
El Bosque de los susurros, Historia para dormir
by Maria Nieto
Imagina un lugar donde cada árbol, cada brisa y cada rayo de luna te envuelven con su energía sanadora. "El Bosque de los Susurros" es un audio mágico que te llevará a un rincón escondido de paz y serenidad, donde la naturaleza te susurra al oído, ayudándote a liberar el estrés, relajar tu mente y sanar tu cuerpo. Cada noche, este bosque te invita a sumergirte en un sueño profundo y reparador, mientras sus suaves sonidos y palabras guiadas limpian las tensiones del día. Acompañado de afirmaciones amorosas y una atmósfera envolvente, te sentirás protegido y restaurado en este viaje de descanso. Escucha "El Bosque de los Susurros" durante al menos una semana antes de dormir, y descubrirás cómo cada día te despiertas con una sensación de calma renovada, listo para enfrentar el mundo con tranquilidad y claridad. Deja que el poder sanador de este bosque te acompañe cada noche, guiándote hacia un sueño profundo, mientras te preparas para descansar en equilibrio y armonía.
Transcripción
Toma una respiración profunda y colócate en esa postura en la que te encanta dormir.
Cierra tus ojos y simplemente déjate llevar por mi voz en esta historia.
El bosque de los susurros Había una vez,
En lo profundo de un valle escondido,
Un bosque especial,
Conocido como el bosque de los susurros.
Allí,
El viento no soplaba fuerte,
Sino que se deslizaba suavemente entre las hojas como si contara secretos antiguos.
Las copas de los árboles se mecían lentamente,
Casi como si estuvieran en un sueño perpetuo,
Invitando a todos los que entraban a dejarse llevar por su calma.
Una joven llamada Lía había escuchado hablar de este lugar.
Decían que cualquiera que se adentrara en el bosque,
Rodeado de susurros y canciones suaves,
Encontraría la paz en su corazón y dormiría como nunca antes.
Así que,
Una tarde tranquila cuando el sol comenzaba a esconderse detrás de las montañas,
Lía decidió visitar el bosque.
Caminó despacio,
Deseando que sus pies se hundieran en el sendero suave cubierto de hojas.
Con cada paso,
Sentía como su cuerpo se iba relajando un poco más.
El aire era fresco,
Pero no frío,
Y tenía ese aroma dulce que sólo los árboles pueden crear cuando están en paz.
Lía se dejó llevar por el ritmo de sus pasos,
Que sonaban como un leve crujir bajo sus pies.
Al llegar al corazón del bosque,
Encontró un pequeño claro donde la luz del atardecer brillaba suavemente a través de las ramas,
Creando allí un resplandor dorado que envolvía todo.
Allí,
En el centro,
Había un árbol antiguo,
Mucho más grande y más sabio que los demás.
Sus raíces se extendían como si fueran los brazos de una madre que acoge a todos los que buscan descanso.
Lía se sentó bajo el árbol y apoyó su espalda contra el tronco.
El suelo era tan blando que parecía hecho de almohadas naturales,
Y el sonido de las hojas moviéndose suavemente sobre ella la envolvió en una melodía tranquila.
Cerró sus ojos y respiró profundamente,
Sintiendo como todo su cuerpo comenzaba a relajarse,
Desde la cabeza hasta los pies.
Mientras permanecía allí,
En silencio,
Comenzó a escuchar una serie de susurros suaves.
No eran palabras claras,
Sino más bien una sensación como si el viento le estuviera contando una historia que sólo su corazón podía entender.
La historia hablaba de tranquilidad,
De naturaleza y de la conexión que todos tienen con el mundo que los rodea.
Y lo comenzó a sentir.
Lía dejó que esos susurros la llevaran más y más profundo en su relajación.
El tiempo en el bosque de los susurros era diferente,
Como si cada minuto fuera más largo,
Más suave,
Permitiendo que cada pensamiento,
Cada preocupación se desvaneciera lentamente.
Sentía como su mente,
Que a menudo estaba llena de ideas y lista de cosas por hacer,
Se iba vaciando,
Hasta que sólo quedó el suave murmullo del bosque y su propia respiración,
Tranquila y rítmica.
El árbol bajo el cual estaba sentada parecía contarle sus propias historias a través de las raíces que la rodeaban.
Historias de días soleados,
De noches tranquilas bajo las estrellas.
De lluvias que acariciaban las hojas como una canción de cuna.
Lía imaginó esos días,
Esas noches,
Como si las estuviera viviendo.
Sentía el calor del sol en su piel y la frescura de la brisa nocturna.
El bosque la mecía suavemente.
Como si fuera parte de su propio ciclo,
De su propio latido.
Poco a poco sus párpados comenzaron a sentirse más pesados.
Los susurros lleguían allí,
Pero eran ahora parte de su sueño,
Invitándola a sumergirse más profundo en ese mundo de calma.
Lía,
Con una sonrisa suave en los labios,
Se acomodó aún más en el suelo blando,
Permitiendo que el bosque la acogiera completamente.
El último pensamiento consciente que tuvo fue una sensación de gratitud.
Gratitud por el silencio,
Por la paz,
Por ese momento en el que todo estaba bien.
Sabía que cuando se despertara se sentiría renovada,
Pero en ese instante no tenía prisa.
Sólo quería seguir flotando en ese espacio entre el sueño y la vigilia,
Donde todo era suave,
Tranquilo y perfecto.
El bosque de los susurros siguió cantando su canción,
Mientras Lía se dejaba llevar hacia un sueño profundo y reparador.
Uno que duraría hasta que el sol volviera a salir detrás de las montañas.
Feliz noche.
Descansa.
Mañana será otro día.
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4.8 (99)
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