo cuidarme.
Y cuando mires a los demás,
Recuerda que también llevan un niño dentro.
Que también han sentido miedo.
Que también han olvidado su luz.
Sé suave con ellos.
Sé paciente.
Porque lo que das vuelve a ti multiplicado.
Ahora imagina que todo tu cuerpo está bañado en una energía dorada.
Una energía que limpia,
Que libera,
Que restaura.
Esa energía es el amor.
Y el amor está en ti.
Ahora mismo.
Repite para ti mismo.
Estoy en casa.
Dentro de mí.
Merezco sentirme bien.
Merezco descansar.
Merezco sanar.
Y merezco ser feliz.
Respira hondo ahora.
Siente esas palabras.
Y si alguna lágrima se escapa,
Déjala fluir.
Es tu alma liberándose.
Es la señal de que algo dentro de ti ha sido tocado.
Agradece esa lágrima.
Agradece esa sensibilidad.
Agradece estar aquí.
Vivo.
Presente.
Dispuesto a recordar.
Este no es el final de tu historia.
Este es un nuevo comienzo.
La vida no te está castigando.
Te está despertando.
Y el amor que te creo sigue sosteniéndote.
Siempre.
Así que respira una vez más.
Siéntelo dentro de ti.
Y di con total convicción.
El amor me creó.
El amor me sostiene.
Y hoy elijo recordar.
Conoce a tu maestro
4.9 (8)
Reseñas Recientes
More from Elías Berntsson
Meditaciones Relacionadas
Profesores Relacionados
Trusted by 35 million people. It's free.

Get the app
