
El Reloj Parado a las Siete
Este cuento, aparece en el libro "Déjame que te cuente" de Jorge Bucay, es a su vez de Panini, y hace referencia a esos momentos que queremos que perduren para siempre y la importancia de poder entender la dualidad del caos y el orden en nuestra vida, a mí me encanta y deseo que a tí te sirva.
Transcripción
Este es uno de mis cuentos favoritos,
De Jorge Bucay,
Y él a su vez lo nombra en su libro,
Déjame que te cuente,
Y dice que es de Papini,
Es el monólogo de un personaje que escribe en la soledad de su cuarto,
Y dice lo siguiente,
En una de las paredes de mi cuarto hay colgado un hermoso reloj antiguo que ya no funciona,
Sus manecillas detenidas casi desde siempre señalan imperturbables la misma hora,
Las siete en punto,
Casi siempre el reloj es sólo un inútil adorno sobre una blanquecina y vacía pared,
Y sin embargo hay dos momentos durante el día,
Dos fugaces instantes,
En el que el viejo reloj parece resurgir de sus cenizas como un ave fénix,
Cuando todos los relojes de la ciudad en sus enloquecidos andares marcan las siete,
Y los cucús,
Los gongs de las máquinas hacen sonar siete veces su repetido canto,
El viejo reloj de mi habitación parece recobrar vida,
Dos veces al día,
Por la mañana y por la noche,
El reloj se sienta en completa armonía con el resto del universo,
Si alguien mirara el reloj solamente en esos dos momentos,
Diría que funciona la perfección,
Pero pasado ese instante cuando los demás relojen acallan su canto y las manecillas continúan su monótono camino,
Mi viejo reloj pierde su paso y permanece fiel a aquella hora que alguna vez se detuvo en su andar,
Y yo amo ese reloj,
Y cuanto más hablo de él más lo amo,
Porque cada vez siento que me parezco más a él,
También yo estoy detenido en un tiempo,
También yo me siento clavado e inmóvil,
También yo soy de alguna manera un adorno inútil en una pared vacía,
Pero disfruto también de fugaces momentos en que misteriosamente llega mi hora,
Durante ese tiempo siento que estoy vivo,
Todo está claro y el mundo se vuelve maravilloso,
Puedo crear,
Soñar,
Volar,
Decir y sentir más cosas en esos instantes,
Que en todo el resto del tiempo,
Estas conjunciones armónicas se dan y se repiten una y otra vez,
Como en una secuencia inexorable,
La primera vez que lo sentí traté de acerrarme a ese instante,
Creyendo que podría hacerlo durar para siempre,
Pero no fue así,
Como mi amigo el reloj,
También a mí se me escapa el tiempo de los demás,
Pasados esos momentos los demás relojes que anidan en esos hombres,
Continúan su giro y yo vuelvo,
A mi rutina muerte estática,
A mi trabajo,
A mis charlas de café,
A mi aburrido andar,
Que acostumbro a llamar vida,
Pero yo sé que la vida es otra cosa,
Yo sé que la vida,
La de verdad,
Es la suma de aquellos momentos,
Que aunque parecen fugaces,
Nos permiten percibir la sintonía con el universo,
Casi todo el mundo,
Pobre cree que vive,
Sólo hay momentos de plenitud y aquellos que no lo sepan,
E insistan en querer vivir para siempre,
Quedarán condenados al mundo del gris y repetitivo andar de lo cotidiano,
Por eso te amo viejo reloj,
Porque somos la misma cosa,
Tú y yo,
Espero que este cuento te sirva cuando te sientas frustrado o frustrada,
Porque quisieras retener esos momentos,
Donde todo parece perfecto,
Alineado y es más aprender a disfrutarlos,
Implementarlos adentro de esa rutina,
Ese cotidiano,
Saber que no todo es blanco o negro,
Están los dos,
Están los dos y también ese aspecto de saber que en esos pequeños instantes somos parte de todo,
Esa lucidez es suficiente para iluminar nuestros días y no dejar de soñar en nuestras noches,
Un abrazo.
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4.2 (5)
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