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Guía Natural Para Descansar Profundamente Esta Noche

by Andrés Curcio

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Meditación
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Me gustaría dejarte, en ésta nueva sesión de Yoga Nidra, una herramienta, una guía con la que guiarte a recordar el camino hacia el descanso profundo. Está pensada para quienes hemos atravesado noches difíciles, esas en las que el sueño parece eludirnos, como también, para quienes notan que su cuerpo y su mente necesitan soltar cargas antes de poder descansar. Por medio de una práctica suave donde tendrás muy poco que hacer, te acompañaré a encontrar ese ritmo natural que tiene el sueño. Créditos de la música usada en la pista a: Ajit Deshpande

Transcripción

Vamos a comenzar esta sesión de Yoga Nidra.

Encuentra una posición cómoda.

Acuéstate sobre tu espalda,

Con los brazos descansando a los lados y las palmas hacia arriba.

Permite que tus pies caigan naturalmente hacia los lados.

Cierre los ojos.

No hay nada que hacer en este momento.

No hay ningún problema que resolver.

No hay ninguna decisión que tomar.

El día ya terminó.

Y todo lo que pertenece a él puede quedarse allí.

Completamente fuera de este momento.

Completamente fuera de este espacio.

Toma una respiración profunda.

Inhalando lentamente por la nariz,

Llenando tus pulmones completamente.

Retén el aire por un momento y exhala suavemente por la boca.

Repite esta respiración dos veces más,

Permitiendo que tu cuerpo comience a soltar con cada exhalación.

Este momento es tuyo.

Tu cuerpo sabe lo que necesita.

Solo tienes que soltar y permitírselo.

Te invito ahora a establecer una intención para esta práctica de yoga negra.

Repite después de mí esta intención mentalmente tres veces con confianza y calma.

Dejando que cada palabra resuene en lo más profundo de tu ser.

Mi cuerpo sabe descansar y lo recuerda.

Me permito soltar las cargas del día.

Mi cuerpo sabe descansar y lo recuerda.

Me permito soltar las cargas del día.

Mi cuerpo sabe descansar y lo recuerda.

Me permito soltar las cargas del día.

Vamos a recorrer el cuerpo llevando tu atención a cada parte.

Permitiendo que se relaje profundamente.

No necesitas mover nada.

Solo enfoca tu conciencia.

Comenzaremos por tu pierna derecha.

Lleva tu atención a los dedos del pie derecho.

Relájalos completamente.

Continúa hacia la planta del pie,

El talón,

El tobillo derecho y el empeine.

Relájalos completamente y siente como tu pie derecho se encuentra ahora más relajado y libre de tensiones.

Mueve tu atención hacia la pantorrilla derecha.

Sube tu atención pasando por la rodilla hasta el muslo derecho.

Libera todas las tensiones y cargas presentes tanto en la pantorrilla como en los músculos del muslo derecho.

Y siente ahora como toda la pierna derecha se vuelve pesada y relajada.

Lleva ahora tu atención a tu pierna izquierda.

Coloca tu atención en los dedos del pie izquierdo.

Relájalos completamente.

Continúa hacia la planta del pie,

El talón,

El tobillo izquierdo y el empeine.

Suelta todas las tensiones y cargas que allí puedan estar presentes,

Relajándolos completamente.

Ahora enfoca tu atención en la pantorrilla izquierda.

Con tu atención sube por la rodilla hasta el muslo izquierdo.

Una vez allí,

Libera las tensiones y las cargas que reconozcas en las pantorrillas y en los músculos del muslo izquierdo.

A medida que lo hagas,

Notarás como la pierna izquierda se vuelve pesada y relajada.

Mueve ahora tu conciencia a las caderas y al área pélvica.

Relájalas por completo.

Lleva tu atención a la parte baja de la espalda y con el foco de tu atención subiremos desde la parte baja hacia la parte media y de allí a la parte alta de la espalda.

Relaja cada músculo de la espalda.

Siente como se liberan las tensiones y las cargas allí presentes se difuminan,

Desaparecen.

Enfoca ahora tu atención en el abdomen.

Siente como se suaviza con cada exhalación.

Lleva tu conciencia ahora al área del pecho.

Relaja por completo toda el área del corazón y siente como las cargas y tensiones allí presentes se funden hacia la tierra donde serán transformadas.

Tu pecho se siente más amplio,

Más ligero.

Lleva ahora tu atención al hombro derecho.

Relaja los músculos del hombro derecho soltando tensiones y cargas allí presentes.

Baja por el brazo,

Pasa por el codo,

El antebrazo,

La muñeca,

La palma de la mano hasta llegar a los dedos y una vez allí reconoce las tensiones y las cargas allí presentes y suéltalas,

Liberalas.

Relaja completamente toda esta área desde el hombro derecho hasta la punta de los dedos de la mano derecha.

Todo tu brazo derecho ahora está completamente relajado.

Ahora lleva tu atención al hombro izquierdo.

Una vez allí reconoce las tensiones y las cargas que estén allí presentes y libéralas,

Suéltalas para que el hombro izquierdo pueda relajarse.

Con el foco de tu atención ahora bajas por el brazo izquierdo,

Pasando por el codo,

El antebrazo,

La muñeca,

La palma de la mano hasta llegar a los dedos y la punta de los dedos de la mano izquierda.

Nota las cargas y tensiones presentes a lo largo de todo el brazo izquierdo y concéntrate para relajar esas tensiones,

Para suéltalas por completo.

Tu brazo izquierdo está ahora completamente relajado.

Enfoca ahora tu atención en el cuello y la garganta.

Nota las cargas o tensiones que allí estén presentes y relájalas,

Suéltalas por completo.

Lleva tu conciencia al rostro.

Relaja la mandíbula,

Los labios,

La nariz,

Las mejillas,

Los pómulos,

Los ojos,

Las orejas,

La frente y el cuero cabelludo.

Haz ahora consciente la total relajación del rostro y la cabeza.

Por último,

Nota como desde la punta de la cabeza,

Pasando por la punta de los dedos de las manos hasta la punta de los dedos de los pies,

Tu cuerpo está total y completamente relajado.

Haz consciente esta relajación.

Tu cuerpo se siente pesado y notas que tu cuerpo está en paz.

Es momento de volver a plantar la semilla de tu intención.

Desde este lugar de profunda quietud,

De profunda calma,

De profunda tranquilidad y seguridad,

Repite mentalmente tres veces con toda la sinceridad de tu ser.

Mi cuerpo sabe descansar y lo recuerda.

Me permito soltar las cargas del día.

Mi cuerpo sabe descansar y lo recuerda.

Me permito soltar las cargas del día.

Mi cuerpo sabe descansar y lo recuerda.

Me permito soltar las cargas del día.

Imagina ahora que te encuentras en una playa.

La noche está pronta a caer.

El sol ya se ha ocultado en el horizonte y el cielo comienza a poblarse lentamente de un sinfín de estrellas.

Una a una,

Suaves y distantes,

Las estrellas aparecen sobre ti.

La arena debajo de tu cuerpo se siente tibia.

Ella conserva el calor del día.

Te sostiene con suavidad y seguridad,

Moldeándose a la forma de tu cuerpo,

Recibiéndote por completo.

Escuchas el mar.

Sus olas llegan a la orilla con un ritmo constante y profundo.

Una de las olas llega y se despliega suavemente sobre la arena y regresa al mar.

Otra ola llega,

Se despliega y sin ninguna prisa y sin ningún esfuerzo,

Una y otra vez regresan al mar.

Ese ritmo no necesita que lo controles.

Ese ritmo no necesita que lo pienses.

Simplemente ocurre como ha ocurrido siempre y tal como ocurrirá siempre.

El aire de la noche es fresco y suave.

Huele a sal y a mar abierto.

Es un olor antiguo y tranquilizador.

El cielo sobre ti se profundiza aún más.

Las estrellas se multiplican en silencio y tú estás aquí.

Sobre la arena tibia.

Tu cuerpo es sostenido.

Estás a salvo.

No necesitas ser nada más que lo que eres en este momento.

Las olas siguen llegando.

Constantes,

Suaves,

Profundas.

Tu cuerpo las escucha.

Tu cuerpo las sigue.

Y lentamente,

Sin que tengas que hacer nada.

Sin que tengas que intentar nada.

Tu respiración comienza a encontrar ese mismo ritmo.

Un ritmo suave.

Un ritmo constante.

Natural.

Permanece aquí.

Sobre la arena tibia.

Bajo este cielo estrellado.

Escuchando el mar.

Las olas siguen llegando.

El cielo sigue profundizándose.

La cantidad de estrellas en el firmamento parece incontable.

Y tú sigues aquí.

Cada vez más cerca del descanso.

Cada vez más lejos del día que ya quedó atrás.

No hay ningún lugar al que regresar esta noche.

No hay nada que retomar.

El día terminó y todo lo que pertenece a él puede descansar junto a ti.

Permanece exactamente donde estás.

Nota el peso suave de tu cuerpo sobre la superficie donde descansas.

Ese sostén es real.

Está aquí.

Contigo.

Permite que tus ojos permanezcan cerrados.

Permite que tu respiración siga su propio ritmo.

Suave y natural.

Como las olas que escuchaste.

No necesitas hacer nada más.

Tu cuerpo sabe el camino al descanso.

Siempre lo supo.

Lo está recordando.

Déjate llevar.

© 2026 Andrés Curcio. All rights reserved. All copyright in this work remains with the original creator. No part of this material may be reproduced, distributed, or transmitted in any form or by any means, without the prior written permission of the copyright owner.

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