
Cuento infantil: "El cuento que se encogía"
by Alan Hecker
En este cuento corto, seguimos a José, un niño que nunca se cansa de escuchar historias antes de dormir. Sin embargo, descubre un cuento que tiene una peculiaridad: cada vez que lo escucha, el cuento se encoge y dura un poquito menos. Al principio, José no entiende por qué ocurre esto, pero pronto se da cuenta de algo importante: no es la longitud del cuento lo que importa, sino la emoción y el aprendizaje que trae consigo. José aprende a disfrutar de cada historia, sea larga o corta, porque siempre hay un nuevo cuento esperándolo al día siguiente. Moraleja: No importa cuánto dure una historia, lo importante es disfrutarla mientras la escuchamos y saber que siempre habrá una nueva aventura por descubrir. Musica free copyright by Kevin MacLeod
Transcripción
Hola,
Soy Alan y esto es Cuentos con Moreleja.
En el cuento fugaz de hoy vamos a escuchar el cuento que se encogía.
Esta vez José que amaba escuchar cuentos antes de dormir tuvo otro berrinche.
Mamá,
Papá,
Todos los cuentos que escuchamos son cortos.
Este fue demasiado rápido.
Quiero otro,
Decía José,
Mirando a su mamá y a su papá con una sonrisa traviesa.
Una noche su papá decidió contarle un cuento muy especial.
Había una vez un cuento que se encogía cada vez que alguien lo leía.
Al principio era un cuento muy muy largo y lleno de aventuras,
Pero un día cuando un niño llamado José lo escuchó,
El cuento se achicó.
Esta vez sólo duró tres minutos.
José se sorprendió y pidió otro cuento,
Pero el siguiente cuento también se encogió un poquito más.
Ahora duraba sólo dos minutos y cada vez que José pedía otro cuento,
El próximo duraba un poquito menos.
¿Y qué pasó después,
Papá?
Preguntó José mirando a su papá con ojos brillantes.
Bueno,
Lo interesante es que al final José se dio cuenta de algo.
¿De qué,
Papá?
¿De qué?
Que no importaba si los cuentos eran cortos o largos,
Lo que importaba era que siempre había un nuevo cuento esperándolo al día siguiente lleno de aventuras y que la magia de las historias no estaba en lo largas que eran,
Sino en lo que te hacían sentir,
En lo que te dejaban pensando e imaginando.
José sonrió satisfecho porque entendió que cada noche tenía su propio cuento y esa noche por primera vez no pidió otro.
¡Fin!
¿Papá,
Podemos escuchar otro mañana?
Preguntó José ya con los ojos cerrados y su papá sonrió sabiendo que siempre habría una nueva historia esperando.
¡Shhh!
Ahora sí,
A dormir,
Que José ya se durmió.
¡Hasta mañana!
Conoce a tu maestro
4.8 (24)
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