
Pausa en la Respiración
Esta meditación usa la respiración como un ancla para establecerte en el aquí y en el ahora. Te ayudará a conectar con el flujo de vida que hay en tí y a dejar la mente de lado durante un instante. Espero que te lo disfrutes.
Transcripción
Busca una postura cómoda sin presionar el pecho ni el abdomen.
Cierra tus ojos y además intenta desenfocar la mirada aunque tengas los ojos cerrados.
Relaja bien la mandíbula y tu garganta dejando libre el canal por el que pasa el aire.
Haz un repaso mental por todo tu cuerpo y si encuentras tensiones relájalas.
Haz una inhalación profunda y suelta todo el aire por la boca como haciendo un suspiro.
Ahora siente el peso de tu cuerpo y deja que pese.
Comienza a respirar naturalmente tomando conciencia de tu respiración.
Observa si es rápida o lenta,
Si es profunda o superficial,
Pero no la juzgues ni hagas nada para cambiarla.
De momento solo obsérvala.
Si ves que tu mente se distrae simplemente vuelva a sentir tu respiración.
Ahora inhala y exhala un poco más lentamente pero con un ritmo regular.
No fuerces.
Aunque estés dirigiendo tu respiración hazlo sin forzar amablemente.
Ahora observa esa pausa que se da al final de la exhalación justo antes de inhalar.
Hay un momento de silencio.
Los yoguis consideran dicho momento como uno de ecuanimidad en el que dos energías se encuentran en completo equilibrio.
Observa las sensaciones de tu cuerpo durante esa pausa.
No la alargues,
Deja que sea natural.
En ella es cuando la relajación es más profunda.
Sigue observando ese espacio vacío entre cada inhalación y exhalación.
El ser conscientes de esa pausa entre inhalación y exhalación es un método simple y eficiente para acallar la mente y abrirnos a un trasfondo de quietud,
A nuestra verdadera naturaleza.
Este minúsculo espacio contiene el todo.
Es el punto de unión entre los opuestos,
El fin de la dualidad.
Observo mi respiración y me hago consciente de ese espacio vacío.
Exhalo y me entrego al vacío convirtiéndome en él.
Desde este espacio vacío creo conscientemente una nueva inhalación convirtiéndome así en co-creador de mi vida.
Y al exhalar nuevamente muero por un momento entregando la vida que recibí para reintegrarme a la unidad,
A lo que no tiene principio ni fin,
A lo que permanece para siempre,
A lo que es nada y a la vez lo contiene todo.
Sigue observando tu respiración y las pausas.
Respira con conciencia.
Esto es una maravillosa práctica que enseña mucho de sí mismo,
A la vez que da pautas de qué necesitamos trabajar para seguir nuestro camino de evolución espiritual.
El elemento importante no es la pausa en sí,
Sino la conciencia de ella y la actitud que el momento conlleva.
La pausa es un momento de total entrega,
Como si nos sumergiésemos profundamente en nuestro interior.
La actitud de entrega nos abre hacia la profunda realidad de nuestro ser,
El corazón espiritual.
Finalmente,
Cuando se incrementa la experiencia,
Podemos entrar en meditación.
Entendemos que el silencio no sólo está en la mente,
Es la experiencia de la realidad,
De lo sagrado,
Es presencia,
Es quietud.
Ahora deja de intervenir en la respiración y deja que se haga de forma natural.
Observa y ve volviendo lentamente a tu ritmo y cuando te encuentres preparado puedes ir abriendo los ojos.
Namasté
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4.7 (53)
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