
Cultivando la Curiosidad
La curiosidad es una gran aliada de la meditación porque nos permite mantenernos encontrar ese espacio para no juzgar aquello que se presenta durante la meditación. En las cosas nuevas, nuestra mente no tiene estas ideas tan claramente formadas y por tanto vamos con una cierta "mente de principiante". Estamos abiertos a la novedad. En la práctica de hoy trataremos de explorar y practicar la curiosidad con diferentes técnicas.
Transcripción
Sitúate en la postura que hayas decidido para realizar la práctica de hoy y realiza tres respiraciones completas,
Profundas,
Exhalando todo el aire por la boca y una vez que hayas hecho esas tres respiraciones,
Permite que la respiración vuelva a su curso normal.
No trates de controlar o de alterar la respiración de forma alguna y posa una suave atención en las sensaciones de la respiración,
En la zona de la nariz,
Tratando de conectar con las sensaciones directas del aire que entra y sale por esa parte del cuerpo,
Dejando atrás cualquier tipo de pensamiento de distracción que pueda aparecer.
Vamos a dedicar unos momentos a liberar las tensiones que pueda haber en el cuerpo,
Así que posa la tensión en la zona de la mandíbula,
Trata de notar si hay más tensión de la necesaria y si es así,
Permite que se relaje,
Que esa tensión se vaya soltando a su ritmo de manera que la boca quede suelta,
Relajada,
Los labios suaves,
Que la lengua descanse cómodamente,
Presta atención a la zona de la frente y relaja cualquier tensión que no sea necesaria,
Nota como la frente se suaviza,
Permite que los ojos estén cerrados cómodamente,
Sin ninguna presión de los párpados,
Deja que toda la tensión del rostro se vaya suavizando a su debido tiempo,
Lleva la tensión al cuello y los hombros,
Permite que cualquier tensión innecesaria se vaya liberando lentamente,
Nota con cada exhalación como los hombros se alejan de las orejas,
Escanea el resto del cuerpo y si percibes alguna tensión deja que se vaya liberando de manera que puedas notar la respiración de una forma relajada,
Suave.
Ahora te voy a pedir que puses la tensión en el centro de tu cuerpo,
Más o menos por donde se une la cadera al tronco,
Trata de percibir la respiración en esa parte del cuerpo,
Observa con curiosidad si puedes percibir sensaciones justo en el centro del cuerpo,
Como si pudieras percibir el interior de tu cuerpo,
Permítete explorar con curiosidad las sensaciones que llegan desde el interior de tu cuerpo,
Desde esa parte central,
Subiendo un poco por el abdomen,
Tratando de darte cuenta con cierta curiosidad de qué sensaciones se producen,
Qué sensaciones percibes.
No trates de buscar nada en concreto,
Si aparecen sensaciones simplemente percibelas,
Si no aparecen sensaciones simplemente constata la ausencia de sensaciones concretas.
Trata ahora de percibir la espalda,
Mira a ver si notas las sensaciones que llegan desde la espalda cada vez que inhalas y exhalas,
Trata de observar con curiosidad el movimiento de la espalda al respirar,
El detalle del contacto con la superficie en la que estás apoyado,
Prueba con atención plena y con plena conciencia a separarte brevemente del respaldo del asiento y percibe con curiosidad las sensaciones y cómo cambian.
Descansa ahora unos momentos y permite que la atención quede suspendida,
Sin fijarse en nada en concreto,
Deja que la mente se abra y se relaje.
Descansa unos momentos en la sensación de simplemente ser.
Vuelve ahora a prestar atención a las sensaciones de la respiración,
Ahora te voy a pedir que adoptes un papel diferente,
Que trates de observar la respiración como si fueras un investigador al que han mandado hacer un reportaje sobre qué es eso de respirar.
Trata de adoptar ese papel en el que tienes que simplemente anotar de manera objetiva las sensaciones de eso que llaman respirar,
De eso que llaman respirar conscientemente.
Observa con una atención suave y curiosa las sensaciones que emerjan de la respiración,
Simplemente date cuenta de esas sensaciones de manera objetiva,
Como si estuvieras anotando para hacer un reportaje sobre qué es eso de respirar.
En este papel de investigador observas las sensaciones del cuerpo en la respiración,
Con curiosidad,
Quizá tomando alguna nota mental,
Describiendo lo que sientes y lo que percibes,
Y después volviendo a sentir de manera directa esas sensaciones.
Abandona ese papel de investigador.
Permite que la mente descanse unos momentos sin aferrarse a nada en concreto.
Permite que la atención descanse.
Simplemente quédate sintiendo la sensación de ser,
Con la mente abierta y relajada.
Permítete soltar cualquier tipo de tensión.
Date cuenta del estado de serenidad y calma que hayas logrado alcanzar.
Tratando de mantener esa calma y serenidad,
Saliendo lentamente de la práctica.
Conoce a tu maestro
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