
Volver al Hogar de la Presencia
La mayor parte del tiempo pasamos atrapados en nuestras preocupaciones sobre el pasado o el futuro. Esta práctica nos ayuda volver a casa, al hogar de la presencia. En el momento que te das cuenta que te has distraído, ya estás aquí. Tu mente ha estado fuera pero ya ha vuelto. Celebrálo con una sonrisa y relaja tu cuerpo.
Transcripción
Te doy una cálida bienvenida a esta práctica.
Cuando meditamos,
Nuestra mente suele distraerse de vez en cuando.
No podemos evitarlo,
Es algo completamente normal y forma parte de su naturaleza.
Pero muchas veces nos enfadamos,
Nos criticamos,
Nos frustramos.
Y es muy importante cambiar esta actitud.
Dándote cuenta que en el momento en que seas consciente de que la mente se ha distraído,
Es un momento maravilloso que significa que ya estás aquí.
Y no importa si la mente se ha ido,
Lo importante es que ya ha vuelto.
En esta práctica de hoy vamos a enfocarnos precisamente en este momento de darnos cuenta de que hemos estado ausentes,
Pero que ya estamos aquí.
Y celebrarlo con una sonrisa.
Y además relajándonos,
Porque cuando la mente se distrae y se deja atrapar por los pensamientos,
Preocupaciones,
Nuestro cuerpo inconscientemente se tensa.
Así que podemos aprovechar este momento de volver,
Relajando conscientemente el cuerpo.
Sintiendo además que volvemos a casa.
Y que la presencia es nuestro hogar.
Te invito a buscar una postura cómoda y si te apetece cerrar los ojos.
Vamos a empezar como siempre tomando algunas respiraciones lentas y profundas.
Disfrutando y saboreando cada respiración.
Con cada inhalación sintiendo como tu cuerpo se nutre.
Y con la exhalación como se suaviza.
Dejando ir cualquier tensión innecesaria.
Y es el momento de crear una intención para tu práctica de hoy.
Quizás dedicándola a esta sensación que vamos a cultivar de volver a casa.
Sentirnos bien en el hogar de la presencia.
Y si te apetece puedes dejar el mismo ritmo de la respiración durante toda la práctica.
O permitir que encuentres su ritmo natural.
Localizando el lugar en tu cuerpo donde más sientes tu respiración.
Quizás en las fosas nasales.
O en el pecho.
O a lo mejor en el abdomen que se infla y se desinfla.
Simplemente quédate ahí.
Descansando acompañando con tu atención.
Cada inhalación y cada exhalación.
No es una concentración o un enfoque frío.
Estamos hablando de una atención muy tierna.
Muy cálida.
Muy tranquila.
Estamos hablando de una atención muy tierna.
Muy cálida.
Realmente saboreando cada respiración.
Como si estuvieses balanceándote sobre las olas.
Que vienen y se van.
Nada que hacer.
Ningún lugar a donde ir.
Descansa en el hogar de la presencia.
Esta es tu casa.
Si tu mente se distrae recuerda que es algo completamente normal y natural.
En el momento que te das cuenta que la mente se ha distraído.
En realidad ya estás aquí.
Ya has vuelto.
A la práctica.
A la respiración.
A tu casa.
Celébralo sonriendo.
Y relajándote un poquito más.
Dejando que la mente descanse.
Abasiblemente en tu respiración.
Y para ayudarnos a sentirnos un poco más en casa.
Vamos a evitar nuestro cuerpo.
Lleva tu atención al cuerpo sintiendo la postura en la que estás.
Bajando hacia los pies.
Llenándolos con tu atención plena y amable.
Como si estuvieras masajeándolos.
Siente también tus piernas.
Desde los tobillos hacia los muslos.
Quizás en algunas partes hay un poco de tensión.
Quizás en algunas partes haya muchas sensaciones.
En otras pocas.
Puede que haya algunas partes donde no sientes nada.
Todo está bien.
Simplemente permanece presente con las sensaciones tal y como son.
Llegando poco a poco a la región célbica.
Sintiendo el contacto de las nalgas con la superficie en la que estás sentado o tumbado.
Y quizás con cada exhalación relajándote un poquito más.
Siente toda tu espalda.
Como si estuvieras masajeándola.
Y si te encuentras con alguna sensación.
Quizás un poco incómoda.
Con alguna tensión o incluso dolor.
En vez de intentar evitarlo.
O criticarlo.
Lleva ahí tu atención muy tierna.
Como si fuese un bálsamo.
Y permanece unos instantes ahí.
Llenando esta zona con ternura y con la compasión.
Con la próxima exhalación relaja un poquito más los hombros.
Baja por tus brazos hacia las manos.
Y descansa unos instantes en las manos.
Consciente de todas las sensaciones que hay.
Y cada vez que te das cuenta que la mente se ha distraído.
Sonríe y descanse.
Si la mente se ha distraído.
Sonríe.
Celebrando que ya has vuelto.
Y relájate un poquito más.
Sintiendo que ya estás en casa.
De las manos llevamos nuestra atención hacia la parte frontal del cuerpo.
Volviendo a sentir este suave oleaje de tu respiración.
Fluyendo sin parar.
Hacia adentro.
Hacia afuera.
Siente también tu cuello.
Tu mandíbula.
Si te apetece dibuja una ligera sonrisa con tus labios.
Siente como el aire entra y sale por la nariz.
Y quizás captando algún olor o aroma.
Cultivando esta atención muy curiosa,
Muy amable,
Sin juzgar.
Suaviza tus párpados.
Relaja el entrecejo y la frente.
Explorando también el cuero cabelludo.
Y parando unos instantes en las orejas.
Para simplemente escuchar.
Consciente de cualquier sonido y ruido.
Pero sin dejarte atrapar por ninguno de ellos.
Tampoco hace falta comentarlos.
Simplemente los observamos,
Los escuchamos.
Y poco a poco amplía tu atención para incluir todo el cuerpo.
Sintiendo tu cuerpo en su totalidad.
Tratándolo como si fuese tu templo,
Tu casa.
Habitándolo por dentro.
Y dejando que la mente descanse amablemente.
En tu cuerpo.
En tu casa.
En el hogar de la presencia.
Sintiéndote presente.
Sintiéndote plenamente vivo.
Y celebrándolo con una sonrisa.
Nada que hacer.
Ningún lugar a donde ir.
Este momento es tu hogar.
Y poco a poco empieza a despertar tu cuerpo con los movimientos muy suaves.
Muy conscientes.
Y cuando te apetezca,
Abre los ojos.
Muchas gracias y Namaste.
Conoce a tu maestro
4.6 (231)
Reseñas Recientes
More from Ibicenia Mindfulness
Meditaciones Relacionadas
Profesores Relacionados
Trusted by 35 million people. It's free.

Get the app
