
Comienza Tu Día Con Estas Afirmaciones Positivas: 137
Imagina que esta mañana encuentras una pequeña puerta donde ayer solo había una pared. No sabes adónde conduce, pero al abrirla descubres que no necesitas viajar a ningún lugar: al otro lado está tu propia vida, esperando ser mirada con nuevos ojos. Quizá la felicidad no consista en conseguir algo más, sino en reconocer lo que ya estaba aquí y pasó desapercibido. Durante estos minutos, deja a un lado las prisas. No vengas a pedir. Ven a agradecer. Tal vez entonces descubras cuánto amor te estaba esperando. Porque cuando el corazón agradece, hasta el camino más sencillo comienza a llenarse de luz.
Transcripción
Buenos días.
Imagina que esta mañana encuentras una pequeña puerta donde ayer sólo había una pared.
No sabes a dónde conduce.
Pero al abrirla descubres.
Que no necesitas viajar a ningún lugar.
Al otro lado está tu propia vida.
Esperando ser mirada con nuevos ojos.
Quizá la felicidad no consista en conseguir algo más.
Sino en reconocer lo que ya estaba aquí.
Y pasó desapercibido.
Durante estos minutos de afirmaciones.
Deja a un lado las presas.
No vengas a pedir.
Ven a agradecer.
Tal vez entonces descubras cuánto amor te estaba esperando.
Comenzamos.
Hoy despierto y reconozco que sigo teniendo una historia por vivir.
Gracias por esta mañana.
Gracias por este instante irrepetible.
Gracias porque todavía puedo sorprenderme.
Gracias porque dentro de mí existen caminos.
Que aún no he recorrido.
Hoy no comienzo contando lo que me falta.
Comienzo contemplando todo lo que permanece.
Tengo vida.
Tengo conciencia.
Tengo la posibilidad de elegir.
Cómo quiero caminar este día.
Y por eso doy gracias.
Agradezco el latido silencioso.
De mi corazón.
Que continúa trabajando por mí sin pedirme nada a cambio.
Agradezco mis pulmones.
Por convertir cada respiración.
En una nueva oportunidad.
Agradezco mi cuerpo.
Incluso por aquello que todavía estoy aprendiendo a aceptar.
No necesito estar completamente bien.
Para tratarme con amor.
Hoy dejo de hablarle a mi cuerpo.
Como a un enemigo.
Lo escucha.
Lo acompaña.
Lo respeto.
Y agradezco cada parte de mí.
Que intenta conducirme hacia el equilibrio.
Doy gracias por la energía que tengo hoy.
Sea mucha o poca.
La utilizaré con sabiduría.
No tengo que demostrar mi valor agotándome.
También merezco descansar.
También merezco detenerme.
También merezco cuidarme.
Agradezco la comida.
Que llegará a mi mesa.
¿Pienso por un instante?
En todas las manos que hicieron posible.
Que estuviera allí.
La Tierra.
La lluvia.
El sol.
¿Quién sembró?
¿Quién recogió?
¿Quién transportó?
Y comprendo que incluso algo cotidiano.
Puede contener una enorme cadena de regalos.
Hoy quiero mirar así mi vida.
Con ojos capaces de reconocerlo.
Agradezco el techo que me protege.
La ropa que me viste.
El agua que puedo beber.
Los pequeños objetos.
Que facilitan mis días.
Aquello que ayer parecía insignificante hoy,
Lo miro como una bendición.
Agradezco también el dinero.
Que ya ha pasado por mis manos.
Por todo lo que me permitió aprender.
Disfrutar.
Resolver.
Compartir y construir.
¿Dejo de relacionarme con la prosperidad?
Del miedo.
El dinero es una herramienta.
No una medida de mi valor.
Yo sigo siendo valioso.
Valiosa.
Con mucho.
Y mientras aprendo a crecer.
Me permito prosperar.
Me permito recibir.
¿Me permito cobrar justamente?
Por aquello que aporto.
Agradezco las nuevas posibilidades económicas.
Que todavía no conozco.
Pueden existir soluciones.
Que mi mente aún no ha imaginado.
No necesito saber de dónde llegará.
Cada respuesta.
Hoy simplemente?
Permanezco disponible.
Agradezco las ideas que nacen dentro de mí.
Algunas llegarán como una certeza.
Otras apenas como un susurro.
Aprendo a escucharlas.
No desprecio mis dones.
Porque a otra persona le parezcan sencillos.
Hay algo que yo puedo ofrecer.
De una manera que nadie más?
Puede repetir exactamente.
Mi forma de sentir.
Mi manera de crear.
Mi experiencia.
Mi historia.
Todo ello tiene un lugar.
Agradezco el trabajo que ya he realizado.
Incluso aquel que nadie vio.
Incluso los intentos.
Que no dieron el resultado esperado.
Nada de lo aprendido se pierde.
Cada experiencia puede transformarse en sabeduría.
Cuando dejo de juzgarla.
Agradezco mis equivocaciones.
Porque ya no necesito convertirlas en condenas.
¿Un error?
Pertenece a un momento.
No define toda mi identidad.
Hoy puedo elegir otra vez.
Y cada vez que elijo derde la paz.
Algo dentro de mí se ordena.
Agradezco a las personas.
Que han cruzado mi camino.
A quienes llegaron para quedarse.
A quienes estuvieron sólo una temporada.
A quienes me enseñaron ternura.
Y también a quienes sin saberlo.
Me enseñaron dónde necesitaba poner límites.
Ya no necesito guardar resentimientos.
Para recordar lo que aprendí.
Puedo conservar la enseñanza.
Y devolver el dolor.
Hoy libero un poco más.
¿No porque todo lo ocurrido haya sido correcto?
Sino porque mi paz vale demasiado.
Como para entregársela eternamente al pasado.
Agradezco a quienes me quieren.
Agradezco cada mensaje sincero.
Cada abrazo.
Cada conversación.
Cada persona.
Ante la que puedo quitarme la armadura.
¿Y si hoy me siento solo,
Sola?
Recuerdo que mi capacidad de amar.
Sigue conmigo.
¿El amor que busco también vive en la forma?
En que me trato.
Cuando nadie está mirando.
Hoy decido ser un lugar amable.
Para mí mismo.
No me insulto por mis dudas.
No me abandono cuando tengo miedo.
No me rechazo cuando cometo errores.
Me acompaño.
Me escucha.
Me doy otra oportunidad.
Agradezco que mi verdadera esencia.
.
.
No puede quedar dañada por un mal día.
Debajo de mis preocupaciones.
Continúa existiendo algo sereno.
Una parte de mí que sabe.
Una parte de mí.
Que recuerda que el miedo pasa.
Y el amor permanece.
Hoy le doy más espacio a esa voz.
Agradezco no tener que resolver toda mi vida.
Esta mañana.
Sólo este momento.
Solo este paso.
Sólo esta decisión.
Y eso es suficiente.
Agradezco.
Lo que conozco.
Agradezco lo que todavía no comprendo.
Agradezco incluso los caminos que se cerraron.
Porque algunos finales evitaron que siguiera avanzando.
Hacia lugares que.
.
.
Ya no eran para mí.
Quizá no todo lo que creo perder.
Es una pérdida.
Quizá algunas ausencias están haciendo sitio.
Hoy no necesito tener todas las respuestas.
¿Puedo dejar una pregunta abierta?
Sin convertirla en preocupación.
La vida sabe continuar incluso.
Cuando yo descanso.
Y por eso hoy agradezco.
Agradezco aquello que está naciendo en silencio.
Las cosas importantes.
No siempre hacen ruido.
¿Una raíz crece bajo tierra?
Mucho antes de que aparezca una flor.
Hoy salgo al encuentro del día.
Sin exigirle garantías.
Camino con gratitud.
Camino con confianza.
Camino dispuesto a reconocer el amor.
Allí donde antes solo veía rutinas.
Y mientras avanzo recuerdo.
Que puedo elegir paz.
Puedo elegir perdonar.
Puedo elegir confiar.
Puedo elegir agradecer.
Y cada vez que lo hago.
.
.
¿Mi mundo interior comienza a parecerse un poco más?
Al mundo que deseo vivir.
Conoce a tu maestro
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