
Meditación de la Paz Interior
La paz interior es el regalo más grande que nos da la meditación, cultivarla hace que poco a poco nuestros patrones de reacción se orienten hacia la armonía. Te recomiendo que practiques esta meditación por 21 días seguidos, para que puedas sentir el efecto que tiene en tu estado de ánimo y emociones.
Transcripción
Meditación para cultivar paz interior.
Detrás de todo deseo,
Aunque provenga del ego,
Siempre está el anhelo de la paz.
Todos los seres,
En lo profundo de su alma,
Lo que más desean es encontrar paz,
Se mueven a través de la vida,
Persiguiendo este gran momento.
Muchos de ellos,
A través de la conciencia,
Han encontrado ese camino de regreso a la fuente de paz que habita en todos los seres.
Y muchos otros,
Se mueven en la inconsciencia bajo la misma premisa y deseo,
Poder encontrar esa paz.
No hay ninguna diferencia entre el consciente o el inconsciente.
Todos,
Absolutamente todos,
Deseamos lo mismo,
Ese encuentro con la paz.
Y por momentos,
Olvidamos que la ruta hacia esa paz está en lo simple,
En la conexión con el presente,
Con el cuerpo,
Y en el recordar el camino hacia esa paz que ya sabemos,
Que ya hemos experimentado dentro de nosotros.
Disponte en postura cómoda.
Esta práctica la puedes hacer sentado o sentada,
O también tumbado o estirado sobre una esterilla.
Lo ideal es que estés en absoluta comodidad para que te dejes fluir en esa paz interior.
Empieza a buscar esa postura con la cual te puedas sentir en relajación.
Y si es estirado o estirada,
Dobla las rodillas,
Júntalas y separa los pies al ancho de las caderas,
O un poco más ancho que las caderas.
Palmas de las manos hacia arriba,
Las manos al lado y lado del cuerpo.
Y si estás en postura de meditación,
Relaja primero todo tu cuerpo,
Tu espalda.
Descansa las manos suavemente sobre las piernas.
Junta las puntas de los dedos índices y pulgares.
Abre ligeramente el pecho y la caja toráxica sin tensionar la espalda.
Lleva la punta de la lengua detrás de los dientes superiores en absoluta relajación.
La mandíbula está relajada.
Dibuja una sonrisa en tus labios que venga desde adentro,
Que se conecte con la fuente de tu corazón y posa tu mirada interna en el entrecejo.
Tómate unos instantes más para terminar de ajustar tu postura hasta que encuentres un punto intermedio entre comodidad,
Firmeza y mucha relajación.
Entrégate a esa relajación.
Lo primero que vas a hacer es observar cómo te encuentras en este instante.
Observa el flujo de pensamientos.
¿Cómo está el flujo de pensamientos en tu mente justo ahora?
Puede haber agitación.
Puede haber calma.
Observa sin juicio y para anclarte a este momento presente,
Exhala completamente todo el aire.
Toma una inhalación lenta,
Suave,
Regulada y silenciosa y por la nariz exhalas relajando aún más.
Relaja.
Inhalas por nariz lento,
Suave y silencioso y por nariz exhalas relajando.
Una vez más inhalas lento,
Suave y silencioso y exhalas relajando.
Lleva ahora la atención a tu cuerpo.
Deja tu respiración natural que fluya de manera suave y natural y posa toda tu atención en tu cuerpo.
Empezando a relajar todo tu tren inferior desde los pies hasta la cintura.
Entrégale a la orden a tu tren inferior,
Pies,
Piernas,
Rodillas,
Caderas,
Pelvis.
Totalmente relajados y ahora concéntrate en tu tren superior.
Manos,
Antebrazos,
Brazos,
Hombros,
Tronco,
Espalda,
Cuello,
Clavículas y hombros totalmente relajados.
Cabeza,
Rostro,
Cráneo.
Toda tu cabeza está totalmente relajada.
Todo tu cuerpo está completamente relajado.
Ahora vas a traer a tu conciencia la sensación o la imagen o el recuerdo de un momento en el que hayas experimentado paz absoluta y deja que esa sensación penetre a lo largo de todo tu cuerpo llenándote.
Observa cómo se siente esa paz en ti.
Percibe en qué parte o partes de tu cuerpo se encuentra esa paz.
Cómo se mueve y te vas a dedicar durante toda la práctica con tu respiración natural a inhalar esa paz y a exhalarla expandiéndola por todos los rincones de tu cuerpo.
Al inhalar,
Inhalas paz.
Esa que ya sabes cómo se siente que estás sintiendo justo ahora.
Al exhalarla expandes todos los rincones de tu cuerpo.
Inhalas paz,
Exhalas y expandes.
Te inundas,
Te llenas de esa paz.
Concéntrate por unos minutos.
Suelta ahora tu respiración y quédate experimentando esa paz en el silencio.
Siente la vibración de esa paz en toda tu existencia y permanece en ella siendo el testigo de esa paz en ti.
Observa el estado de tu mente.
Cómo se encuentra tu mente ahora.
Si hay muchos pensamientos,
Fluctuaciones,
Vuelve a conectar con el estado de paz.
Si hay mucha actividad,
Concéntrate de nuevo en la exhalación y relajas entrando más paz.
Si hay sueño,
Sopor,
Aburrimiento,
Concéntrate en la inhalación y siente esa paz llenando de nuevo.
Y si la mente está estable,
Continúa en el silencio.
Una última vez observa tu estado mental.
¿Qué hay ahora en esa pantalla?
Y sea lo que sea que esté transitando ahí,
Acéptalo sin juzgarlo.
En gratitud por el deseo cumplido de reencontrar el camino hacia tu paz interior.
Empieza a salir de la práctica.
Toma una inhalación profunda.
Estírate,
Muévete despacio rindiendo honor a esa paz que hay en ti.
Mueve tus articulaciones,
Tu cuello,
Tus hombros.
Si quieres,
Estiras las piernas y te haces un leve masaje.
Tómate el tiempo de salir pacíficamente de la postura y solo cuando realmente lo desees,
Abres tus ojos.
Conoce a tu maestro
4.8 (48)
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