
Cuerpo, Mente y Espíritu
Esta meditación te ayudará en tu práctica de relajación profunda para poder pasar después a un estado meditativo profundo.
Transcripción
Durante los próximos minutos,
Disfrutarás de una grabación que te ayudará a tranquilizar cuerpo,
Mente y espíritu.
Para ello,
Te pido que te pongas en una postura que te resulte cómoda.
Tu mente está llena de pensamientos.
Muy pronto,
Estos empezarán a desvanecerse uno a uno.
Tú no tienes que intentar conseguirlo.
Solos empezarán a desaparecer.
Dentro de cada persona existe un lugar de inmensa calma.
Solo es cuestión de descubrirlo.
Una vez que tú hayas identificado el tuyo,
Podrás acudir a él cada vez que te sea necesario.
Cada uno de nosotros tiene su muy particular forma de hacerlo.
Estoy segura que tú eres capaz de encontrar la tuya.
Y mientras escuchas esta grabación,
Te quedas dormido,
No te preocupes.
Tal vez eso era lo que tu cuerpo necesitaba en este momento.
Solo déjate llevar por mi voz y deja que tu mente y tu cuerpo respondan a sus muy particulares necesidades.
Es importante que recuerdes que en estos momentos no debemos emitir juicios ni reglas,
Simplemente hay que dejarse llevar.
Recuerda cómo tu cuerpo es sostenido por la superficie sobre la que estás.
Puedes relajarte totalmente y lo que soporta tu peso te hace sentir seguro y a salvo.
No hay necesidad de sentir tensión en ninguna parte de tu cuerpo.
Recuerda que tienes la capacidad de tomar o desechar las partes que te acomoden o no de este mensaje.
Lo que no te guste,
Simplemente déjalo pasar y que desaparezca de tu mente.
Inhala profundamente y al exhalar,
Siente cómo todas tus preocupaciones se van junto con la exhalación.
Al inhalar,
Siente cómo el oxígeno es limpio y saludable y cómo éste circula por todo tu cuerpo y permite que la tensión vaya desapareciendo poco a poco.
Una vez hay menos preocupaciones dentro de ti.
Del mismo modo,
Las inhalaciones van siendo cada vez más profundas y te irás relajando más y más.
Ve y siente una lluvia de luz reluciente que rodea todo tu cuerpo.
Recuerda cómo ésta te va permitiendo que te relajes más y más.
Siente cómo tus cachetes y tu quijada se han ablandado.
Deja que tus labios se separen un poco y que tu lengua esté suave.
Permíteles también a tus ojos que se cierren suavemente y se conserven relajados.
Ahora lleva la luz a tu garganta y a tu cuello.
Tómate un poco de tiempo para suavizar los músculos de tu cuello.
Mientras los músculos de tu cuello se relajan,
Permite que la luz viaje a través de tu columna,
Que llegue a todas las terminaciones nerviosas,
Bajando hacia el hueso sacro y empezando a subir nuevamente por tu columna,
Parando en cada vértebra.
Siente cómo la luz ha llegado a tus hombros y comienza a bajar por tus brazos.
Siente cómo llega hasta tus manos y a cada uno de tus dedos.
Lleva la luz hacia tu pecho.
Permítele que vaya sanando cualquier tristeza que puede estar acumulada ahí.
Observa cómo la luz se mueve hacia todo tu sistema digestivo,
Llenándolo de luz y fuerza para estar sano.
La luz ha llegado al área pélvica y la está relajando por completo.
Las articulaciones de tus caderas están totalmente relajadas y permitiendo que esta luz sanadora fluya hacia abajo,
A través de los muslos que poco a poco se aflojan.
De ahí,
Baja hacia tus rodillas y manda esa luz blanca hacia los tobillos,
Hasta los pies y dejando que esa tensión drene por todos tus dedos.
Imagina en tu mente un lugar donde quieras estar ahora mismo.
Puede ser un lugar real o ficticio,
Un lugar que te haga sentir bien.
Observa los detalles que hay en este lugar.
Tómate el tiempo necesario para poder observar con detenimiento.
Ve los colores,
Los olores,
Los sonidos.
Puede haber brisa o quietud.
Puede hacer frío o tal vez calor.
Cambia lo que necesites de este lugar para que este sea exactamente donde quieras estar.
Visualízate a ti mismo donde estás en este momento.
En un rato será tiempo de volver.
Empieza a sentir el soporte por debajo de ti y siente una pequeña vibración en los dedos de las manos y de los pies.
Inhala y estírate lentamente.
Ahora ya te encuentras relajado y descansado.
Vuelve a mover tus dedos otra vez.
Comienza a pensar cómo será tu alrededor cuando abras los ojos.
Estírate de nuevo respirando profundamente.
Abre tus ojos y asegúrate que puedes conservar por siempre la calma que has experimentado.
Eres capaz de abrirte a todas las posibilidades que te rodean.
Este es tu presente.
No dejes de atesorarlo como algo que te pertenece solo a ti.
Conoce a tu maestro
4.6 (1 409)
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