
Bajar La Autoexigencia
Una meditación guiada para bajar la autoexigencia y aliviar la presión interna. A través de la respiración y la conciencia corporal, esta práctica ayuda a enviar señales de seguridad al sistema nervioso y a soltar la sensación de ‘tener que’. No es para cambiarte ni empujarte, sino para permitirte empezar desde donde estás. Un espacio de autocuidado emocional y descanso profundo.
Transcripción
Bienvenidas,
Bienvenidos.
La práctica de hoy,
Bajar la autoexigencia,
No es para empujarte hacia adelante ni para convertirte en alguien distinto.
Es más bien un espacio para dejar de exigirte y permitirte aceptar el lugar donde estás hoy,
Con todas sus imperfecciones perfectas.
Comencemos.
Tómate un momento para detenerte,
No como una pausa productiva ni como un intento a mejorar algo,
Sino como un gesto simple de presencia.
Tómate un momento simplemente para estar.
Encuentra la postura más cómoda para tu cuerpo.
Y si lo deseas,
Puedes cerrar suavemente los ojos.
Deja que la respiración encuentre su propio ritmo.
No la corrijas,
No la dirijas,
No la controles.
Simplemente permítele que sea y tú la observas,
Nada más.
Lleva ahora tu atención al cuerpo,
A todo tu cuerpo y observa si hay zonas que se sienten tensas,
Apretadas o en alerta.
Tal vez el pecho,
Los hombros,
La mandíbula o el abdomen.
Tal vez tus manos,
Tus pies,
Las rodillas.
No intentes soltar esa tensión de inmediato.
Primero reconocela.
La autoexigencia suele vivirse en el cuerpo como un estado de vigilancia constante y para poder regularla,
Primero la tenemos que reconocer.
Seguimos sintiendo nuestro cuerpo,
Por si hay alguna tensión,
Por si hay algo que no esté completamente cómodo y simplemente lo reconocemos.
Puede que en este proceso hay una sensación de tener que hacer algo,
De ir un poco más rápido tal vez o de no estar haciendo lo suficiente en este punto del ejercicio.
Sin embargo,
No necesitamos analizar nada.
Sólo nota cómo se manifiesta eso en el cuerpo.
Con curiosidad,
Sin juicio,
Sólo registra,
Nota todo lo que va ocurriendo en tu cuerpo cuando aparecen estas sensaciones de autoexigencia,
De presión,
De tener que hacer más.
Permite que la respiración acompaña esta observación.
Cada inhalación trae espacio y cada exhalación ofrece una pequeña señal de permiso.
Te permites a ti misma,
A ti mismo,
A descansar un poco más,
A bajar un poco más la guardia.
Con cada exhalación,
Tienes esta suave sensación de soltar un poco más.
Sólo un poco,
Aunque sea mínimo.
No es necesario más.
Lleva tu atención a los puntos de contacto con la superficie que te sostiene.
El peso del cuerpo descansando,
El suelo,
La silla,
La cama.
Permite que el cuerpo sea sostenido.
No necesitas sostenerlo tú.
Sólo permite que tu cuerpo sea sostenido.
Con cada exhalación,
Deja que el peso descienda un poco más.
No todo tiene que soltarse hoy.
Basta con que algo se afloje.
Simplemente deja que el peso descienda un poco más.
Si lo deseas,
Puedes llevar una mano al pecho o al abdomen,
Como un gesto simple de acompañamiento.
Este tipo de contacto envía señales de seguridad al sistema nervioso,
Recordándole al cuerpo que no está solo,
Y que puede bajar la guardia.
Internamente,
Muy suavemente,
Puedes repetir a lo que quieras.
Puedes repetir alguna de estas frases,
Dejando que se sienten como sensaciones,
Más que como pensamientos.
No tengo que hacerlo todo ahora.
No necesito estar a la altura de nada en este momento.
Puedo empezar o puedo continuar desde aquí.
Permite que el cuerpo regite estas palabras a su propio ritmo.
No tengo que hacerlo todo ahora.
No necesito estar a la altura de nada en este momento.
Puedo empezar o continuar desde aquí.
Observa si llega ahora un poco más de espacio interno.
Tal vez una respiración más amplia,
Más profunda,
O tal vez una leve sensación de alivio.
Simplemente observa,
Nota,
Registra,
Percibe.
Bajar la tu exigencia no es rendirse,
Es reconocer el punto real desde donde estás partiendo o a donde has llegado.
Permítete evitar este momento sin urgencia.
Aquí no hay metas,
Solo presencia.
Si tu mente se distrae,
Vuelve al peso del cuerpo,
Al contacto de tu cuerpo con la superficie,
A la respiración que va y viene.
Este ejercicio de volver cada vez que te distraes es una práctica,
Es una forma más amable de estar contigo y también de entrenar tu atención.
Tu atención se fortalece cada vez que traes tu mente de regreso al cuerpo,
Que te das cuenta que estás distraída,
Distraído y vuelves al peso de tu cuerpo,
Al contacto con la superficie y a la respiración.
Continúa así por unos últimos minutos.
Antes de terminar,
Reconoce este momento como un acto de autocuidado emocional,
No porque haya cambiado algo,
Sino porque te permitiste estar,
Ser,
Sin exigirte.
Cuando estés lista,
Listo,
Comienza lentamente a mover tu cuerpo,
Tus dedos,
Tus manos,
Suavemente los hombros,
Tus pies.
Recupera la conciencia corporal y lo último que haces es abrir tus ojos suavemente si estos estaban cerrados y llévate contigo esta idea simple pero poderosa.
Bajar la exigencia también es avanzar.
Recuerda que puedes volver a este espacio siempre que lo necesites.
¡Hasta la próxima!
Conoce a tu maestro
More from Barbara C. P.
Meditaciones Relacionadas
Profesores Relacionados
Trusted by 34 million people. It's free.

Get the app
