
Atención Enfocada
A menudo, nos distraemos con sonidos, pensamientos o sensaciones físicas. Para trabajar con estas distracciones, reconoce que algo está sucediendo, lo que sea que estés experimentando, mira cómo sería dejarlo, entonces, si es posible, trata de no reaccionar. Inhala y exhala con él, y déjalo ir. El punto clave es dirigir tu atención a un objeto (respiración) y al notar una distracción, enfrentarla con apertura y amabilidad, y devolver tu atención a la respiración.
Transcripción
Bienvenido,
Bienvenida.
Hoy practicaremos la atención enfocada.
Esta es una práctica en la que dirigimos nuestra atención a un objeto específico.
Puede ser cualquier cosa en la que fijes tu atención,
Como por ejemplo una flor,
Un sonido,
Un mantra,
Una imagen,
Etc.
Hoy centraremos la atención en la respiración.
Si durante la meditación te das cuenta que te has distraído,
No te preocupes,
Es algo normal.
De hecho,
Dale la bienvenida a esa distracción,
Ya que es una parte crucial del proceso.
Lo importante es que,
Cuando te des cuenta de ella,
Amablemente vuelvas a centrar tu atención en la respiración.
Toma un momento para permitir que tu cuerpo encuentre una posición cómoda y alerta al mismo tiempo.
Puedes cerrar los ojos o mantenerlos ligeramente abiertos,
Mirando hacia abajo,
Delante de ti,
Con un enfoque suave.
Permite que tu columna esté recta,
Pero no rígida.
Relaja los músculos de los hombros y el cuello.
Pon tu atención en tu respiración y percibe tu mente como si fuese una jarra de agua turbia que pones sobre la mesa.
A medida que el agua se va calmando y se asientan en el fondo las partículas,
De una forma natural,
El agua tiende a volverse más clara y tranquila.
La mente funciona de forma similar.
Cuando enfocamos la atención en la respiración,
La mente y el cuerpo tienden a relajarse,
A calmarse,
A volverse más claros y sentirse más libres.
Realiza una inhalación profunda y una larga y lenta exhalación.
Observa tu respiración.
Observa cómo fluye hacia adentro y hacia afuera.
No hagas ningún esfuerzo por cambiar tu respiración.
Simplemente observa cómo respira tu cuerpo.
Observa el movimiento de tu pecho a medida que el aire entra y sale de tu cuerpo,
Solo prestando atención a una inhalación profunda y a una exhalación lenta.
Cuando tu atención se desvíe,
Simplemente concéntrate nuevamente en tu respiración.
Observa si surge alguna idea,
Pero no te aferres a ella.
Simplemente deja pasar los pensamientos.
Devuelve tu atención a tu respiración.
Observa las etapas de una respiración completa,
Desde la inhalación,
La pausa que sigue,
Y luego la exhalación,
Y la pausa antes de tomar otra respiración.
Percibe los pequeños descansos entre cada respiración.
Siente el aire que entra por la nariz.
Míralo en el ojo de tu mente,
Que fluye por la nariz y luego baja a los pulmones.
Siente cómo los pulmones se expanden a medida que se llenan de aire y se relajan a través de la exhalación.
A medida que surgen los pensamientos,
Déjalos pasar y devuelve tu atención a tu respiración.
Termina esta meditación con una respiración profunda y una larga y lenta exhalación.
Y cuando te sientas preparada,
Devuelve tu atención al lugar en el que te encuentras.
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4.6 (64)
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