
Meditacuento: La Tierra y La Luna
La Tierra y La Luna es un meditacuento que narra la primera conversación entre nuestro planeta y su satélite y nos ayuda a conectar con la empatía y el respeto hacia los ritmos, fases, luces y sombras de las personas con las que orbitamos.
Transcripción
Hoy voy a compartir contigo una historia tan antigua que todo el universo conoce.
Y es cuando la Tierra conoció a la Luna.
Antes de empezar busca una postura cómoda,
En la que sientas tus piernas relajadas y un poco separadas.
Los brazos a lo largo del cuerpo o sobre tu tripa para sentir tu respiración.
Puedes coger aire por tu boca abierta como si subieras tres peldaños de escaleras.
Llenas tus pulmones y suelta suavemente por tu boca.
Es posible que haya surgido un agradable bostezo o suspiro.
Puedes probar de nuevo.
Siente tu respiración tranquila por la nariz.
Y presta atención a esta historia que viene a continuación.
La Tierra llevaba millones de años haciendo su ruta.
Cada 24 horas dedicaba su tiempo a girar sobre sí misma y avanzar en su órbita alrededor del Sol que completaría 365 días después,
O lo que es lo mismo,
Un año.
Se fijaba en cómo en algunas horas unas partes de ella se calentaban con el calor de su estrella favorita,
El Sol,
Y otras quedaban en la sombra.
A eso le llamaban la noche.
Donde estaba iluminada sentía cosquillas,
Porque la vida dentro de ella estaba activa,
Y en las zonas que estaban en la sombra,
Sin embargo,
Estaba todo silencioso y solo se escuchaban ronquidos.
También era curioso cómo cuando viajaba alrededor del Sol se producían cambios muy sorprendentes.
Las estaciones del año eran toda una experiencia interna de emociones floridas,
Lluviosas,
Frías,
Calurosas o secas.
La Tierra se fue descubriendo a sí misma con cada giro en su eje y con cada vuelta al Sol.
Como sabes,
La Tierra y el Sol no estaban a solas en el Universo,
Ya que existen un sinfín de galaxias,
Estrellas,
Satélites,
Planetas,
Agujeros negros y cometas.
En un instante concreto,
Que nadie sabe decir con exactitud cuándo fue,
La Tierra se dio cuenta de que tenía una compañera de viaje.
Tenía un satélite,
Y estaba súper emocionada por sentirse acompañada.
Era de color gris claro,
Pequeña y perfectamente redonda.
Tenía una luz muy intensa que le atrajo desde el primer momento.
Así que no dudó ni un instante en preguntarle su nombre desde la distancia.
¿Hola?
¿Hola?
¿Cómo te llamas?
Hola,
Me llamo Luna.
Es un buen momento para empezar a conocernos.
Creo que viajaremos juntas por toda la eternidad.
¿Cómo te llamas tú?
Yo soy la Tierra,
Y como ves,
Soy el mejor planeta del Universo,
Dijo la Tierra orgullosa de toda la vida que le llenaba.
Pues como no conozco más planetas,
Porque están muy lejos,
¿sí tú lo dices?
Claro que sí.
Tengo mucha agua dentro de mí,
El Sol es agradecido conmigo,
La mayor parte del tiempo,
Y soy muy responsable en mis giros y las vueltas que doy a lo largo de él,
Para mantener toda la vida que se mueve dentro de mí.
¿Y tú?
Yo también soy muy responsable y cada día giro sobre mí misma,
Y también orbito,
Doy vueltas a tu alrededor,
Dijo con timidez Luna.
En ese momento de la conversación,
La cara de la Luna comenzó a oscurecerse.
La Tierra se asustó,
Pensando que se iba a quedar a solas de nuevo,
Y le dijo Eh,
Luna,
¿dónde vas?
Estás desapareciendo.
Solo queda la mitad de ti.
No,
Tierra,
Sigo aquí,
Completa,
Y siempre estaré a tu lado porque viajamos a la misma velocidad que en la misma dirección.
Pero habrá días en los que veas toda mi cara luminosa,
Y serán mis días de Luna llena.
Otras en las que solo una fina sonrisa creciente o menguante.
Y otras en las que tal vez seré una gran sombra de Luna nueva.
Recuerda que tú también tienes tus ciclos y tus estaciones,
Tus días y tus noches,
Y sigues siendo la Tierra completa.
En ese momento la Tierra comprendió que Luna no solo giraba a su alrededor,
Sino también sobre sí misma,
Y que cada uno tiene su propio movimiento interior.
Y en ese instante de comprensión mutua encontraron su punto de conexión,
Para reencontrarse cada día en cualquiera de sus fases y con amor y respeto viajar juntas por toda la eternidad.
Este cuento nos ayuda a entender que cada persona tiene un movimiento interior y unas circunstancias concretas.
Días y noches,
Estaciones y fases,
Luces y sombras,
Y aunque no lo puedas ver,
Siguen siendo una persona maravillosamente completa.
Conoce a tu maestro
4.4 (10)
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